La historia de Amor

Hoy mi catequista nos contó la historia mas bonita de todas y no es un cuento, resulta que es verdad.

Es una historia de Amor y es nuestra historia de amor, no sé si voy a ser capaz de contarla tan bien como mi catequista , pero lo voy a intentar.

La historia comienza con un gran artista y este artista es el mejor artista de todos porque es Dios. Y resulta que ese gran artista hizo algo muy hermoso: los ángeles, aunque alguno se alejó de ÉL porque se creía muy hermoso y muy grande,  cuando se alejó se volvió triste. Pero el artista no se paró y siguió creando; creó el universo y, en un acto tremendo de Amor, creó a los hombres.

Los primeros hombres, Adán y Eva, tentados por aquel que se había alejado de Dios, le desobedecieron y, aunque Dios se puso muy triste, les dijo que les seguía queriendo y que les enviaría un salvador.

Los hombres cada vez que se alejaban de Dios hacían cosas malas y Dios se ponía muy triste. Un día con gran dolor de su corazón pensó en que, para que se hicieran sufrir tanto los unos a los otros, no merecía la pena que siguieran existiendo. Pero entonces se fijo en Noé y en su familia y les dijo que construyeran un arca y luego llovió mucho. Y cuando se acabo la lluvia Dios hizo un pacto con todos los hombres a través de Noé, lo selló con un arco iris y, en ese pacto, dijo que no volvería a mandar otro diluvio así, y que nos enviaría al Salvador.

Como el pueblo se Israel le hacia mucho caso a Dios, Él lo eligió como su pueblo para desde él traer la salvación a todos los pueblos. Y Dios no se olvidó de los hombres y nos siguió mandando a los jueces, profetas y reyes.

Entonces hizo a la mas bella y buena de las mujeres y le preguntó si quería ser la madre de su Hijo. Jesús nuestro salvador. Dios nos quiere tanto que nos envía a su propio hijo.

La mujer, que se llama María, dijo que sí,  nació Jesús, nos dio a conocer cómo era Dios y nos enseño a llamarle Padre.

A Jesús le hicieron sufrir mucho. Él cargó con todas nuestras culpas y lo mataron en la cruz. Él aceptó esto para que se nos perdonaran nuestros pecados. Y al tercer día resucitó. Y está con nosotros a nuestro lado cada día, especialmente en la eucaristía, haciéndonos saber que Dios nos ama a cada uno de nosotros.

Y sabéis… esta historia, que es real, tiene muchísimos más detalles. La podemos leer en la Biblia, que es una carta que Dios nos ha escrito a cada uno. Tiene como dos partes: el antiguo testamento, que nos cuenta la historia hasta antes de nacer Jesús, y el nuevo testamento, que nos cuenta lo que pasó después de nacer Jesús.

Y como yo quiero conocer muy bien esa historia de Amor de Dios por mi y por cada uno de los hombres, voy a estar muy atenta en catequesis y en misa porque ahí nos van a contar muchas partes de esta historia que no están aquí, pero que nos hablan de lo mucho, muchísimo, que nos ama ese artista tan grande que es nuestro padre, que es Dios.

Aquí está Jesús en medio de nosotros

Hola amigos, esta semana el juego de los peregrinos ha sido muy divertido.

Sabéis, si tenemos un mapa y todo. Mi abuela lo sacó del bolsillo y nos ha prometido que nos daría uno a cada uno. Es un mapa de donde vivía Jesús. Hoy anduvimos mucho, con la imaginación, clarpale5o.

Primero estuvimos en el río Jordán y allí mi abuela nos contó cuando se bautizó Jesús:

Estaba Juan Bautista, que era primo de Jesús, en el Jordán y les decía que el bautizaba con agua pero que el que venía detrás de el bautizaría con el Espíritu Santo. Y que él no era digno de desatarle ni la correa de la sandalia.  Y Jesús le pidió a Juan que lo bautizara y que cuando Jesús salió del agua vino el Espíritu Santo en forma de Paloma y se oyó: Este es mi hijo amado, en quien me complazco.

Mi abuela nos dijo que el día de nuestro bautismo pasamos a ser Hijos de Dios y también somos sus hijos amados en quien se complace y que a partir de ese día somos miembros de la Iglesia.

Entonces, Silvia interrumpió a la abuela y le dijo: ¿Pero la iglesia no es el edificio donde vamos a misa?

Se ve que no había atendido mucho porque mi catequista nos explicó muy bien la diferencia entre la Iglesia que somos todos los bautizados y los edificios de las iglesias donde nos reunimos los bautizados. Mi catequista nos contó que todos y cada uno de los bautizados formamos la Iglesia.

Mi abuela entonces nos dijo que ahora íbamos a ir con la imaginación a Galilea cerca del lago y que teníamos que estar muy atentos a lo que nos decía Jesús: “Donde dos o más están reunidos en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”

¿Abuela? -dijo Fran- entonces Jesús está aquí con nosotros.

Pues claro que sí -dijo la abuela-  y también estaba en la catequesis y por supuesto el domingo en misa. Y por eso es muy importante hablarle: cuando estamos juntos o cada uno a solas. Y es muy importante que recemos juntos  aquí, en la catequesis y luego la familia junta.

Por la noche antes de dormir, le conté a papá y mamá lo que habíamos hablado y a mi papá se le ocurrió una idea muy buena: a partir de ahora vamos a rezar todos juntos por la noche. Buscamos un lugar especial en el salón y allí pusimos un crucifijo muy bonito y a su lado a la Virgen de Covadonga. Luego, juntos, hicimos la señal de la cruz y después papá dijo: Señor, como estamos aquí todos juntos, sabemos que estas con nosotros y por eso te damos gracias, por nuestra familia y por lo mucho que nos quieres. Mamá y yo también dijimos algunas cosas. Después rezamos todos juntos el Padre Nuestro, el Avemaría y el Gloria. Fue muy bonito. Lo mejor de todo es que ahora lo hacemos todos los días.

 

Dejad que los niños se acerquen a mi

Esta semana tengo muchas cosas que contaros, el domingo a las 12 fuimos a la misa del catecismo. Normalmente, yo ya iba a misa con mis padres y mis abuelos pero me suelo distraer mucho porque no me entero de lo que pasa.

Antes de ir, mi abuela nos estuvo diciendo a Fran y a mi que nos teníamos que portar muy bien, que cuando el sacerdote explicase el evangelio había que escuchar y, luego, en el momento de la colecta, que no saliéramos del banco a pedir dinero a papá y mamá, que si queríamos dar algo que o bien se lo pedíamos antes de entrar o que habría que esperar al domingo siguiente. Nos dijo que ese era el momento para que le ofreciéramos a Jesús los esfuerzos de la semana y las cosas buenas que habíamos hecho. Que durante la consagración Jesús se hacía muy presente y que era bueno ponerse de rodillas y atender a ese momento tan especial. Y luego, mientras las personas comulgaban, que podíamos rezar un poquito a Jesús agradeciéndole todas las cosas bonitas que nos daba y pidiéndole aquello que fuera importante para nosotros.

Llegamos un poco antes y mis amigos y yo nos pusimos juntos y a mi lado se puso mi catequista. Primero ensayamos una canción y aprendimos los movimientos, el estribillo era algo así como: “Por eso estamos aquí, lalalala, conmigo puedes contar…” Era muy divertido.

Empezó la misa y yo pensaba que me iba a aburrir, pero esta vez no fue así. Antes de leer el evangelio el sacerdote nos explicó que teníamos que hacer 3 cruces: la primera en la frente, para que Dios nos libre de los malos pensamientos, la segunda en la boca, para que Dios nos libre de las malas palabras y la tercera en el pecho, para que Dios nos libre de los malos sentimientos.

El evangelio era como un cuento que Jesús le contaba a la gente, era de un señor que tenia una viña y los que se encargaban de ella eran muy malos. Yo al principio no me enteraba de nada. Pero luego el sacerdote nos puso unas imágenes y nos explicó muy bien lo que quería decir aquella historia. Vamos que entendí que la viña es este mundo y que lo que Jesús quiere es que demos fruto siendo buenos, pacientes, cariñosos, obedientes…

Luego vinieron las peticiones, las ofrendas (yo me acordé de lo que me dijo mi abuela) y después llegó la consagración. En mi parroquia, salen unos niños con unas velas para que nos demos cuenta de lo importante que es ese momento.

Cantamos el Padrenuestro unidos de las manos y luego, mientras la gente comulgaba, hubo un poco de jaleo, así que mi catequista nos explico que había que procurar estar tranquilos para que los que habían comulgado pudieran disfrutar de su momento especial con Jesús. Al final de la misa a los niños nos dieron un chupachús.

Me gustó esta misa.

Esta semana en la catequesis hablamos de que Jesús quería mucho a los niños. Y que riñó a los mayores cuando les dijeron a los niños que dejasen en paz al maestro. Y que Jesús había dicho que el que no sea como un niño no entraría en el reino de los cielos.

Yo al principio no entendí nada. Pero mi catequista nos lo explicó muy bien, nos dijo que los niños reciben las buenas noticias con alegría y eso lo quiere Dios. También nos explico que los niños confían en sus papás para todo y acuden a ellos con confianza y que Dios también quiere que acudamos a Él con confianza y entonces ya lo entendí mejor.

Hablamos de la señal de la cruz. También tuvimos un ratito para hacer oración, que es hablar con Jesús. A mi, al principio, me daba un poco de corte, pero luego le pedí por mis abuelos y mis padres para que estuvieran bien.

Cuando salíamos de la catequesis estaba mi abuela y le contamos todo. Entonces ella nos pidió que nos sentáramos en los bancos de el parque y que cerráramos los ojos.

Mirad, ahí esta Jesús con la gente enseñándoles y fijaos en esos niños, como son pequeñitos se escurren entre la multitud y llegan a donde está Jesús, ¿visteis aquel pequeñito que incluso consigue que Jesús le coja en cuello?

¡Vaya!, ahí aparece un señor muy serio y dice “no molestéis al maestro”, pero Jesús les dice: dejad que los niños se acerquen a mi por que el que no reciba el reino de Dios como un niño no entrará en él.

Cuando llegué a casa mis papás me ayudaron a hacer los deberes y luego cenamos juntos.

Al rezar con mis papás, le di muchas gracias a Dios por mi familia y, cuando me acosté, le dije a mi mamá que estaba muy contenta porque hoy había aprendido que Dios era como papá y mamá, pero mucho más grande, y viendo lo mucho que ellos me querían, estaba segura de que Dios nos quería muchísimo y cuidaba de nosotros cada día.

Mamá se puso muy contenta y me dio un beso. Y me dijo que tenía que seguir contándoles las cosas de la catequesis, porque así les llevaría también a casa la alegría del reino de Dios.

Pescadores de hombres

Hoy fue nuestro primer día de Cate nos llevó mi abuela Rosa, fue muy divertido.

De la que llegamos me puse un poco triste porque nos separaron. Tomás y yo tenemos una catequista que se llama Ana y estamos con más niños, Fran, Silvia y Alicia tienen a un catequista que se llama Pablo. Pues eso, que al principio estaba triste pero luego fuimos conociendo a los otros niños del grupo y me cayeron muy bien.

Hoy no hicimos mucho, nos enseñaron a hacer la señal de la cruz. Yo ya sabía, la hago todos los días, pero hay niños que no sabían; nos dieron los libros y cada uno hablamos de lo que nos gustaba y lo que no y, luego, Ana nos hizo una pregunta:

¿Por qué queréis hacer la primera comunión?

A mi me toco contestar la primera y la verdad es que no sabía muy bien que decir, así que dije:

Cuando fui a la comunión de mi prima le hicieron una fiesta y le pusieron un vestido muy bonito y le hicieron regalos.

Ana sonrió. Otros niños dijeron que porque les traían, otros que no sabían…

Cuando acabamos de responder Ana dijo que, si íbamos al catecismo y nos preparábamos, ese día nuestra alma estaría preciosa y recibiríamos el regalo más grande de todos. El cuerpo y la sangre de Cristo, regalo que ni siquiera los ángeles pueden tener. Igual que los Apóstoles en el cenáculo.

Claro que nosotros no sabíamos quienes eran los Apóstoles ni lo que era un cenáculo. Ana nos explicó que, de toda la gente que seguía a Jesús, los Apóstoles eran sus amigos más amigos y que el cenáculo era la habitación donde celebraron la primera comunión los Apóstoles.

Entonces una niña, que creo que se llama Lucía, preguntó: ¿Y los Apóstoles fueron al cate? ¿Y quién fue su catequista?

Ana se rió y les dijo: Claro ellos tuvieron 3 años de catecismo y su catequista fue Jesús.

No dio tiempo a mucho más, volvimos a hacer la señal de la cruz y salimos.

Allí estaba esperándonos a todos la abuela Rosa y le contamos lo que habíamos hecho, en el otro grupo hicieron lo mismo y yo le pregunte a la abuela que si Jesús había sido el catequista de los Apóstoles.

Ella me dijo que sí y que eso le daba una idea muy buena para nuestro juego de los peregrinos y que nos iba a contar el primer día de la catequesis de san Pedro.

Mirad compañeros peregrinos, este es el mar de galilea.

Disculpa, le dijo Tomás, eso es la playa de San Lorenzo.

Mi abuela se rió y nos dijo que teníamos que usar la imaginación que si no el juego no era tan divertido. Ya nos imaginamos que el mar era el de Galilea y entonces la abuela nos dijo:

Mirad ahí hay dos barcas, sí Tomás tienes que usar tu imaginación . En la primera hay dos hermanos el más alto y fuerte se llama Pedro y a su lado está Andrés; están pescando y echan sus redes al mar y ahí está Jesús y les dice: Seguidme, yo os haré pescadores de hombres.

Abuela, si Jesús es bueno ¿cómo iba a decir eso? Las personas no se pescan y luego se fríen.

Sí Fran, pero lo que Jesús quiere decir con “pescar hombres” realmente es “pescarlos para salvarlos”, sacarlos del el mal y hablarles del bien. Jesús quería decir que los iba a preparar para llevar su mensaje a muchos hombres y luego salvarles.

Ahora lo entendimos, y mi abuela dice: Mira que contentos están, están llevando la barca a tierra y luego se van con Jesús. Ahora tenemos que saber que Jesús hoy nos ha dicho a cada uno de nosotros ‘seguidme’ y por eso tenemos que estar tan contentos como Pedro y Andrés.

Cuando terminamos de dejar a los amigos en sus casas, yo le pregunté a la abuela que si lo que nos contó era un cuento o era verdad y me dijo que era verdad y que lo podía leer en la biblia.

Esta noche le pedí a mamá que, en vez de cuento, me leyera de la biblia cuando Jesús le dijo a san Pedro que le siguiese; mi madre se sonrió y buscó la biblia, en el evangelio de San Mateo (Mt 4,18,20) y me leyó:

Y andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, que es llamado Pedro, y a Andrés, su hermano, que echaban la red en el mar, porque eran pescadores.

Y les dijo: Seguidme y os haré pescadores de hombres.

Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.

Los peregrinos

Falta una semana para comenzar el catecismo y la verdad es que estoy un poco nerviosa, yo me llamo Clara y tengo 7 años. Sé que mi primo Fran va a empezar también a la catequesis y que mi abuelita Rosa le irá a recoger (en su cole tienen toda la clase seguida) y luego me vendrán a buscar a mi y nos llevará a los dos juntos al catecismo, pero no sé lo que vamos a hacer allí. Yo quiero mucho a mis abuelas y me gusta mucho estar con ellas, mi abuela Rosa siempre está feliz y me prepara unos bocatas muy buenos.

Hoy en el recreo jugué con Silvia, Alicia y Tomás y resulta que ellos también van a ir al catecismo conmigo, pero ninguno sabía muy bien de qué iba esto. Un niño nos dijo que era como una clase y que si hacías algo mal te reñían mucho, pero él no a ido nunca a la catequesis, así que realmente tampoco sabe muy bien lo que es.

Al salir del cole estaban mi abuela y mi primo y ella estaba hablando con las mamás de mis amigos de la ilusión de que empezásemos el cate y que fuésemos el mismo día. Y ¿sabéis que? al final quedamos en que mi abuela nos recogería a todos, merendaríamos juntos y ella nos acercaría a la parroquia para ir al catecismo.

Cuando íbamos a comer con la abuela le pregunte un poco preocupada: ¿Abuela, es verdad que en catecismo riñen mucho? ¿Es verdad que es como una clase?.

Yo se que mi abuela sabe mucho de esto porque fue catequista. Lo dejó cuando nacimos mi primo y yo para poder estar más tiempo con nosotros.

Mi abuela nos dijo: ¿De dónde sacas esas cosas? Claro que no, el catecismo no es una clase donde te riñen mucho , el catecismo es… Sí ¡ya se! es como un camino que recorrer juntos al encuentro de un Amigo muy especial que se llama Jesús.

¿Y tendremos que andar mucho?

Mi abuelita se rió y me dijo: Bueno con las piernas quizás no pero si con el alma. ¿Sabeis lo que es un peregrino?

Fran dijo que sí que el había visto muchos este verano en el pueblo de sus otros abuelos y que iban caminando a Santiago de Compostela, entonces a mi abuela se le ocurrió un juego: dijo que íbamos a jugar a los peregrinos. Fran, mis amigos, mi abuela y yo seremos los peregrinos que van a encontrarse con Jesús y cada semana, a la salida de catequesis, hablaríamos de cuanto habíamos aprendido y cuanto habíamos andado. La verdad es que ahora que soy una peregrina estoy deseando que empiece el Cate y me hace mucha ilusión.

 

Empieza la Catequesis

¿Tienes 7 años y quieres hacer la Primera Comunión?

Ven, y apúntate en la parroquia de San Pedro. Empezamos la primera semana de Octubre

¿Hiciste la Comunión, y te lo has pasado tan bien con nosotros que quieres seguir? Lo tuyo es el grupo de Perseverancia

¿Eres demasiado joven para hacer la Comunión, pero te gustaría acercarte a Jesús? Te lo pasarás pipa en Pre catequesis

Y si ya tienes 13 años, y quieres completar tu iniciación cristiana, ven a prepararte para recibir el sacramento de la Confirmación

Pero aquí no solo es venir al catecismo, además, tenemos una misa especial para vosotros los domingos a las 12…

Y como prueba de todo ello, aquí os dejo el vídeo del año pasado.

¡Ven te esperamos!

 

Corpus Christi


El pasado domingo 18 de Junio celebramos la fiesta del Corpus con una misa solemne a la una del mediodía, y las 7 de la tarde La procesión presidida por el señor arzobispo. Este agradeció la asistencia a todos los presentes y en especial  a los niños de Primera Comunión.

Y en verdad que para todos los que asistimos, con el día tan bonito que hizo, fue un placer acompañar al Señor por las calles de Gijón.

 

Comuniones 2017

Pues ya han pasado dos años.

Dos años de vernos todas las semanas, de misas los domingos, de fiestas de Todos los Santos, de amagüestu y fiestas en la  en la Quinta, de ensayar la función de Navidad, del Domingo de Ramos, de preparar las felicitaciones del día del padre y de la madre, y la fiesta del perdón… y por fin llegó el día grande.

Los días 14, 21, 28 de Mayo y 4 de Junio nuestros niños y niñas recibieron su Primera Comunión. Estaban muy guapos, nerviosos e ilusionados. Con esa luz en los ojos que tienen los niños este día que los hace tan especiales.

Cuando suben la escalera para recibir la Comunión, cada uno a su estilo, a las catequistas se nos pone un nudo en la garganta, y más de una se nos cae una lágrima por la emoción de haber compartido tantos buenos momentos con estos niños.

Aun falta la fiesta de catecismo y el Corpus, en el que esperamos volverlos a ver otra vez. Y por supuesto todos los domingos. Ojalá sigan con nosotros en perseverancia, formen parte de la cofradía del Niño del Remedio o del coro parroquial.

También es un momento especial cuando al terminar la ceremonia, muchos padres se acercan a nosotros para agradecer todo lo que hemos estado haciendo, y comentan lo mucho que les ha gustado ceremonia. Incluso también nos los agradecen a través de las redes sociales.

Gracias a todos.

Confirmaciones 2017

El día 5 de mayo han recibido el Sacramento de la confirmación, los jóvenes pertenecientes a un pequeño grupo que se han preparado en la parroquia con el acompañamiento de las religiosas Carmelitas Mensajeras del Espíritu Santo y de las catequistas.

A este grupo se suman una catequista y cofrade muy activa y participativa en la comunidad parroquial, y una pareja de nivios que no pudo recibir el Sacramento en la celebración del mes de Marzo…

La fiesta de perdón. La primera confesión.

El día 29 de abril por la tarde celebramos en la Quinta de San Eutiquio la fiesta de Perdón. Para 88 niños de nuestra parroquia era la primera vez que recibían el sacramento de la reconciliación.

Durante toda la semana, en la hora de catequesis, les enseñamos a hacer el examen de conciencia, lo que significaba el dolor de los pecados y el propósito de la enmienda. Les indicamos como se decían los pecados al confesor, que les daría la absolución y la penitencia. Miles de preguntas acerca de lo que es pecado y no, ¡un montón anécdotas!.

Y el sábado llego el gran día. Primero, dirigidos por Don Javier, hicimos la dinámica de la confesión todos juntos. Leímos la parábola de la oveja perdida, hicimos un examen de conciencia todos juntos y recitamos el Yo pecador. Luego, cada grupo de niños  acompañados por su catequista, fueron a la panera de la Quinta, que esta habilitada como capilla. Allí les esperaban Don Javier, Don Eduardo y Don Benjamin y los niños recibieron el sacramento  de la reconciliación, por primera vez. Las catequistas les asistimos en todo momento con sus dudas y con la penitencia.

Luego en un acto simbólico quemamos papeles con los pecados,  para prometer que no los volveríamos a cometer. Y después la parroquia les regalo un cucurucho de chuches para hacer una fiesta, porque sus pecados habían sido perdonados.

Puedo afirmar a ciencia cierta que todos los que estuvimos allí, tanto los catequistas como las hermanas y los sacerdotes,  lo pasamos muy bien. Fue realmente una fiesta para todos y hasta hemos aprendido canciones nuevas. ¿Que es una fiesta sin canciones?.

En todas las parábolas que Jesús nos presenta acerca del perdón: la oveja perdida, la moneda perdida,… y por supuesto,  el hijo pródigo…acaban en una fiesta. Dios nos perdona y nos hace una fiesta. Cuando recibimos otros sacramentos, bautismo, confirmación, la primera comunión, matrimonio, y orden sacerdotal, hacemos una gran fiesta. Evidentemente no ocurre así cuando la unción de enfermos, por razones obvias. Pero ¿Qué pasa con la primera confesión? ¿Recuerdas tu primera confesión? Pero sí te acuerdas de tu primera Comunión. ¿No es tan importante el perdón de Dios nuestro Padre, como la primera vez que recibimos a Jesús?

Por eso en San Pedro hicimos una gran fiesta en la Quinta, la gran fiesta del perdón.

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