Hoy fue nuestro primer día de Cate nos llevó mi abuela Rosa, fue muy divertido.

De la que llegamos me puse un poco triste porque nos separaron. Tomás y yo tenemos una catequista que se llama Ana y estamos con más niños, Fran, Silvia y Alicia tienen a un catequista que se llama Pablo. Pues eso, que al principio estaba triste pero luego fuimos conociendo a los otros niños del grupo y me cayeron muy bien.

Hoy no hicimos mucho, nos enseñaron a hacer la señal de la cruz. Yo ya sabía, la hago todos los días, pero hay niños que no sabían; nos dieron los libros y cada uno hablamos de lo que nos gustaba y lo que no y, luego, Ana nos hizo una pregunta:

¿Por qué queréis hacer la primera comunión?

A mi me toco contestar la primera y la verdad es que no sabía muy bien que decir, así que dije:

Cuando fui a la comunión de mi prima le hicieron una fiesta y le pusieron un vestido muy bonito y le hicieron regalos.

Ana sonrió. Otros niños dijeron que porque les traían, otros que no sabían…

Cuando acabamos de responder Ana dijo que, si íbamos al catecismo y nos preparábamos, ese día nuestra alma estaría preciosa y recibiríamos el regalo más grande de todos. El cuerpo y la sangre de Cristo, regalo que ni siquiera los ángeles pueden tener. Igual que los Apóstoles en el cenáculo.

Claro que nosotros no sabíamos quienes eran los Apóstoles ni lo que era un cenáculo. Ana nos explicó que, de toda la gente que seguía a Jesús, los Apóstoles eran sus amigos más amigos y que el cenáculo era la habitación donde celebraron la primera comunión los Apóstoles.

Entonces una niña, que creo que se llama Lucía, preguntó: ¿Y los Apóstoles fueron al cate? ¿Y quién fue su catequista?

Ana se rió y les dijo: Claro ellos tuvieron 3 años de catecismo y su catequista fue Jesús.

No dio tiempo a mucho más, volvimos a hacer la señal de la cruz y salimos.

Allí estaba esperándonos a todos la abuela Rosa y le contamos lo que habíamos hecho, en el otro grupo hicieron lo mismo y yo le pregunte a la abuela que si Jesús había sido el catequista de los Apóstoles.

Ella me dijo que sí y que eso le daba una idea muy buena para nuestro juego de los peregrinos y que nos iba a contar el primer día de la catequesis de san Pedro.

Mirad compañeros peregrinos, este es el mar de galilea.

Disculpa, le dijo Tomás, eso es la playa de San Lorenzo.

Mi abuela se rió y nos dijo que teníamos que usar la imaginación que si no el juego no era tan divertido. Ya nos imaginamos que el mar era el de Galilea y entonces la abuela nos dijo:

Mirad ahí hay dos barcas, sí Tomás tienes que usar tu imaginación . En la primera hay dos hermanos el más alto y fuerte se llama Pedro y a su lado está Andrés; están pescando y echan sus redes al mar y ahí está Jesús y les dice: Seguidme, yo os haré pescadores de hombres.

Abuela, si Jesús es bueno ¿cómo iba a decir eso? Las personas no se pescan y luego se fríen.

Sí Fran, pero lo que Jesús quiere decir con “pescar hombres” realmente es “pescarlos para salvarlos”, sacarlos del el mal y hablarles del bien. Jesús quería decir que los iba a preparar para llevar su mensaje a muchos hombres y luego salvarles.

Ahora lo entendimos, y mi abuela dice: Mira que contentos están, están llevando la barca a tierra y luego se van con Jesús. Ahora tenemos que saber que Jesús hoy nos ha dicho a cada uno de nosotros ‘seguidme’ y por eso tenemos que estar tan contentos como Pedro y Andrés.

Cuando terminamos de dejar a los amigos en sus casas, yo le pregunté a la abuela que si lo que nos contó era un cuento o era verdad y me dijo que era verdad y que lo podía leer en la biblia.

Esta noche le pedí a mamá que, en vez de cuento, me leyera de la biblia cuando Jesús le dijo a san Pedro que le siguiese; mi madre se sonrió y buscó la biblia, en el evangelio de San Mateo (Mt 4,18,20) y me leyó:

Y andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, que es llamado Pedro, y a Andrés, su hermano, que echaban la red en el mar, porque eran pescadores.

Y les dijo: Seguidme y os haré pescadores de hombres.

Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.