¡Es muy injusto!. Hoy es el cumpleaños de Claudy mi amiga, amiguísima, y no puedo ir por que tengo que ir al cate.

Otros niños no van al cate cuando tienen cumpleaños, ¿por qué tengo que ir yo?, si voy siempre.

¿Qué pasa si falto un día? Si total ya la abuela y mis papás me cuentan muchas cosas…

Cuando le dije todo eso a mi mamá, ella me dijo que si faltaba al catecismo no aprendería algo importante para la vida y además me estarían educando en ser caprichosa, así que ya podía yo chillar y patalear que iba a ir al catecismo.

Cuando fue mi abuela a buscarnos a los peregrinos yo aun estaba muy seria, tan seria que mi abuela dijo que que estaba más seria que el manual de la aspiradora, aunque me entraban ganas de reír no lo hice. Por que quería que notase que no era justo.

Cuando llegamos a la catequesis, nos empezaron a hablar de los 10 mandamientos, que son 10 normas que nos dio Dios para que las cumpliésemos.

No lo hizo porque le guste mandar sino porque sabe que al cumplirlas somos felices, pero si no las cumplimos o bien nos harán sufrir a nosotros o bien a los demás.

Y ¿sabéis qué? el primer mandamiento es “Amarás a Dios sobre todas las cosas”.

Entonces le pregunté a la Catequista

-¿Más que a papá y a mamá?

-Sí -me dijo ella-, más que a papa y a mamá

-Pero es que yo a Dios no lo veo y a ellos sí. ¿Como puedo amar a Dios?

Ana me dijo entonces: Amando a mis papás, rezando todos los días, viniendo a catequesis, yendo a misa los domingos amando a mi prójimo…

-Y si yo hoy, por ejemplo, hubiera ido al cumple de una amiga no estaría amando a Dios, lo digo por que esa amiga es mi prójimo.

Mi catequista casi se hecha a reír, pero me dijo:

-No, Clara, hoy tienes catequesis, hoy es tu rato para aprender de Dios, si no hubieras venido te hubieses amado a ti sobre todas las cosas. Pero has venido y estás aquí aprendiendo que “sobre todas las cosas” a veces supone dejar de hacer lo que tú quieres para hacer lo que Él quiere.

También nos explicó el segundo: No tomarás el nombre de Dios en vano.

Eso, ademas de no decir cosas malas de Él y no echarle la culpa de todo lo malo, es no pedirle tonterías o cosas malas para los demás.

Y el tercero: Santificar las fiestas, que es dedicar el domingo y fiestas de guardar a ir a misa y a disfrutar con la familia.

A la salida de catequesis mi abuela nos llevo al monte Sinaí (Bueno fuimos al cerro santa Catalina a donde esta el Elogio del horizonte) y ahí la abuela nos contó como Dios le entregó a Moisés los mandamientos (lo podéis leer en éxodo 19 y 20 ).

Ella nos los entregó a cada uno de nosotros los diez mandamientos para que no se nos olviden.

Al llegar a casa le pedí perdón a mi mamá y me dio un gran abrazo. Ahora sé que, aunque haya otra cosa que me apetezca más, Dios me espera en catequesis y en la misa. Me quiere y me está esperando.