Al encuentro de Jesús

Esta Nochebuena soy Rosa, la abuela de Clara, la que os escribe, porque la que ha aprendido cosas soy yo.

Hace unos días Teresa, la mamá de Tomás, me llamó. La llamada no me sorprendió porque hemos hablado muchas veces este año.

-Rosa, ¿qué tal estas? ¿preparando ya la Nochebuena?

-Bien gracias. Ya sabéis que cuento con vosotros.

-Claro que sí Rosa, sólo que bueno… este año es posible, si no te parece mal… que nos acompañen cinco matrimonios más y alguno de sus hijos.

-¡Cinco! ¿Tantos? y ¿cómo es eso?

-Bueno, ya sabes que el año pasado para mi marido Tomás y para mí, la Nochebuena supuso un verdadero encuentro con Jesús. Y puede que hayamos hablado tanto de ello que este año nos han pedido acompañaros. Si no es molestia claro.

En ese momento me entraron un montón de dudas, ¡seis matrimonios! y con los peregrinos ¡doce niños!… aunque si Dios me ponía este reto seguro que no podía negarme.

-Claro que no es molestia y quizás nos pueda servir para llegar a más hogares. Diles…, diles que este año empezaremos pronto. A las 9 de la mañana nos vemos.

Cuando colgué estaba algo preocupada. Seis matrimonios y doce niños, por una parte era una oportunidad para llegar a más hogares, pero por otra… no los conocía, ¿qué están buscando? ¿sería capaz de llegarles? Jugar a los peregrinos con los niños es fácil, pero con adultos…

Mi marido se dio cuenta enseguida de que algo pasaba. Cuando se lo conté me dijo:

-Rosa, que cinco matrimonios quieran encontrarse con Jesús en Nochebuena y te pidan ayuda es un regalo de Dios.  Y que nosotros seamos sus instrumentos es un honor. ¿Sabes que hay que hacer? Antes de ir al encuentro de nuestro Señor reflejado en nuestros hermanos hay que llevarlos ante Él. Empecemos este año con una hora de adoración.

-¡Ya!, pero ¿y los niños? ¿Aguantarán una hora en la capilla?

-Los niños, -dijo mi esposo- les recordarán a sus padres lo que es rezar.

Llamé al párroco y le expliqué la situación. Él estaba encantado de que le llevase a tanta gente a la capilla del Santísimo. Nos abriría, los saludaría y expondría el Santísimo para nosotros; además me dio una idea muy buena para los niños. Tras un ratito de oración podrían ayudar a preparar la cunita del niño Jesús, me sugirió que le pidiese ayuda a los catequistas de Clara y Francisco.

Sorprendentemente estaban encantados y además decidieron acompañarnos después.

El párroco nos dio una lista de personas a las que podíamos ir a ver (a parte de las que yo ya tenía en cuenta).

A las 9 en punto estaban todos a la puerta de la parroquia. Los padres de Tomás nos los presentaron:

  • Antonio y Lucía, él es compañero de trabajo de Tomás y traía consigo una guitarra. Para acompañar a los villancicos.
  • Laura y Pedro, también del trabajo de Tomás.
  • Herminio y Sofía, los dueños de la empresa donde trabaja Teresa.
  • Susana y Lucas, compañeros de trabajo de Teresa.
  • Y finalmente, Adela y Ricardo, amigos de siempre de Teresa y Tomás.

Una vez que nos presentamos, utilicé las palabras de mi esposo: antes de ir a encontrarnos a Dios en los hermanos necesitados vamos a hablar con Él y para eso vamos a hacer una hora de adoración.

En ese momento los miré y había caras de sorpresa y extrañeza, pero también alguna de alegría.

Entramos a la capilla y el sacerdote nos expuso el Santísimo. Aprovechó para explicarles a los niños que Dios estaba presente ahí en cuerpo, sangre, alma y divinidad.

Aunque para los peregrinos era la primera adoración, habían ido a rezar muchas veces a la capilla y enseguida empezaron a dar gracias a Dios y a pedir por sus familias y por las personas que íbamos a ver.

Tras ellos, los otros niños empezaron también a agradecer y pedir.

Antonio miró al sacerdote y señaló la guitarra, el sacerdote asintió y sonrió. Entonces Antonio empezó a tocar y a cantar “Vine a adorarte, vine a alabarte, vine a decir que eres mi Dios… “

Lucía cantaba con él y se la veía muy feliz. Los catequistas se llevaron a los niños y los mayores empezaron a rezar sacando lo mejor que tenían dentro.

Antonio intercalaba canciones fue una adoración estupenda.

Una vez acabada, todos dieron las gracias, algunos estaban muy emocionados.

Repartimos las cosas que había que llevar y trazamos un plan. Iríamos de dos en dos matrimonios con sus hijos; los peregrinos eran cosa nuestra. Cambiamos los grupos de casa en casa para que todos fuésemos con todos y para que los que nunca habían ido tuviesen un apoyo. Los papás de Tomás, los catequistas, nosotros y Antonio y Lucía, que de jóvenes habían ido alguna vez a visitar enfermos, acompañaríamos a cada uno de los otros matrimonios.

Yo tenía una lista con lo que había que llevar y un breve resumen de la situación de las personas que íbamos a visitar.

Todo iba muy bien y, entre casa y casa, nos contábamos lo que estábamos viviendo.

A la hora de la comida, que hicimos rápidamente en una hamburguesería, todos estaban muy contentos.

Al salir de allí pasó algo sorprendente. Herminio se fijó en un vagabundo que estaba pidiendo, volvió a mirarle y se acercó a él.

-¡Don Emilio! ¿Es usted? ¿qué le ha pasado?

-Así me llamaban. Ahora no soy ni don, ni nadie. ¿No tendrás una moneda?

-Claro que sí. Pero ¿no se acuerda de mí? Usted fue la primera persona para la que trabajé. ¿Qué le pasó? ¿Cómo pudo acabar así?

Los ojos se le humedecieron, pareció recordar algo.

-¡Herminio!

Pareció avergonzarse, luego se irguió como tratando de recobrar algo de dignidad.

-Ella me abandonó, yo que lo daba todo por ella… todo menos lo que ella necesitaba… a mí… Empecé a beber porque me ayudaba a soportarlo y luego todo… todo se hundió… ¿No tendrás una moneda?

Herminio se llevó la mano a la cartera. Pero en esos momentos el abuelo lo detuvo.

 -No es buena idea, se lo gastará en vino.

-Pero quizás yo pueda ayudarle… Era bueno, quizás pueda darle un trabajo.

– Mira -dijo el abuelo-, ahora no necesita un jefe, necesita un amigo que le ayude a recobrar la dignidad. Vamos a buscarle un sitio donde se pueda alojar y bañar. Vamos a buscarle ropa y llevarle al peluquero y luego poco a poco vas hablando con él y le convences de que se desenganche del alcohol, así podrás luego buscarle un trabajo.

Se fueron el abuelo, Herminio y don Emilio. Cuando volvieron, Don Emilio ya era otra cosa. Aún estaba emocionado y no hacía más que llorar…

-Claro que sí, mañana iré y seguiré el programa.

-Yo te llevaré…

Una vez que Don Emilio se fue, Herminio se acercó a su mujer, le dijo unas palabras al oído y ella sonrió y le abrazó.

Cuando terminamos, era evidente que algo había pasado en cada uno de ellos, así que les propuse ir a hablarlo todos juntos. Los catequistas se llevaron a los niños que lo habían pasado muy bien para que los mayores pudiésemos hablar.

-Muchas gracias, a todos por ayudarnos a llevar la a Jesús a los demás el día de Nochebuena, ahora, si queréis, podemos compartir lo que ha supuesto para cada uno de vosotros.

Lucía fue la primera.

-Gracias Rosa. Deberíais saber que Antonio y yo nos enamoramos en una Pascua Juvenil. De jóvenes teníamos nuestros grupos de la parroquia, pero luego, después de casarnos, el trabajo, los hijos… Poco a poco nos fuimos alejando de Jesús… y nuestra vida se volvió más gris…

Pero en la adoración… con cada una de las canciones… volvieron los recuerdos. Luego la alegría de las personas con las que cantamos… Íbamos a llevarles a Jesús y resulta que ellos nos lo han traído a nosotros. Gracias Rosa… Gracias.

Luego hablo Pedro.

-Rosa, a nosotros también nos has hecho un gran regalo. Nosotros vamos a misa los domingos. Pero nunca hablamos de ello a nadie. Cuando Tomás, en el trabajo, hablaba de lo que estaba viviendo, jamás me atreví a decirle que nosotros vivíamos la fe, aunque una fe avergonzada.

Hoy cantando, rezando y hablando de Dios a niños y grandes hemos descubierto que nuestra fe es un regalo, un gran regalo de Dios que no hay que esconder. Porque Dios está llamando a las puertas de otros y, si nosotros hablamos de lo maravilloso que es, quizás también ellos le abran.

Habló entonces Susana:

-Lucas y yo creíamos a nuestra manera. No somos muy practicantes. Cuando hablaste de adoración pensé qué tipo de locura es esa. Luego con las canciones y las oraciones pensé. Y ¿si está ahí? ¿Estás ahí? Sentí una gran paz y lo curioso es que miré a Lucas y parecía sentir la misma paz.

Luego íbamos cargados, cuando llegamos a casa de doña Matilde y mis manos estaban frías. Ella me miró y me las calentó entre las suyas; la miré y volví a sentir esa paz.

Lucas y yo siempre hemos vivido una vida muy… “normal”: trabajar, salir los fines de semana, las vacaciones… pero unas vidas también muy vacías. Cuando oíamos a Teresa hablar sentíamos mezcla de curiosidad y envidia por la alegría con la que hablaba.

Herminio contó poco después:

-Cuando vi a Don Emilio, primero ni lo miré, era un indigente más, un fracasado, pero no sé por qué volví a mirar y, entonces, vi sus ojos. Primero pensé que no era él, sólo alguien que se le parecía, pero luego me dije ¿y si es Él?

Cuando contaba como había llegado a esa situación, era como un espejo que me mostraba una realidad que me negaba a ver.

Lo primero que pensé fue “a mí no me va a pasar, mi mujer está aquí conmigo”, pero luego recordé las palabras de ella cuando me convenció para que viniésemos.

“Esto es algo que creo que es bueno para los dos y que no puedo, ni quiero hacer sola. Si no vienes conmigo y me vuelves a dejar sola quizás descubra que ya lo estoy… Si vienes conmigo, quizás sea capaz de hacerte ver que, en el mundo, hay algo más que trabajo, trabajo y más trabajo.”

Por eso le pedí perdón. Por eso le dije (y le digo ahora) que la quiero y que con su ayuda juntos encontraremos el equilibrio.

No sé como agradecerle a ella, y a todos, este gran regalo que hemos recibido.

Habló entonces Adela:

-Nosotros el año pasado vimos como cambiaron Teresa y Tomás y pensamos: “No se habrán metido en algún tipo de secta”. No entendíamos su alegría, ni porque venían tanto a la iglesia y como amigos suyos pensamos que nuestra obligación era rescatarlos.

Vinimos a aquí y descubrimos que no es que ellos estuvieran en una secta, sino que nosotros estábamos en una burbuja que nos aísla del mundo. Que no nos deja ver que a nuestro lado hay muchas personas que necesitan de nosotros… y, lo que es peor, nosotros de ellos.

Pero también es verdad que necesitamos tiempo y respuestas. Tened paciencia con nosotros.

Finalmente, les di las gracias a todos y les dije que hoy nos habíamos encontrado con Jesús en la adoración eucarística, con Jesús en los hermanos y que yo iba a ir a encontrarle en la misericordia, en el sacramento de la confesión. Para luego encontrarle en la eucaristía.

Y no fui la única. Y cuando le recibí, al comulgar, le di las gracias por lo mucho que me ama, la paciencia que me tiene y porque me deja ver cómo actúa. No se olvida nunca de sus hijos.

La merienda

¡Hola de nuevo!

Hoy vimos más mandamientos en la catequesis:

El cuarto que es “honrarás a tu padre y a tu madre” y nuestra catequista nos explicó que no sólo es obedecerlos y escucharlos, sino que también es que, estemos donde estemos, demostremos que somos unos niños buenos y educados, ya sea el cole, la catequesis o en un cumpleaños. También es cuidarlos cuando sean mayores y ayudarles a cuidar a  nuestros abuelos.

-Mis abuelos están muy bien de salud -le dije yo a mi catequista.

-Bueno, también es escucharles y hacer cosas con ellos.

El quinto “no matarás”. Yo pensaba que ese lo cumplíamos muy bien, pero resulta que no sólo es no matar sino respetar nuestra vida y la de los demás, que incluye no pegarse, pero también no insultar, ni ofender, ni criticar, que todo eso a veces hace más daño que los golpes.

El sexto y el noveno es respetar nuestro cuerpo, vestir adecuadamente, no mirar películas ni vídeos que no sean adecuados a nuestra edad… y la catequista nos dijo que había ciertas formas de expresar el amor que son reservadas para el matrimonio.

-¿Y cuales son esas formas de cariño?¿Los besos en la boca? -dije yo.

-Mira -dijo mi catequista- eso es bueno que lo hables con mamá y papá, Pero de momento te digo que los besos en la boca hay que reservarlos para cuando seas mayor, para alguien muy especial, ya que así, sin más, sí serían pecados contra el sexto mandamiento.

A la salida nos esperaba mi abuela. Nos dijo que hoy los peregrinos íbamos a ver a una amiga suya muy mayor que se llama Doña Mercedes. Que nos iba a venir muy bien para practicar el cuarto mandamiento, demostrando nuestra mejor educación y modales.

¡Uy, que difícil! La abuela nos recordó unas normas básicas: saludar nada más llegar, los codos fuera de la mesa, los pasteles con cuchillo y tenedor, cuando los mayores hablan uno se calla… y en ese momento Tomás y Fran empezaron a pelarse por un cromo.

-Niños, parece que hoy no habéis escuchado -dijo la abuela. Los dos, muy avergonzados, pidieron perdón y ya pudimos seguir caminando.

Cuando íbamos de camino había un grupo de chicas y chicos. Mi abuela se puso un poco triste porque ellas iban con unas faldas un poco cortas y ellos tenían los pantalones muy abajo y se les veían los gayumbos.

-Mirad niños, como os vea a vosotros alguna vez vestidos así…

Pero no pudo acabar su amenaza porque una de las chicas fue a saludar a la abuela y le dio dos besos.

-Alejandra, ¡cómo has crecido!

-Bueno es que ya pasaron 10 años desde que me diste catequesis, que bien nos lo pasábamos.

-Si eras una nena tan cariñosa, tan buena, tan obediente y tan atenta, dijo mi abuela, por cierto te puedo hacer una pregunta en confianza.¿No tienes frio?

La cara de la chica paso instantáneamente a color rojo, pero luego esbozó una sonrisa y le dijo a la abuela que sí, que un poco.

Entonces la abuela hizo algo muy sorprendente, cogió su pañuelo grande, ese que pone encima del abrigo, y se lo puso a la chica, que se acorruco en él. Luego la abuela le dijo que ella tenía grandes cualidades y que no necesitaba vestir así para tener amigos. Y que los amigos que sólo buscan que vistas así no merecían la pena.

La chica le dio un gran abrazo a la abuela y la abuela le dijo que le regalaba su foulard.

Ella nos miro y nos dijo:

-Fue mi catequista y la quiero muchísimo, escuchadla, chicos, por que tiene razón. Voy a despedirme de estos amigos y voy a ir a casa a estudiar.

Cuando se fue, Lucia dijo:

-Así que si nos ves vestidos así nos pones tu foulard y nos hechas un sermón…

Todos nos echamos a reír y la abuela dijo que no fue un sermón, sino una corrección fraterna hecha con mucho cariño.

Al rato llegamos a nuestro destino de esa tarde. La casa de Doña Mercedes es muy antigua pero muy bonita. En el portal, un gran espejo, que nos sirvió para revisar que estábamos bien peinados y vestidos. Luego un ascensor muy antiguo con puertas de madera y cristal pero que funcionaba muy bien.

La casa parecía un museo figuras de porcelana y muebles antiguos. Nos abrió una señora muy mayor pero con ojos muy alegres.

-Buenas tardes Doña Mercedes.

-Buenas tardes niños, podéis llamarme Merche.

-Si señora.

-¡Señorita!, que soy soltera y decente.

La abuela le dio dos besos y fuimos a su salón a merendar. Sobre la mesa había las tazas de porcelana, la mantelería de hilo, minipasteles, pastas y canapés deliciosos.

Meche nos peguntó sobre la catequesis y los peregrinajes. Al rato de hablar con ella nos dimos cuenta de que era una Señorita mayor muy agradable.

Nos pidió que si podíamos cantar juntos un villancico y así lo hicimos. Al salir le dijo a mi abuela:

-Que niños más bien educados, como se nota que sus padres se preocupan por ellos, dales la enhorabuena de mi parte y, por favor, niños venid a visitarme más veces, es tan agradable ver unos niños tan buenos y educados hoy en día.

Cuando llegamos a casa se lo conté a mis papás y entonces les dije:

-Hay algo que no me queda claro. ¿Cuales son esas formas de cariño reservadas para el matrimonio?

Mamá sonrió y me dijo, que cuando crezca y me enamore de un chico, si ese chico pasa a ser mi novio, empezará un tiempo para ver si es la persona adecuada para ser mi marido y el padre de mis hijos, que será tiempo de pasear, de hablar y si, al final, me caso con él, será el momento de ser uno solo y de tener hijos. Que se alegraba mucho que le hubiera preguntado y que seguiríamos hablando poco a poco.

No es que me haya aclarado mucho pero sí sé que mi mamá me irá contando las cosas a su debido tiempo.

Sobre todas las cosas

¡Es muy injusto!. Hoy es el cumpleaños de Claudy mi amiga, amiguísima, y no puedo ir por que tengo que ir al cate.

Otros niños no van al cate cuando tienen cumpleaños, ¿por qué tengo que ir yo?, si voy siempre.

¿Qué pasa si falto un día? Si total ya la abuela y mis papás me cuentan muchas cosas…

Cuando le dije todo eso a mi mamá, ella me dijo que si faltaba al catecismo no aprendería algo importante para la vida y además me estarían educando en ser caprichosa, así que ya podía yo chillar y patalear que iba a ir al catecismo.

Cuando fue mi abuela a buscarnos a los peregrinos yo aun estaba muy seria, tan seria que mi abuela dijo que que estaba más seria que el manual de la aspiradora, aunque me entraban ganas de reír no lo hice. Por que quería que notase que no era justo.

Cuando llegamos a la catequesis, nos empezaron a hablar de los 10 mandamientos, que son 10 normas que nos dio Dios para que las cumpliésemos.

No lo hizo porque le guste mandar sino porque sabe que al cumplirlas somos felices, pero si no las cumplimos o bien nos harán sufrir a nosotros o bien a los demás.

Y ¿sabéis qué? el primer mandamiento es “Amarás a Dios sobre todas las cosas”.

Entonces le pregunté a la Catequista

-¿Más que a papá y a mamá?

-Sí -me dijo ella-, más que a papa y a mamá

-Pero es que yo a Dios no lo veo y a ellos sí. ¿Como puedo amar a Dios?

Ana me dijo entonces: Amando a mis papás, rezando todos los días, viniendo a catequesis, yendo a misa los domingos amando a mi prójimo…

-Y si yo hoy, por ejemplo, hubiera ido al cumple de una amiga no estaría amando a Dios, lo digo por que esa amiga es mi prójimo.

Mi catequista casi se hecha a reír, pero me dijo:

-No, Clara, hoy tienes catequesis, hoy es tu rato para aprender de Dios, si no hubieras venido te hubieses amado a ti sobre todas las cosas. Pero has venido y estás aquí aprendiendo que “sobre todas las cosas” a veces supone dejar de hacer lo que tú quieres para hacer lo que Él quiere.

También nos explicó el segundo: No tomarás el nombre de Dios en vano.

Eso, ademas de no decir cosas malas de Él y no echarle la culpa de todo lo malo, es no pedirle tonterías o cosas malas para los demás.

Y el tercero: Santificar las fiestas, que es dedicar el domingo y fiestas de guardar a ir a misa y a disfrutar con la familia.

A la salida de catequesis mi abuela nos llevo al monte Sinaí (Bueno fuimos al cerro santa Catalina a donde esta el Elogio del horizonte) y ahí la abuela nos contó como Dios le entregó a Moisés los mandamientos (lo podéis leer en éxodo 19 y 20 ).

Ella nos los entregó a cada uno de nosotros los diez mandamientos para que no se nos olviden.

Al llegar a casa le pedí perdón a mi mamá y me dio un gran abrazo. Ahora sé que, aunque haya otra cosa que me apetezca más, Dios me espera en catequesis y en la misa. Me quiere y me está esperando.

Fiesta de Todos los Santos

 Y así celebramos la fiesta de Todos los Santos.  Aquí en la parroquia de San Pedro, los niños de catequesis son felices, por eso no nos gusta que pasen miedo, como ocurre en otras fiestas de esta época, que nada tienen que ver con nuestras tradiciones.

El sábado lo pasamos muy bien, cantamos, jugamos, hicimos nuevos amigos, diferentes de los compañeros del cole, siempre es bueno conocer gente nueva, y gente estupenda. Y lo mejor es que todos tenemos un amigo en común:

Jesús.

Y Él es nuestro mejor amigo.

Os dejo aquí las fotos:

Espero que os guste

Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia

¡Soy una piedra viva de la Iglesia!. Nos lo ha explicado muy bien Ana, nuestra catequista.

Nos ha dicho que la Iglesia somos todos y que cada uno es una piedra viva y muy importante, porque la Iglesia somos las personas que seguimos a  Jesús.

A la cabeza el papa Francisco que es el sucesor de San Pedro.

Los obispos son los sucesores de los apóstoles, yo, al nuestro, lo conozco muy bien. Se llama Don Jesús. Lo conocí una vez que vino a la parroquia y a los niños nos saludo con mucho cariño.

Luego están los sacerdotes que presiden la Eucaristía. Nuestro párroco es don Javier. Lo que no sabía es que también están los diáconos que están al servicio de las parroquias.

Pero, como dice mi catequista, en la Iglesia cada uno de nosotros somos una piedra viva y una piedra muy importante.

Cuando se lo dijimos a mi abuela, a la salida, nos llevo delante de nuestra iglesia (edificio) e hizo que nos fijásemos en las piedras, hay muchísimas y todas son distintas, pero encajan muy bien juntas, pues así somos cada uno de nosotros: una piedra viva de la Iglesia que Cristo fundó.

-Muy bien peregrinos, hoy iremos a Cesarea de Filipo. Vais a tener suerte porque queda cerca de aquí, aunque los apóstoles tuvieron que ir bastante al norte. Fuimos a la fuente que hay donde el cerro de Santa Catalina y ahí nos sentamos todos, entonces mi abuela nos enseñó una foto de aquel lugar, que es muy bonito, y esta foto os la pongo aquí.

-Abuela -dijo Lucía- esto no se parece mucho a la foto.

-¿Como que no? -dijo Tomás- no ves que aquí hay piedras, hierba verde y agua… intenta imaginártelo.

-Gracias Tomas -dijo la abuela- pues aquí, a Cesarea de Filipo había llevado Jesús a los doce a descansar y estaban sentados como vosotros ahora. Jesús, en medio, de ellos les pregunta:

-“¿Quien dice la gente que soy yo?”

Los apóstoles le dicen: “Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas”.

Entonces Jesús les pregunta: -“Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”

Pedro se levanta y le dice: -“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

Y entonces fue cuando Jesús fundo la Iglesia. Lo hace diciéndole a Pedro 

“Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”.

-¡Hala! -dijo Fran- eso quiere decir que la Iglesia siempre vamos a ganar al Mal.

-Sí, Fran -dijo la abuela-, y mira, en 2000 años muchos han intentado destruirla y no lo han conseguido y no lo conseguirán.

Silvia entonces le preguntó a la abuela que que significaba eso de atar y desatar. Entonces la abuela nos explicó que quería decir que, en materia de Fe tenemos que hacer caso siempre de lo que diga el Papa, porque el Espíritu Santo le asiste y que, cuando dice algo para la Iglesia en la tierra, vale también para el cielo.

-Así que si el Papa dijese que los domingos nuestros padres nos tienen que dar cuches, ¡¡tendrian que hacerlo!! -dijo Tomás.

-Sí -dijo la abuela- pero dado que el Espíritu Santo asiste al Papa, dudo yo mucho que vaya a decir eso.

-¡Vaya!, yo que ya pensaba en escribirle… -contestó Tomás.

  -¿Y porqué eligió a Pedro, abuela?.

-Pues fíjate que fue el primero en contestar, y contestó lo que le inspiró el Espíritu Santo. “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Así que Pedro era el que estaba más atento al Espíritu Santo.

Al llegar a casa se lo conté todo a mis papás y por la noche cuando rezábamos juntos yo le pedí a Dios por nuestro papa Francisco, nuestro Obispo don Jesús y nuestro sacerdote Don Javier . Y mi mamá dijo que eso estaba muy bien que tenemos que rezar por nuestro sacerdotes. Voy a acordarme todos los días de rezar por ellos.

 

Padre, Hijo y Espíritu Santo

Hoy me peleé con mi primo a la hora de la comida porque de postre en el frutero, aunque había naranjas, manzanas y peras, quedaba sólo un plátano y se lo cogió para él. Yo tuve que comer una pera. ¡Si el ya sabe que yo cojo siempre el plátano!

Y luego del cate, la catequista nos dijo que los primeros cristianos se querían mucho, que lo tenían todo en común y que eran muy bien vistos por la gente. Se reunían para hacer oración y para la fracción del pan. Entonces yo me distraje y empecé a pensar en lo egoísta que había sido mi primo, me distraje un poquito y claro me perdí cuando la catequista nos hablaba del Espíritu Santo. Entonces me entro mucho lió en la cabeza: Dios padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo… me sale que son tres y no un solo Dios.

Cuando salimos le pregunté a mi abuela y resultó que ninguno de los peregrinos lo entendía bien. Le dijimos que queríamos que nos lo explicara muy clarito.

Ella dijo que si queríamos ser más listos que San Agustín.

-A ver niños, San Agustín  quería entenderlo todo y un día estaba a la orilla del mar pensando sobre la Trinidad, como vosotros ahora. Entonces vio un niño que había hecho un hoyo en la arena. Se dedicaba a dar paseos del mar al hoyo echando un cubo de agua de cada vez.

-¿Niño que haces?, le dijo San Agustín

-Yo voy a meter todo el agua del mar en mi hoyo.

-¿Pero no te das cuenta que el mar es muy grande y tu hoyo muy pequeñito?

Entonces el niño se le quedó mirando y le dijo: -Más fácil es que yo meta el mar, que es limitado, en mi hoyo, que tú seas capaz de meter a Dios, que es infinito, en tu cabeza que es limitada.

Y entonces San Agustín comprendió que Dios padre, Dios hijo y Dios Espíritu Santo son 3 personas distintas y un solo Dios verdadero.

Mi abuela además nos dijo que lo que teníamos que entender es que como Dios Padre Dios Hijo y Dios Espíritu Santo se quieren tanto tanto, no tienen ningún problema para ser un único Dios con 3 personas.

-A ver abuela, dijo Alicia, Dios Padre es el creador de todo, Dios hijo es el que se hizo hombre y murió y resucitó por nosotros. Y ¿el Espíritu Santo qué?

-¡Ah! el Espíritu Santo es el gran desconocido. Curiosamente es el que está con nosotros todos los días desde nuestro bautizo. Nos guía y nos ilumina.

-Vamos a rezarle todos juntos para que nos ilumine.

Ven, Espíritu Santo, 
llena los corazones de tus fieles 
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Envía tu Espíritu y todo será creado. 
Y renovarás la faz de la tierra.

Al rezarla, me di cuenta de que yo había hecho mal al enfadarme con mi primo por una tontería como un plátano y algo le debió pasar a mi primo porque, cuando luego estábamos merendando, me dio media chocolatina y, como vi que él no tenía plátano, yo le di medio plátano y nos dimos un gran abrazo.

Empezamos esta semana

Estoy muy contenta por que esta semana empezamos la catequesis, y en este curso, en mayo, haremos la primera comunión. Aunque a los peregrinos los nos hemos visto varias veces por el verano, también tenía  ganas de ver a mi catequista y mis otros “compis” del grupo.

El domingo en la eucaristía D. Javier nos explicó el evangelio muy bien y nos lo resumió en 4 ideas

1- Que tenemos que querer a los que hacen cosas buenas aunque no sean de nuestro grupo.

2.-Que tenemos que hacer cosas buenas, aunque sean pequeñas (Hasta un vaso de agua que deis a uno de estos pequeños que creen en mi tendrá su recompensa).

3.- Que no tenemos que armar escándalos (no tenemos que ser protestones) hay que obedecer.

6. Que tenemos que huir del mal (Y de las  cosas malas ).

Y por fin llegó la catequesis y ahí nos encontramos todos otra vez con nuestra catequista. Hicimos una actividad muy divertida: un “comecocos” misionero, con frases como “Piensa en os niños del mundo y reza por ellos” o “Sonríe a los demás”, y después le pusimos nombre al grupo, el nuestro se llama los Leones porque el símbolo del evangelista San Marcos es el León.

El grupo de Fran, Alicia y Silvia son “Las llaves de San Pedro” porque dicen que quieren contarles a muchos niños y grandes las cosas del cate y así que sean buenos y vayan al cielo.

A la abuela le gustaron mucho los nombres. Cuando quisimos discutir de cual era el mejor, nos recordó que nosotros los peregrinos nos llevamos muy bien y nos queremos mucho.

El hermano de mi amiga Maite, Alejandro, empieza la catequesis este año y me pidió que le vaya pasando las historias que os conté el año pasado. por si conocéis algún niño que empiece este año aquí tenéis los peregrinos y el primer día de catequesis.

Llevar la cruz con alegría

Ya falta poco para empezar la catequesis, la primera semana de octubre ya empezamos.

Ayer yo estaba un poco enfadada por que la profe nos había puesto deberes. Mira que ocurrírsele, poner deberes la primera semana de curso. Yo estaba muy enfadada, pero bueno, mi mamá me ayudó y los hicimos enseguida.

Hoy en la misa había muchos más niños y quería contaros que el sacerdote nos dijo algo que me hizo pensar, dijo que Dios nos quiere tanto que envió a Jesús para salvarnos. Y que Jesús, siendo Dios, aceptó su cruz.

Y que eso quiere decir que creer en Él no significa que no nos vaya a pasar nada duro, ni difícil, sino que Él quiso pasar por ello antes que nosotros para salvarnos del pecado y que siempre está a nuestro lado en las cruces de la vida. Y, aunque él hablaba de cosas difíciles como enfermedades y problemas, pensé en mi pequeña cruz de los deberes y lo feliz que me quedé cuando estuvieron hechos.

Así que le pedí perdón a mi mamá por haber protestado tanto y le di las gracias por ayudarme y aconsejarme que los hiciera pronto.

¡¡¡¡Empieza la Catequesis!!!!

¿Quieres hacer la Primera Comunión con nosotros?

Jesús es nuestro mejor amigo. Y el día que le recibes por primera vez, es un día muy especial para todos nosotros. Para conocer a Jesús, nosotros tenemos que recorrer un camino (como lo peregrinos), una aventura a lo largo de dos años.

Y si te estás preguntando en qué consiste, mira lo bien que nos lo pasamos el año pasado:

Puedes apuntarte a partir del 15 de septiembre en la sacristía, que tus padres lean y rellenen la siguiente ficha, y con una foto de carnet, y la dejen en la sacristía de la parroquia.

Descargar (PDF, 345KB)

Puedes escoger  entre cuatro días diferentes para hacer este camino con nosotros:

Miércoles, jueves y viernes de 17:30 a 19:00 y el sábado de 11:30 a 13:00

Las sesiones de catequesis empiezan 03-06/10/2018

Todos los domingos y fiestas de precepto del año a las 12:00, la misa es especialmente dirigida para vosotros los niños y vuestras familias. Es muy importante la asistencia a esta eucaristía dominical, así que decidle a vuestros padres que os traigan.

Hay reuniones muy importantes con vuestros padres:

19/10/2018 Reunión con los padres de primer curso de catequesis a las 18:00

26/10/2018 Reunión con los padres de segundo curso de catequesis a las 18:00

Toda la programación para este año la teneis aquí:

Descargar (PDF, 346KB)

Y si aún eres pequeñito, pero te gustaría estar con nosotros, tenemos cursos de precatequesis: actividades para acercar a los niños a Jesús y a la parroquia. Para niños de 4, 5 y 6 años Sábados de 11:45 a 13:00 Comienzo 20 de Octubre.

Y si ya has hecho la comunión, pero como te lo has pasado estupendamente y quieres continuar, los cursos de perseverancia: Viernes de 17:30 a 19:00; Sábados de 11:30 a 13:00 Comienzo 06-07 de Octubre.

¡¡¡¡Os esperamos a todos!!!!

El cumpleaños de la Virgen María

Hola amigos, he pasado un verano muy divertido y no me acordé de escribiros y eso que hubo cosas muy bonitas.

Este lunes recibí en el correo de casa una carta muy especial, aunque un poco misteriosa.

“Querido amigo estas invitado al cumpleaños de la Virgen María.

El sábado 8 de septiembre a las 12:30.

Imprescindible traer el siguiente regalo: ASISTIR A LA MISA DE 12”

-Mamá, mamá podemos ir, podemos ir, yo quiero ir.- Fue lo que le dije a mi madre en cuanto leí la carta.

-Pues claro que vamos a ir, no quiero perderme ese cumpleaños.

Yo la verdad estaba muy intrigada, pues no sabía quien nos había mandado la carta, hable con mis amigos “peregrinos” y todos habíamos recibido una carta igual.

Pensé que sería cosa de la abuela, pero me dijo que ella no sabía nada de eso, aunque ella iba a ir también.

Llegamos a la misa y, aunque los peregrinos estábamos todos, no había muchos niños. Además como llegamos justito para las 12 pues no pude leer, pero si leyó mi prima a la que quiero mucho que tiene 10 años y ya hizo la comunión. Me hubiera gustado llegar a tiempo, mañana que es domingo le meteré prisa a mis papás y así podré leer yo.

D. Javier habló de la Virgen y de que en Covadonga, ya antes de lo de Pelayo (hace 13 siglos), había en la cueva una imagen de la Virgen. Eso fue lo que le hizo a Pelayo y los astures pedirle ayuda en la batalla para la defensa de nuestra libertad. Me gustó mucho eso de la libertad. Yo me imaginaba a Pelayo y los astures rezándole a María y, luego, la tormenta de agua que ella mandó desde el cielo, las flechas y piedras de los Astures y como el enemigo huía.

También nos hablo de la bonita corona que los Asturianos le habíamos regalado hace 100 años.

Al acabar la misa todos cantamos el Himno a la Virgen y D. Javier dijo que los niños que habíamos ido a misa con nuestras familias, podíamos pasar al centro parroquial donde había una celebración especial.

Cuando llegamos estaban nuestros catequistas y había un gran bizcocho adorando con chuches y unas velitas en el centro y muchos globos. Entre todos los niños seriamos unos 15. Soplamos las velas y en vez del cumpleños feliz le cantamos a la Virgen el himno a la Santina y luego hicimos nuestra batalla con los globos, era muy divertido.

Yo me fijé en mi catequista y me fije que primero estaba un poquito triste, pero luego la vi muy contenta y empezó a jugar con nosotros a la batalla de globos.

Al rato me acerque a ella y le pregunte que si estaba triste porque habían venido pocos niños. Ella me sonrió y me dijo que al principio que sí, porque los catequistas habían puesto mucho cariño en hacer las invitaciones y preparar la fiesta, pero que luego decidió ponerse contenta por los niños que habíamos venido a celebrar el cumpleaños de la Virgen.

Al marchar había un regalito para cada uno, era como una cuerda con 10 bolitas de madera de colores y una pequeña cruz de madera, muy bonito. Mi mamá me dijo que era un rosario, aunque este como solo tenía 10 bolas se llamaba decenario y que me iba a enseñar a usarlo. Me ha gustado el cumpleaños de la Virgen y a mi abuela y los peregrinos también.

 

(Nota de los catequistas, este año si celebramos la misa pero no la fiesta que Clara cuenta,  aunque si os animaís para el año que viene quizás la podamos celebrar. Comentádselo a vuestro catequista a principio de curso)