Ayer en la Quinta de San Eutuquio hicimos la fiesta de la reconciliación.

Durante toda la semana, en la hora de catequesis, les enseñamos a hacer el examen de conciencia, lo que significaba el dolor de los pecados y el propósito de la enmienda. Les indicamos como se decían los pecados al confesor, que les daría la absolución y la penitencia. Miles de preguntas acerca de lo que es pecado y no, ¡un montón anécdotas!.

Y el sábado llego el gran día. Primero, dirigidos por Don Javier, hicimos la dinámica de la confesión todos juntos. Leímos la parábola de la oveja perdida, hicimos un examen de conciencia todos juntos y recitamos esta oración de arrepentimiento:

Jesús, reconozco que muchas veces solo pienso en mi y no me preocupo por los demás; que solo quiero hacer lo que me gusta y no ayudo en casa, ni estoy atento en clase, ni trato bien a la gente, ni soy capaz de compartir lo que tengo.

Jesús te pido que me perdones y que me enseñes a ser como Tú.

Quiero llevar la alegría y la paz a todos los que están a mi alrededor.

Ayúdame hoy y siempre

Luego, cada grupo de niños  acompañados por su catequista, fueron a la panera de la Quinta, que esta habilitada como capilla. Allí les esperaban Don Javier, Don Eduardo y Don Benjamin y los niños recibieron el sacramento  de la reconciliación, por primera vez. Las catequistas les asistimos en todo momento con sus dudas y con la penitencia.

En todas las parábolas que Jesús nos presenta acerca del perdón: la oveja perdida, la moneda perdida,… y por supuesto,  el hijo pródigo…acaban en una fiesta. Dios nos perdona y nos hace una fiesta. Cuando recibimos otros sacramentos, bautismo, confirmación, la primera comunión, matrimonio, y orden sacerdotal, hacemos una gran fiesta. Evidentemente no ocurre así cuando la unción de enfermos, por razones obvias. Pero ¿Qué pasa con la primera confesión? ¿Recuerdas tu primera confesión? Pero sí te acuerdas de tu primera Comunión. ¿No es tan importante el perdón de Dios nuestro Padre, como la primera vez que recibimos a Jesús?

Por eso en San Pedro hicimos una gran fiesta en la Quinta, la gran fiesta del perdón: