La Palabra en el tiempo 108

Con frecuencia aparecen falsos anuncios de ciencia ficción de que está
próximo o inminente el fin del mundo. Se teme como presagio cuando
finaliza un siglo, o se alinean los astros, o un asteroide que se acerca
peligros a la tierra. Abundan también pseudoprofetas y videntes
convencidos de haber tenido revelaciones especiales que se sienten
impulsados a comunicarlas en tono alarmista al mundo entero.
Naturalmente que este planeta azul y con ello la vida humana en él tendrá
un final. Los científicos investigan sobre la probabilidad de este evento y
pronostican cifras astronómicas que apenas caben en nuestra
imaginación: 10 mil, 11 millones de años. En fin, que según el ritmo de la
naturaleza y las leyes que la rigen, no es para ahora.
Más preocupante es el deterioro y la abusiva explotación a la que
nosotros sometemos esta casa común que Dios nos ha dado para cultivar
y cuidar. A pesar de las alarmas de los científicos por su continuo
calentamiento, los mandatarios políticos, ahora reunidos en Egipto en la
COP27, no logran cumplir sus acuerdos. Más temor nos infunden las
amenazas del posible empleo de las armas nucleares en las guerras por
políticos locos de poder, como estamos viendo en el conflicto de la
invasión de Ucrania.
El próximo domingo, San Lucas, con lenguaje apocalíptico, alude a esta
situación. Pero Jesús, contra lo que parece, no predice ni habla del fin del
mundo. Sino que nos alerta sobre la finalidad de la historia y de cómo
nosotros tenemos que saber luchar y detener las fuerzas destructivas: “Se
alzará pueblo contra pueblo… habrá epidemias y hambre…”, relata el
texto evangélico; y cómo comprometernos, contando con su ayuda, “yo
os daré sabiduría”, nos dice, para lograr un mundo más humano, más
justo a pesar de las calamidades y adversidades que podamos encontrar.
Atravesamos tiempos difíciles, pero no es el momento del lamento y
resignación, es el tiempo del testimonio y la confianza sabiéndonos en las
manos de Dios, Padre y Creador.

Palabras con silencios 23

Con paso decidido
Parecía increíble, dadas las cortapisas teológicas con las que tenía en
enfrentarse algo tan evidente como la igualdad de la mujer en la Iglesia. A buen
ritmo se van dando pasos decididos significativos. En la rueda de prensa en el
viaje de vuelta de Barein, el papa Francisco se mostró satisfecho y hasta gozoso
de los avances que se han dado en este campo. Es más, afirmó que “cada vez
que una mujer entra a trabajar en el Vaticano, las cosas mejoran…, la
vicegobernadora es una mujer y las cosas han cambiado bien…., en el consejo
de Economía he puesto a cuatro mujeres y ha sido una revolución porque saben
ir adelante”. Se ha dado un enfoque distinto a la búsqueda de una solución que
era evidentemente necesaria y urgente. En vez de poner en primer plano el
sacerdocio femenino que pueden encontrar documentos magisteriales de otros
papas anteriores considerados vinculantes, se ha ido por la asunción de
responsabilidades en la misión que es para todos los bautizados, hombres y
mujeres. Al mismo tiempo, Francisco ha dicho que la mujer con sus carismas
femeninos tienen que enriquecer a la Iglesia y a la sociedad sin copiar
miméticamente a los varones. Y en esa cercanía con los periodistas, el papa
argentino soltó su chascarrillo que a los de alto protocolo no les suelen gustar:
Dios no creó al hombre y después le dio un perrito para divertirse. Dios ha
creado a dos iguales, hombre y mujer.
Estamos celebrando el Sínodo de la Sinodalidad. En esta España nuestra no
suele darse mucha información sobre el acontecer y la vida de la Iglesia.
Estamos apabullados de tanto barullo político con noticias cada día más
desconcertantes que nos hacen cuestionarnos, como al poeta, “¿A dónde el
camino irá?” Por primera vez ha habido una consulta abierta a toda la iglesia
universal para que digan cómo ven a la iglesia y qué pasos tenemos que dar si
queremos cumplir con la misión en este tiempo nuevo, oscuro pero con algunas
“lucecinas”. En la primera fase, por iglesias-diócesis que son 3.026 en la
actualidad, han contestado millones de personas. En esta de Oviedo, nos
informaron que más de 3.000. Tres son los retos principales a encarar: el
lenguaje frío y distante en las celebraciones litúrgicas, el clericalismo que
dificulta la participación del laicado y la igualdad de la mujer en la misión.
Ahora que ya es mayoritario el número de teólogas, en este camino de la
igualdad se irá con paso decidido.
Javier Gómez Cuesta

La Palabra en el tiempo 107

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El panorama está sombrío. Podemos repetir esa imagen literaria que se ha
hecho clásica y popular de que “negros nubarrones se ciernen por el horizonte”.
Estamos siguiendo día a día la invasión asoladora que sufre Ucrania y que afecta
a Europa y al mundo entero. Aguantamos de mala manera la carestía de la vida
que sumerge a tantos en la pobreza. Asistimos atónicos o ya indiferentes a los
enfrentamientos políticos que repercuten tanto en la vida social y en el
bienestar de todos.
No es extraño que algunos analistas culturales digan que la virtud de la
esperanza está a la deriva, que ha perdido fuelle en las personas y que está
quedando como algo marginal que afecta especialmente a los jóvenes que se
ven ante un futuro incierto que afecta a si siquismo. Hoy mismo leo en el
periódico que “el 90% de las nuevas consultas de salud mental son de jóvenes y
adolescentes”. Estamos cayendo en la desesperanza.
Sin esperanza no se puede vivir. Es una virtud anímica indispensable, un modo
de estar en el mundo que se relaciona con la confianza y con el futuro. Uno
tiene esperanza cuando cree que un bien deseado puede ser alcanzado y
logrado en el futuro. No es una certeza, ni una evidencia lógico-matemática, es
un don con el que nacemos, pero que hay que educar y alentar. En la
recuperación de la fuerza creativa y generadora de la esperanza tiene mucha
importancia la fe. Es la mayor fuente de esperanza. Porque el deseo más
imperativo que queremos lograr es vivir, vivir siempre y vivir felices.
El próximo domingo, San Lucas en el evangelio nos cuenta el pasaje pícaro de la
“trampa saducea” en la que quisieron hacerle caer a Jesús al poner en duda su
anuncio best-seller, la gran y buena noticia de que estamos llamados a la vida, a
una vida nueva, resucitada porque él ha vencido a la muerte y somos hijos del
Dios de la vida. Haz la prueba, la esperanza en él es la mayor fuerza generadora
de vida.

Palabras con silencio 22

Halloween a la española
Para nosotros es un producto Made in Usa. Nos viene por influjo comercial,
como casi todo. Hay que adquirir y ataviarse con disfraces terroríficos de brujas,
esqueletos, duendes, demonios… Su origen es celta. Nos seduce ahora todo lo
céltico y hasta nos gustaría que reconocieran que tenemos ese ADN en nuestros
genes. Esta raza guerrera, agrícola y metalúrgica celebraba en su calendario la
fiesta del Samhain (fin del verano y recolección de la cosecha) en la noche del
31 de octubre. Era un pueblo, a la vez politeísta y monoteísta, con creencia en
su dios o dioses, en la inmortalidad y en “el más allá”. Esa noche celebraban
que se abrían las puertas del lugar-residencia de los muertos y que por medio
de sus sacerdotes-druidas podían comunicarse con los espíritus para aplacarlos
o pedir su intercesión encendiendo fuegos y poniéndoles comida a las puertas
de las casas. Con Carlomagno la fiesta fue cristianizada invocando a Todos los
Santos. Un siglo más tarde, los monjes de Cluny añadieron la de la
Conmemoración de los Difuntos, extendiéndose luego a toda la catolicidad.
Aunque cristiana, los mitos paganos quedaron en la tradición de los pueblos. En
el norte de España podemos ver vestigios célticos en al “amaguestu” asturiano,
en el “samaín” y la “Santa compaña” en Galicia y en las calabazas talladas o
decoradas e iluminadas que los mozos ponían en los caminos para asustar a los
viandantes que yo recuerdo de la época de la infancia.
La emigración irlandesa la implantó en los EE. UU. La festejan especialmente los
niños con sus disfraces horripilantes y la petición de chuches por las casas con el
“trick or treat” (truco o trato), pero también donde la gente va al trabajo con el
disfraz y la mayoría de las ciudades se embrujan, las calabazas inundan calles y
rincones con luces de colores y otros símbolos imaginados para asustar y meter
miedo. En la mesa la manzana acaramelada.
No deja de ser llamativa la celeridad y la permeabilidad facilona con que invadió
ciudades y pueblos españoles este Halloween “made in usa”. Ahora, que en
EE.UU hay una ola propensa a extirpar los vestigios españoles, derribando las
estatuas de Fray Junípero y de Cristobal Colón y vituperando el mestizaje que
nos unió. Olvidar nuestras tradiciones y mitos para asumir los de otros es una
manifestación de empobrecimiento cultural. Hasta el Don Juan Tenorio pierde
representación. Y si además marginamos la cristianización: ¡qué solos se quedan
los muertos!
Javier Gómez Cuesta

La palabra en el tiempo 106

En instituciones y partidos se exhibe sin pudor el mantra de la
superioridad moral: la superioridad moral de la izquierda o la superioridad
moral de la derecha. Al ver la realidad legislativa que se aprueba en los
parlamentos uno queda boquiabierto preguntando de qué moral se
trata, al ver leyes que agravan la pobreza, agrandan las colas de Cáritas; o
tan permisivas como la del aborto, la eutanasia y últimamente la tan
aberrante “ley trans” que permite con solo 14 años cambiar de género.
Hasta los psiquiatras están asustados porque es una ley de locos. Más que
superiores debiéramos todos intentar ser mejores y más humanos. Más
que soluciones de muerte, con tantos medios como contamos hoy,
debiéramos de intentar ayudar a todos a vivir y a disfrutar de la vida hasta
el último minuto.
También en la Iglesia podemos caer en la tentación de la superioridad
moral, doctrinal y pastoral en este viejo Continente Europeo con relación
a las iglesia jóvenes en países de misión. Y son ellas las que están dando
lecciones de entrega y de fidelidad a Jesucristo y al evangelio-. En África y
Asia están sufriendo una mortal persecución que las llena de mártires día
a día. Hoy mismo leo en los diarios las noticias del secuestro de un
misionero en Nigeria y la detención de cristianos en Eritrea donde el
gobierno impide a la Iglesia hasta sus actividades sociales allí tan
necesarias. Además de ayudar y colaborar con ellas en la jornada del
Domund, debiéramos de imitar su ejemplo y coraje de fe que despertara
nuestra pasividad y acobardamiento. Sigue vivo y necesario el deseo de
Jesús de que: “Seréis mis testigos”
El próximo domingo, San Lucas en su evangelio nos narra la parábola del
fariseo que se creía superior y el humilde publicano que se daba golpes de
pecho viéndose pecador. Más que superiores debiéramos sentir el deseo
de ser mejores “testigos” y defender con más entereza los valores morales
del Evangelio. Sin duda, son los más humanos; y donde otros buscan
soluciones de muerte, nosotros defendemos y creemos en la vida.

Palabras con Silencio 21

El Domingo Mundial
En España es más conocido por su acrónimo Domund con que lo bautizó un
genial y simpatiquísimo cura vasco, Ángel Sagarmínaga, en el año 1943. Esta
jornada misional de la Iglesia, cumple el bicentenario. La Obra de la Propagación
de la Fe fue iniciativa de una joven francesa, Paulina Jaricot, ligada por lazos
familiares a la Misión Extrajera de París. Tiene como finalidad ayudar a los
misioneros con la oración y la colaboración económica. La celebración del
Domund nos llevó a conocer otras culturas y razas, a ser solidarios con ellos y a
contribuir a la obra gigantesca de la evangelización que conllevó siempre una
promoción y humanización –es una de sus claves esenciales- de la vida de
muchos países y etnias.
Este año, al tradicional pregón nacional, han querido darle un tinte mediático
discutible, invitando a Tamara Falcó, que es portada de mucho papel cuche.
Agradeciendo su buena voluntad y testimonio, me ha parecido, en términos
pictóricos, muy naif; intentado buscar publicidad se cayó en la contradicción de
impedir la presencia de los medios de comunicación. Las tierras de misión han
cambiado mucho, antes eran una aventura maravillosa, hoy son lugar de
heroísmo y de posible martirio. Más de 300 millones de cristianos sufren
persecución. Nigeria se lleva la palma de asesinatos, seguida de Afganistán,
Corea del Norte, Somalia, Libia, Malí, Eritrea, Congo…. Ahí están los misioneros
que no se arredran por mucho que intimiden los Boko Haran y demás
yihadistas. Y eso “por amor a Dios y al prójimo”, algo que muchos ya no
comprenden aunque sea la clave y sentido de la vida. Muchos amores al
prójimo no existirían sin antes amor a Dios.
Hemos podido admirar y estremecernos ante el testimonio de la franciscana
colombiana, Gloria Cecilia Narváez, misionera en Malí, secuestrada y maltratada
durante casi cinco años en un lugar inhóspito del Sahara, casi sin agua y
extremas temperaturas de 60 grados, intentado obligarla a convertirse al
islam. Salió milagrosamente viva de ese calvario por la vivencia de su fe y el
cuidado de su vida interior. O la misionera comboniana madrileña Ángeles
López, cincuenta y dos años en Mozambique, misión asaltada hace dos meses
que, además de matar a una religiosa y varias chicas, se llevaron a las niñas de
su colegio para ser violadas y a los niños por convertirlos en niños-soldado.
Estos testimonios nos hacen ver que la fe auténtica da plenitud a la vida.
Javier Gómez Cuesta

Palabras con silencio 20

El sexagenario Concilio Vaticano II
Quedan las ascuas, con la esperanza de que un nuevo viento haga surgir de
nuevo las llamas, la luz y el calor del entusiasmo de aquel extraordinario
acontecimiento eclesial con resonancias mundiales (véase la hemeroteca
internacional de aquellos años 1962- 65) que fue la celebración del Concilio
Vaticano II. Se han cumplido este martes, día 11 de octubre, los sesenta años de
su inauguración. Hoy ya apenas quedan testigos presenciales. Uno de los muy
últimos fue nuestro arzobispo emérito D. Gabino, que nos acaba de dejar, como
aquel papa bueno Juan XXIII, un hálito de bondad y de paz, de concordia, unión
y reconciliación. Pero quedamos los convencidos de que no fue un
acontecimiento frustrado, sino obra del Espíritu que, por enredos de los
hombres, tiene efectos retardados.
El Vaticano II fue una aventura, “una moción imprevista e inesperada”, la
describió el mismo papa convocante. Cuando la anunció por sorpresa el 25 de
enero de 1959, fiesta de la conversión San Pablo, pensó más en una dimensión
ecumenista, de “unión de los cristianos”. Al final, del ecumenismo pasó al
“aggiornamento” de la Iglesia, palabra que lo identificó pero que olvidamos. El
acontecimiento mediático más importante, más transmitido, radiado y
televisado hasta entonces y que logró una gran difusión, conocimiento y
aceptación de la misión de la Iglesia. Fue una paloma de la paz en medio de una
temida guerra fría; el mensaje del 25 de octubre de 1962 de Juan XXIII, ayudó a
la distensión en el momento abismal de los misiles de Cuba. Kruschev mismo se
lo reconoció. Causó una revolución eclesial, así lo dice ¿el último? obispo testigo
de 99 años, L. Bettazzi, emérito lúcido de Evrea-Turín. En la jornada 2ª se vino
abajo todo el andamiaje preparado y en ocho días se diseñó una nueva
arquitectura que, con percances, logró su objetivo: lograr una iglesia dialogante
con el mundo “abriendo ventanas para que entrara aire nuevo”. Manifestó la
universalidad-catolicidad de la iglesia, la diversidad de culturas y el encuentro y
conocimiento entre ellas, y se planteó sobre todo qué es la Iglesia y cuál es su
misión: un Iglesia para el mundo. Hoy, en lenguaje de Francisco, una iglesia
“tienda de campaña”, una iglesia hospital, una iglesia sinodal, en la que
tenemos que caminar juntos. Sabiendo que el viento sopla, tenemos confianza
de que “la esperanza no defrauda”.
Javier Gómez Cuesta

La Palabra en el Tiempo 107

El Centro de Investigaciones de la Universidad de California ha demostrado que
la virtud de la gratitud, el ser agradecido, ayuda a que la materia gris de nuestro
cerebro funcione mejor, mejorando nuestra salud física y mental y nos
convierte en personas más felices. En pocas palabras, que el agradecimiento es
la actitud precursora de la felicidad. ¡Cuánto más agradecido seas, más feliz
serás!
Tenemos motivos para ello. Desde que nos levantamos hasta que nos
acostamos estamos recibiendo favores, servicios de personas, muchas
desconocidas, que hacen de nuestra vida una experiencia gozosa y agradable.
Te levantas y desayunas. ¿Cuántas personas han colaborado a tu desayuno? El
agricultor, el molinero, el transportista, el tendero…; y la naturaleza: el sol, la
lluvia, el aire…
Estas investigaciones han concluido que las personas que se sienten más
contentas por ser agradecidas consiguen una existencia más longeva, mejores
ingresos y gratificantes relaciones. De tal manera que la “felicidad da el éxito”,
y no al revés: “el éxito da la felicidad”
EE.UU. y Canadá tienen como una de la fiestas más importantes el “Día de
Acción de gracias”, de raíces y tradición religiosa, que celebran “rezando”,
dando gracias a Dios por la vida y cenando el pavo en familia, desde el
Presidente al más pobre americano. ¡Impensable en esta España anodina y
desdibujada en la que se extirpan sus raíces!
La religión cristiana es una religión de “Acción de Gracias”. Eso es precisamente
la Eucaristía que debiéramos celebrar todos los domingos para dar gracias por la
vida, la esperanza en la vida, el sentido positivo de la vida, por amar y sentir
amor. ¡El amor es un don de Dios!
En el evangelio del próximo domingo, San Lucas nos cuenta la curación de los
diez leprosos. Solo uno se volvió a darle gracias a Jesús, el Señor. ¿No hemos
de reavivar en la Iglesia la actitud de acción de gracias, la misa dominical, y de
esta manera no caer en pesimismos, sino despertar en nosotros esa alegría
que nos hace y nos manifiesta felices?

Palabras con Silencio 19

Las mujeres protagonistas de una Iglesia “en salida”
Así lo afirmó el papa Francisco en un mensaje a las participantes en un
seminario del Consejo Pontificio para la Cultura sobre un tema sugerente: “Las
mujeres leen al papa Francisco”. Al parecer, era la primera vez que se hacía una
consulta femenina sobre proyectos y líneas culturales de la Iglesia. Y el papa
indica cómo el genio femenino puede ser protagonista en este nuevo sesgo de
una iglesia más abierta e intrépida, sin miedo al futuro, que le quiere imprimir:
por su capacidad de escucha y la atención que prestan a las necesidades de los
demás y por hacerlo con “con justicia en un clima de calor doméstico”
En la encomienda que le hicieron los cardenales en el cónclave al ser elegido
Jorge Bergoglio estaba la reforma de la Curia y dar un mayor protagonismo a la
mujer en la Iglesia. Era este, un tema pendiente del concilio Vaticano II que
venía retardado y con dificultades en su esclarecimiento (ahora las teólogas han
tenido un papel determinante) y mucho más en la toma de decisiones para
asignarles puestos de gobierno. Hace ya casi sesenta años, en la sesión conciliar
del 23 de octubre de 1963, el cardenal belga Suenens alzó la voz sobre la
necesidad de revisar la situación de la mujer en la iglesia. ¡Mucho le cuestan los
cambios cuando debiera, impulsada por Espíritu, adelantarse a ellos!
Francisco, en estos dos años últimos ha dado pasos de gigante. La mujeres,
además de tener puestos importantes en la Vaticano (trabajan allí más de 700)
como la directora de los Museos, ya votan en el sínodo y en la elección de
obispos y, este es el salto mayor, pueden ser presidentes de los Dicasterios
(semejantes a los ministros de gobierno).
La Conferencia Episcopal Española está en vísperas de nombrar nuevo
secretario general y portavoz. No estaría mal que para la portavocía eligieran a
una mujer preparada en ciencias de la información y presentación. Las hay en la
iglesia. Ayudaría a mejorar su imagen. Necesita un aire de frescura, además de
ser más incisiva y profética en este clima populista y excesivamente
ideologizado. Por si cunde el ejemplo, los obispos suizos eligieron portavoz a
una preparada y simpática andaluza hija de emigrantes.
Javier Gómez Cuesta

La Palabra en el Tiempo 106

Atravesamos una crisis de desmoronamiento y pérdida de credibilidad de
las instituciones sociopolíticas que son básicas para la democracia, la
convivencia y el progreso de una nación. Se suele citar como fecha clave
del descontento y el comienzo de los engañosos populismos el 15M de 2011 .La gravedad de la crisis la confirma el Eurobarómetro, institución
sociológica de la Comunidad Europea, que en sus últimos estudios
informa que el 90% de la población española desconfía de los partidos
políticos y el 76% no se fía ni del Congreso ni del Gobierno. Asusta el
porcentaje. La incredulidad alcanza hasta los Medios de comunicación,
que debieran ser los garantes de una sociedad bien informada. En el fondo
se detecta un desplome de la ética y la moral ciudadana, donde la mentira
es lenguaje corriente, la vida se ha convertido en moneda barata política
y el fraude es pecado venial. Sin valores una sociedad no se sostiene, se
desmorona y se vuelve violenta y agresiva.
La misma Iglesia en España pasa por una etapa difícil. Ha perdido
credibilidad también. En este momento en que tenía que jugar un papel
importante infundiendo espíritu, alentado valores, tendiendo puentes,
saliendo a la calle, a las periferias, como dice el papa Francisco, está lenta,
falta de creatividad, con alarmante problema de vocaciones y de personas
y generaciones alejadas e indiferentes hacia la propuesta evangélica, que
es una propuesta llena de humanismo, fraternidad y generosidad. Ahí está
Cáritas salvando el momento.
El próximo domingo, en el evangelio de San Lucas, tres personas se
acercan a Jesucristo por distintos motivos. En la respuesta de Jesús a cada
uno podemos encontrar directrices para superar este desconcierto y
atonía: Jesús no nos engaña, no hay que mirar atrás, hay que afrontar el
futuro con decisión. Si somos menos, tenemos que ser más
comprometidos. No podemos escondernos en nostalgias y tiempos
pasados, el Reino de Dios, que es el verdadero “estado de bienestar” de
las personas, está esperando que pongamos la mano en el arado. La
Iglesia no se apoya en poderes humanos sino en Jesucristo y en los
discípulos que siguen a Jesucristo. Es el momento de la confianza en él y
reformar viejas y muertas estructuras.

La Palabra en el Tiempo 105

Es voz común que atravesamos una crisis en la educación en valores. Hay una
exaltación mal interpretada, sobre todo en los adolescentes, de la libertad
que la convierte en libertinaje. Se nota en el trato indiferente que se da a las
personas ancianas mermadas en sus facultades, y se airea sobre todo en el
lenguaje grosero, malsonante, soez e irreverente que con tanta facilidad se
utiliza. Quiero aludir hoy, concretamente, a la blasfemia, demasiado
frecuente y facilona y que denota el tono barriobajero y pobretón del léxico
que se utiliza. La utilización del lenguaje sagrado debiera ser una línea roja
porque puede herir sensibilidades profundas de las personas. La libertad
exige respeto.
Pocos saben, además, que la palabra “Dios” es antiquísima que se respetó
siempre por todos los pueblos. Proviene el idioma sánscrito, significa “día” y
que los griegos matizaron como “luz diurna, luz brillante”, que da vida, que
permite ver y que fundamenta el sentido de nuestra vida.
En la antigüedad a los dioses se les vieron como omnipotentes, lejanos,,
justiciero, vengativos, intolerantes. Así los concebían los antiguos,
sospechando que había algo-alguien misterioso del que dependía todo, la
creación y la vida, la suerte de la vida La revolución que trajo el cristianismo
con la revelación que nos hizo Jesús fue extraordinaria y catártica. Nos quitó
todos los miedos y sospechas. El Dios verdadero, no el imaginado por el
hombre, sino el que nos manifestó Jesucristo es todo lo contrario, es Amor,
es Padre lleno de misericordia. Más todavía, es Trinidad, es familia, es
comunión de personas. Hemos dedicado demasiado tiempo, incluso en la
catequesis, a intentar inútilmente descifrar el misterio de Dios. Nos
sobrepasa. Si no, no sería Dios. De ahí, el mantra:“esto es más difícil de
entender que el misterio de la Trinidad”
El próximo domingo celebramos la Fiesta de la Trinidad. Un día, no para
hacer silogismos sobre la vida divina, sino para dejarnos inundar por ella.
Celebrar que Dios es amor, y, aunque me sorprenda, no puede no amarme.
Esa es su identidad. Y recordar que hemos sido creados a su imagen y
semejanza. Por eso nuestra felicidad está en amor. Pertenecemos a ese
Dios-Trinidad.

Palabras con Silencio 18

NADIE ES UNA ISLA
“Nadie es una isla, completo en sí mismo…” Esta aseveración pertenece a una de las
Meditaciones del gran poeta místico inglés del XVII, John Donne y que se han hecho
famosas porque pertenecen a la dedicatoria de una de las novela novelas más
populares de E. Hemingway: “Por quién doblan las campanas”, que sin duda muchos
hemos leído en nuestros tiempos de bachillerato. De esa Meditación XVII toma el
título: “La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la
humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las
campanas: doblan por ti”. Hoy que todo lo estamos reduciendo a lo efímero, hasta la
muerte, es bueno releer esta reflexión. Cada vez se muere más sólo.
Vamos encaminados hacia la sociedad de la soledad, concluyen algunos sociólogos
ante el porcentaje de las personas que viven solas, unas por necesidad o elección y
otras, las más, por exclusión, abandono y carencia de compañía. Lo paradójico es que
nunca hemos tenido tantos artilugios de comunicación y fáciles de manejar y, sin
embargo el sentimiento de soledad sigue creciendo en la población española. Y lo
sorprendente es que la soledad afecta cada día más a los jóvenes que son los peritos
en las redes digitales. En estas investigaciones leo que el 80% de los ciudadanos con
edades comprendidas entre los 18 y 25 años declara “sentirse solo” (que no estarlo) y,
como dato significativo, es entre los de estudios universitarios donde más se
incrementa (67,1 %), dato que puede relacionarse por la dificultad en contar trabajo o
tener que emigrar. Lo triste es que prestamos poca atención y preocupación a estas
situaciones. En una de sus viñetas humoreaba El Roto: “No necesitáis pensar. Vivís en
una sociedad avanzada”. Asturias figura entre las comunidades autónomas con mayor
porcentaje de hogares unipersonales, el 29,7 % .
El hombre, la persona, es un “ser en relación”. Así lo define hoy la antropología
filosófica. Es un ser abierto a la comunicación, capaz de escucha y respuesta, de
diálogo, de comunión. Es más, es una criatura abierta y hasta necesitada de encuentro,
y abierta a la trascendencia, ese dinamismo que le lleva a intuir que necesita
encontrarse con Alguien que le llene y le plenifique, que colme su deseo.
El cristianismo, para esa pregunta inevitable, de quién somos y por qué somos así,
tiene la respuesta de que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Y el Dios
que nos reveló Jesús de Nazaret es Trinidad, es comunión, es relación, es familia, es
Amor, no puede no amar. Esa es su esencia e identidad. Por lo que somos y sentimos,
descubrimos quién es Él, y porque Él es así, a su semejanza somos nosotros. De ahí la
grandeza de la persona en este planeta azul. No somos una isla.