Palabras con Silencio 14 (Savia Nueva)

Oímos o leemos con frecuencia, como si fuera un mantra, que estamos en un cambio de ciclo o de era. Es notable el abismo ideológico, cultural hasta religioso entre generaciones. Sufrimos un cierto cansancio agotador. La pandemia pertinaz nos ha dado la puntilla. Y sin poder superarla, aparece un conflicto bélico por el ansia expansionista de un descerebrado que, sin poder detenerle, asola un país y descompone a Europa.
Siempre me ha hecho pensar cómo una humanidad que ha alcanzado tantos progresos y que tiene tantas universidades, que ha logrado tantos adelantos tecnológicos y tantos premios nobel y personas preparadas en todos los campos del saber humano, no sea capaz de resolver los problemas que se le presentan. Además de los señalados, tenemos planteados el cambio climático, la pobreza que avanza y la riqueza que se concentra, las migraciones incontenibles por razón de la miseria, el hambre y la violencia, la corrupción económica, la falta de seguridad, la discutida valía de políticos y gobernantes, la mentira y el engaño, la superficialidad y manipulación mediática, los conflictos religiosos por intolerancias y fanatismos… Podemos seguir.
Pero más que los problemas propios de una sociedad frágil y limitada, que para vivir tiene que luchar, desconcierta el que se vea como aplastada, desganada, apática, aguantando el chaparrón y viendo cómo pequeños grupos extremistas se hacen con el mando y el poder. Se ha emponzoñado tanto el panorama, que los que pudieran con solvencia ponerse al servicio de la “caridad política” tienen miedo, con razón, a ser aniquilados. El papa Francisco lo reconoce. Dice por ello que “es tiempo de mancharse las manos”.
Hace falta savia nueva. Para encontrarla y recuperarla se requiere una buena educación y formación. En España no somos capaces de lograr una buena ley que además de saberes imprima valores. Eso es educar. La última reforma la critican severamente, por fin, los intelectuales de diversas ramas. El ejemplo hoy es la de Finlandia. Pero no se la imita. Se oculta que una de las claves es la enseñanza religiosa que elige libremente cada familia según su creencia. Además del buen trato escolar y la esmerada preparación de los docentes, se la concibe como fuente de valores sociales y personales que redunda en la cívica y respetuosa convivencia. Otra fuente de savia nueva tiene que ser la familia, desconcertada ante la distinta mentalidad de los jóvenes y el descontrol de los adolescentes. Son llamativos los enfrentamientos de los hijos a esa edad con los padres por una libertad caprichosa, adelantada y mal administrada.
Necesitamos líderes dotados de humanidad. Jesús de Nazaret fue el más importante. Merecer la pena escucharlo y seguirlo.

La palabra en el tiempo 101

España es diferente, fue el eslogan publicitario en los años sesenta, siendo ministro el irrepetible Fraga Iribarne, para hacer propaganda del turismo con playa y sol de la nación. Se difundía en ingles por toda Europa. “Spain is different”. Tuvo mucho éxito, cambió la imagen de España. Se trataba de hacer frente a otro dicho, de nuestros vecinos chuavinistas; valiéndose de la leyenda negra, nos decían que “África comenzaba en los Pirineos”. Cincuenta años después este latiguillo ha tomado más bien un cariz negativo. Se cita aludiendo a diferencias estrambóticas o distorsionantes analizando lo que sucede en esta piel de toro con relación a otros países del entorno europeo.
Dentro de estas anomalías, podemos citar hoy lo de la enseñanza. Padeciendo uno de los mayores índices de fracaso escolar, no somos capaces de elaborar una ley que supere este problema. Puede más lo partidista e ideológico. La enseñanza más que como bien común se le utiliza como arma. La última reforma ha levantado hasta la protesta de los intelectuales, que estaban muy callados. Lo curioso es que se suele poner como ejemplo el sistema educativo de Finlandia, pero ese ejemplo no se imita. En concreto, allí se cuida la enseñanza de la religión, de todas las religiones, según la elección de las familias. Es más, se tiene como una de las claves del éxito educativo en valores sociales y personales. Aquí, cada ley reformada que sale es más restrictiva. Con los dirigentes actuales no hay esperanza de cambio. También en el área de las humanidades se sufre el mismo recorte. Sí, Spain is different.
El próximo domingo, 4º de Pascua, en el evangelio de San Juan se alude brevemente a la parábola del Buen Pastor, una imagen muy simbólica e idílica para expresar quién es Jesús para nosotros. Nos invita a escuchar su voz y luego, con libertad, a seguirle. Los que lo han hecho con fidelidad a lo largo de la historia y han recibido su enseñanza tejida de valores humanos, nos han dejado un mundo mejor.

La palabra en el tiempo 100

La quiebra de nuestros vínculos afectivos no solo afecta a la relación conyugal, cuyo balance es arduamente preocupante. Afecta también a otros amores como el de los hijos a los padres que se sienten abandonados en su ancianidad o enfermedad, incluso el de los padres a los hijos, oyendo con frecuencia relatos escalofriantes de maltrato. Perjudica también a la consistencia y calidad de nuestras amistades cada vez más tenues y pasajeras o interesadas. Y se va diluyendo nuestro amor a la Patria que se vuelve moneda de cambio para aquellos políticos que más obligados están a defenderla.
Estamos creados para amores estables y fieles si queremos de verdad buscar la felicidad en este mundo. De lo contrario se irá generando un sentimiento de soledad derivado de esas esenciales relaciones afectivas que se han vuelto tan frágiles y superficiales. Nos va carcomiendo la desazón de no poder contar con nadie ni encontrar apoyo emocional en las dificultades que sin duda se nos puedan presentar. La soledad la connotan ya como un sentimiento frecuente en la satisfecha sociedad occidental. ¡Cuántas personas viven y mueren solas!
Esta fragilidad afectiva dificulta y daña nuestra vida cristiana. La Iglesia es una fraternidad, una asamblea que se reúne cada domingo convocada e invitada por Jesucristo Resucitado. Nuestra relación con Jesucristo y con la iglesia es más importante la del corazón que la de la inteligencia o la razón. La fortaleza de los vínculos afectivos y comprometidos se han debilitado mucho. La prueba evidente es la baja práctica dominical y sacramental. La credibilidad en la iglesia está cimentada sobre todo en el amor afectivo y efectivo que brotan los dos de nuestra personal y amorosa relación con Jesucristo. Dios es amor, es la fuente del amor. Otra fuentes son engañosas
El próximo domingo, 3º de Pascua, el pasaje evangélico de San Juan lo deja claro. Jesús es un buen amigo que tiene con sus discípulos gestos entrañables. Los invita a una comida de playa donde el cuida que las brasas no se apaguen. Y a Pedro no le examina de doctrinas, sino de corazón grande

La Palabra en el tiempo 99.

¡Aleluya, aleluya!, es el canto y la exclamación de júbilo de este tiempo de Pascua de Resurrección. En su etimología significa “alabanza a Dios”, pero se ha convertido en manifestación de alegría en la liturgia católica a  lo largo de estos cincuenta días de tiempo pascual, especialmente en la música y el canto. Genial, entusiasmante, es el Aleluya del compositor alemán  Händel en su obra   El Mesías. Tan importante es esta obra y tan numerosa y universalmente interpretada,  que ha sido recogida como uno de “Los momentos estelrares de la humanidad” por el conocido escritor Stefan Zweig. Enardece y  expresa tambien la alegría popular de este acontecimiento de la Resurrección la obra del ruso Rimski Korsakof  “La Gran Pascua Rusa”.  Ojalá la escuchara hoy el cruel presidente Putin para que los auténtico sentimientos religiosos de su bautismo enterraran los del odio y terror imperialista. Y juntamente con el patriarca Kirill, con el evangelio en la mano, pidieran perdón y compensar con justicia la tragedia de Ucrania.

El mundo está vilo ante la incertidumbre de lo  que pueda pasar en el  futuro, cuando se acumula tanto poder en una persona y cuando las armas pueden causar tanto exterminio. No deja de ser una aberración el que el equilibrio de la paz se sostenga en el miedo y no en el amor. Estamos volviendo a los tiempos de la guerra fría y real, convencional.

Qué se puede decir en esta situación del acontecimiento de la Resurrección de Jesucristo. Abiertamente dos cosas: la 1ª que el mensaje de Jesús: “Amaos los unos a los otros, incluso a los enemigos”, es el único que puede salvar a  la humanidad. Y, segundo, que “los muertos resucitan”. No habría verdadera justicia si no hubiera una nueva dimensión para el hombre donde fuera posible la vida, sería el triunfo de la injusticia y la crueldad que, los que han dado la vida por la libertad de su país y por amor a los hermanos, tuviesen el mismo destino que sus asesinos, la nada y el olvido. El mundo no tendría sentido. Así lo pensó hasta la escuela materialista y marxista de Frankfurt.

El acontecimiento de la Resurrección y su mensaje de que la vida ha vencido a  la muerte es más actual que nunca. Dentro de la incertidumbre nos llena de esperanza  ¡Feliz Pascua florida y bendita!

                                   Javier Gómez Cuesta

Palabras con silencios. 09/04/2022

La cruz y los crucificados

Últimamente se han activado en algunas personas y grupos muy ideologizados actitudes contrarias a toda simbología religiosa y especialmente contra la cruz, que quieren eliminar y derruir de todo espacio público. En principio va contra la libertad religiosa. Solamente en países con regímenes autocráticos están vigor leyes que prohíban la simbología religiosa, como China, que ejerce un tira y afloja en su tolerancia, y Rusia durante el período de la represión zarista y soviética. En Lituania existe la Colina e las Cruces donde fueron llevadas las que obligaron a quitar. Algo parecido he leído que pretende una plataforma, al crear “La Pradera de las Cruces” al norte de Madrid. En Occidente ha sido un signo entendido y leído como de paz, amor y perdón. 

La cruz originariamente fue signo de castigo y martirio. Antes que en el antiguo imperio romano, la crucifixión como castigo, la utilizaron asirios y babilónicos, egipcios y persas y son los fenicios los que  la introducen en Roma en el s.III a.c. En la cruz morían, lentamente y como espectáculo vengativo, esclavos, rebeldes, criminales, penados de bajo estado social y enemigos del sistema. Era una muerte vergonzosa e indigna y por ello, en la afueras de la ciudad. Así murió Jesús de Nazaret, “el que pasó por este mundo haciendo el bien”,  acusado de ir contra el régimen teocrático judío y el imperialista romano.  Murió perdonando. Precisamente, por ser tan ignominiosa y humillante, los primeros cristianos nunca utilizaron la cruz como signo distintivo. Los iconos en las catacumbas son el pez, el cordero, el árbol, la paloma… Será a partir del s.V,  cuando se elija como signo expresivo de hasta dónde nos amó Dios en su hijo Jesucristo que entregó su vida por nosotros. Presidirá todas las iglesias, se pondrá en todas las sepulturas como señal de esperanza y la reproducirán los grandes imagineros y pintores e inspirará a los mejores músicos. El mejor arte tiene como protagonista la historia del Crucificado. De castigo atroz, el Nazareno, la convierte en el signo de amor y de perdón.   

Pero más allá de lo cultural y artístico, es posible que, ahora en Semana Santa, nos surja la pregunta de ¿cómo es posible creer en un Dios crucificado por los hombres?  Es algo revolucionario.  No es un dios lejano, abstracto; como Creador y Padre quiere estar presente donde están sus hijos, las personas y sobre todo en sus calvarios. Quiere ser el grito vivo de la injusticia, pero lleno de esperanza, de tantos y tantos  crucificados. Hoy el calvario sangrante e inhumano está en Ucrania. No es algo del pasado.

                                     Javier Gómez Cuesta

La Palabra en el tiempo 98

Estamos en las vísperas de la Semana Santa, la semana que merece más el adjetivo de religiosa, cultual, cultural, popular, turística, deportiva … y otros calificativos que se le podían añadir. Para muchos cristianos practicantes y alejados, testimoniales y nostálgicos, seguirá siendo “santa”  por lo que en ella se celebra en los templos y en las calles de muchas ciudades y pueblos de España. No tiene parangón con el modo de celebrarlo en otras naciones europeas. Sí lo hemos transmitido a la América Hispana  Conmemoramos la esencia, el cimiento, la verdad en que se fundamenta nuestra fe: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Y lo realizamos con una estimable combinación de lo litúrgico y las manifestaciones de devoción popular. 

Después de dos años, impedidos por la pandemia, se nota, se palpa entusiasmo  en Cofradías y Hermandades de poder sacar sus pasos devocionales y artísticos  y en los niños llevar sus palmas el Domingo de Ramos. Sin esta dimensión religiosa, será una semana más, rutinaria y plana. Si nos paramos a contar la influencia que el misterio de Cristo ha tenido en el arte, en la música, en la pintura, en las tradiciones populares, en resumidas cuenta en la vida y en el alma  de España, quedaremos admirados.  

Ningún otro acontecimiento tiene tanta fuerza de transformación que repercuta positivamente en los sentimientos y comportamientos religiosos y sociales. 

La persona necesita, cada vez más, cuidar su espíritu, la esencia de su ser , de su “yo” individual. Este semana santa y, añado, espiritual, por lo que se celebra y cómo se celebra, pueda ayudar a cultivar, ahondar,  orientar,  y sanar y curar esa dimensión tan esencial como olvidada.

El próximo domingo es Domingo de Ramos. Tiene dos momentos, el de la aclamación y procesión con las palmas y el del proclamación del relato de la Pasión del Señor, este año según el evangelista San Lucas.  Su realidad hiriente y conmovedora  es hoy  Ucrania. Allí se está volviendo a vivir el drama del Calvario. Los vemos por la tv,  allí, al rojo vivo, están los  miles de inocentes crucificados.

¡¡Salí en la procesión!!

Hola, soy Clara, ¿os acodarais de mí?

Hoy celebramos la Bendición de Ramos y la procesión de la Borriquilla y del Niño del Remedio y ¡¡¡yo fui portadora del Niño del Remedio!!!.

Como sabéis durante todo el año nos reunimos y este último mes tuvimos alguna reunión más para preparar la procesión.


Para mi fue muy emocionante. Llegamos a las 11 y 20 y nos pusimos nuestras capas y medallas de la cofradía (las medallas las hicimos nosotros durante este año).

Luego hicimos una Oración y fuimos con el Niño hasta la capilla del Remedio. Allí fue la Bendición de los Ramos. Había muchísima gente, pero Don Javier bendijo todos los ramos y todas las personas. Mi abuela comentó luego que eso está muy bien que hoy en día se necesitan muchas bendiciones.

Después salimos en la procesión. Fue impresionante portar al Niño del Remedio, ser sus pies y, como dice mi abuela, sacar la catequesis a la calle.

La imagen de la Borriquilla acompañada de muchos niños iba detrás de nosotros. Nos íbamos relevando en el recorrido. Los mayores, entre las que me incluyo, lo portamos al principio y lo llevamos para entrar en la iglesia.

Fue un día de sol precioso y lo pasamos muy bien, por eso quiero dar las gracias a Don Javier, a Consuelo y Tere. También a Paola y a Pilar y a las dos Flores por ayudarnos y permitirnos llevar al niño del Remedio.

Palabras con silencios.

                                         El carisma femenino en la Iglesia

Uno de los eventos que constituyó  esta semana un “boom”, especialmente en los programas deportivos de la radio, ha sido el llenazo del Nou Camp para la celebración del partido de la champions femenina entre Madrid y Barcelona. 91.553 espectadores y, ¡hay que añadirlo!, espectadoras. No se ahorran calificativos. No solo ha sido algo “histórico”, sino que ha tenido “impacto mundial”. Y los goles, “de la mejor factura”. Es como si con este éxito se hubiese alcanzado el “Everest” de la promoción e igualdad de la mujer. Nada se dice de los contratos de las jugadoras. Seguro que el de Benzama y  el de la centrocampista Claudia Zornoza, que marcó el golazo espectacular, aguantan diferencias cuantitativas abismales. La igualdad económica todavía se resiste, aunque con seguridad la lograrán. La mujer  es constante.

Menos publicidad y por lo tanto,  poco conocimiento y eco difusivo, han tenido noticias recientes que suponen un avance sin igual en la responsabilidad y misión de la mujer en la Iglesia. Hace unos días, el 23 de enero, el papa Francisco confirió ministerios de lector y acólito a la mujer que la facultan a subir al altar, antes vetada. La iglesia ha sido férreamente masculina en el gobierno  y en el culto, no en su feligresía.

En la fiesta de San José, devoción muy estimada por él, por sorpresa, se hizo pública la nueva “Constitución Apostólica “Praedicate Evangelium” sobre la Curia Romana y su servicio a la Iglesia en el mundo” Trascendental documento en el que se abre la gran novedad de que los laicos, varones y mujeres, pueden recibir cargos de primera responsabilidad en el gobierno y magisterio de la Iglesia. Nueve años llevó su elaboración y los analistas dicen que, rigurosamente redactada,  no sobra ni una coma. Era el encargo de los cardenales recibido por el cardenal Bergoglio en el pre-cónclave y se cimienta en lo esencial del olvidado Concilio Vaticano II. Lo femenino cambiará el rostro de la Iglesia. Lo necesita.

Y queda por reseñar el  número muy creciente de mujeres teólogas, muchas de ellas en las cátedras de las principales Universidades. Hasta ahora solo hubo teólogos y algunas santas  escritoras, como Teresa de Jesús. La reflexión y el discernimiento del magisterio tiene ya carisma femenino.

Es curioso el pasaje del evangelio de San Juan donde escribas y fariseos, varones,  le llevan a la mujer sorprendida en adulterio. ¿Y el varón dónde quedó? Jesús no es machista. Por eso, sagazmente les increpa: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Se escabulleron uno a uno.

La Palabra en el tiempo 97.

Estos últimos días, las emisoras de radio, especialmente esta de la COPE que goza de un sobresaliente equipo de informadores deportivos, derrochan ditirambos al éxito del partido de futbol femenino disputado entre los equipos de Madrid y Barcelona. Llenaron el estadio. 91.553 espectadores. Lo nunca visto.  Se ensalza como un triunfo del feminismo.  Aunque las extraordinarias jugadoras no  alcanzan contratos como los de los varones, Messi, Benzemá, Modric, Piqué… ni mucho  menos. Se resiste esta diferencia económica en todas las profesiones.

Estamos en una época en que la promoción de la mujer y la igualdad con el varón, por ventura,  avanza a pasos agigantados. A la largo de la historia hemos tenido mujeres muy notables que han contribuido al avance de la humanidad  con tanta o más influencia que otros varones: Madame Curie y nuestra Margarita Salas en la ciencia, Isabel la Católica y Margaret Thatcher en la política, Clara Campoamor y Simone de Beauvoir, en el feminismo, Santa Teresa de Jesús, Sor Ángela de la Cruz, y la Madre Teresa de Calcuta en las reformas de la Iglesia.

Es evidente que la institución eclesial se ha organizado de forma muy masculina. No se ha reconocido en puestos de gobierno lo que han sido y hacen las mujeres en la misión y servicio eclesial. Se ha iniciado una nueva etapa de cambio que está adquiriendo, con el papa Francisco, una mayor celeridad en el proceso. La nueva Constitución de la Iglesia “Praedicate evangelium” promulgada hace unos días abre puertas y ventanas a los laicos y con ello, sin distinción, a las mujeres. Pueden ocupar cargos de primera responsabilidad en el gobierno, siendo presidentes de dicasterios, lo que dará un nuevo rostro a esta siempre antigua y joven institución que tiene que anunciar, con hombres y mujeres, la Buena Noticia.  

El próximo domingo, 5º de Cuaresma, en el evangelio de San Juan se nos cuenta una preciosa historia de cómo Jesucristo, en aquellos tiempos suyos tan machistas, defiende abiertamente a la mujer y la iguala con los hombres. Acusada de pecado, les echa en cara: “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Se creían mejores y más importantes. La escena bien vale una película. Jesús, en los acontecimientos más decisivos,  tuvo a las mujeres en primera línea.

                                        Javier Gómez Cuesta