Hola, ¿os acordais de mi? Soy Clara. Ya se que algunos no me conocéis , otros si yo me preparé para la primera comunión en San Pedro, la hice el año pasado. Pero, durante los dos años de mi cate, escribía las cosas que aprendíamos y las aventuras que vivimos los peregrinos con mi abuela. Porque me gusta mucho contar cosas.

Ayer me llamó mi catequista y me dijo que por qué no les contaba a los niños cómo me está yendo el tener que estar en casa, porque les van a enviar poco a poco los cuentos que yo escribí (qué vergüenza, espero que os gusten, menos mal que muchos no me conocen en persona), para que los lean en casa ya que no pueden ir al cate.

De estos días, os cuento que el primer día fue un poco “difícil” porque papá y mamá teletrabajan los dos y yo aún no tenía deberes del cole. Además, como yo había oído que era muy importante lavarse las manos, pues cada poco iba al baño a lavármelas y, es posible, que jugase un poquito con el agua y que causara alguna pequeña inundación.

Cuando papá terminó su reunión desde el ordenador y vino al baño tenía una cara de entre angustia, cansancio y desesperación y sólo me dijo:” Venga recoge eso antes de que mamá acabe lo que está haciendo y lo vea. No ves que tenemos que trabajar y no podemos estar pendientes de ti”. Me hizo más efecto su expresión que todos los castigos del mundo.

Luego sonó el teléfono y era mi abuela. Ella y el abuelo están muy bien, pero ha dicho que ella no sale de casa, que no le hace falta, y estuvimos hablando un buen rato. Me dijo que los peregrinos ahora deberíamos cuidarnos unos a otros y seguir peregrinando hacia Jesús.

-¿Pero abuela, cómo vamos a peregrinar si no podemos salir?

-Vamos a ver ¿no os lleve a Galilea, Samaria, la Decápolis y hasta el Templo de Jerusalén sin salir de Gijón? Pues, de la misma manera y sin salir de casa, podemos vivir la cuaresma con Jesús, y para cuidar de tus amigos tienes el teléfono, si el fijo, pero sin molestar a los papás, llámalos y preguntales como están. Empieza por tu primo y veras que no tienes nada de que quejarte.

Llamé a mi primo y me dijo que, como su madre trabaja en el hospital, no la tiene en casa como yo y que que cuando llega tiene cara de estar preocupada. Luego resulta que el papá de Tomás y las madres de Ana, de Laura, de Lucía… también tienen que ir a sus trabajos, unos trabajan en supermercados, otro es policía, transportistas… así que hemos decidido hablar todos los días un rato.

El lunes llegaron los deberes, ya me porto mejor. Mi profe, que es la mejor del mundo, también nos manda algunos muy divertidos de contar chistes e incluso de leer un libro y explicar en un video de dos minutos como es, pero también hay cuentas y problemas…

Ahora que ya me conoceis espero que os gusten las historias que escribí cuando iba al cate.

Y por cierto aunque estemos en casa podemos seguir ofreciendole regalos a jesús para ayudarle a llevar la cruz. Me lo dijo mi abuela, y yo lo estoy haciendo: “Buscad un folio y cada vez que hagáis algo bueno por los papás, o los deberes rápido, o recemos un padrenuestro o un Ave María por los enfermos y por los médicos, enfermeras , y todos los que trabajan para que podamos seguir teniendo comida y cosas, hacéis un dibujito pequeño en el folio y se lo ofrecéis a Jesús y a la vuelta Junto con la cruz que teníamos allí se lo llevaremos a nuestro párroco para que se lo ofrezca en la misa”.

Entre tanto, podéis doblar la hoja y colocarla al lado de la Virgen de Covadonga que pintamos la semana pasada.

¡¡¡Nos vemos!!!