El reino de Dios

Hola amigos:

Después de unas semanas sin escribiros, vuelvo a contaros como va el cate y las cosas que hacemos los peregrinos con mi abuela.

Esta semana hemos hablado del reino de Dios, que dice mi catequista que podemos encontrar ¡ya! aquí, en la tierra.

Nos contó una historia de un señor que encontró un tesoro en un campo, pero el campo no era suyo, así que vendió sus cosas y su casa y todo cuanto tenía y con ese dinero compró el campo.

Nos explicó que las personas que encontramos a Jesús y decidimos seguirle nos encontramos con ese gran tesoro.

A la salida mi abuela nos dijo que íbamos a hacer una visita a unas religiosas que eran amigas suyas la hermana Esperanza y la hermana Catalina. La hermana Esperanza había estudiado con mi abuela y, entonces, era muy guapa, la mas guapa de la clase y que además sus padres tenían mucho dinero, pero ella no era feliz.

Una vez fue al cole una misionera y les contó que su vida no había  sido feliz hasta que descubrió lo que el Señor quería para ella y a partir de ahí su vida cambió.

Llegamos a un piso grande y nos recibieron dos monjitas muy felices, una de ellas, a pesar de ser de la edad de mi abuela, era muy hermosa. La hermana Esperanza y la hermana Catalina estaban cuidando de 10 niños de entre 12 y 2 años y se les veía a todos muy felices. Una niña nos explico que sus papás no podían cuidar de ella y que por eso vivían con la Hermana Esperanza y La Hermana Catalina; que al principio ella había estado muy triste pero que ahora estaba contenta porque eran muy buenas y que de vez en cuando podía ver a sus papás.

Yo le pedí a la hermana Esperanza que nos contase del el día que se Jesús le pidió que lo dejase todo por él.

Ella sonrió y nos contó que, a pesar de que tenía de todo, ella sentía que le faltaba algo y que, cuando hablaba de ello, nadie la entendía hasta que un día, oyendo a una misionera, sentía en su corazón que alguien le decía:

Eso es lo que he elegido para ti, para que seas feliz. Ese día fui a hablar con la misionera y ella me explico que eso era la llamada de Jesús. Así que en las primeras vacaciones me fui a hacer una experiencia a un convento y allí fui muy feliz, entonces estudié enfermería y me hice religiosa.

Luego pude ir a las misiones y ayude a abrir un hospital, una escuela y la iglesia donde daba catequesis.

Hace unos años tuve que volver por culpa de una enfermedad, y cuando me dijeron que no podría volver allí sentir en mi interior que Jesús me decía que ahora me necesitaba aquí con los niños que no pueden estar con sus papás.

Fran le dijo: ¿Y cuando te fuiste al convento, que te dijo la gente?

-Bueno pues algunos no lo entendieron, en especial un amigo muy especial que yo tenía, pero cuando volví de aquellas vacaciones tan feliz y con tantas ganas de seguir a Jesús entendieron que yo había encontrado mi tesoro escondido.

Jornada de la infancia misionera. Sé Valiente

El pasado sábado 27 de enero, tuvo lugar en el colegio del patronato de San José el festival de la canción misionera. El coro de niños de nuestra parroquia participó junto con otras parroquias y colegios de Asturias.

Bajo el el lema ” Atrevete a ser misionero” , se animaba a los niños a ayudar a otros niños que no tiene tanta suerte como ellos. Gracias al festival, en el que ellos eran los protagonistas, se recaudaron unos 500€ para ayudar a un niño, Ismael, que vive en el Chad. Además de no tener agua potable, Ismael tiene una dolencia en un pie que le impide caminar. El dinero recaudado servirá para costear la operación y su estancia hospitalaria junto a su madre. Toda la información se encuentra en la página web de OMP

Nuestros chicos con el tema Sé valiente, lo hicieron genial, y ganaron el premio a la mejor música. Ellos trabajaron duro y ensayaron mucho, estaban muy ilusionados, lo podeís ver todo en el siguiente vídeo

Como podéis ver hay mucho trabajo detrás, de mucha y muy buena gente, y ellos son para comerlos.

El domingo 28 como era la jornada de la infancia misionera repitieron la actuación en la iglesia, al final de la misa de niños:

Las cosas de mi Padre

Ha vuelto a empezar la catequesis (y también el cole). Esta semana los peregrinos hemos caminado mucho ya que hemos acompañado a Jesús, María y José .

Al salir del catecismo fuimos a Begoña, a la pérgola de los Campinos donde están María, José y el niño Jesús hechos con luces. Allí la abuela nos contó cómo el ángel le había dicho a José que Herodes quería matar al niño y que tenían que huir a Egipto.

Todos estábamos muy intrigados acerca de qué Egipto nos buscaría la abuela y qué desierto. En seguida lo tuvimos claro porque caminamos todo el muro hasta el parque de Isabel la Católica. Cuando íbamos de camino, la abuela nos contó una historia muy bonita de esta huida, historia que conocemos por la beata Ana Catalina Emmerick, y es la siguiente:

Llevaba la sagrada familia muchos días caminando cuando llegaron a una región muy agreste y todo estaba muy oscuro. Una banda de ladrones iba a atracares pero, cuando el Jefe miró al niño Jesús, un rayo luminoso como una flecha toco el corazón, y después hasta les dio resguardo en la cabaña donde vivía.

La mujer del jefe los recibió con timidez y con cariño. Les trajo algo de comer y beber e incluso agua para bañar al niño.

Cuando María bañó al niño, el agua quedó más limpia de lo que estaba antes. Entonces, la mujer del Jefe le pidió permiso a la Virgen María para bañar a su niñito de 3 años, que tenía la lepra, en ese agua. La Virgen María se lo dio y el niño, al meterlo en el agua, se curó.

Cuando se despidieron, el Jefe les dijo: -Acordaos de nosotros donde quiera que vayáis-. Ese niñito no era otro que el buen ladrón que en la cruz le dijo a Jesús: acuérdate de mi cuando llegues a tu reino.

Una vez que llegamos a “Egipto”, osea al Parque, descansamos un poquito. A la vuelta mi abuela nos contó que, después de un tiempo, el ángel les dijo que podían volver. Fueron a Nazaret  donde el niño Jesús vivía con sus padres y allí, como nosotros con nuestra familia, aprendía, jugaba, cantaba, trabajaba.

¿Y alguna vez se porto mal? -dijo Ana.

-Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre, todo a la vez, y como verdadero Dios que es nunca puede portarse mal, osea, no hacer su voluntad. Pero sí hubo algo que disgustó a sus padres, porque no le entendieron.

Veréis, tenía Jesús como unos 12 años y habían ido a Jerusalén a una fiesta importante en el templo. A la vuelta, sus padres, pensando que estaba con los otros niños, siguieron camino. Cuando ya hacía un rato que no lo veían comenzaron a buscarlo y, como no lo encontraban, se volvieron a Jerusalén. Allí lo encontraron en el templo, enseñando a los Doctores (que eran los que más sabían). Al llegar junto a él, su madre le dijo: -“Estabamos preocupados”- y el les respondió -No sabíais que tengo que ocuparme de las cosas de mi Padre-. Luego volvió con ellos y les obedecía en todo.

Cuando llegamos a casa era un poquito tarde y aún había que hacer los deberes. Mi mamá le dijo a la abuela que estaban preocupados porque era algo más tarde de lo habitual y yo le respondí a mamá: “¿No sabías que estábamos ocupándonos de las cosas de nuestro Padre del cielo?” Mi mamá se hechó a reír y mi abuela me dijo: “Muy bien, ahora recuerda que te toca obecederles en todo“.

Nochebuena con los peregrinos.

Os voy a contar la Nochebuena que hemos tenido los peregrinos.

Mi abuela habló con los papás de todos nosotros y el día 24 a las 10 fuimos todos a  su casa. Nos acompañaban los papás de Tomás y sus hermanas.

La abuela les dio las gracias a los papás de Tomás porque, sin ellos, no sería posible que, esta Nochebuena, pudiéramos hacer juntos lo que la abuela hace con el abuelo todos los años.

Bueno –dijo la abuela– hoy es el cumpleaños del niño Jesús y vamos a ir a su encuentro, quizás no seamos capaces de reconocerlo, pero recordad que dijo Jesús “todo lo que hagáis por uno de estos mis hermanos pequeños por mi lo hacéis”

¿Vamos a llevar comida a los pobres? -pregunto Susana.

La abuela le contesto que vamos a llevarles, a una serie de personas, lo que necesitan, que todos, de alguna manera, tenemos nuestras pobrezas aunque no las sepamos ver porque la pobreza no es ser sólo pobre de dinero, pero lo mejor es que os cuente lo que pasó.

Había muchas cajas y las repartimos entre el coche de los abuelos y el de los padres de Tomás; nos subimos en los coches y nos fuimos.

La primera casa no estaba lejos, pero allí no dejamos nada más que una bandeja pequeñita con unos cuantos mazapanes de los que hace mi otra abuela, Marta, que había ido a llevarle a mi abuela un montón esta mañana.

Llamamos al timbre y nos recibió una señora un poco mayor que mi mamá. Nos dio un montón de besos y nos llevo al salón de la casa donde estaban sus padres. Su madre estaba en una silla de ruedas porque se había roto una cadera y su padre estaba allí sentado, se alegró mucho de vernos.

Han venido a cantarnos unos villancicos -dijo su hija. Entonces la abuela le dijo a ella que se fuera que si no no le iba a dar tiempo.

Disfrutaron mucho, la madre de la señora de vez en cuando nos preguntaba por nuestros nombres, el padre de la señora nos decía cosas, pero parecía que no entendía muy bien porque nos preguntaba lo mismo una y otra vez. Se les veía muy felices con muestra visita.

Se nos paso el tiempo rápido y la señora volvió y nos dió las gracias. Había aprovechado para hacer las compras.

La abuela nos explico que su padre tenía alzheimer y su madre se rompió la cadera. La señora vivía con ellos pero no podía dejarlos solos. Y que no tienen muchas visitas.

-Como veis en esta casa no hay pobreza material pero falta compañía y comprensión, su hija ha podido salir tranquila un ratito y sus padres que no salen mucho han tenido una visita que les ha alegrado la vida.

En la siguiente casa que fuimos todo era muy diferente. Era una casa pequeñita y hacia mucho frío. Nos abrió una señora que no hacía más que darle las gracias a mi abuela.

Luego vistamos varias casas mas y nos fuimos a comer a una hamburguesería.

Por la tarde fuimos a varias casas pero os voy a contar sólo tres por que si no estaríamos muuucho tiempo.

En una de ellas había muchos niños y fuimos a jugar con ellos, no tenían play, ni wii, ni nada de eso pero lo pasamos muy bien jugando al parchís y a la oca y cosas así. Al salir de aquella casa Susana le dijo a la abuela que ahora ya entendía lo de las pobrezas y que ella, al estar con aquellos niños, se dio cuenta que aunque ella tenía de todo, muchas veces no tenía con quien jugar y que, aunque aquellos niños no tenían dinero, se tenían unos a otros.

Antes de ir a la casa siguiente pasamos a recoger a una señora de la edad de mi abuela, pero no subió con nosotros se quedó abajo con el abuelo.

Subimos a la casa y llevamos mazapanes y cantamos un par de villancicos la señora que vivía allí nos dijo:

-¡¡¡Ay!!! para mi que estoy tan sola, esto es una alegría.

La abuela le dijo entonces: -No tienes por que estar sola, si quisieras perdonar tu hermana estaría encantada de venir a vivir contigo.

La señora primero se sorprendió y le dijo: -Lo he pensado tantas veces… Pero seguro que ella no quiere venir … Seguro que ella no me perdona.

La abuela le dijo: -Si la tuvieras aquí… ¿Qué le dirías?

Pues yo le daría un abrazo bien grande.

En ese momento la abuela saco el movil y llamo al abuelo, el abuelo subió con la otra señora y las dos se dieron un gran abrazo y nos dieron las gracias. Luego nos fuimos y las dejamos hablando muy contentas.

En la última casa a la que fuimos había una chica joven con un bebé, además de comida le llevamos pañales, ropita y muchas otras cosas. Nos dejo sujetar a su hijito y no hacía más que darle gracias a mi abuela. Decía que su hijito era lo mejor que tenía.

Fuimos todos juntos a la misa del gallo que en nuestra parroquia es a las 8 de la tarde, antes de entrar los papás de Tomás le dieron las gracias a la abuela, le dijeron que, cuando la abuela pidió ayuda para que todos pudiéramos ir, aceptaron pues ya tenían curiosidad de conocerla por las cosas que les contaba Tomás, que les  había encantado ser peregrinos por un día y, lo que es mejor, con toda su familia y que hoy se habían dado cuenta de lo ciegos que ellos están, pues hasta hoy no habían sido capaces de ver lo que pasa realmente en el mundo, lo que verdaderamente importa. Y que por favor los tuviera en cuenta para cualquier aventura de este tipo en la que necesitasen su ayuda.

Entonces la abuela sonrió y les hizo un regalo:”Una concha de peregrino”, pero encima estaba el niño Jesús.

A la entrada de la misa estaban también los otros papás y juntos oímos la misa. Luego la abuela les recordó que la cena de Navidad era el cumpleaños de Jesús y para todos era “un anticipo del reino de los cielos”.

Después  mis abuelos, Fran y  yo nos fuimos a la casa de la abuela Marta (no en la que viven siempre sino a la del pueblo) donde nos juntamos unas 60 personas.

Al llegar mis abuelas se dieron un gran abrazo y la abuela Rosa le contó todo a la abuela Marta. Ya que todo lo que se había preparado lo habían hecho entre las dos. La abuela Marta estaba feliz aunque, de broma, le dijo a mi abuela Rosa: “Algún año no te quedarás la parte mejor” a lo que mi abuela le dijo “Marta, Marta, Rosa tiene la parte mejor y no le será arrebatada“.

Fue una Nochebuena muy feliz.

Navidad 2017

Ya falta muy poco para la Navidad. Y nuestros chicos del catecismo no han parado de trabajar. La semana pasada inauguramos el Belén, que es una preciosidad. A todos en la parroquia nos encanta.

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Tambien hicimos el Festival de Navidad donde todos participamos y nuestro coro los hizo estupendamente.

Aquí os dejo el álbum de fotos. Con ello os deseamos a todos:

¡¡¡Feliz Navidad!!!

Pero  la cosa no acabo ahí. Todos esto grupos quisieron llevar un poco de alegría a las personas más especiales que tenemos en la parroquia, nuestros mayores.

Allanando el camino

Estamos en la segunda semana de Adviento. En la catequesis hemos hablado de las cuatro semanas que tenemos para prepararnos para recibir a Jesús. Y nuestra catequista nos contó muchas cosas de Juan el Bautista.

Juan el Bautista vivía en el desierto, vestía con pieles de camello, comía saltamontes y miel silvestre y las personas iban allí a escucharle. Les anunciaba la venida de Jesús y les invitaba a pedir perdón por sus pecados y a bautizarse.

Cuando le preguntaban que quién era él, decía que era la voz que predicaba en el desierto “preparad el camino al Señor”.

La abuela nos llevó hasta Los Campinos, donde nos iba a contar todo sobre Juan el Bautista, cuando nos encontramos con un amigo suyo, un sacerdote joven.

Rosa cuanto tiempo sin verte.

D. Remigio, como usted por aquí.

¡Ay, Rosa! Para ti tengo que seguir siendo Remi. Pues nada, como sabes estamos en Adviento y he venido a buscar unas cuantas cosas para preparar la navidad en las parroquias. Y es que ya sabes en cada pueblecito ponemos el Belén y preparamos la Navidad con mucho cuidado.

¿Ah sí?, pues qué bien me vienes, porque quería hablarles a los niños de Juan el Bautista y del Adviento, así que échame una mano.

Bueno vosotros podéis llamarme Remi, la abuela Rosa fue mi catequista y la primera persona a la que le conté que quería ser sacerdote.

Hoy he venido a comprar algunas cosas que hacen falta para celebrar la navidad dignamente en mis pueblitos. Pues algunas cosas están muy viejas ya.

Pero lo que más me gusta del Adviento, allí en mis pueblitos de montaña, es que se me llena el confesonario. Las personas van a dejar su alma limpia para recibir a Jesús, lo tienen muy claro y tengo que ampliar el horario de confesiones.

Y vosotros, cómo tenéis el alma de limpia ¿Obedecéis a vuestros Padres? ¿Tenéis el cuarto recogido y limpio? ¿Rezáis todas las noches? ¿Sois cariñosos con vuestros mayores?

Todos agachamos nuestra cabeza pero él nos dijo: Alegraos por que os va a nacer un salvador y ahora ya sabéis qué caminos tenéis que allanar y que sendas tenéis que hacer rectas.

Nos cayó bien, y más cuando nos regaló a cada uno una estampa con José y María en el burro camino de Belén.

Al llegar a mi casa me puse a ordenar mi habitación, recoger los juguetes tirados poner los libros en sus sitio.

Mamá y Papá se sintieron muy sorprendidos pero yo les dije que tenía que allanar el camino y poner recto lo torcido, que el niño Jesús tenía que venir y yo tenía que prepararme muchísimo mejor.

Adviento

Esta semana no hemos tenido cate pero sí tendremos misa de niños el día 8, día de la Inmaculada Concepción, y el domingo. El domingo pasado empezamos el Adviento que, como nos explico la catequista, es preparar el corazón para la venida de Jesús en Navidad.

Pero no por eso nos hemos detenido los peregrinos. Mi abuela, que es muy buena, nos ha invitado a todos a su casa el día 7 de diciembre, como tenemos puente en el cole, todos los papás de mis amigos aceptaron, fue muy divertido.

Cuando llegamos a casa de la abuela vimos que en la mesa del salón había una gran maqueta con montes, un río y un lago; como sabéis el abuelo es un gran artista. La abuela nos dijo que podíamos poner todas las casitas, el puente y elegir el sitio de la anunciación.

¿Abuela y no vamos a poner las figuras?

Claro que sí -dijo la abuela-, podéis elegirlas pero os advierto cada figura de este Belén tiene una utilidad y un valor y, para preparar el corazón para la Navidad, deberéis conquistarlas.

-¿Conquistarlas y eso como se hace?

-Pues haciendo algo bueno cada día, algo especial hoy, después de comer empezaremos.

Todos queríamos poner a la virgen, san José y el niño. La abuela nos dijo que esas las conquistaríamos esta tarde entre todos, pero que el niño no se pone hasta el 24 por la noche.

Luego fuimos eligiendo figuras, yo elegí la lavandera, el pastor que llevaba una ovejita, el panadero, y al rey baltasar,

Fran eligió a Melchor, un señor con una cesta de fruta, el herrero y el carpintero.

Ana eligió a Gaspar, al ángel del portal de Belén, unos niños con instrumentos musicales y una señora que llevaba mucha lana.

Tomás eligió un señor con unos animales que llevaban paja, un viejecito que llevaba leña , el Ángel de la anunciación y una abuelita que llevaba un puchero.

A Herodes y sus soldados no los eligió nadie pero el abuelo que se rió mucho los puso y dijo que ese se las apañaba solo para aparecer.

Entonces la abuela nos explicó que para conquistar las figuras teníamos que hacer cosas muy buenas como preparar los exámenes muy bien, ayudar a los papás en la tareas de casa, ser cariñosos, jugar con los niños con los que nadie quería jugar y rezar muy bien todas las noches. Hicimos una lista cada uno con las cosas que íbamos a hacer para conquistar nuestras figuras; tuvimos que repasarlas porque mi abuela no le valía cualquier cosa, mi lista quedó de la siguiente forma:

Para el rey Baltasar debería añadir a mi oración de la noche un padrenuestro por los cristianos perseguidos, una avemaria por los sacerdotes y un gloria para que haya más vocaciones.

Para la lavandera: dejar recogido mi cuarto y mi cama hecha todos los días y ayudar a secar los platos de la noche.

Para el pastor de la ovejita: preparar y sacar buena nota en los exámenes de la semana que viene.

Y para el panadero: comerlo todo sin rechistar y agradecer la comida.

Ana dijo: –¿Y que pasa si no lo hacemos?

-La figura no estará y fíjate si no hay panadero no tendrán pan, sin lavandera el niño Jesús no tendrá pañales limpios… Si es por un olvido puedes tratar de hacer otra cosa para compensarlo, pero prefiero que no se os olvide nada.

-Y ¿si hacemos algo bueno de más?

-Bueno entonces me lo decís y podéis elegir otra figura. Si es algo pequeño como recoger algo del suelo y tirarlo a la basura podréis conquistar un patito o un perrito y si es algo grande ya veremos.

Después de comer fuimos a la conquista de la Virgen María y san José y fue muy bonito.

Mi abuela tiene una amiga que se llama Concha. Era maestra de joven y nunca se casó, porque estuvo muchos años de maestra de un pueblecito de la montaña. (La abuela fue de sus primeras alumnas). Resulta que esa amiga de mi abuela vive en una casa con otros ancianos porque parece ser que no se acuerda de nada… y se le olvidan las cosas. Y por eso cuando empezó a ver que algo iba mal decidió irse a esa casa. Y que ahora no se acordaba de mucho.

Pero la abuela nos dijo que lo que seguro que no se le olvidaban eran las sonrisas de los niños, así que todos juntos fuimos a verla.

Al llegar allí y vernos se puso muy muy contenta y le contamos cuentos, le dijimos chistes y le dimos muchos besos y abrazos. Cuando salimos una de las chicas que están allí con los ancianos, nos dio las gracias y nos dijo que hacía muchos días que estaba triste, pero que hoy la habíamos hecho feliz.

Pusimos a la virgen y a san José en el portal y estoy segura que nuestro Belén va a estar muy completo. Y, como dice la abuela, nuestro corazón muy bien preparado.

 

Dios no se olvida de nosotros

Hoy en el “cate” hemos hablado de que Dios no se olvida de nosotros. Nos hablaron de los profetas que les recordaban al pueblo de Israel que Dios no les olvidaba y les enviaría al Mesías que quiere decir Salvador.

También hablamos de la Virgen María y de como, gracias a su sí al Señor, pudo nacer Jesús.

Entonces mi abuela nos dijo que hoy los peregrinos íbamos a vivir dos aventuras: una con el profeta Elías y la otra nada más y nada menos que con la Virgen María.

Nos fuimos al pórtico de la iglesia y ahí, en una esquinita, la abuela nos dijo.

-Estamos aquí acompañando al profeta Elías que se tiene que esconder del rey Acab. Un profeta es una persona que lleva un mensaje de Dios a los hombres. El trabajo de Elías no es fácil, porque Acab se ha casado con Jezabel, que tiene a sus dioses falsos, y ha convencido a su marido para acabar con todos los hombres de Dios… Pero no os preocupéis que conseguiremos huir y, cerca de Sarepta, una viuda nos socorrerá.

Caminamos un buen rato por el cerro y llegamos a los columpios, pero mi abuela nos dijo que era Sarepta. Y que una pobre viuda va a preparar, con la ultima harina que le queda, un pan para ella y su hijo. Entones siente dentro que debe ir a ayudar a un hombre y, ¿sabéis que hace?, va a donde está Elías. Éste le dice que el Señor le ha prometido que, si le ayuda, no le faltará nunca harina ni aceite. La viuda lo ayuda, Dios no les abandona y cumple su promesa. Elías, mucho tiempo después, tiene que volver porque hay una gran sequía en el reino de los judíos.

Elias va ha hablar con Acab y le propone algo una apuesta. Se levantarán dos altares: en uno los sacerdotes de Jezabel pondrán un animal para sacrificar; si consiguen que arda y se consuma sin prenderle fuego habrán ganado la apuesta. Si no lo consiguen, él hará su ofrenda en el otro altar  y arderá y se consumirá sin prenderle fuego. Después de esto, y si se arrepienten por haber olvidado a Dios, vendrá  la lluvia.

¿Sabéis que pasó?, pues que Elias ganó. Los otros, por mucho que danzaron y cantaron, no consiguieron nada y Elías sólo se lo pidió a Dios y Dios hizo el resto. Los judíos se arrepintieron y llovió.

Dios tuvo que enviar a muchos otros profetas pero eso queda para otro día.

Porque quiero llevaros a la capilla de los Remedios… Esto… a Nazaret, donde veremos algo precioso: el sí de una joven a Dios.

En cuanto llegamos, mi abuela nos dijo:

¡Mirad!  Ahí está la Virgen María, sentada y, fijaros, llega el Ángel Gabriel…

Dios te Salve María, el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres.
Mas ella, cuando le vio, se turbó de sus palabras, y pensaba qué saludo era ese.
Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia ante Dios.
Concebirás en tu seno, y darás a luz un hijo, y le llamarás JESÚS. Será grande, y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.
Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y su reino no tendrá fin.
Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón.
Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y te cubrirá con su sombra; por lo cual el que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
Isabel, tu parienta, ha concebido un hijo en su vejez; y está en el sexto mes la que llamaban estéril. Porque nada es imposible para Dios.
Entonces María dijo: He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra. Y el ángel partió.

Fijaos lo que el ángel le dijo lo rezamos siempre en el Ave María.

Cuando mi abuela nos explica las cosas es casi casi como si las viéramos y, cuando el Ángel se fue, me pareció que la virgen nos sonreía.

Al ir a dormir, le conté a mi mamá que la virgen me había sonreído cuando me estaba imaginando la anunciación que nos contaba mi abuela. Mi mamá me dijo que María nos cuida siempre desde el cielo, que quizás quiso sonreírnos y que, como somos niños, aún somos capaces de ver su sonrisa.

El símbolo de Alianza

Hoy hemos aprendido muchas cosas de Dios y hemos hecho algo muy bonito, pero para que lo podáis entender os voy a resumir lo que aprendimos.
Dios, a Adán y Eva, les prometió que nos enviaría un Salvador y luego renovó esa promesa con Noé y, a través de él, hizo con los hombres una alianza y la sello con el arco iris. Mi abuela nos ha dicho que cada vez que veamos un arco iris debemos acordarnos de que Dios cumplió su promesa.
Para que no se nos olvidase, se lo recordó a Abraham, a Isaac, a Jacob, a Moisés y luego fue enviando a jueces, profetas y reyes.
Antes de nacer Jesús algunos se habían olvidado de la promesa de Dios, pero los esenios se preparaban para la llegada del Salvador. De entre ellos Dios escogió a Joaquín y a Ana para que fueran los padres de María y, como Dios quería que fuera la madre de Jesús, la preservó del pecado original.
¿Sabéis? Dios le preguntó a la Virgen María en la anunciación si quería ser la madre de Jesús y ella, aunque sabía que eso además de alegría le iba a traer mucho sufrimiento, le dijo: “He aquí la esclava del señor hágase en mi según tu palabra”. Y, gracias a ella, llegó la salvación, o sea Jesús, al mundo.
Cuando hablamos de todo esto con mi abuelita, ella nos dijo que a cada uno de nosotros nos corresponde pensar como queremos responder a nuestra alianza con Dios esta semana y que pusiéramos un gesto concreto, porque cuando Dios hizo la alianza, no la hizo en general, sino que la hizo con cada uno de nosotros. Y ese gesto sería un símbolo de que nosotros aceptamos esa alianza. Y no vale cualquier cosa tiene que ser algo que nos cueste trabajo y esfuerzo.
Tomás dijo que, rezando todos los días, Fran dijo que ayudando en casa, Lucia que siendo buena con los demás, Ana que llevando cariño a las personas mayores y yo… Yo me quede callada y entonces mi abuela me pregunto qué porqué no decía nada.
-Abuela a mí me encantaría hacer todo eso pero no puedo, no soy buena con las promesas. Cuando mamá me regaña siempre le digo te prometo que no lo volveré a hacer y luego…
Entonces mi abuela dijo que cuando nos costaba mucho hacer algo siempre, siempre podemos pedirle ayuda a nuestra madre del cielo: la Virgen María.
¿Y cómo le pedimos ayuda a la Virgen?
Pues yo pienso que deberíamos consagrarnos a la virgen nos dijo mi abuela. En seguida le dijimos que sí y entonces fuimos a la iglesia y mi abuela nos llevó a donde esta la Virgen de Covadonga. Nuestra abuela nos entregó a cada uno una estampa con la consagración a la virgen y todos juntos la hicimos.
O Señora mía. O madre mía,
yo me ofrezco todo a ti
y en prueba de mi filial afecto
te consagro en este día
Mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón.
En una palabra, todo mi ser
ya que soy toda tuya o madre de bondad
guárdame, defiéndeme y utilízame
como instrumento y posesión tuya
Amén.
Después de rezar la consagración ya me sentí con fuerzas para ofrecerle al Señor mi símbolo de mi alianza y se lo dije a mi abuela.
Entonces nos fuimos al sagrario y uno a uno hicimos la genuflexión y después le ofrecimos al señor nuestro símbolo de alianza.
Al llegar mi turno yo le dije: Señor como símbolo de alianza yo te ofrezco no mentir.
No os lo vais a creer, pero cuando salimos de la iglesia ya no llovía y pudimos ver un bonito arcoíris.
Lo difícil fue luego al llegar a casa, porque mi mamá pregunto que quien había empezado las galletas y las había dejado medio tiradas por ahí… y claro en ese momento tuve que bajar la vista y confesar que había sido yo y pedirle perdón a mi mamá.
Tuve que ayudarla a limpiar todas las migas y demás, pero cuando lo hacía sentí que la Virgen María me había ayudado y que a Dios le había gustado mi símbolo de alianza.

¿Qué hacemos un día como hoy una parroquia como la nuestra? Convivencia y Amagüestu

Pues somos una parroquia que esta viva y es activa…muy activa.

Antes que empiecen todas las actividades de Adviento y Navidad nuestros estupendos, increíbles  y maravillosos chicos  de perseverancia han tenido una convivencia en la Quinta, que luego enlazaron con el Amagüestu del catecismo.

Lo hemos pasado genial, nadie se pudo resistir a bailar al ritmo de las canciones de la Hermana Sueli…fue superdivertidísimo.

Como una imagen vale mas que mil palabras, aquí están los vídeos…¡pero que guapos están todos!

Y el del Amagüestu: