Cuenta la leyenda que un niño de Cimadevilla fué al cielo, una vez allí lo primero que hizo fué buscar a San Pedro y preguntarle por su casa en el cielo.

San Pedro lo tomó de la mano y lo llevó a una sala enorme donde había muchísimos ángeles preocupadísimos en organizar una cantidad enorme de papeles. San Pedro le explicó al niño que los papeles son las peticiones que le hacen las personas a Dios, los ángeles se encargan de clasificarlas y ordenarlas.
Luego fueron a otra habitación enorme también donde otros angeles, muchisimos también, se dedicaban a envolver paquetitos como regalos, estos ángeles, explicó San Pedro, preparan las respuestas que Dios envia  a las personas.
Al final llegaron a una habitación pequeña donde había un angelito solo que estaba un poco triste.
-¿Y este ángel? -preguntó el niño.
-Este es el que se encarga de recibir los agradecimientos a Dios por los dones recibidos y llevarselos a ÉL y como ves tiene muy poquito trabajo por que las personas después de lo mucho que reciben pocas veces se acuerdan de darle gracias a Dios.

Tomado de la homilia de Don Javier parroco de San Pedro Gijón en la misa con niños del domingo 1 de enero de 2012.