Sr. Comisario Jefe

Miembros de la Policía Nacional

Autoridades civiles y militares, que tenéis a bien acompañarles.

Familias.

Fieles todos que veneráis a los Santos Ángeles Custodios

 

1.-Celebrar la fiesta de los Santos Ángeles Custodios es reconocer que hay unos mensajeros, seres espirituales, que nos guardan, que nos protegen, que nos ayudan, nos guían y orientan en el camino de la vida.

Es reconocer que Dios-Padre, Creador y origen de nuestra vida tiene un Plan de Salvación, y, podemos decir también, un plan de seguridad para que seamos defendidos, para que no nos perdamos y podamos alcanzar la meta de nuestra vida.

Lo acabamos de escuchar en la 1ª lectura, de libro del Éxodo, en que nos dice: “Yo voy a enviar un Ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado”

Como escribe San Bernardo: Hemos de aclamar al “Señor, porque ha estado grande con nosotros. ¡Señor, ¿qué es hombre para que te acuerdes de él?! Porque te ocupas ciertamente de él, demuestras tu solicitud y tu interés para con él. Llegas hasta enviarle tu Hijo único, le infundes tu Espíritu, incluso le prometes la visión de tu rostro. Y, para que ninguno de los seres celestiales deje de tomar parte en esta solicitud por nosotros, envías a los espíritus bienaventurados para que nos sirvan y nos ayuden, los constituyes nuestros guardianes, mandas que sean nuestros ayos”

2.-Hoy  litúrgicamente la iglesia universal celebra esa fiesta de los Ángeles Custodios, que son vuestros patronos. Es vuestro día, en que con gozo y alegría festejáis los que sois, la profesión y vocación que ejercéis, el día en que se premian vuestros méritos y vuestros éxitos, el día también en que la sociedad os felicita y agradece vuestro trabajo, vuestros desvelos, vuestra dedicación y sacrificio y valora vuestra actividad y entrega. Gracias a vosotros vivimos más seguros, superamos mejor las dificultades y contratiempos, cumplimos mejor con el ordenamiento jurídico y logramos una buena convivencia.

3.-Es curioso y reconfortante: de vuestra profesión se puede encontrar una referencia y un ejemplo explícito en la Biblia, en esa historia de Dios con los hombres. Si para alcanzar la meta que Dios propone al hombre y para la cual le crea, vivir como hijos suyos y andar con seguridad el camino de la vida, se necesita la ayuda y la custodia de unos ángeles protectores y custodios, para alcanzar metas humanas, ayuda en los peligros y dificultades,  vivir con dignidad, cumplir el ordenamiento jurídico y lograr una sociedad y convivencia pacífica, se necesitan personas y cuerpos de seguridad como el vuestro.

4.- El mismo Papa, que es el que preside la Iglesia en la caridad, en el amor, que viste de blanco y llama continuamente a la paz y al perdón, que reclama paternal e insistentemente actitudes de misericordia y compasión, que trabaja por la reconciliación y la fraternidad de los pueblos y propugna una pastoral del “encuentro” nunca del “enfrentamiento”, tiene su servicio de seguridad. Aunque vistan uniformes diseñados por Miguel Ángel, la misión de la “Guardia Suiza”  es la misma que la vuestra.

Simpática es la experiencia que tenía San Juan XXIII de los ángeles. Este “Papa bueno”, como le llamó la gente, comentó en cierta ocasión: «Siempre que tengo que afrontar una entrevista difícil, le digo a mi ángel de la guarda: Ve tú primero, ponte de acuerdo con el ángel de la guarda de mi interlocutor y prepara el terreno. Es un medio extraordinario, aún en aquellos encuentros más temidos o inciertos…».

5.- Necesitamos la protección de los ángeles y, cómo no,  de vuestra protección, vigilancia y ayuda por el misterio del mal que nos acecha. El mal tristemente existe. Podemos darle mil explicaciones  e interpretaciones, pero no  podemos negar su existencia y realidad. Basta con leer las páginas de los periódicos de cada día o ver uno de los noticiarios de la TV. ,  en los que cada vez  se nos informa de sucesos  más truculentos y macabros;  alarma y sobrecoge hasta dónde puede llegar la persona humana engañada y seducida por el mal. Vosotros palpáis  y comprobáis como nadie este drama que atrapa y destroza a tantas personas, muchas veces desde su niñez y juventud.  

6.- Pero, ¿quién cuida a los nos cuidan?, ¿quién protege a los que nos protegen?, ¿quién defiende a los que nos defienden? También vosotros necesitáis vuestro ángel custodio. El Señor os ofrece su ayuda y compañía. Ellos son vuestros Santos Patronos, que hoy festejáis. Nosotros lo hacemos con vosotros y pedimos que nunca os abandonen, que os asistan en las múltiples y diversas formas de vuestro servicio y tarea que tenéis que desempeñar. Que ellos sean también vuestra referencia y ejemplo. Vuestra profesión exige también vocación, entrega amor al prójimo, limpieza de corazón, sentido de la justicia. Es una profesión bonita que ilusiona a los niños, y que ha originado un arte del cine policiaco que han llevado a la pantalla directores tan famosos como Orson Welles y actores como Charles Heston, y una literatura también policíaca, muy leída,  como la de Allam Poe y, por supuesto Agatha Christie. Y de vuestra formación y entrenamiento han salido excelentes craft olímpicos.

8.- Esta Eucaristía quiere ser una acción de gracias al Señor y a esos Santos Ángeles Custodios. Una permanente súplica de ayuda para vuestro servicio y para vuestras familias que tienen que vivir en silencio, muchas veces, vuestros avatares y destinos.

Y como la Eucaristía es u na puerta a la trascendencia, quiere ser también recuerdo, memoria y oración para los hay muerte.

 Pongo punto final, con el himno que  rezamos en los laudes de hoy:

Ángel santo de la guarda,

compañero de mi vida,

tú que nunca me abandonas,

ni de noche ni de día.

 

Ángel de Dios,

que yo escuche tu mensaje y que lo siga,

que vaya siempre contigo hacia Dios,

que me lo envía.

 

Testigo de lo invisible,

presencia del cielo amiga,

gracias por tu fiel custodia,

gracias por tu compañía.

 

En presencia de los Ángeles,

suba al cielo nuestro canto:

gloria al Padre, gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo. Amén.