¿Quién reina en tu corazón ? (Versión 2023)

Os voy a contar lo que pasó aquel miércoles, en la catequesis. Alicia trataba de explicarles a los niños que el domingo sería un festividad muy importante “Jesucristo Rey del Universo”, los niños ese día estaban bastante distraídos, Alicia, entonces, interiormente, pidió un poco de ayuda al Espíritu Santo. Al instante, Alicia sonrió y preguntó a los niños:

-A ver niños: ¿Quién reina en vuestro corazón?

Ellos enseguida contestaron:

-JESUUUUUÚS. -Contestaron todos, no porque lo creyesen sino porque ya estaban acostumbrados que en catequesis la respuesta correcta muchas veces era Jesús.

-¿Ah, sí? -dijo Alicia- Vamos a comprobarlo ¿Qué queréis ser de mayor?

Ana contestó que ella iba a ser programadora de videojuegos. Lucas dijo que él iba a ser futbolista. Hugo que iba a ser influencer. Laura dijo que iba a ser profesora. Martina quería ser médico y Alex dijo que el iba a ser superhéroe.

-Nadie puede ser superhéroe!! -le dijo Martina.

-Bueno, calma niños. Cada uno con su sueño. A ver y ¿por qué habéis elegido esas profesiones?

Ana dijo que quería ganar mucho dinero haciendo lo que mas le gustaba. Lucas que para ser famoso y llevar al Sporting a ganar todos los premios. Hugo dijo que así todos le seguirían y serían sus amigos. Laura que para mandar sobre los niños. Martina que para curar a la gente y que todos la quisieran. Y Alex dijo que para ayudarlos a todos y que todos le aclamasen.

Entonces, dijo Alicia:

-Jesús no reina en vuestro corazón, solo reináis vosotros mismos, cada uno en el suyo, y no buscáis el reino de los cielos, solo buscáis lo de siempre: el dinero, la fama y el poder. Me parece que vamos por mal camino.

-Entonces ¿Tenemos que renunciar a nuestros sueños?¿Son malos? -dijeron entre todos.

-No, no tenéis que renunciar a vuestros sueños, solo cambiar el porqué y el para quién. Si ponéis a Jesús como rey de vuestro corazón, el para quién ya lo tenéis resuelto. Si Ana pone su pasión por la programación y la informática al servicio de otros, puede hacer cosas muy interesantes para que la gente no se sienta sola y tenga una ayuda en las dificultades. Lucas puede, a través del deporte, tratar de acercar a otros más jóvenes a Dios; y, además, jugar limpio siempre siendo testimonio en el campo de futbol de lo que lleva dentro. Hugo no debería caer en la superficialidad y tratar de acercar a otros con su testimonio a Dios. Laura, con la enseñanza, debería recordar que sus alumnos son hijos de Dios y que necesita educarlos tanto en mente como en Espíritu. Martina debería cuidar y curar a todos con amor y por amor. Alex tiene que recordar que el mayor héroe no es el que más alto vuela, sino el que mas corazones repara.

Al final les advirtió:

-Tened cuidado porque el demonio querrá que no consigáis que Jesús esté en el centro.

Os voy a ser muy sincera, creo que los niños no se enteraron de nada. A la salida, mientras las mamás hablaban no sé qué de un cumpleaños, los niños comentaban:

-¿Qué pasará dentro de 30 años? -dijo Ana.

-Pues que seremos unos viejales -dijo Hugo.

-Pero ¿conseguiremos nuestros sueños?

-Y ¿por qué no quedamos aquí dentro de 30 años? -dijo Martina.

-30 son muchos, mejor 15, -dijo Alex- quedemos dentro de 15 años aquí delante de la iglesia de San Pedro.

-Vale 15 años. ¿Pero cómo vamos a hacer para acordarnos? -dijo Laura.

-Mi mamá dice que, cuando uno quiere acordarse de algo importante, se lo pide al ángel de la guarda -dijo Lucas.

Hagamos lo dijo Alex quedamos aquí a las 7 el miércoles anterior a Jesucristo rey del universo dentro de 15 años.

El tiempo pasa muy aprisa, y, curiosamente, 15 años después todos se acordaron (estoy segura que sus ángeles de la guarda hicieron muy bien su trabajo).

Cuando se encontraron, se notaba el orgullo y el autobombo en cada uno de ellos.
Ana estaba haciendo su segundo juego “indi” y cobrando dinerillo por el primer videojuego. Lucas estaba en el Sporting, aunque todavía estaba bastante en el banquillo, confiaba en ayudar a subir a primera. Hugo tenia 50000 seguidores y las marcas de moda empezaban a pagarle dinero para que llevase puestas sus camisetas, gafas de sol, etc. Laura estaba preparando el máster de la enseñanza. Martina preparaba su examen MIR y Alex empezaba a colaborar en una ong que se supone ayudaba a miles de personas en el mundo. Si Alicia hubiera estado allí, les habría dicho que Jesús no reinaba en su corazón, sino su orgullo y egoísmo, pero como no estaba… Incluso se hicieron una foto con Hugo que la subió a sur redes y recibió mogollón de “likes”. Lo pasaron tan bien que, al despedirse, decidieron volver a quedar a los 15 años. Esta vez no le rezaron al ángel de la guarda, pero sus ángeles sí que tomaron buena nota de recordarles la cita.

Pasaron otros 15 años. Ana no estaba muy feliz porque, aunque hacía juegos para la gran compañía de videojuegos FantasticGames y creaba mundos increíbles, los jefes le obligaban a añadir técnicas que generasen adición a los juegos. Ella sabía que eso no era bueno para sus usuarios, ni les haría felices. Les haría esclavos. Por eso, estaba pensando en qué hacer cuando su ordenador se apagó. No había forma de que funcionara, así que decidió salir a pasear y sus pies, y su ángel de la guarda, la llevaron a San Pedro.

Lucas, que había hecho grandes partidos, hacia tiempo ya que estaba más en el banquillo que en el campo. Había ganado mucho dinero, pero también había gastado mucho, y no era nada feliz. Volvía del entrenamiento y, curiosamente, conduciendo su coche, no llegó a su casa sino al aparcamiento del Náutico. Ya que estaba allí, pensó en acercarse dando un paseo a San Pedro.

A Hugo le seguía mucha gente, pero se daba cuenta que no tenía un solo amigo de verdad y aquello no le llenaba. Ya no sabía a dónde viajar o qué parte mostrar de su falsa vida. Como no tenía ideas, pensó en ir por el muro para despejar la cabeza, a ver si se le ocurría algo.

Laura corregía exámenes un poco triste porque sus alumnos pasaban bastante de ella y, excepto unos pocos que la escuchaban y aprendían, el resto nada de nada, y eso la hacía sentirse frustrada. Sonó el teléfono, pero, cuando descolgaba, no era nadie. Volvió a sonar y preguntaron algo de San Pedro, ella les dijo que se equivocaban, pero recordó que hacía 15 años habían quedado así que decidió ir para allá.

Martina se dedicaba a la cirugía estética y, curiosamente, sus clientes cancelaron la visita de esa tarde, así que pensó en darse una vueltecita. Ella no estaba contenta pues veía que su trabajo no ayudaba a nadie de verdad. Trabajaba mucho, pero se sentía vacía por dentro. Paseando sin pensar, llego a San Pedro donde se encontró con los otros cuatro amigos. Alex aun no había llegado.

¿Se habrá olvidado?

Pues no se había olvidado y al rato lo vieron venir y se quedaron muy sorprendidos porque venia vestido de (pensáis que voy a decir de super héroe , pues no, no voy a decir eso… o quizá sí) !!!Venía vestido de sacerdote!!!

Cuando vieron a los niños salir de la catequesis, recordaron aquellos tiempos en que habían sido pequeños y sonrieron. ¡Treinta años habían pasado ya!

Alex les invito a pasar a la misma aula que habían ocupado 30 años antes, en la que Alicia les había enseñado tantas cosas.

No se sabe muy bien si fue por encontrase allí o porque necesitaban que alguien les escuchase, pero todos fueron contando sus penas.

Cuando terminaron, Alex les dijo:

-Yo, ahora, soy muy feliz, porque Jesucristo está en el centro de mi corazón pero no siempre fue así, veréis. Dedicaba horas y horas a aquella ong pensando que estaba haciendo algo bueno, me hice soberbio, mi novia y amigos me dejaron y, encima, descubrí que la mayor parte de mi trabajo servía para que vivieran muy bien los que dirigían la organización, que les daban las migajas a los que se supone que ayudaban. El día que mi novia me dejó, sin embargo, pasó algo cuándo volvía a casa, triste, amargado y frustrado: me encontré con Alicia.

-¿La catequista todavía vive?

-Pues claro que sí. Si era joven cuando nos daba catequesis, que, por cierto, sigue dando. Me hizo una pregunta: “¿Quién reina en tu corazón?” Me dio vergüenza y le conteste que yo, yo y nadie más que yo. Entonces ella me dijo, que por qué no probaba a poner a Dios en el centro. Yo le dije que sí, pero que necesitaba mucha ayuda y que, además, cada vez que trataba de poner a Dios en el centro, volvía aquel pensamiento en el que sentía que “Dios me lo estaba pidiendo todo”. “Ese sentimiento, me dijo Alicia debe ser acompañado, quizás Dios te esté pidiendo ser sacerdote . Piensa por un momento que le dices que sí.” Hice lo que siempre me había negado a hacer: cerré mis ojos y le dije a Dios que sí y, en ese momento, me sentí feliz. Así que volví a la iglesia, a los sacramentos, fui al seminario, me ordenaron sacerdote y, ahora, soy feliz. ¿Por que no probáis a hacer lo mismo?

-A… ¿ser curas?

-No, eso no. A poner a Jesús en el centro del corazón y ver qué os está pidiendo. Y a volver a la iglesia y los sacramentos. Además yo puedo ayudaros.

Ana dejo la empresa de videojuegos y, con una amiga, hizo una pequeña empresa de software para personas ancianas. Les facilitaba el uso del móvil, con una aplicación de audios, fotos y vídeos les ayudaba a acordarse de sus seres queridos. Incluso un pequeño robot para ayudarles en pequeñas tareas que a los ancianos se les hacían difíciles. Viendo como su trabajo ayudaba a su abuela y otros ancianos, fue feliz.

Lucas se dedicó a entrenar a chicos jóvenes. Los entrenaba bien, pero también les hablaba de Dios y les enseñaba a ser grandes personas. Descubrió a muchos talentos de futbol que no solo eran futbolistas sino grandes personas que ponían a Dios en el centro y daban buen ejemplo a los demás.

Hugo, en la iglesia, conoció a una chica que no le conocía de nada. Ella le ayudó bastante a acercarse a Dios. Algunos de sus seguidores lo dejaron, pero abrió un canal en vídeos en el que se hablaba de Dios y de historias de conversión. Mucha gente le escribía pidiendo ayuda o contándole cosas. Él los ponía en contacto con Alex y otros sacerdotes. Se casó con esa chica y tuvo una familia estupenda.

Laura se dio cuenta que sus alumnos eran hijos de Dios y los trato con cariño. Algunos siguieron pasando de ella, pero con otras amigas, por las tardes, ayudaban a niños con pocos recursos que sí querían estudiar, y eso le devolvió la alegría de la enseñanza.

Martina volvió a la practica de su primera especialidad: la medicina de familia. Muchas tardes ayudaba en Cáritas de la parroquia, actividad que la hizo acercarse a Dios y a sus pacientes.

Alex era un buen párroco y ayudaba también a sus amigos. Invitaron a Alicia a merendar, no una sino muchas veces, y, en una de ellas, también un miércoles antes de Cristo Rey les dijo:

-Ahora sí, ahora creo que lo habéis entendido y cuando llegue el fin de los tiempos estaremos en el lado correcto y Jesucristo Rey del Universo nos dirá: “Venid a mi benditos de mi padre: porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me distes de beber, estaba mayor y me disteis herramientas para no estar solo, no sabia y me enseñasteis. Ahora sí que podemos proclamar que Jesús reina en nuestro corazón y en el universo.

Nuestra Señora del Pilar

¡Hola! ¿Pensabais que me había olvidado de la historia de esta semana? Pues no, no me he olvidado, solo que como hoy es “el día” he preferido escribirla hoy mismo.

La historia de hoy es muy muy bonita:

Poco después de la Ascensión de Jesús a los Cielos, el Apóstol Santiago el Mayor sintió que debía seguir el mandato de Jesús de “Id por todo el mundo predicando el evangelio”. Así que decidió ponerse en camino.

Antes de salir fue a hablar con Nuestra Señora la Virgen María que vivía en su casita de Éfeso con San Juan; pues, ya desde el principio, los Apóstoles habían entendido que Jesús nos la había entregado como madre de todos.

A ella, y solo a ella, le contó su idea de ir hasta el fin del mundo al lugar llamado Finisterrae (el fin de la tierra) en la península Ibérica, que entonces era provincia Romana. Ella le dio su bendición y le dijo que le asistiría en esa misión,

Cuentan antiguos documentos que:

[Santiago] “Pasando por Asturias, llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro.

En la noche del 2 de enero del año 40 AD, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando “oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol”. La Santísima Virgen, que aún vivía, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que “permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio”. 

Así que ya veis, Santiago debía estar algo desanimado ya que solo le seguían 8 personas después de haber predicado en una parte grande de la península. A la virgen María, en Vida, le fue concedido ir a animar a su “hijo” y encargarle un proyecto que hizo que se convirtieran miles de personas, que posteriormente evangelizaron España.

Y fue la única vez en vida terrena (antes de la Asunción) que la Virgen hizo algo así, pero fue la primera vez de muchas que la virgen se va a ayudar a sus hijos, que somos todos nosotros.

Aquí os dejo una oración a la Virgen del Pilar:

Santa Madre Virgen del Pilar,
con amor y devoción te hago un llamado,
para que escuches mi humilde oración;
te pido que me protejas siempre,
y cuides de mis padres y hermanos;
no me desampares cuando tenga miedo;
ni permitas que conozca el hambre, la guerra ni las enfermedades,
guía mis obras y pensamientos para que sean dignos de Cristo,
para que crezca por el camino correcto y no me pierda ni desvíe,
bendíceme y protégeme siempre. AMÉN.

San Miguel Arcángel

Hola aquí estoy, tal y como os dije, os voy a contar quien es San Miguel arcángel. Veréis porque mola más que cualquier superheroe. Si es que fue el primero en luchar contra el mal..

San Miguel arcángel es el príncipe de la milicia celestial. Cuando el demonio se rebeló contra Dios arrastrando consigo a unos cuantos ángeles, él se encargó de expulsarlos del Cielo con el grito de “Quién como Dios” y le siguieron muchos ángeles buenos. De ahí viene su nombre.

En la liturgia celestial es el encargado de presentar el incienso.

Ha ayudado a la humanidad innumerables veces contra el demonio, El emperador Constantino era muy devoto de el.

Fue el ángel que llevo la eucaristía a los pastorcitos en las apariciones de Fátima.
Es el ángel encargado de llevarnos a Dios y librarnos del demonio en el momento de la muerte.

En el Apocalipsis se narra la siguiente batalla

“Se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra la serpiente. También la serpiente y sus ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Fue arrojada la gran serpiente, la serpiente antigua, la llamada Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojada a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con ella.

Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo; porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche. Ellos lo vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron, y no amaron tanto su vida que temieran la muerte. Por esto, estad alegres, cielos, y los que moráis en sus tiendas.”

Si queréis rezarle os dejo una oración que escribió el papa León XIII

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

¿Os ha gustado?. La semana que viene, si Dios quiere, os contaré la historia de la Virgen del Pilar. Hasta la próxima semana.

Os voy a hablar de los Ángeles y Los Santos

Soy Clara ¿Os acordáis de mi?

Ya hice la confirmación y este año voy a ayudar en la catequesis, tengo muchas ganas de colaborar .

Os cuento que el otro día estaban dos amigos míos discutiendo sobre quien era mejor si el Spiderman o Ironman . A mi me parecía una discusión tonta del todo. Lucía decía que era mejor Wonderwoman… Entonces me preguntaron a mi que cual era mi super Héroe favorito.

Yo me quede pensando un rato y luego les dije que San Miguel Arcángel,

-¿Y ese quién es? -me dijeron- ¿Es de Marvel?¿De DC?

-Noooo. Es de verdad -les dije yo- ¿De verdad que no lo conocéis? Es un ángel, el Príncipe de la milicia celestial que vence a Satanás.

Entonces me di cuenta que mis amigos no conocían nada de ángeles ni de santos, así que voy a tratar de escribir cada semana una pequeña historia sobre algunos de ellos

¿Os animáis a leerlas?

La gran obra

¡Qué intensa emoción sintió aquel hombre cuando estando en oración Dios le pidió que llevase a cabo aquella gran Obra¡ El mismo Dios le había asegurado que no desesperase que él le proveería de lo necesario.

Empezó la obra poniendo todas sus fuerzas todo su corazón y toda su alma y poco a poco se empezaba a vislumbrar lo grande que sería aquello, empezaron a llegar donativos y también personas dispuestas a ayudar, pero él los rechazaba a todos, no eran tan buenos como él. No era él, acaso, el elegido para llevar a cabo aquella gran Obra.

Poco a poco el trabajo se fue haciendo más rutinario, más cansado, más pesado y más molesto; hasta un punto en el que ya se le hacía insoportable. Los donativos también dejaron de llegar. Como iba pues a ser capaz de llevar a cabo su gran Obra. Dios le había abandonado.

Tampoco nadie venía para apoyarle. A punto estaba de tirar la toalla cuando pasó por allí un anciano. El anciano se quedó contemplando aquella obra y exclamó:

-Bonita obra, como me gustaría que se acabase.

En estos momentos el hombre le dijo al anciano:

-No puedo más, Dios me ha abandonado. Él me prometió que nada me faltaría y, ya ves, no tengo ayudantes no tengo dinero y no tengo fuerzas. Dios me ha abandonado.

El anciano le dijo:

-Alguna vez te dijo Dios que la obra la tenías que hacer tu solo?

-No -le contesto el hombre,- los ayudantes que surgieron no estaban a la altura.

-Ah ¿no?… y no sería que no quisiste escucharles, o no quisiste guiarles. Dios no nos pide nada imposible, nunca, lo que pasa es que a veces no queremos llevar a cabo lo que Él nos pide para su honor y gloria, sino que lo queremos llevar a cabo para el nuestro y así las cosas no funcionan.

En ese momento el hombre se dio cuenta de su error, le pidió perdón a Dios de todo corazón y también pidió perdón a los que habían tratado de ayudarle. Éstos volvieron y le ayudaron.

Y sabéis la obra fue mas majestuosa y grandiosa por que tenia también el aporte de mas personas, y por que no solo acercaría a Dios a los hombres en el futuro sino en todo el tiempo en el que se llevo acabo.

En cuanto al hombre aprendió que uno solo no puede hacer mucho y al anciano se le vio varias veces más por ahí, cada vez que alguien decía “eso sólo lo puedo hacer yo” o las tareas se volvían rutinarias. En ese momento él les sonreía e, inmediatamente, alguien se arrepentía y volvía a trabajar con los demás y para los demás, que es tal y como Dios quiere que hagamos las cosas.

Fuimos al Amagüesto

Que contento estoy. Ayer, mis papás, mi hermana Clara, la abuela Rosa y yo subimos a la Quinta de San Eutiquio a celebrar el amagüesto. Yo había ido hace dos años lo sé por las fotos, de aquella tenía 4 años y por eso no me acuerdo de mucho.

Cuando llegamos había un hinchable, redes para jugar al bádminton, un taller de hacer chapas, música y baile y, lo mejor de todo, castañas asadas y sidra dulce.

¡¡¡Las castañas pelaban bien y estaban riquísimas!!!

Jugué un montón y mi catequista estaba también allí. Jugó conmigo y con otros niños.

Estaba D. Javier, y ¿sabéis qué?, pues que habló conmigo del Sporting y de si lo estaba pasando bien; D. Javier es estupendo.

Luego, catequistas, papás y niños bailamos juntos, ¡Qué bien lo pasamos! . Me acuerdo de una:
“El cocodrilo grande camina hacia adelante,
el elefante Blas camina hacia atrás…”

Al volver, mi abuela Rosa dijo que estaba feliz, que le daba gracias a Dios porque los niños hubiéramos podido tener una fiesta tan divertida y con tan buen tiempo, a pesar de las previsiones de gota fría.

Os contaré más cosas del cate, quería empezar con una fiesta. Un saludo.

José.

Yo también puedo ayudar

¡Hola! ¿Qué tal estáis?

Yo ya he vuelto del pueblo. Me lo he pasado tan bien que casi no os escribí, pero quiero contaros una cosa más.

En el pueblo también íbamos a misa. El sacerdote del pueblo es muy amable, es un sacerdote muy mayor, pero su mirada es joven y alegre.

Mis abuelos fueron a presentarnos el primer domingo que fuimos a misa. El segundo domingo paso algo muy curioso, después de la misa, el sacerdote se acercó a mi hermano y le dijo:

-¿Te gustaría ayudarme en la misa y ser monaguillo?

Mi hermano, que nunca lo eligen para nada, sonrió y dijo que si.

Pero claro a mi me dio un poco de envidia, a mi también me había visto y yo he leído en misa muchas veces… No le conté a nadie lo que sentía, pero mi abuela se dio cuenta.

Mi abuela me dijo que el viernes llevaría yo al canijo a aprender lo que tenía que hacer; yo no estaba muy contenta, pero, por no ponerla triste, le dije que sí.

Cuando llegamos allí, estaba una señora de la edad de mi abuela que a la que llaman Nori (se llama Honorina). En cuanto me vio me dijo:

-Así que tú eres Clara, la nieta de Marta, ¿te gustaría ayudarme?

Yo la verdad es que no tenía muchas ganas porque aún estaba celosa de mi hermano, pero como no tenía otra cosa que hacer hasta que acabaran, pues le dije que sí. Preparamos el mantel, lavamos los purificadores y corporales (ya os contaré lo que son). Retiramos las flores marchitas y pusimos flores nuevas. Recogimos el dinero de los cepillos, lo contamos y lo pusimos en un sitio de la sacristía. Y, mientras hacíamos todo esto, ella me lo iba explicando todo. Tanto que se me pasó la tristeza; en un momento determinado Nori me recordó unas palabras de Jesús: “El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea esclavo de todos” (Mc 10,43b-44). Me hice muy amiga de Nori y, ahora, la ayudo siempre.

Los domingos, cuando mi hermano es monaguillo, yo estoy muy orgullosa de lo bien que lo hace y, sabéis, también ayudo a Nori a pasar la cesta y lo hago con una sonrisa como ella me ha enseñado.

. Mi hermano ya se ha apuntado a catequesis y él os contará todo lo que pase (yo le voy a ayudar). Me apuntaré a confirmación, que este curso se puede desde los 12 años pero de ahí os contaré menos, será mejor que os apuntéis conmigo.

Hoy, día de Nuestra Señora de Covadonga y cumpleaños de la Virgen, os veré en la misa de San Pedro, ¡tengo unas ganas!

En bici

Estoy disfrutando mucho de mi bici, claro, aquí la puedo usar por donde queiro e ir a todas partes del pueblo. Mis abuelos me pidieron que fuera prudente y no hiciese cosas peligrosas.

Mi hermano no sabe aun montar en bici y no tiene bici como yo, asi que también aprovecho a disfrutar de la bici cuando no quiero llevarlo.

Hay una cuesta abajo que es bastante pronunciada y que está sin asfaltar, bajar por ahi es lo que mis abuelos llamarían algo peligroso. Al principio no pense en bajarla pero luego pense que la sensacion de velocidad podría ser maravillosa.

Y las tres o cuantro primeras veces que baje no paso nada y la sensacion de velocidad fue estupenda. Pero luego, quizas por que me confie y fui a mas velocidad, quiza por que no vi una piedrecita, perdí el control y me caí. Me vi por los aires y me hice varias heridas.

Tengo que confesar que lloré un poco, primero de dolor y luego de vergüenza. ¿Qué me iban a decir mis abuelos? Tocaba levantarse, y llegar a casa, no me iba a quedar ahí.

Cuando llegue, mi abuela puso cara de susto, pero no me riñó, me dijo: -Venga vamos a lavarte esas heridas.

Cuando me estaba limpiando y curando las heridas, me preguntó si había bajado las cuesta a toda velocidad y yo le dije que sí. Pero no me riñó.

En estos momentos pense en Dios que nos da los mandamientos porque son buenos para nosotros y que cuando no los cumplimos nos espera y nos cura las heridas en la confesión.

Mi abuelo tampoco me riñó, resulta que él y el canijo habían estado arreglando y limpiando una bici vieja, pequeñita, que tenía el abuelo. Había quedado estupenda y estaba aprendiendo a montar en bici.

El abuelo me pidió suavemente que fuera más prudente y me preguntó dónde había sido mi accidente. Cuando se lo dije se fue para allá para quitar todas las piedras molestas del camino.

La verdad es que mis abuelos son estupendos.

También tengo ganas de que el canijo aprenda a montar en bici, pues después de un rato, montar en bici sola es bastánte aburrido.

La lagartija

¡Hola!. ¿Os acordáis de mí? Soy Clara y llevo casi un año sin contaros nada nuevo. No es que no tuviese cosas que contaros, es que tuve que hacer mucho para el cole… Vale, y también que me dio un poco de pereza.

La semana pasada estaba muy contenta por que ya estábamos de vacaciones. Y en esto me dicen mis padres que vamos a ir al pueblo del abuelo Pascual. Mi abuelo Pascual y mi abuela Marta son los que tienen una casa en el pueblo de cerca de Gijón, pero resulta que este verano se van a la casa del abuelo Pascual en León, que era donde vivía el cuando era pequeño, que la han arreglado y que la quiere disfrutar este verano. Y, claro, nosotros, como papá y mamá trabajan en Julio, pues nos iremos con ellos. Papá y mamá vendrán, los fines de semana.

Yo no hice mas que protestar: ¡A un pueblo! Sin consola, sin tele, sin mis amigos y, por semana, sin papa y mama… “el canijo” y yo solos con los abuelos. El “canijo” es mi hermano pequeño, no suelo hablar mucho de él tiene ahora 6 años recién cumplidos.

Cuando llegamos, la casa era mas bonita de lo que yo me había imaginado. Tiene dos plantas, muchas habitaciones y también un desván.

También tiene un prado en la parte de atrás, que no esta nada mal, que tiene una verja que separa de la otra casa y, por allí, hay muchas lagartijas.

Después de que el canijo y yo recorriéramos toda la casa y desesperásemos un poco a los mayores el abuelo Pascual nos dijo:

Si me traéis una lagartija os doy 5 euros. Y allá que nos fuimos. Eran de lo más difíciles de perseguir. Persiguiendo a una salimos de la casa. No penséis que nos fuimos sin permiso, que en el pueblo, como no hay peligro, tengo permiso para ir donde quiera, mientras que no salga del pueblo.

Corriendo detrás de la lagartija nos tropezamos con una niña. Nos pregunto que qué hacíamos y yo le dije que atrapar a una lagartija. Nos presentamos y ella nos dijo que se llamaba Anita. Es la más pequeña de sus hermanos, que son mucho mayores. Nos hicimos amigas enseguida y no le importa que el canijo venga con nosotras.

Anita me explico que ella sabía de una forma de cazar lagartijas y es cuando están en un sitio a la sombra.

-Aquí cerca esta la casa de mi abuela -nos dijo- y en la parte de atrás hay un lavadero. Si conseguimos que una se meta seguro que lo conseguimos.

No fue nada fácil, cuando la atrapamos era ya casi la hora de cenar. Pero allí llegamos mi hermano y yo victoriosos con nuestra lagartija. El abuelo cumplió lo prometido y nos dio el billete de 5 euros. Cuando veamos a Anita la invitaremos a un helado.

Después de cenar llego el momento de rezar y allí nos fuimos mis abuelos, mis papás, mi hermano y yo. En el salón, donde tienen al corazón de Jesús en su trono y la imagen con la virgen del Carmen, hicimos nuestra oración. Cuando me llegó el turno, di las gracias por los abuelos, por mis papas, por mi hermano, que se llama José (aunque para mi siempre será el canijo), y por la lagartija, que me había enseñado que un peregrino puede encontrar amigos allí a donde vaya.

Creo que este verano voy a vivir unas aventuras fantásticas. ¿Queréis vivirlas conmigo?

El camino

¡Al fin! Había conseguido empezar la peregrinación tan ansiada, había descubierto antiguos escritos que llevaban al santuario donde se alcanzaban, segun los documentos, gracias tan especiales que uno casi podía tocar el cielo. Un lugar que te cambiaba la vida.

En mi mochila todas mis seguridades: mi móvil, mi brújula, mis latas de comida, cerillas, calcetines de repuesto, aspirinas, todo mi ego y, los que yo creía, mis méritos. Había encontrado “el camino”. O eso creía yo. Y sería la descubridora de aquel antiguo santuario.

Iba sola, pues creía que era un camino que tenía que hacer sola, quién iba a querer acompañarme en estos tiempos de descreimiento. Además, no quería que nadie me robase el mérito de ser la primera en descubrir aquel santo lugar del que ni siquiera sabía el nombre.

Los primeros días todo parecía ir razonablemente bien. Mi saco de dormir me daba el calor suficiente y el cansancio no parecia hacer mella en mí… pero, cuando ya estaba muy cerca de lo que yo creía que era el lugar, dejé de tener tan claro cómo se llegaba y empezé a dar vueltas en círculo. Parecía que no era posible llegar, para colmo resbalé y mi móvil salió por los aires y mi mochila se cayó por un precipicio. Era como si el santuario no quisiese ser encontrado.

No conseguía levantarme, y no sabía cómo iba a salir de ésta. Primero lloré, luego me enfadé con Dios. Nadie acudía en mi auxilio. Tras un rato de desesperación, vi mi pobreza y mi miseria y, como una niña desvalida, dije: “Dios mío, ayúdame, yo sola no puedo, que sea lo que Tú quieras”. Nada sucedió… excepto por la paz. Sentí una paz que me llevó a mi infancia, a mis primeras oraciones, a cuando yo jugaba con el niño Jesús. Tenía “sabor” a las caricias de mi madre y a las oraciones con mi abuela.

Luego vi una luz y una anciana que me sonreía amablemente.

-¿Te has caido? ¿Dejame que te ayude?

Lo primero que pensé es cómo esa señora iba a ser capaz de ayudarme, ¡si debía de tener roto el tobillo! Sin embargo, ella se acercó y me dijo: -No parece roto ven te ayudo a levantarte, mi casa no está lejos. (¿Qué su casa no está lejos?… ¡Si llevo 3 días caminando por esta montaña y casi un dia dando vueltas en circulo y no he visto civilización alguna!).

Pero su sonrrisa y sus ojos me hicieron confiar en ella. Me ayudó, me puse en pie y llegamos a su casita, una casa sencilla. Allí, mientras me curaba las heridas, me preguntó que qué hacía por aquella montaña.

Yo, tras darle las gracias, le conté el motivo de mi peregrinar: queria encontrar aquel lugar santo en el que casi se tocaba el cielo y de donde uno salía transformado.

Ella se sonrió y me dijo: -Yo conozco ese lugar, el Domingo te llevaré, si tú quieres.

-¿Y por qué el domingo? -le dije- ¿por qué no mañana mismo?

-Pues, por que tienes que curar tus heridas antes de llegar, aquí en mi casa curarás las del cuerpo y, el mismo domingo, si tú quieres, podrás curar las de el alma.

En los dos días que pasé en su casa, ella me cuido con cariño y amor de madre. Era la persona más buena que nunca había conocido.

Ella me contó que había tenido una vida muy azarosa y que le faltaba la paz, que además, antes de llegar al santuario siempre veía los defectos de los demás y le costaba mucho perdonar. Hasta que se dio cuenta de que así no era feliz. Yo me veía muy reflejada en ella y le pregunté: -Y entonces ¿qué hiciste?

-Le pedí ayuda a la Virgen María y ella me ayudó a ver mi misieria, a presentarsela a Dios nuestro Señor, a pedirle perdón y ayuda… y Él hizo el resto. Ése es el camino correcto. Pero no pienses -me dijio-, que una vez que haces esto ya está todo conseguido, eso tienes que hacerlo cada día y empezar una y otra vez.

Y por fin llego el domingo. Me arreglé, me vestí y me preparé para que me acompañase al santuario. Cuando llegamos, mi alma se llenó de gozo y me puse de rodillas delante del sagrario. Pedí ayuda la la Virgen y le entregué mi pequeñez y mi miseria al Señor. Luego vi que un sacerdote se acercaba a un confesionario y supe lo que tenía que hacer: fui y recibí el perdón de Dios.

Me sentí incriblemente bien. Empezó la misa y me sorprendió porque participaban en ella como ¡unas 20 o 30 personas! En el momento de la comunión me sentí inmerecidamente querida y amada por Dios y me sentí cerca del cielo.

Al acabarse la ceremonia le di las gracias a mi amiga. Le pregunte cómo es que había tanta gente si era tan difícil de llegar…

-Es que tú has venido por el monte, si te hubieras informado bien habrias venido por la carretera. Este santuario es muy conocido.

Yo casi me quedé en estado de shock. Pero, sin embargo, se había cumplido la promesa de los antiguos manuscritos. Me había sentido muy cerca del cielo y mi vida seguro que no sería igual.

Ahora tocaba volver a mi casa, a mi vida y acordarme de las palabras de mi amiga: “Tiene que ser cada día y empezar una y otra vez”.

Mi amiga hizo que alguien me llevase en coche a mi casa. Ahora procuro cada día ponerme delante de Dios, entregarle mis miserias y pedirle ayuda, procuro confesar. Y cada vez que comulgo recuerdo aquel momento.

Os escribo esto por si alguno quereis poneros “en camino” y, si me encontrais caida, no dudéis en ayudarme a levantarme.

Flores para María

Para todos los niños y niñas de la parroquia. Podéis enviar vuestras “flores” para la Virgen María. Pueden ser dibujos, poemas, canciones… lo que más os guste. Y los publicaremos en Instagram.

Al final haremos un vídeo con todos ellos, para subirlo a nuestro canal de YouTube.

Es seguro que a María le gustará mucho las flores de las niñas y los niños de San Pedro.

Ya sabéis nuestra dirección de correo es catecismodesanpedro@gmail.com

Manzanas para el rey

Había un campesino que tenía unos hermosos manzanos. Un día, cuando estaba cuidando de ellos, observó que uno de sus manzanos tenía las mejores manzanas que habia visto, por su preserncia su arom; tal es así que pensó: Son dignas del Rey.

Este campesino de joven había trabajado en los jardines de palacio, quedando el rey tan complacido por sus servicios que le había regalado las tierras donde el vivía ahora y donde tenía sus árboles frutales.

El campesino, que estaba muy agradecido al rey, pensó:

-Nunca he tenido tiempo de agraderle al rey su generosidad. Voy a ir ahora mismo a llevarle las mejores manzanas de ese árbol.

Dicho y hecho se puso su mejor ropa, cogió un saco que estaba bastante nuevo, cubrió el fondo con paja fresca y puso ahí sus mejores manzanas.

Muy contento fué hasta el palacio del rey, pero, cuando llegó, los guardias lo pararon.

-¡Alto! ¿A donde va usted?

-A ver al rey. Sepan ustedes que yo fuy jardinero aquí hace muchos años, el rey me ragalo mis tierras y he venido a traerle mis mejores manzanas para agradecérselo.

-¿Y usted cree que puede ir así vestido a ver al rey?

-Ésta es mi mejor ropa.

-¿Y usted cree que el rey come manzanas? Tiene cosas mejores que comer, así que no le vamos a dejar entrar.

Ya se iba el campesino muy triste, cuando se abrieron las puertas de palacio y salió un carruaje. En él viajaba la reina.

La reina, cuando vio al antiguo jardinero de palacio, lo conoció y mandó parar el carruaje. Le dijo al campesino:

-¡Cuanto tiempo sin verte! pero ¿que te pasa? ¿por qué estás tan triste?

-Verá mi reina, venía a regalarle mis mejores manzanas al rey, para darle las gracias por las tierras que me concedió con las que he podido tener una buena vida, pero los guardias de la puerta, que no me conocían, no me han dejado entrar.

-¡Dame a mi las manzanas!, que yo se las entregaré al rey de tu parte.

El campesino se puso muy contento ya que sabía que la reina le entregaría las manzanas al rey.

Cuando la reina volvio a palacio tomó las manzanas, las peló, les quito las semillas y preparó con ellas la tarta de manzana que tanto le gustaba al rey. Cuando se terminaba la cena y tocaba el postre, ella misma se la entregó mientras le decía.

-Esta tarta está hecha con las mejores manzanas del antiguo jardinero al que regalaste las tierras y que, agradecido, te las ha enviado, ya que son buenísimas.

Cuando el rey probó la tarta la encontró exisquisita, que mando recompensar al campesino que quedo muy feliz.

Este cuento representa algo más de lo que dice, tomaros un minutito y pensad a quien representa la reina , el rey , el campesino, los soldados y que pueden ser las manzanas…

¿Lo sabeis ya?

El campesino somos cada uno de nostros.

El rey es Dios.

Las manzanas son nuestras buenas obras.

¿La reina es entonces?

La Virgen María, que coge nuestras buena obras y se las presenta a Dios como a el le gustan.

Y los soldados…, es la gente que nos desanima cuando ve nuestras buenas obras, nos dicen: “no van a servir de nada”, “para que molestarse”….

Espero que os haya gustado.

Seguimos esperando que nos enviéis vuestros dibujos de la Virgen María, poemas o canciones… a: catecismodesanpedro@gmail.com