En su homilía para la Solemnidad de la Natividad del Señor, D. Javier nos recordó que el nacimiento de Jesús es la mayor muestra del amor de Dios, que se hace cercano y humilde para caminar con nosotros. Invitó a contemplar el misterio del Niño de Belén como una llamada a renovar nuestra fe y a dejarnos transformar por la luz que Él trae al mundo. Subrayó que acoger a Cristo implica abrir el corazón, vivir con esperanza y convertirnos en instrumentos de paz y fraternidad en nuestras familias y en nuestra comunidad.

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