Jubileo de la Misericoridia

Palabras de Francisco ante la apertura de la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia

“Oh Dios, muestra tu poder omnipotente, que tu misericordia y tu perdón nos conceda vivir un año de gracia, momento propicio para amarte a Ti y a los hermanos en el gozo del Evangelio. Continúa derramando sobre nosotros tu Espíritu Santo, para que nunca nos cansemos de mirar con confianza a tu Hijo hecho hombre, rostro de tu infinita misericordia, refugio seguro que brilla para todos nosotros los pecadores, en la necesidad del perdón y de la paz, verdad que libera y salva.

Él es la puerta por la que venimos a ti, fuente inagotable de consuelo para todos, belleza que no se marchita, perfecta alegría en la vida sin fin. Intercede por nosotros, Virgen Inmaculada, primer y maravilloso fruto de la victoria de la Pascua, aurora luminosa de los cielos nuevos y la tierra nueva, feliz aterrizaje de nuestra peregrinación terrena.

A ti, Santo Padre, a tu Hijo, nuestro Redentor, al Espíritu Santo consolador, todo honor y gloria por los siglos de los siglos”

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¿Cómo cambiará la Iglesia con este Jubileo?  R.- La Iglesia, con las enseñanzas del papa Francisco, volverá a descubrir el camino de la misericordia y se convertirá ella misma en un instrumento de misericordia.

La posible canonización de la Madre Teresa  “Solo puedo decir que hay un gran deseo en el corazón de todos los creyentes que han recibido el testimonio de la Madre Teresa. Todos estarían felices con esta canonización”, señala el arzobispo Fisichella cuando se le pregunta por esta posibilidad en un año tan emblemático, y a la que incluso se le ha puesto mes: septiembre.

Otros actos jubilares  Sí que destaca el arzobispo que los actos organizados para este Jubileo “son todos muy simbólicos”. Por ejemplo, “el encuentro el domingo después de Pascua del Papa con todos los movimientos y grupos que se identifican con la espiritualidad de la misericordia”. Además, “y no de forma secundaria, el Papa se encontrará en septiembre con los operadores de la misericordia, que son los millones de personas que cada día dan su tiempo de forma gratuita solo por espíritu de servicio y para estar cerca de quienes viven en los distintos tipos de pobreza”. Y concluye recordando también la JMJ de Cracovia o la Jornada de los Adolescentes que se celebrará en Roma: “Tenemos ya más de 100.000 inscripciones”.

Francisco y Benedicto XVI inauguran juntos el Jubileo de la Misericordia

Era el primer Jubileo convocado por Francisco, y como no podía ser de otra manera, lo ha inaugurado por todo lo alto: encomendándoselo a la Virgen María y acompañado por el papa emérito Benedicto XVI. Y es que hoy, martes 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, Francisco ha inaugurado oficialmente el Año Santo de la Misericordia abriendo la Puerta Santa en la Basílica Vaticana La apertura de la Puerta Santa es “un gesto tan sencillo como fuertemente simbólico”, ha afirmado el Papa ante una plaza de San Pedro abarrotada de fieles, bajo el cielo gris que cubría la ciudad de Roma. “Entrar por la puerta significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos y sale personalmente al encuentro de cada uno. Será un año para crecer en la convicción de la misericordia”.

“La fiesta de la Inmaculada Concepción expresa la grandeza del amor Dios. Él no es sólo quien perdona el pecado, sino que en María llega a prevenir la culpa original que todo hombre lleva en sí cuando viene a este mundo. Es el amor de Dios el que previene, anticipa y salva, el inicio de la historia del pecado en el Jardín del Edén se resuelve en el proyecto de un amor que salva”, ha manifestado Bergoglio durante su homilía en la misa de solemnidad de la Inmaculada Concepción.

Francisco, quien ya como obispo en Buenos Aires había escogido como lema propio “Miserando atque eligendo,” ha clamado que “la historia del pecado solamente se puede comprender a la luz del amor que perdona. Si todo quedase relegado al pecado, seríamos los más desesperados entre las criaturas, mientras que la promesa de la victoria del amor de Cristo integra todo en la misericordia del Padre”.

50 años del Vaticano II

“Hoy cruzando la Puerta Santa queremos también recordar otra puerta que, hace cincuenta años, los Padres del Concilio Vaticano II abrieron hacia el mundo, ha recordado Francisco, en el 50 aniversario de la finalización del Concilio.

 

Francisco y Benedicto XVI  juntos, tras atravesar el umbral de la Puerta Santa

 “Esta fecha no puede ser recordada sólo por la riqueza de los documentos producidos, que hasta el día de hoy permiten verificar el gran progreso realizado en la fe, un verdadero encuentro entre la Iglesia y los hombres de nuestro tiempo”.

Animando a salir a las periferias, materiales y existenciales, el Papa ha concluido su homilía clamando que “el jubileo nos obliga a no descuidar el espíritu surgido en el Vaticano II, el del samaritano, como recordó el beato Pablo VI en la Conclusión del concilio. Cruzar hoy la Puerta Santa nos compromete a hacer nuestra la misericordia del Buen Samaritano”.

Para vivir mejor el Jubileo

De la Bula de convocatoria del papa Francisco “Misericordiae vultus”:

13. Queremos vivir este Año Jubilar a la luz de la palabra del Señor: Misericordiosos como el Padre. El evangelista refiere la enseñanza de Jesús: «Sed misericordiosos, como el Padre vuestro es misericordioso» (Lc 6,36). Es un programa de vida tan comprometedor como rico de alegría y de paz. El imperativo de Jesús se dirige a cuantos escuchan su voz (cfr Lc 6,27). Para ser capaces de misericordia, entonces, debemos en primer lugar colocarnos a la escucha de la Palabra de Dios. Esto significa recuperar el valor del silencio para meditar la Palabra que se nos dirige. De este modo es posible contemplar la misericordia de Dios y asumirla como propio estilo de vida.

Stmo. Cristo de la Misericordia de la parroquia.

 

De la Carta semanal del Arzobispo:

“…El Papa lo ha dicho al convocarnos para un jubileo tan especial: «un Año Santo extraordinario para vivir en la vida de cada día la misericordia que desde siempre el Padre dispensa hacia nosotros. En este Jubileo dejémonos sorprender por Dios. Él nunca se cansa de destrabar la puerta de su corazón para repetir que nos ama y quiere compartir con nosotros su vida. La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo» (MV 25).

Queda abierto este año especial en la Catedral de Oviedo este domingo, en la que junto a la Basílica del Sagrado Corazón (Gijón) y el Santuario de Covadonga, fijamos en nuestra Diócesis tres referentes para obtener la indulgencia de esta gracia, con la que el Señor sale a nuestro encuentro con la misericordia de su entraña” + Fr. Jesús Sanz Montes, ofm  Arzobispo de Oviedo.

La torre de mi pueblo

 

“La hermana nuestra madre tierra”

Muchas expectativas se han puesto en la Cumbre de París sobre el Cambio Climático, la COP21, que ha comenzado el 30 de noviembre y finaliza este sábado. Es posible que nuestra atención y preocupación esté desviada de  este grave problema por el peligro atemorizante del terrorismo  que vivimos y las inminentes elecciones que nos llevarán a una situación política inusitada. O que creamos que, en esta perla del paraíso que es esta Asturias  “incomparable”,  esos problemas nos quedan lejos y no nos sobrecojan las datos alarmantes  de contaminación que estamos increíblemente sufriendo en Gijón y Oviedo a pesar de nuestro bajo nivel industrial. Seguir más de cerca los debates de la COP21 nos hubiera servido para concienciarnos de la preocupante situación del deterioro de este planeta tierra y de que tenemos que cambiar nuestra forma de vida buscando una mayor comunión con la naturaleza, viéndola con ojos más franciscanos como “hermana y madre”.

A la hora de ponerme al ordenador ya se ha hecho público el documento final que deben firmar los 195 países participantes. “Es muy raro en la vida tener la oportunidad de cambiar el mundo y ustedes la tienen”, les ha dicho el ministro de Exteriores francés, Fabius, al preséntaselo. Reina un moderado optimismo en que puede lograrse un acuerdo que hasta ahora ha sido imposible desde que comenzaron estas Conferencias  promovidas por la ONU en el año 1972, la primera en Estocolmo,  ante la alerta despertada por los estudios y mediciones del científico  norteamericano Charles Kelling demostrando que los gases que se producían, especialmente el CO2, no eran absorbidos y neutralizados por los océanos y los bosques como se pensaba.

La sensación de ineficacia en lograr consensos operativos y vinculantes de otras reuniones pasadas provocó que se haya puesto un mayor empeño en ésta. Fue especialmente frustrante la de Copenhague (COP15) de 2009, que convocó al  mayor número de Jefes de Estado y Primeros Ministros; reconociendo la gravedad de la amenaza del cambio climático, no lograron firmar un acuerdo digno por causa del enorme acoso de los grupos financieros para desacreditar los datos y estudios científicos.

El papa Francisco ha querido empujar a la Iglesia en la aventura de impulsar a todos los vivientes a reclamar de los responsables de los países un acuerdo urgente para salvar al planeta que es la casa común que compartimos.

Sorprendió el que su primera encíclica, toda de su mano,  haya sido sobre la ecología. Viene de un continente que está siendo desertizado por la tala masiva de los bosques y donde la pobreza es un verdadero drama. Esto es lo que le ha hecho afirmar que el grito de la tierra es el grito de los pobres  y que le ha hecho escribir, con el horizonte de esta Cumbre de París, la “Laudato sí”, encíclica que algunos comparan a la Rerum Novarum que escribió en 1891 León XIII  planteando la cuestión candente en aquel final se siglo de la justicia social e iniciando con ella la Doctrina Social de la Iglesia.  En ésta, el papa Francisco abre un novedoso y sugerente capítulo sobre la actual y compleja cuestión, hoy muy candente,  “socio-ambiental”. En su escrito, la ecología deja de ser una moda o una obsesión y manía de los verdes y, con argumentos científicos, nos hace ver que se trata  de un nuevo planteamiento ético, demostrando que nuestra relación con la naturaleza, de forma análoga a nuestra relación con Dios y con los demás seres humanos, conlleva una dimensión moral que ya no es posible desconocer. Para Francisco  es claro que hay un vínculo entre las cuestiones ambientales y las cuestiones sociales y humanas, de tal manera que “no hay dos crisis separadas, una social y otra ambiental, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental”

La seriedad y valor de la encíclica ha sido reconocida por los dos revistas  científicas de mayor reconocido prestigio, como son Nature y Sciencie. La primera, Nature, en el editorial del pasado 23 de junio, reconocía que el papa había elegido el momento ideal para exponer sus ideas y, a su juicio, en la línea correcta, haciendo  incapié en el imperativo moral de que hay que actuar en contra del calentamiento global, las alteraciones de la naturaleza por la actividad humana y la sobreexplotación de los recursos humanos. En la revista Science, Marcia McNutt, geofísica y editora, llega a afirmar que “la guerra contra la degradación del medio ambiente tiene un nuevo y poderoso aliado: el papa Francisco”;  y en el artículo “En busca del bien común” , los profesores Dasgupta de Cambridge y Ramanthan de California escriben: “Encontrar maneras de desarrollar una relación sostenible con la naturaleza requiere no solo la participación de científicos y líderes políticos, sino también el liderazgo moral  que las instituciones religiosas están en condiciones de ofrecer”

En la Cumbre de París, la COP21, ha estado muy presente esta encíclica franciscana y su llamada al diálogo. Para apoyarla han ido hasta allí y han organizado actos diversos movimientos eclesiales, entre ellos Caritas y Manos Unidas. Tenemos que convertirnos de creernos propietarios y expoliadores de esta casa común, a ser sus cuidadores. Con San Francisco de Asís, por lo logrado: “Alabado seas, mi Señor, por la madre nuestra hermana tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba”

 

Javier Gomez Cuesta

Año Jubilar de la Misericordia

MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE”

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El papa Francisco, el día 11 de abril, víspera de 2º Dcomingo de Pascua en que se celebra por iniciativa de San Juan Pablo II  el día de la Misericordia” ha convocado un Jubileo Extraordinario.

En la BULA (así se llama el documento por el que convoca el jubileo) “Misericordiae Vultus” (“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre”) nos dice las razones y los tiempos de este Jubileo:

Hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a tener la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre. Es por esto que he anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.

El Año Santo se abrirá el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Esta fiesta litúrgica indica el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia. Después del pecado de Adán y Eva, Dios no quiso dejar la humanidad en soledad y a merced del mal. Por esto pensó y quiso a María santa e inmaculada en el amor (cfr Ef 1,4), para que fuese la Madre del Redentor del hombre. Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona.

En la fiesta de la Inmaculada Concepción tendré la alegría de abrir la Puerta Santa. En esta ocasión será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza.

El por qué de la fecha del comienzo:

He escogido la fecha del 8 de diciembre por su gran significado en la historia reciente de la Iglesia. En efecto, abriré la Puerta Santa en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II. La Iglesia siente la necesidad de mantener vivo este evento. Para ella iniciaba un nuevo periodo de su historia. Los Padres reunidos en el Concilio habían percibido intensamente, como un verdadero soplo del Espíritu, la exigencia de hablar de Dios a los hombres de su tiempo en un modo más comprensible. Derrumbadas las murallas que por mucho tiempo habían recluido la Iglesia en una ciudadela privilegiada, había llegado el tiempo de anunciar el Evangelio de un modo nuevo. Una nueva etapa en la evangelización de siempre. Un nuevo compromiso para todos los cristianos de testimoniar con mayor entusiasmo y convicción la propia fe. La Iglesia sentía la responsabilidad de ser en el mundo signo vivo del amor del Padre.

La fecha de la clausura del Jubileo

El Año jubilar se concluirá en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de noviembre de 2016.

En ese día, cerrando la Puerta Santa, tendremos ante todo sentimientos de gratitud y de reconocimiento hacia la Santísima Trinidad por habernos concedido un tiempo extraordinario de gracia. Encomendaremos la vida de la Iglesia, la humanidad entera y el inmenso cosmos a la Señoría de Cristo, esperando que derrame su misericordia como el rocío de la mañana para una fecunda historia, todavía por construir con el compromiso de todos en el próximo futuro.

¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! A todos, creyentes y lejanos, pueda llegar el bálsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios que está ya presente en medio de nosotros.

Las obras de misericordia

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Este año va a ser el «tema estrella» esto de la misericordia. Y no está mal.

Aunque lo de tema estrella suena demasiado mediático, demasiado coyuntural y demasiado efímero, como ocurre con tantas modas.

Ahora toca hablar de misericordia, como en otro momento tocará hablar de justicia, amor, paz o bienaventuranza. Sería un error plantearnos así las cosas. El evangelio tiene pilares fundamentales que nunca deberían apagarse o silenciarse. Entre ellos, sin duda, la misericordia es clave.

Este jubileo que comenzamos es ocasión para recordarlo. No para que ahora sea tendencia y luego se olvide. Sino para que ahora lo recordemos, y siempre lo vivamos.

Ese es el sentido que tiene dedicar una serie a las obras de misericordia.

Misericordia alude a la capacidad de vibrar y compadecerse con las fragilidades y miserias ajenas.

Pero no basta vibrar. Hay que actuar.

En un contexto donde se percibe demasiado a menudo el egocentrismo y el egoísmo como camino para salir adelante, la llamada a abrirse a los otros es trasgresora.

Si el amor ha de ponerse más en las obras que en las palabras.

¿Cómo entender hoy unas urgencias que  en distintos contextos son diferentes? ¿Cómo llevar a la práctica las Obras de Misericordia hoy?

¿A quién hay que alimentar, acoger, o vestir?

¿A qué enfermos hay que atender en un mundo de hospitales y servicios públicos diversos?

¿Qué significa hoy enterrar a los muertos, en un mundo donde todos los procedimientos están estandarizados?

¿Hasta qué punto hay que seguir soportando a las personas molestas?

¿Qué diferencia hay entre las obras llamadas corporales y las espirituales?

Todo eso, y otras cuestiones, intentaremos ir desplegando en las próximas semanas, con las intuiciones, sensibilidad y perspectiva diferente de un buen grupo de creyentes que buscan y proponen.

El catecismo de las obras de misiericordia.

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Obras de Misericordia Corporales y Espirituales

Al amar al prójimo desde Dios, hay un flujo de gracia invisible, que viene de Dios y que va más allá de la ayuda misma que se está dando.

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Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (cf Is 58, 6-7: Hb 13, 3).

En total son 14: 7 Corporales y 7 Espirituales.

OBRAS CORPORALES DE MISERICORDIA

  1.  Dar de comer al hambriento
  2.  Dar de beber al sediento
  3.  Dar posada al necesitado
  4. Vestir al desnudo
  5. Visitar al enfermo
  6. Socorrer a los presos
  7. Enterrar a los muertos

    OBRAS ESPIRITUALES DE MISERICORDIA
  8. Enseñar al que no sabe
  9. Dar buen consejo al que lo necesita
  10. Corregir al que está en error
  11. Perdonar las injuria.
  12. Consolar al triste
  13. Sufrir con paciencia los defectos de los demás
  14. Rogar a Dios por vivos y difuntosLas Obras de Misericordia Corporales, en su mayoría salen de una lista hecha por el Señor en su descripción del Juicio Final.Y ¿de dónde sale la lista de las Espirituales?La lista de las Obras de Misericordia Espirituales la ha tomado la Iglesia de otros textos que están a lo largo de la Biblia y de actitudes y enseñanzas del mismo Cristo: el perdón, la corrección fraterna, el consuelo, soportar el sufrimiento, etc.

Claves del año de la misericordia.

El papa Francisco convoca un Jubileo en el 50º aniversario de la clausura del Vaticano II

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El papa Francisco ha anunciado la celebración de un Jubileo de la Misericordia, que comenzará con la apertura de la Puerta Santa de la basílica de San Pedro el próximo 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, y concluirá el 20 de noviembre de 2016. “Este es el tiempo de la misericordia. Hay tanta necesidad hoy de misericordia, que es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!”, afirmó Francisco. Pero, ¿qué es un Jubileo? ¿Qué importancia tiene? ¿Para qué se convoca? En Vida Nueva te ofrecemos las claves para conocer a fondo el Año Santo de la Misericordia.

¿Cuando ha anunciado el papa Francisco este Año Santo de la Misericordia?

Francisco realizó el anuncio en el segundo aniversario de su elección como Pontífice el pasado viernes 13 de marzo, durante la homilía que dio inicio a las 24 horas para el Señor, una propuesta celebrada en todo el mundo para promover la apertura extraordinaria de las iglesias y favorecer la celebración del sacramento de la Reconciliación.

¿Con qué motivo?

Con el Jubileo de la Misericordia, Francisco quiere poner en el centro de la atención al Dios misericordioso que invita a todos a volver hacia Él. El encuentro con Dios inspira la virtud de la misericordia. La apertura del próximo Jubileo adquiere un significado especial ya que tendrá lugar en el 50º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II (1965), un impulso para que la Iglesia continúe la obra iniciada con el Vaticano II.

¿Qué es un Año Santo?

Consiste en un perdón general, una indulgencia abierta a todos, para renovar la relación con Dios y con el prójimo. De este modo, los jubileos son siempre una oportunidad para profundizar la fe y vivir con un compromiso renovado el testimonio cristiano.

¿Qué significa la expresión “Año Santo”? ¿Es lo mismo que un “Jubileo”?

Para los hebreos el jubileo era un año declarado santo, que ocurría cada 50 años, y durante el cual se debía restituir la igualdad a todos los hijos de Israel, ofreciendo nuevas posibilidades a las familias que habían perdido sus propiedades e incluso la libertad personal. A los ricos, el año jubilar les recordaba que los esclavos israelitas podrían reivindicar sus derechos. La Iglesia católica retomó la tradición del Año Santo con el papa Bonifacio VIII, en el año 1300. Este Pontífice previó la realización de un jubileo cada siglo, para permitir a cada generación vivir al menos un Año Santo. Desde el año 1475, el jubileo ordinario comenzó a espaciarse al ritmo de cada 25 años. Un jubileo extraordinario, en cambio, se proclama con ocasión de un acontecimiento de particular importancia; como en este caso el proclamado por el papa Francisco por la misericordia.

¿Cuantos Años Santos ha habido?

Los Años Santos ordinarios celebrados hasta hoy han sido 26. El último fue el Jubileo del año 2000. La costumbre de proclamar Años Santos extraordinarios se remonta al siglo XVI. Los últimos de ellos, celebrados el siglo pasado, fueron el de 1933, proclamado por Pío XI con motivo del XIX centenario de la Redención, y el de 1983, proclamado por Juan Pablo II por los 1950 años de la Redención.

¿Cuando comenzará y cuando terminará?

Se inicia en 2015 con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la solemnidad de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre) y concluye el 20 de noviembre de 2016 con la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. Unos días antes, el 29 de noviembre, durante su viaje a República Centroafricana, la Puerta Santa de la catedral de Bangui fue abierta por Francisco, dando así el pistoletazo de salida al jubileo en África.

¿Qué importancia adquiere la misericordia para el papa Francisco?

La misericordia es un tema muy sentido por el Papa, quien ya como obispo de había escogido como lema propio miserando atque eligendo. En el primer ángelus después de su elección, el Santo Padre afirmó que: “Al escuchar misericordia, esta palabra cambia todo. Es lo mejor que podemos escuchar: cambia el mundo. Un poco de misericordia hace al mundo menos frío y más justo. Necesitamos comprender bien esta misericordia de Dios, este Padre misericordioso que tiene tanta paciencia” (Ángelus del 17 de marzo de 2013). Además, en el texto de la edición en castellano de la exhortación apostólica Evangelii gaudium el término “misericordia” aparece 29 veces.

¿Habrá indulgencia durante este Año Santo extraordinario?

Sí, como es habitual en este tipo de convocatorias. Francisco envió una carta a Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, en la que explica en qué circunstancias se concederá la indulgencia.

Así, recibirán la indulgencia jubilar los fieles que peregrinen a la Puerta Santa abierta de cada catedral o iglesia según lo estipule el respectivo obispo diocesano, o que visiten alguna de las cuatro basílicas de Roma (San Pedro del Vaticano, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros o Santa María la Mayor); todo ello vinculado a la confesión y eucaristía “con una reflexión sobre la misericordia”.

Las personas que físicamente no se puedan trasladar a estos templos, como enfermos, ancianos, etc., recibirán igualmente la indulgencia cuando vivan su “sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor” y reciban la comunión y participen en la misa, también a través de los medios de comunicación

Los presos que, “incluso mereciendo alguna pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida”.

La carta recoge explícitamente por la preocupación del Papa ante el “drama del aborto” y las mujeres que llevan “en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa”. Sin embargo, “el perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido”, subraya Francisco, quien concede a todos los sacerdotes durante este Año jubilar “la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón”. Estos sacerdotes, por su parte, deben prepararse para esta tarea, conjugando “palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido”.

Otra novedad es el acercamiento a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (fundados por el cismático Marcel Lefebvre y a los que la Santa Sede lleva años tendiendo la mano). “Confío en que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad”, dice el Papa, al tiempo que establece una disposición por la cual quienes se confiesen con estos sacerdotes “recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados”.

¿Qué expectativas tiene el papa Francisco?

En una entrevista concedida al semanario italiano Credere antes de la apertura del Año Santo, Francisco ha explicado los motivos y expectativas que, como Papa, tiene sobre del Jubileo de la Misericordia. Reproducimos aquí los momentos más importantes de la entrevista:

¿Por qué un Jubileo de la Misericordia? “No se me ocurrió a mí, he seguido una tradición renovada recientemente, aunque siempre existida: el tema de la misericordia se acentúa fuertemente en la Iglesia a partir de Pablo VI. Juan Pablo II lo subrayó con la Dives in Misericordia, la canonización de Santa Faustina Kowalska y la institución de la fiesta de la Divina Misericordia en la Octava de Pascua. Es obvio que el mundo de hoy necesita la misericordia, necesita la compasión”.

¿Qué papel ha jugado la misericordia en la vida de Jorge Mario Bergoglio?

“Yo soy un pecador a quien el Señor ha mirado con misericordia. Incluso ahora cometo errores y pecados, y me confieso cada quince o veinte días, porque necesito sentir que la misericordia de Dios todavía está en mí. Me acuerdo de cuando el Señor me miró con misericordia por primera vez: cuando tenía 17 años, pasaba cerca de la parroquia que frecuentaba y me sentí empujado a entrar. En ese momento no sé qué me sucedió, pero advertí la necesidad de confesarme. Volví a casa con la certeza de tenerme que consagrar al Señor”.

¿El Jubileo de la misericordia puede ser una oportunidad para redescubrir la ‘maternidad’ de Dios? “Dios mismo dice en el Libro Isaías: incluso si una madre puede olvidarse de su hijo, ‘Yo, en cambio nunca me olvidaré de ti’. Yo prefiero usar la palabra ternura, propia de una madre, la ternura de Dios, la ternura nace de las entrañas paternas. Porque Dios es padre y madre”.

¿Hará el Papa algún gesto especial durante este Año de la Misericordia? “Habrá muchos gestos, pero un viernes de cada mes, haré un gesto diferente”.

En el cincuentenario del Concilio Vaticano II HUBO UNA VEZ

Sería imperdonable si no le dedicara unas líneas a recordar y agradecer la celebración del concilio Vaticano II.  Coincidió en el tiempo con mi estudio de la teología y llena y orienta toda mi vida sacerdotal. El martes día 8 es el cincuentenario de su clausura. Fueron cuatro años espléndidos de la vida de la Iglesia, 1962-1965, que tuvo repercusiones en la vida internacional. Fue sin duda el evento más importante de la segunda mitad del siglo XX. Si los medios de comunicación son notarios de la realidad, basta con ver la hemerotecas para constatar la vasta y diaria información que llenó los principales diarios, emisoras de radio e incluso los incipientes canales de TV donde podemos ver en una de aquellas cintas al Bueno del papa Juan XXIII entrando gozoso en las volandas de la silla gestatoria, saludando “urbi et orbi”, sabiendo que inauguraba un ciclo nuevo en la Historia  en el que iban a pasar muchas cosas. En la clausura, Pablo VI entrará a pie, como si después de aquellas 170 sesiones plenarias  conciliares,  movidas unas serenas otras, la iglesia bajara de los cielos a la tierra y quiere salir al encuentro de los hombres. Precisamente en la última los 2.391 obispos presentes aprobaban la Constitución sobre “la Iglesia y el mundo”, la Gaudium et Spes, el primer documento magisterial de esta naturaleza.

Han transcurrido cincuenta años difíciles, de interminables discusiones sobre la interpretación de los 16 documentos  (4 Constituciones, 9 Decretos y 3 Declaraciones) hasta caer algunos  en el pesimismo de que aquellos objetivos planteados y clarificados en el Concilio se hubiesen aguado y diluido, con la frecuente tentación de volver la vista atrás como si se hubiese emprendido un camino equivocado. Dos han sido las causas que se señalan de la convulsión eclesial despertada: La primera  que aquella minoría conciliar tan combativa, al final acabó ganando terreno, afilando sus armas ante los excesos e inconvenientes que inevitablemente levanta toda reforma. La segunda, la minusvaloración del mismo Concilio Vaticano II al calificarlo de “pastoral”, en comparación con otros habidos en la historia, como el de Trento, de mayor calibre doctrinal. Lo previno el mismo Pablo VI, al alertar en el discurso de clausura que “tal vez nunca como en este Sínodo la Iglesia ha sentido la necesidad de conocer la sociedad que la rodea, de acercarse a ella, de comprenderla, de penetrar en ella, servirla y transmitirle el mensaje del Evangelio… La Iglesia ha dirigido realmente su atención hacia el hombre tal como se presenta actualmente, tal como vive…”  Sorprende cómo en la Iglesia los frutos del Espíritu tardan tanto en granar y florecer ¿Es lo escabroso de la tierra o la poca destreza de los labradores? El mismo Hans Küng  avanzó “que tardaríamos decenas de años  en darnos cuenta cabal de la obra del Concilio”. Queda como explicación consoladora el que marcó un hito, señalando el fin de una etapa y el comienzo de otra que no sabemos cómo va a ser y qué estructuras y andamiaje necesita. Pero tenemos que reconocer nuestro miedo, nuestro titubeo, nuestra falta de coraje. Con la riqueza del Concilio no es fácilmente explicable da situación espiritual actual de Europa.

Del Vaticano II me quedo con todo. Se disfruta leyendo su historia y los muchos  diarios de los padres sinodales, de teólogos, peritos y observadores, donde nos cuentan de forma personal lo que fue aquella gozosa experiencia. Pero a lo hora de celebrar su cincuentenario y ver que su luz comienza a iluminar con más kilovatios y guiar el camino del futuro de la iglesia de la mano tenaz y austera del papa Francisco (“para esto me han elegido” responde a sus contradictores), le agradezco cuatro cosas: La nueva definición de la Iglesia que de “sociedad perfecta” e intocable pasa a verse como una comunión, “el Pueblo de Dios” y de autorreferencial a sentirse servidora de la humanidad o en imagen bergogliana del “hospital de campaña”  dispuesta a curar con el bálsamo de la misericordia. La actitud de “aggiornamento” que fue su marca distintiva y que debe ser su talante permanente porque así conserva su fuerza creativa (ahora se echa de menos). El estar alerta para saber leer e interpretar los “signos de los tiempos” cada vez más aceleradamente cambiantes y nuevos, como acaba de hacer Francisco con la situación insostenible del cambio climático, la denuncia de la globalización de la pobreza y el fenómeno Lampedusa, o la necesidad de un nuevo estatuto social y eclesial para la mujer…por poner algunos ejemplos. Y añado por hoy, la actitud de colegialidad o sinodalidad. Una iglesia esparcida por el mundo entero, enraizada en todas las culturas, razas y pueblos necesita dialogo, confrontación, discernimiento,  para poder inculturarse y que su mensaje sea entendido como de salvación y humanización  de todos los hombres. No puede fiarse y encomendarse todo a la infalibilidad del papa. El reciente Sínodo de la Familia ha sido un claro ejemplo.

En este cincuentenario, reclamo un recuerdo agradecido al Santo papa Juan XXIII que lo convocó y lo inició y al Papa Pablo VI que supo guiarlo y llevarlo hasta el final y el reconocimiento de que en la Iglesia, cuando se deja llevar por el Espíritu, sin miedo, resplandece en su rostro la luz de Jesucristo y tiene credibilidad y fuerza para contribuir a lograr un mundo más humano y solidario.

Javier Gómez Cuesta

Hace curenta años.  La homilía de la transición.

El número 40 tiene carga simbólica y bíblica. Representa un antes y un después, un cambio de periodo, un lograr una plenitud, un alcanzar una meta.  40 años duró la travesía del desierto hasta entrar en la tierra de promisión; 40 días estuve Moisés en el Sinaí para recibir las tablas de ley con las que comienza una nueva situación del pueblo de Dios; 40 días duró el diluvio; durante cuarenta días ayunó Jesús en el desierto para comenzar luego su vida pública.

Estamos evocando estos días los 40 años de una nueva etapa en la historia de España. Con gozo y, al mismo tiempo, con preocupación.  Los hay a quienes les gusta más revolver el pasado y cuestionarlo que roturar y descubrir nuevos caminos de entendimiento y sana tolerancia para construir entre todos, sobre lo andado, un mundo más humano. Son llamativas las actitudes de adamismo y mesianismo con que se presentan algunos, como si el mundo y la historia comenzara con ellos y fueran inmaculados.

Uno de los eventos notables de hace cuarenta años fue la homilía del cardenal Tarancón en la Iglesia de los Jerónimos. Hay historiadores que le señalan como el inicio de la democracia en esta etapa histórica. Por dos cosas: por el acto en sí mismo, porque como hace notar el historiador Juan María Laboa “en la ceremonia del juramento  y proclamación del Rey en las Cortes, los procuradores, sus invitados y las palabras del presidente, Alejandro Rodríguez de Valcárcel, constituyeron el final de un régimen autocrático, al que no asistió ningún representante de países democráticos. Sin embargo, en la misa de San Jerónimo el Real, asistieron todos ellos, además de los invitados de los Reyes, en una imagen que representaba el inicio de una nueva etapa de la historia”. Y es histórica, también, por lo que el cardenal dijo con lucidez, manifestando lo que sentían y deseaban la mayoría de los españoles. Tuvo un gran eco y marcó uno de los hitos de la transición. En ella, el cardenal le pidió con aquel estilo tan característico suyo y aquella voz de fumador empedernido, que fuera el Rey de todos los españoles, “sin privilegios ni discriminaciones”, tratando de superar los enfrentamientos de otras épocas, sanando las heridas de los conflictos pasados, reconociendo los derechos de todos, iniciando un periodos de paz y de convivencia por los caminos de la reconciliación, la justicia y la generosa convivencia. De esta homilía nace el “espíritu de los Jerónimos” en cuyo ambiente irían emergiendo las reformas y los cambios que transformarían la vida española. Fue iniciativa del Rey Juan Carlos comenzar su reinado con la celebración de una eucaristía. Tarancón se dio cuenta de la trascendencia que tendrían sus palabras. Cuentan sus biógrafos que inmediatamente reclamó la ayuda del hoy cardenal Fernando Sebastián, entonces Rector de la Pontificia de Salamanca, del profesor Olegario Gonzalez de Cardedal, del escritor y periodista Martín Descalzo y  su fiel escudero Martín Patino. Después de horas de discernimiento sobre lo que se podía y se debía decir como voz de la Iglesia en momento tan solemne y trascendental, se encomendó la redacción definitiva a Fernando Sebastián. Es, sin duda, una pieza maestra, breve y densa. La música se la puso el cardenal que de eso sabía bastante.

Merece la pena volverla a leer y tenerla en cuenta en los momentos que atravesamos. Sigue teniendo valor actual.  Y, al mismo tiempo, sirve para poner en entredicho a aquellos que en sus palabras o en sus intenciones y proyectos dejan entrever que la Iglesia es una rémora para la democracia o que no tiene derecho a espacio en la vida pública.  El evangelio generó una civilización, la cristiana, la de la dignidad de toda persona, la de los derechos humanos, la de la igualdad y la fraternidad, la de la justicia y el bien común… El cristiano no lo es solo cuando va a misa o cuando reza un padrenuestro, lo es por su forma de vida, por sus valores humano-evangélicos, de tal manera que cuando no los cumple o los infringe no solo comete una falta penal sino un pecado, va contra su conciencia, ofende al Dios-Padre en el que cree. Y la participación de la iglesia en toda la génesis de la transición fue muy importante como para olvidarla o desconocerla. Baste recordar algunos de los documentos que, a partir de la celebración del Concilio, fueran publicados por la Conferencia Episcopal. “La Iglesia y el orden temporal a la luz del Concilio” (1966), “La Iglesia y la comunidad política” (1973) … que levantaron ronchas y crearon conflictos con la gobernación.  Ahí están los encierros en la Iglesias y las homilías multadas, o, por ser muy significativo, el número de los militantes de los cinco movimientos de la Acción Católica, que se cifran en 323.185 en el año 1970, y que no constituyeron ningún partido político –se evitó conscientemente, recibiendo duras críticas por ello, constituir un partido católico imitando la Democracia Cristiana italiana-  sino que se repartieron por los diversos partidos que saltaron al ruedo político entonces, mayoritariamente en los de izquierda, lo que hace más inexplicable el por qué del anticlericalismo decimonónico que respiran algunos de esos partidos.

Contra lo que se puede pensar, desconociendo la historia y la trayectoria de la Iglesia española, la homilía de los Jerónimos del 27 de noviembre de 1975,  no fue “un verso suelto” ni un acto esporádico, fue la consecuencia de una actitud mayoritaria, de laicos, sacerdotes y obispos, (no todos, recuérdese la desavenencia y tirantez con la llamada Hermandad Sacerdotal) que se venía gestando desde el Concilio Vaticano II, sobre todo en la Constitución de la Iglesia y el mundo y en el Decreto sobre Libertad Religiosa. Con verdad, se puede afirmar que la Iglesia española fue pionera en la apertura la democracia.

Javier Gomez Cuesta

Nuevo apartado de Cáritas Parroquial

CÁRITAS-logo

“Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estuve desnudo y me vestisteis….”

Nuestra Cáritas Parroquia está en los bajos de la Residencia de Ancianos (Antigua Casa Rectoral) C/ Arcipreste Ramón Piquero.

Abre los lunes, miércoles y viernes.

Horario: 11 h. a 13 h.

Actualmente proporciona ayuda de alimentos y ropa a un centenar de familias.

¿Quién reina en tu corazón?

Había una vez cuatro amigos Guillermo, Adrián, Rubén y Pablo, eran muy buenos amigos. Aquel día fueron a la catequesis, era el Miércoles anterior a la festividad de Cristo Rey.
Ese día la catequista Alicia, les preguntó que quién reinaba en su corazón, ellos rápidamente contestaron Jesús (no porque realmente pensasen eso, sino porque sabían que en catequesis la respuesta correcta a la mayor parte de las preguntas siempre era Jesús). Alicia que conocía bien a los niños se sonrió y les dijo:
-¿Estáis seguros?. Si tan seguros estáis vamos a ver qué anhelos tenéis en el corazón y qué ponéis en el centro. A ver Guillermo, ¿tú qué quieres ser de mayor?
-Yo quiero ser Empresario, tendré muchos empleados que trabajarán para mi y harán lo que yo les diga.
-¿Y tu Adrián?
-Yo seré un gran cantante, el más famoso y las fans se postrarán a mis pies.
-¿Y tu Rubén?
-Yo quiero ser Presidente del Gobierno.
-¿Que nos dices tu Pablo?
-Yo quiero ayudar a los demás y que todos me quieran.
Entonces Alicia les dijo, como veis ninguno tenéis a Dios como Rey de vuestro corazón todos os tenéis a vosotros mismos y todos esperáis conseguir la felicidad a través de la Riqueza, el Poder, la Fama y quizás el Prestigio.
Ellos preguntaron:
-¿Son malos nuestros planes?¿Debemos renunciar a ellos?
Alicia les explicó:
Vuestros planes no son malos, y no tenéis que renunciar a ellos, sólo tenéis que cambiar por quién y para quién lo hacéis, si os quitáis a vosotros mismos y ponéis a Cristo como rey de vuestro corazón y del universo entonces veréis como todo es mucho mejor.
Por ejemplo, si Guillermo, en vez de pensar en el dinero, utiliza su talento en crear una empresa en la que Dios sea el centro, que sirva para que los empleados desarrollen su potencial, puedan ganar el sustento para llegar a fin de mes y se les trate a cada uno como lo que son: Hijos de Dios, tu empresa hará la voluntad de Dios y serás feliz.
Si Adrián, en vez de pensar en si mismo, usa su talento al servicio de los demás y escribe canciones con letras que ayudan y alegran el corazón, quizás pueda ser un buen instrumento de Dios para llevar la alegría y la fe a todas partes.
Si Rubén entiende su vocación como servicio a los demás y gobierna como servicio a las personas y siempre conforme a lo que Dios pide, haría un servicio estupendo a nuestro país.
Y si Pablo deja que Dios guíe sus pasos y escucha, sirve y ayuda a los demás como Jesús quiere que lo haga, desde el amor, desde el servicio y con Él en el centro y hace siempre lo que Dios le pide será el mas feliz en el mundo.
Todos estaban muy contentos y dispuestos a ceder a Cristo el reino de su corazón.
-Pero os aviso, dijo Alicia, el demonio no os lo va a poner nada fácil, os pondrá trampas, peligros, dificultades…
Al salir de la catequesis los cuatro se preguntaban que pasaría dentro de 20 años, ¿habrían conseguido sus sueños?, ¿vencerían sus dificultades?
Decidieron que volverían a quedar a las 7 delante de la iglesia de San Pedro el miércoles anterior a la festividad de Cristo rey de 20 años después. Adrián dijo que seria estupendo pero que seguramente dentro de 20 años ni se acordarían de la cita.
-¿Quizá podamos pedirle a nuestro Ángel de la Guarda que nos lo recuerde? -dijo Guillermo- Alicia siempre dice que todo lo que le pidamos él lo va ha hacer.
Al cabo de 20 años allí estaban los cuatro, Guillermo estaba trabajando en un puesto importante de una gran empresa, Adrián tenía una banda formada y algunos conciertos en algunos locales de la provincia, Rubén estaba organizando unas reivindicaciones estudiantiles con los de la rama joven del partido al que se había afiliado y Pablo ayudaba en una residencia de ancianos. En aquella reunión la autocomplacencia y el auto bombo reinaron en todo momento, se sentían tan a gusto con ellos mismos que ni siquiera recordaban la pregunta importante. ¿Quién reina en tu corazón? No obstante decidieron volver a quedar al cabo de otros 20 años.
Pasado el tiempo Guillermo tuvo un gran grupo empresarial con grandes beneficios, pero los beneficios eran su obsesión y no era en absoluto feliz, además había una crisis y debía tomar una decisión: por el bien de su empresa y de sus beneficios debía despedir a 3000 personas. En ese momento la alarma del móvil le avisó que tenía una cita delante de San Pedro a las 7, él no recordaba ninguna cita, pero cada vez que intentaba hacer otra cosa que no fuera ir a la cita todo le salía mal. Si llamaba por teléfono no le cogían, si encendía el ordenador este se apagaba, cuando decidió coger su coche se vio yendo en dirección a la iglesia…
Adrián había conseguido ser un cantante famosísimo, pero descubrió que aquello no le hacía feliz: un día te adoraban y al siguiente no se acordaban de ti, las ventas de su último disco no iban bien y no tenia inspiración para otro. Algo en su corazón le decía que tenia que estar donde la iglesia de San Pedro a las 7 pero no recordaba por qué. Se fue la luz de su edificio y al final se vio paseando en dirección a la iglesia de San Pedro.
Rubén había conseguido ser Presidente del gobierno pero en su camino había pisado tanta gente y hecho tantas cosas malas… Encima a sugerencia de sus patrocinadores tenía que aprobar unas leyes que no acababan de gustarle. Si no lo hacia probablemente se encontraría sin apoyos en las siguientes elecciones, pero si lo hacía sufriría tanta gente. Un acto político le había llevado a Gijón para el día siguiente y casualmente se le ocurrió ir a las 7 a San Pedro y sorprendentemente se vio libre de su guardia de seguridad.
Y allí estaban estos tres amigos se sorprendieron de estar allí y aún se sorprendieron más cuando llegó Pablo. Que diferente era esta reunión a la acontecida 20 años antes.
Guillermo empezó a hablar y a contar su historia y sobre todo lo mal que se sentía por el despido de las 3000 personas.
Adrián también desahogó bastante y les dijo lo triste y desmotivado que sentía.
En un arranque de sinceridad cosa que no había hecho en años en años Rubén les hablo de su vida lo que había hecho y desecho y de lo mal y solo que se sentía…
Entonces hablo Pablo.
-Yo, no he sido mejor que vosotros, el demonio como nos dijo Alicia también se despachó a gusto conmigo, el demonio me hizo creer que yo era mejor que los demás, que la salvación estaba hecha para mi y solo para mi. Que yo era el único que sabía lo que era bueno y malo. Deje de escuchar a la gente, deje de amar y mi corazón se hizo duro como una piedra. Mi novia me dejó, mis amigos no me soportaban, y cuando me di cuenta de cómo era yo realmente entonces pasó algo muy bonito.
Me encontré con Alicia y se acordaba de mi. Alicia me preguntó entonces “¿Quien es el rey de tu corazón ahora?” y yo avergonzado le contenté: “por desgracia yo, sigo siendo yo”.
Ella me dijo: -¿Y quieres dejarle reinar a Él?
Le dije que sí, aunque no fue fácil, lo primero que tuve que hacer fue reconocer que yo solo no podía, que necesitaba ayuda, una vez que pedí ayuda la obtuve a través de la Iglesia y los sacramentos, pero luego pasó algo más. Volví a sentir lo que había sentido tantas veces y a lo que siempre me había negado sentir: que Dios quería que le entregase toda mi vida, sentí que me pedía que fuera sacerdote y, sabéis, cuando le dije que sí, fui feliz. Aquí me tenéis, he caído muchas veces y Él siempre me levanta, y me ha enseñado a mirar a mis hermanos con sus ojos, con todo lo bueno que tienen. Cada uno con todo lo bueno que Él ha puesto en ellos.
Los otros tres decidieron hacerse la misma pregunta, Guillermo descubrió que quizás en vez de despedir a esas personas debía hacer una empresa para ellos, aprovechando sus buenas cualidades y su talento. Empezó a conocer a sus empleados y a quererles. Cuando puso a Dios de jefe, de rey del universo, cuando se dio cuenta que el estaba al servicio de Él, todo fue mucho mejor. Sus empresas fueron un éxito y aunque ya no tuvieron tantos beneficios dieron trabajo a personas felices y creativas.
Adrián decidió hacer un disco benéfico, pero para ello decidió conocer primero a los necesitados y lo que necesitaban realmente. Decidió poner su música al servicio de Dios y entonces sus canciones fueron las más bonitas, cantaba las que más llegaban a su corazón. Y esta vez ya no se le subió la fama a la cabeza, pues sabía que el mérito no era suyo.
Rubén aprobó leyes en beneficio de las personas, usó su facilidad de palabra para convencer a su gabinete y, aunque no se hizo rico, cuando dejó paso a otros más jóvenes, siempre fue feliz. Cuando dejo que Dios gobernara en todo incluido en su corazón, fue feliz.
Y Pablo se reúne ahora con sus amigos todas las semanas, escucha a sus feligreses, los quiere los ayuda y los orienta. Los ve como sus hermanos y entiende sus debilidades y les ayuda a superarlas. Y siempre se hace la pregunta ¿Quién reina en tu corazón?.
El otro día se encontraron con Alicia, que ya está un poco “muy mayor”, y se fueron juntos a merendar para celebrar que Cristo es Rey de nuestro corazón.
Y cuando le dejamos reinar ahí es cuando realmente somos felices por que Cristo es el Rey del Universo.

Cosas que hacen pensar

Hoy os invitamos a la reflexión con un tema muy actual y del que todos tendríamos que tener una opinión  propia y contrastada.

Autor original Eduardo Valdelomar.

 

Tienes que matarle para pasar de nivel

Vaya por delante que soy MUY aficionado a los videojuegos. Mientras muchos de vosotros jugáis al pádel o hacéis fotografía artística, yo paso parte de mi escaso tiempo de ocio intentando frenar a Atila en las fronteras del Imperio romano, o construyendo un emporio de café y cacao en el Caribe del s.XVI. Y de vez en cuando, asumo el papel de un curtido miembro de las fuerzas especiales y me lío a tiros con peligrosos terroristas internacionales en las montañas de Afganistán.

Esta mañana, me he despertado con la noticia de que un joven se ha presentado con una máscara y una espada en un instituto de Suecia, y ha matado a un profesor y un alumno. El medio que me ha informado hablaba de un posible móvil político, e incluía la foto que ilustra este artículo.

No dudo de las posibles motivaciones políticas, pero, ¡qué queréis que os diga! La estética me suena, me suena mucho.

Tranquilos, no voy a soltar el rollo de que todo es culpa de los videojuegos o los juegos de rol. He empezado diciendo que me gusta jugar, y pienso seguir haciéndolo. Pero el caso es que a mi hijo de 14 años también le gusta, y el pobre tiene muy mala suerte: sus padres tienen la manía de hacer caso al “sellito” ese que viene en la carátula y que indica la edad mínima recomendada, y muchos de los juegos a los que le gustaría jugar son para mayores de 16 o de 18. Su infortunio es doble, porque la inmensa mayoría de sus compañeros y amigos tienen padres mucho menos maniáticos (de hecho, sólo conocemos otro caso de padres “seguidores del sello”, y curiosamente, también uno de los progenitores se dedica profesionalmente a la informática). Así pues, los videojuegos más novedosos son tema habitual de conversación en el cole y de reuniones para “jugar en equipo”, y claro, el pobre queda excluido. Algunos padres no sabemos qué hacer para amargar la infancia a nuestros hijos.

No tengo ninguna formación en psiquiatría o psicología, pero sí tengo experiencia en juegos “en primera persona”, es decir, esos en los que miras por los ojos del protagonista y manejas sus manos con el mando o el teclado. En los juegos más modernos, lo que hay a tu alrededor es extraordinariamente realista: si ves una farola y le pegas una pedrada, rompes la bombilla, y no es que el juego vaya de pegar pedradas a farolas: simplemente, los autores (que son unos auténticos artistas) intentan que todo sea lo más real posible, así que las cosas que te vas encontrando se pueden agarrar, se pueden tirar, se pueden romper…

Lo que no es tan realista es tu personaje; por lo general, puedes hacer cosas increíbles: saltas unas distancias imposibles, das unos golpes demoledores, caes desde grandes alturas y cuando llegas al suelo, como mucho, lanzas un “uff” mientras la vista se te nubla un poco. En los videojuegos “en primera persona” eres prácticamente Superman, y a veces eres, de hecho, Superman.

En las temporadas en que he jugado más a este tipo de juegos, me he sorprendido a mí mismo imaginando hacer en la calle lo que hago en el videojuego. He sentido la sensación de que podría realmente saltar de una terraza a otra, o cruzar la calle pasando por los techos de los coches en marcha. Y en esas ocasiones siempre pienso: si yo, con 45 años, tengo esa falsa percepción, qué verá un chaval de 13 años que, además, pase mucho más tiempo que yo jugando.

Ya sé que eso que ocurre en los videojuegos también pasa en las películas, pero en el cine siempre ves a OTRO haciendo esas cosas. En el videojuego las haces TÚ. Es como si acumulásemos experiencias personales totalmente falsas, y temo que una mente en construcción no sepa diferenciarlas con claridad de las auténticas. Si además esa mente dedica mucho tiempo al videojuego, tal vez acabe por considerar a ese mundo más real que el auténtico. Y además, ese mundo es bastante más atractivo: ¿Cómo resistirse a ser un superhombre y, además, ser el protagonista absoluto de tu mundo?

Porque en esos videojuegos no estás sólo: hay otros personajes, algunos manejados por otros jugadores, y otros controlados por el ordenador. En la mayoría de los casos, la interacción con tu entorno no es precisamente amable: por lo general, te dedicas a machacar a todo bicho viviente: a tiros, a bombazos, acercándote sigilosamente por detrás y clavándoles un puñal en el costado, echándoles un perro feroz o directamente enfrentándote a ellos con una katana y rebanándoles el pescuezo. En efecto, la vida en estos juegos no tiene ningún valor; es más, necesitas matar para pasar de nivel… matar muchísimo, ser un auténtico carnicero, un homicida despiadado.

Alguno me dirá que siempre hemos jugado a estas cosas. En mi generación, éramos 007 o Mazinger Z, pegábamos tiros o disparábamos rayos con pistolas de plástico, y matábamos y moríamos en la plaza del barrio. Pero todo eso ocurría en nuestra imaginación, no había la menor pizca de realismo. No nos salpicaba la sangre del colega al que matábamos, no veíamos impasibles como se desangraba tras cortarle el cuello. Era imposible que nuestra mente percibiera aquello como una experiencia real. Después nuestra madre nos llamaba a voces desde la ventana, y subíamos a comernos el bocadillo de Nocilla. Lo siento, pero NO era lo mismo.

Tal vez este chico enmascarado que ha matado a dos personas con su espada sea en efecto un fanático político, pero creo que existe la posibilidad de que, tras estos dos crímenes, el tipo crea que ha pasado de nivel

(apareció el 27 de octubre de 2015)

Fuente: http://www.entreparentesis.org/blog/682-tienes-que-matarle-para-pasar-al-siguiente-nivel

Las mujeres en el sínodo de la familia.

Fueron 35 las mujeres que participaron en el XIV Sínodo Ordinario de la Familia, de un total de 335 miembros que estuvieron presentes en el aula sinodal a lo largo de tres semanas del pasado mes de octubre. Proporcionalmente, una por cada diez varones, participaron en esta última sesión. No olvidemos que se trata del “sínodo de obispos”. Ellos son los miembros natos. Las mujeres, como otros varones, asisten como auditoras o expertas invitadas “con voz pero sin voto”. El porcentaje representa un aumento significativo con relación a otros eventos similares. Es una de las notas características del papa Francisco que ha hecho ver que la Iglesia tiene que afrontar este desafío de revalorizar y poner en igualdad a la mujer en la Iglesia y más todavía, enriquecerla con su genio femenino y tener en cuenta –viendo el ejemplo de la Virgen María en el canto del Magnificat- su carácter profético.

De ese grupo femenino, 17 eran esposas que con sus maridos fueron llamados a dar testimonio de su vida familiar o a hablar de la misión apostólica que tienen encomendada en su iglesia diocesana. Otras pertenecían a institutos de vida consagrada que como religiosas estaban comprometidas en acciones sociales de atención a la familia; el último grupo eran mujeres laicas que tenían a su cargo alguna responsabilidad que está relacionada con el matrimonio o la familia, como la canadiense, Moira McQueen, directora del Instituto Católico de Bioética, o la profesora-periodista Lucetta Scaraffia corresponsable en la dirección del suplemento mensual del periódico vaticano L`Osservatore : “Donne Chiesa Mondo”, revista que, bajo el pontificado de Benedicto XVI, se comenzó a publicar en mayo de 2012, por iniciativa del director Juan María Bian. El objetivo de esta publicación mensual es dar presencia y palabra a las mujeres en el órgano de comunicación oficial de la Santa Sede. Me parece una buena estrategia para abrir y avanzar en el logro de esa mayor consideración de la aportación y opinión de la mujer en la Iglesia. En España, se encarta traducida al español en la revista semanal Vida Nueva.

Todas han manifestado su satisfacción por haber sido convocadas a tomar parte en este sínodo que trató de un tema tan importante y trascendental como es la familia. Pero su genio femenino les hizo observar algo que ellas piensan que se debe tener en cuenta para el futuro: una mayor participación para intervenir y hablar, sobre todo en los círculos menores y de proponer enmiendas a la relación sinodal, ya que de la familia, hay aspectos donde la mujer sabe mucho más y tiene mayor experiencia que los varones; que debían haber participado matrimonios que han tenido que afrontar un calvario de vida y no solo los que han tenido la suerte de llevar una vida ejemplar; y que, en el dialogo con los obispos asistentes, han tenido que ir ganando aprecio y valoración, superando un cierto complejo de inferioridad, porque hasta ahora estos encuentros no han sido frecuentes y habituales, aun tratándose temas propios de la familia. Algunas habían propuesto celebrar antes un congreso donde, en un clima de igualdad y libertad, laicos y obispos abordasen en dialogo sincero y abierto algunos de los temas o situaciones que se iban a abordar en el sínodo.

En los debates inevitablemente tenía que aflorar una vez más la situación de la mujer en la Iglesia, tanto en la dimensión ministerial (algún obispo solicitó el que pudieran recibir el diaconado), como en la encomienda de responsabilidades importantes en el gobierno y funcionamiento de la Iglesia. Esto queda reflejado de una forma tamizada en la Relación Final en el párrafo 27, en que se pide “su participación en la toma de decisiones, su participación en el gobiernos de algunas instituciones y su participación en la formación de los mismos ordenados” y argumentando que esta mayor valoración suya en la Iglesia tendrá efectos positivos en la vida social.

Va ganado terreno la forma de afrontar el papel de la mujer en la Iglesia no reivindicando lo primero la ordenación sacerdotal que sigue siendo una cuestión para unos cerrada por el papa San Juan Pablo II, para otros teólogos debatida y que la teología tratará se seguir esclareciendo, sino por lo que parece más obvio de la igual dignidad que les permita ocupar puestos de dirección. Una organización tan plural y presente en tantas culturas, donde todas las responsabilidades las ostentan varones, tiene que resultar hoy extraña. Me quedo con la frase del papa Francisco: “Una iglesia sin mujeres es como el Colegio Apostólico sin María”

Javier Gómez Cuesta.

(Publicado en La Nueva España. Domingo 8 de Noviembre de 2015)

Horarios de las Misas

Días de la Semana

10.00

11.00

19.00

Vísperas de fiesta

10.00

11.00

19.00

Domingos y Festivos

10.0011.00

12.00

13.00

19.00

Apertura de la Iglesia

9.00 a 13.00

17.00 a 20.00

CELEBRACIONES

Bautismos: Todos los domingos, a las 13,45.

Confesiones: Horario de aperturas

Matrimonios: fecha a concertar