Premio San Pedro y Bendición de las aguas

Este año el premio San Pedro se le ha concedido al Santuario de Covadonga, que celebra su triple centenario. Recogió el premio el abad de Covadonga Adolfo Mariño Gutiérrez. La celebración fue presidida por el Arzobispo Jesús Sanz Montes. Después el arzobispo y la alcaldesa Carmen Moriyón, procedieron a la bendición de las aguas.

Como siempre el álbum de fotos del acontecimiento:

Antes de la bendición Don Javier dijo unas palabras que recomiendo que las lean. Aquí esta el discurso entero:

BENDICIÓN DE LAS AGUAS

29 DE JUNIO DE 2018

Sra. Alcaldesa: ¡Bienvenida a esta fiesta de San Pedro, Patrón de la Ciudad y de esta Parroquia de Gijón!

No viene Vd. a ningún lugar extraño, ¡ni vitando!, ni proscrito!, ¡ni a estar en malas compañías! Viene Vd. a las mismísimas raíces de esta encantadora y bellísima ciudad, que besa la mar, unas veces con cariño y otras con rabia, unos días -los muchos más- con los labios frescos, transparentes y, alguna vez, con los labios sucios y mal pintados, porque ¡Laudato sí!, “esta hermana tierra es- para nosotros- toda una bendición” y como nos dice el papa Francisco, tenemos que cuidar mucho más esta “casa común” que Dios nos dio para gozar y convivir en armonía.

Y digo que está en las raíces, en los orígenes, porque en la Carta Puebla Alfonsina (de Alfonso X, el Sabio) del año 1270, hace ocho siglos, se cita y se alude a “la nuestra eglesia de la puebla de Gijón que nos mandamos facer en Asturias”. Sra.Alcaldesa está Vd., lo sabe bien, en la más histórico y genuino de Gijón, en las primeras piedras y en las primeras aguas de esta villa marinera. Aquí, hace muchos siglos, como en la Cesarea de Filipo evangélica, “sobre esta piedra, se edificó la primera Iglesia” de la naciente comunidad cristiana gijonesa. Y aquí sigue.

Esta fiesta patronal de San Pedro es antiquísima, y fue  la  que  hizo disfrutar y divertirse y bailar a  la ciudad  y procesionar  y rezar, y practicar  los deportes y españolear con los toros y hacerse  solidaria  y practicar  la caridad  y engalanarse con farolillos y bendecir las aguas y agradecer a Dios esa mar y ese puerto, la pesca abundante  que le dio  para vivir  y la playa para jugar.

Desde que Gijón es Gijón San Pedro es su patrón.

Y aunque padeció unos años un equivocado olvido y estuvo desdejada por la autoridad, la 1ª mujer que ostentó la alcaldía, la restauró y le devolvió la solemnidad que siempre tuvo en la historia, dándole a su buen gobierno un aire maternal de conciliación y buen entendimiento; además de llamarse Paz, la practicó y la inculcó.

Dice un proverbio guaraní, lleno de sabiduría, que: “lo que enseña a amar y cuidar la hacendosa mujer que no lo destruya el pie de caballo del hombre”. Aquella alcaldesa les contestó aquí a los pertinaces -más que la sequía- y molestos contradictores de su asistencia a la fiesta, que “Gijón es una ciudad tolerante, que ama, defiende y practica las libertades”. Así de contundente y claro. Y sabido por todos es que la primera libertad, según el derecho, es la libertad religiosa.

Algunos, creo yo, necesitan afeitarse las ideologías requemadas por la evidencia de la vida. En los países democráticos, los gobernantes asisten a los actos tradicionales religiosos con naturalidad, Macron en Francia; ¿han visto la larga entrevista y el abrazo con el papa Francisco?; Merkel en Alemania y …hasta Putin en Rusia.

Los que venimos y frecuentamos este lugar, somos primordialmente ciudadanos netos, por sangre o por residencia de Gijón; eso sí, con nuestras convicciones y creencias, las de la cultura cristiana, la que defendimos en Covadonga, la que le dio la dignidad y reconocimiento de los derechos humanos a Europa; nosotros amamos la ciudad y la embellecemos con este templo de estilo y silueta asturiana, que emplaza una de las vistas más bellas, más visitadas, más pintadas, y filmadas, que la identifica y se la reconoce por este templo cuando sale frecuentemente en TV, y que la visitan miles de turistas que ahora nos llegan por miles hasta en cruceros. Ayer mismo el Queen Elizabeth. Aquí vienen todos y quedan flipados, admirados. Escuchen, escuchen las buenas impresiones que comentan. Porque además es un pequeño museo de artistas gijoneses y asturianos: Rubio Camín, Antonio Suárez, Magín Berenguer, Eduardo Zaragoza … y otros como Fco. Macías o la obra genial del Mosaico de Marco Rupnik

Por cierto, ahora que está siendo restaurado el que fue convento de las Agustinas, luego de la desamortización, la Tabacalera, edificio emblemático de este barrio… nos encantaría que también albergase y tuviese un uso y dedicación a museo de pintura; daría puestos de trabajo, vida a los restaurantes, empaque y prestigio cultural al lugar, atraería visitantes y turistas, exigiría cuidar el entorno… Gijón tiene una excelente pinacoteca. Basta mirar lo que pasó en Bilbao con el Guggenheim.

Cimadevilla, además de ser “cuna de buenos cantores”, es donde muchos pintores: Jesús Gallego, Cuervo Viña, Valentín del Fresno, Orosia, Ismael… se lucieron plasmando estas vistas en bellos colores… Merecen sala de exposición.

Señora Alcaldesa viene Vd. a la entraña de la ciudad, de este “Gijón del alma” que canta nuestro himno o canción popular. Y el alma de Gijón es la “playa”, la playa “con manto color canela”, que dijo el poeta.

Y lo que celebramos ahora es una tradición de la tribu “playa”. Las tradiciones son la vida entregada, son el patrimonio de sabiduría transferida de una generación a otra; por eso hay que cuidarlas, respetarlas, vivirlas y, a su vez, pasárselas a la siguiente generación.

Los playos “a los que las olas del mar despiertan de mañana” son alegres, divertidos, cañones, dicharacheros, solidarios y acogedores y han tenido este rincón de la playa como el patio de su casa, para jugar y bañarse. Antes de iniciar la temporada, desde este balcón incomparable, había que bendecir las aguas, darle gracias Dios por poder disfrutar con las olas y la arena, y suplicar su providencia y protección. Es ahora un rito, un símbolo para comenzar el verano, -si el tiempo lo permite- y afirmar nuestra identidad marinera de gijoneses, para desearnos todos una buena convivencia y recibir a los que vengan a estar con nosotros, sobre todo los gijoneses que han tenido que marchar en busca de trabajo…

Gijón lleva en su savia genes covadonguistas, debe ser por aquello de los amores prohibidos de Munuza con la hermana de Pelayo, por eso somos indómitos y peleones -y cuando no lo somos, ¡perdemos!, ¡¡Sporting de mis amores!!,- Este año jubilar que conmemora la coronación canónica de la Santina hemos querido felicitar al Santuario concediéndole el galardón San Pedro. Gijón tiene vínculos especiales, y acontecimientos históricos que nos unen y una querencia cordial a Covadonga. Peregrinamos con frecuencia a la Santina. Además de una parroquia, y una calle importante, instituciones señeras llevan su nombre: el Grupo Cultural Covadonga, el Sanatorio Hospital Covadonga, el albergue de caridad Covadonga, el Colegio de Abogados tiene como patrona a la Virgen de Covadonga y lo celebran, residencia de ancianos, grupo musical… Por ello, en señal de cariño y devoción, para seguir estrechando los lazos, hemos querido con este símbolo, expresar nuestra alegría en este año jubilar.

Por intercesión de San Pedro, bendice hoy el agua de la mar, bendice a la ciudad y a los que en ella vivimos y que con tu bendición disfrutemos de un espléndido tiempo estival. Amén

Peregrinación de la Catequesis de la Parroquia

El pasado sábado 21 de abril, con motivo del jubileo por el centenario de la coronación canónica de Nuestra Señora de Covadonga, los grupos de catequesis nos fuimos de peregrinación al Real Sitio.

La coronación tuvo lugar el 8 de septiembre de 1918 de mano del Arzobispo de Toledo D. Victoriano Guisasola y con presencia de los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. La corona fue costeada con joyas y donativos de los asturianos y la construyo el padre D. Felix Granda Buiya.

En el año 2018 también se conmemoran los 1300 años del origen del Reino de Asturias y el centenario de la declaración del Parque Nacional de los Picos de Europa.

El sábado salimos a las 10 de Gijón, camino de Covadonga.

Cuando llegamos fuimos directos a la cueva, a visitar a la Santina, y rezamos la oración del centenario.

Después en la Colegiata, nos encontramos con Don Javier, que nos llevo a la capilla de San Fernando, donde participamos todos juntos de la Eucaristía. Y luego subimos a la Cueva para hacer una ofrenda de flores a Nuestra Señora.

Luego Don Javier nos mostró la exposición fotográfica que había en la colegiata, en la que se exponían las fotos de aquella jornada de la coronación. Gracias a él aprendimos mucho y nos dimos cuenta de como eran las cosas hace 100 años.

Más tarde comimos todos juntos y por la tarde vistamos la basílica, donde había una exposición de la hermana Teresa de Calcuta. Hicimos una oración ante el Santisimo y a la salida nos encontramos con el abad que hablo con los niños.

Para terminar dimos un bonito paseo hasta el parque del principe.

Fue una jornada de convivencia y oración, y que siempre llevaremos en el recuerdo aquel día que fuimos con la parroquia a ganar el jubileo de nuestra Santina. ¡Gracias a todos!