Llevar la cruz con alegría

Ya falta poco para empezar la catequesis, la primera semana de octubre ya empezamos.

Ayer yo estaba un poco enfadada por que la profe nos había puesto deberes. Mira que ocurrírsele, poner deberes la primera semana de curso. Yo estaba muy enfadada, pero bueno, mi mamá me ayudó y los hicimos enseguida.

Hoy en la misa había muchos más niños y quería contaros que el sacerdote nos dijo algo que me hizo pensar, dijo que Dios nos quiere tanto que envió a Jesús para salvarnos. Y que Jesús, siendo Dios, aceptó su cruz.

Y que eso quiere decir que creer en Él no significa que no nos vaya a pasar nada duro, ni difícil, sino que Él quiso pasar por ello antes que nosotros para salvarnos del pecado y que siempre está a nuestro lado en las cruces de la vida. Y, aunque él hablaba de cosas difíciles como enfermedades y problemas, pensé en mi pequeña cruz de los deberes y lo feliz que me quedé cuando estuvieron hechos.

Así que le pedí perdón a mi mamá por haber protestado tanto y le di las gracias por ayudarme y aconsejarme que los hiciera pronto.

El cumpleaños de la Virgen María

Hola amigos, he pasado un verano muy divertido y no me acordé de escribiros y eso que hubo cosas muy bonitas.

Este lunes recibí en el correo de casa una carta muy especial, aunque un poco misteriosa.

“Querido amigo estas invitado al cumpleaños de la Virgen María.

El sábado 8 de septiembre a las 12:30.

Imprescindible traer el siguiente regalo: ASISTIR A LA MISA DE 12”

-Mamá, mamá podemos ir, podemos ir, yo quiero ir.- Fue lo que le dije a mi madre en cuanto leí la carta.

-Pues claro que vamos a ir, no quiero perderme ese cumpleaños.

Yo la verdad estaba muy intrigada, pues no sabía quien nos había mandado la carta, hable con mis amigos “peregrinos” y todos habíamos recibido una carta igual.

Pensé que sería cosa de la abuela, pero me dijo que ella no sabía nada de eso, aunque ella iba a ir también.

Llegamos a la misa y, aunque los peregrinos estábamos todos, no había muchos niños. Además como llegamos justito para las 12 pues no pude leer, pero si leyó mi prima a la que quiero mucho que tiene 10 años y ya hizo la comunión. Me hubiera gustado llegar a tiempo, mañana que es domingo le meteré prisa a mis papás y así podré leer yo.

D. Javier habló de la Virgen y de que en Covadonga, ya antes de lo de Pelayo (hace 13 siglos), había en la cueva una imagen de la Virgen. Eso fue lo que le hizo a Pelayo y los astures pedirle ayuda en la batalla para la defensa de nuestra libertad. Me gustó mucho eso de la libertad. Yo me imaginaba a Pelayo y los astures rezándole a María y, luego, la tormenta de agua que ella mandó desde el cielo, las flechas y piedras de los Astures y como el enemigo huía.

También nos hablo de la bonita corona que los Asturianos le habíamos regalado hace 100 años.

Al acabar la misa todos cantamos el Himno a la Virgen y D. Javier dijo que los niños que habíamos ido a misa con nuestras familias, podíamos pasar al centro parroquial donde había una celebración especial.

Cuando llegamos estaban nuestros catequistas y había un gran bizcocho adorando con chuches y unas velitas en el centro y muchos globos. Entre todos los niños seriamos unos 15. Soplamos las velas y en vez del cumpleños feliz le cantamos a la Virgen el himno a la Santina y luego hicimos nuestra batalla con los globos, era muy divertido.

Yo me fijé en mi catequista y me fije que primero estaba un poquito triste, pero luego la vi muy contenta y empezó a jugar con nosotros a la batalla de globos.

Al rato me acerque a ella y le pregunte que si estaba triste porque habían venido pocos niños. Ella me sonrió y me dijo que al principio que sí, porque los catequistas habían puesto mucho cariño en hacer las invitaciones y preparar la fiesta, pero que luego decidió ponerse contenta por los niños que habíamos venido a celebrar el cumpleaños de la Virgen.

Al marchar había un regalito para cada uno, era como una cuerda con 10 bolitas de madera de colores y una pequeña cruz de madera, muy bonito. Mi mamá me dijo que era un rosario, aunque este como solo tenía 10 bolas se llamaba decenario y que me iba a enseñar a usarlo. Me ha gustado el cumpleaños de la Virgen y a mi abuela y los peregrinos también.

 

(Nota de los catequistas, este año si celebramos la misa pero no la fiesta que Clara cuenta,  aunque si os animaís para el año que viene quizás la podamos celebrar. Comentádselo a vuestro catequista a principio de curso)  

 

Dejad que los niños se acerquen a mi

Hola Amigos.

Acabo de llegar de la fiesta de la catequesis en la Quinta, nos lo hemos pasado muy bien.

Allí estábamos todos los peregrinos con mis abuelos, los papás, los catequistas…

Primero tuvimos una misa, allí en la cancha al aire libre y la verdad es que hoy fue fácil portarse  bien. Habían preparado un altar muy bonito y en el evangelio Jesús decía “Dejad que los niños se acerquen a mí… el que no sea como un niño no entrará en el reino de los cielos“. El sacerdote nos dijo que eramos amigos de Jesús y que había que seguir siéndolo todo el año, que Jesús nos escucha a los niños cuando pedimos cosas porque una niña le había dicho que ella había rezado para que se pudiera celebrar la fiesta y allí estábamos celebrando la misa y no llovía.

Luego comimos todos juntos, los abuelos y los papás juntaron unas mesas para poder estar todos los peregrinos cerca y allí, al lado de la abuela, nos pusimos los peregrinos y compartimos lo que habíamos llevado de comer: empanada de picadillo, tortilla de patatas, pollo, ensalada, patatitas, galletas saladas, frutas, torrijas… y habían puesto de beber agua y pepsi y kas.

Cuando estábamos comiendo alguien fue a tomarle el pelo a mi abuela.

¡¡Vaya como os estáis poniendo los peregrinos eh!! Hala venga a comer y beber ¿O es que hoy no estáis de peregrinaje.

Mi abuela se río, pero antes de que ella pudiera contestar Tomás le dijo a esa persona.

¡Es que no lo ves!… aquí estamos junto al lago de galilea con el Señor que nos ha dicho que el que no sea como nosotros, no entrará en el reino de los cielos.

La abuela se sonrío y el señor le contesto.

Anda y es verdad y por la mesa veo que aquí también sucede lo de la multiplicación de los panes y los peces.

La abuela le dijo entonces a Tomás que muy bien y al señor que si quería ser un peregrino con nosotros sólo tenía que venir a la misa de niños.

Luego, hubo piñatas muy divertidas y  un sorteo. A mí me tocaron unas palas de lacrosse o algo así pero muy guays.

Algunos contamos chistes y lo pasamos muy bien.

Al final la abuela nos recordó que los peregrinos seguiamos, que este verano tenemos mucho que hacer todos juntos cada domingo en la misa y prometió llevarnos a Betania, a Samaría y por toda Galilea.

Tratare de contároslo

Y aqui las fotos de lo bien que nos lo pasamos:

Por mi y por tí

Quería contaros mi experiencia aunque no me conozcáis, tengo 8 años, hasta hoy siempre he pensado que ser malo era mi forma de ser y que yo no podía ser bueno, en el cole siempre me castigan y me riñen, mis padres, el poco tiempo que pasan conmigo, también me riñen constantemente. Y hasta hoy yo creía que yo era malo y que no podría cambiar.

Mi abuela me lleva siempre a la catequesis, pero hasta hoy yo procuraba no escuchar nada de lo que decían allí y pasar el tiempo distrayéndome y distrayendo a los demás porque esas cosas de la catequesis no me interesaban, pensaba que no eran importantes porque en mi casa siempre están demasiado ocupados con cosas importantes (o eso dicen) y nunca me han hablado de Dios. Cuando mi tío supo que yo iba a hacer la comunión me dijo que no hiciera caso que todo eso eran cuentos para engañar a los niños.

Pero hoy fue muy diferente, hoy en donde damos la catequesis, había una gran cruz y Jesús en ella, la tenían allí por que la iban a preparar para las procesiones.

De cerca pude ver la corona de espinas que Jesús tenía en la cabeza, entonces le pregunté a la catequista. ¿Porque está así?¿Quien le ha hecho eso?

Mi catequista se quedó un poco sorprendida de que yo preguntase y enseguida me dijo, “Por mi, y por ti”.

-¿Por mi? pero si yo ni había nacido en esa época.

Entonces ella me dijo.

-Mira el mal entró en el mundo mucho antes que nosotros naciéramos, pero la elección de si somos buenos o malos depende en cada momento de nosotros. Cuanto más mal hacemos más sufrimos. Jesús quiso recibir el castigo para que nosotros sepamos lo mucho que nos ama, para que sepamos que, si aceptamos su sacrificio, Dios nos lo perdonará todo y que cuanto antes le aceptemos a él más felices seremos aquí.

-Pero yo no puedo ser bueno, yo ya nací malo.

-¿Quien te ha dicho eso?

-Todo el mundo , mis padres, mis profes, mis compañeros…

-Pues todos ellos se equivocan: Mira, Jesús es Dios, es todopoderoso, no derramó su sangre en vano y el sabe todo lo bueno que hay en ti.

-¿Yo tengo cosas buenas?

-Pues claro que sí, piensas, eres alegre, un buen deportista e incluso a veces eres cariñoso y muy habilidoso.

-Pero, ¿cómo sé que eso es posible?

-Pues mira, Jesús, la noche antes de morir, tomó pan y dijo:

“Tomad y comed todos de él porque esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros.”

-Después tomo el caliz y dijo :

“Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna que sera derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados.”

 -Y… ¿cómo sé yo que estoy entre esos muchos?
-Verás, para que Jesús te salve sólo tienes que aceptar su salvación, querer y creer que él te puede salvar
-Pero luego se murió así que …
-Murió, sí, pero, como es Dios, al tercer día hizo una cosa que sólo Dios puede hacer, al tercer día resucitó de entre los muertos. Eso, sólo Dios puede hacerlo y lo hizo porque nos ama muchísimo,  somos tan valiosos que nos compró con el precio de su sangre.
-Vale, pero y ¿qué pasa si vuelvo a ser malo, digamos por error?
-Si te caes, pero sigues confiando en él, ahí tienes el sacramento de la reconciliación, por el que le pides perdón, te perdona y te da las fuerzas para ser bueno. Y tienes la eucaristía, que es su cuerpo y sangre, que recibirás el día de tu primera comunión y que es alimento y fortaleza para tu alma .
Entonces me acerqué a la cruz, le besé los pies a Jesús y le dije, “Perdóname Jesús, voy a intentar ser bueno, sé que yo solo no puedo, pero sé que tu sí puedes salvarme. Ayúdame.” 
No os lo vais a creer pero creo que Jesús me sonrió y ahora ya no pienso que soy malo, pienso que Jesús me quiere mucho y que lo ha dado todo por mi y yo quiero aprender a querer como quiere Jesús y, aunque sé que no es fácil, él estará a mi lado para que no me olvide.

La oración que Jesús nos enseñó

Hola Amigos:

La semana pasada en catequesis nos explicaron el Padrenuestro y nos lo explicaron muy bien. Yo ya lo sabía de memoria, pero nunca me había parado a pensar en lo que significaba.

Voy a tratar de poneros aquí lo que contó mi catequista.

Padre nuestro

Esto es muy importante porque Jesús nos enseña a llamar a Dios papá. Nuestra catequista dice que Jesús utilizó la palabra Abba, es decir papá, porque Dios nos quiere y nos cuida como nuestros papás.

Que estás en los cielos

significa que está en la tierra en el cielo y en todas partes, siempre a nuestro lado.

Santificado sea tu nombre

Eso significa que Dios quiere que le queramos, que le demos gracias que lo honrremos y no nos olvidemos de Él.

Venga a nosotros tu reino

Que nos convirtamos, que le hagamos caso, que Él sea el rey de nuestro corazón, porque cuando es así todos unidos a Él somos más felices y hacemos más felices a los demás.

Hagase tu voluntad en la tierra como en el cielo

Si todos hacemos la voluntad de Dios, si Él es el centro, su amor nos llegara a todos y todos lo llevaremos a los demás y seremos felices por que Dios nos ama y su voluntad es que le amemos y seamos felices.

Danos hoy nuestro pan de cada día

Dios sabe que las cosas que necesitamos, pero le gusta que le pidamos el pan y lo que necesitamos para que no se nos olvide que todo lo bueno nos viene de Él y como Él nos lo da no tiene que olvidarsenos néunca agradecerselo y compartirlo con los demás.

Perdonanos nuestras ofensas como tambien nosotros perdonamos a los que nos ofenden

Dios nos perdona siempre y siempre esta esperando que le pidamos perdón, pero al igual que Él nos perdona quiere que siempre perdonemos a los demás como el perdona.

En la cruz Jesús dijo Padre perdónalos por que no saben lo que hacen. Si aprendemos a perdonar así, Dios nos lo perdonará todo y no se nos quedará el alma triste y enquistada, con rencores y odios que no dejan sitio para el Amor de Dios.

No nos dejes caer en la tentación y libranos de mal

Pues eso, que cuando tengamos tentaciones que Dios nos dé las fuerzas para superarlas, porque el mal no nos hace felices. Y que Dios nos libre de todo mal y del tentador.

Cuando le contamos ésto a mi abuela sonrió y dijo que le gustaba mucho, que hoy los peregrinos íbamos a rezar un padrenuestro saboreándolo

-¿Saboreándolo? ¿Cómo un pastel?

Sí -dijo mi abuela- rezando cada frase y pensando todo lo bonito que hay detrás de cada una de ellas

Nos dimos de las manos cerramos los ojos y todos juntos rezamos:

Padre nuestro que estas en los cielos…

 

El reino de Dios

Hola amigos:

Después de unas semanas sin escribiros, vuelvo a contaros como va el cate y las cosas que hacemos los peregrinos con mi abuela.

Esta semana hemos hablado del reino de Dios, que dice mi catequista que podemos encontrar ¡ya! aquí, en la tierra.

Nos contó una historia de un señor que encontró un tesoro en un campo, pero el campo no era suyo, así que vendió sus cosas y su casa y todo cuanto tenía y con ese dinero compró el campo.

Nos explicó que las personas que encontramos a Jesús y decidimos seguirle nos encontramos con ese gran tesoro.

A la salida mi abuela nos dijo que íbamos a hacer una visita a unas religiosas que eran amigas suyas la hermana Esperanza y la hermana Catalina. La hermana Esperanza había estudiado con mi abuela y, entonces, era muy guapa, la mas guapa de la clase y que además sus padres tenían mucho dinero, pero ella no era feliz.

Una vez fue al cole una misionera y les contó que su vida no había  sido feliz hasta que descubrió lo que el Señor quería para ella y a partir de ahí su vida cambió.

Llegamos a un piso grande y nos recibieron dos monjitas muy felices, una de ellas, a pesar de ser de la edad de mi abuela, era muy hermosa. La hermana Esperanza y la hermana Catalina estaban cuidando de 10 niños de entre 12 y 2 años y se les veía a todos muy felices. Una niña nos explico que sus papás no podían cuidar de ella y que por eso vivían con la Hermana Esperanza y La Hermana Catalina; que al principio ella había estado muy triste pero que ahora estaba contenta porque eran muy buenas y que de vez en cuando podía ver a sus papás.

Yo le pedí a la hermana Esperanza que nos contase del el día que se Jesús le pidió que lo dejase todo por él.

Ella sonrió y nos contó que, a pesar de que tenía de todo, ella sentía que le faltaba algo y que, cuando hablaba de ello, nadie la entendía hasta que un día, oyendo a una misionera, sentía en su corazón que alguien le decía:

Eso es lo que he elegido para ti, para que seas feliz. Ese día fui a hablar con la misionera y ella me explico que eso era la llamada de Jesús. Así que en las primeras vacaciones me fui a hacer una experiencia a un convento y allí fui muy feliz, entonces estudié enfermería y me hice religiosa.

Luego pude ir a las misiones y ayude a abrir un hospital, una escuela y la iglesia donde daba catequesis.

Hace unos años tuve que volver por culpa de una enfermedad, y cuando me dijeron que no podría volver allí sentir en mi interior que Jesús me decía que ahora me necesitaba aquí con los niños que no pueden estar con sus papás.

Fran le dijo: ¿Y cuando te fuiste al convento, que te dijo la gente?

-Bueno pues algunos no lo entendieron, en especial un amigo muy especial que yo tenía, pero cuando volví de aquellas vacaciones tan feliz y con tantas ganas de seguir a Jesús entendieron que yo había encontrado mi tesoro escondido.

Las cosas de mi Padre

Ha vuelto a empezar la catequesis (y también el cole). Esta semana los peregrinos hemos caminado mucho ya que hemos acompañado a Jesús, María y José .

Al salir del catecismo fuimos a Begoña, a la pérgola de los Campinos donde están María, José y el niño Jesús hechos con luces. Allí la abuela nos contó cómo el ángel le había dicho a José que Herodes quería matar al niño y que tenían que huir a Egipto.

Todos estábamos muy intrigados acerca de qué Egipto nos buscaría la abuela y qué desierto. En seguida lo tuvimos claro porque caminamos todo el muro hasta el parque de Isabel la Católica. Cuando íbamos de camino, la abuela nos contó una historia muy bonita de esta huida, historia que conocemos por la beata Ana Catalina Emmerick, y es la siguiente:

Llevaba la sagrada familia muchos días caminando cuando llegaron a una región muy agreste y todo estaba muy oscuro. Una banda de ladrones iba a atracares pero, cuando el Jefe miró al niño Jesús, un rayo luminoso como una flecha toco el corazón, y después hasta les dio resguardo en la cabaña donde vivía.

La mujer del jefe los recibió con timidez y con cariño. Les trajo algo de comer y beber e incluso agua para bañar al niño.

Cuando María bañó al niño, el agua quedó más limpia de lo que estaba antes. Entonces, la mujer del Jefe le pidió permiso a la Virgen María para bañar a su niñito de 3 años, que tenía la lepra, en ese agua. La Virgen María se lo dio y el niño, al meterlo en el agua, se curó.

Cuando se despidieron, el Jefe les dijo: -Acordaos de nosotros donde quiera que vayáis-. Ese niñito no era otro que el buen ladrón que en la cruz le dijo a Jesús: acuérdate de mi cuando llegues a tu reino.

Una vez que llegamos a “Egipto”, osea al Parque, descansamos un poquito. A la vuelta mi abuela nos contó que, después de un tiempo, el ángel les dijo que podían volver. Fueron a Nazaret  donde el niño Jesús vivía con sus padres y allí, como nosotros con nuestra familia, aprendía, jugaba, cantaba, trabajaba.

¿Y alguna vez se porto mal? -dijo Ana.

-Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre, todo a la vez, y como verdadero Dios que es nunca puede portarse mal, osea, no hacer su voluntad. Pero sí hubo algo que disgustó a sus padres, porque no le entendieron.

Veréis, tenía Jesús como unos 12 años y habían ido a Jerusalén a una fiesta importante en el templo. A la vuelta, sus padres, pensando que estaba con los otros niños, siguieron camino. Cuando ya hacía un rato que no lo veían comenzaron a buscarlo y, como no lo encontraban, se volvieron a Jerusalén. Allí lo encontraron en el templo, enseñando a los Doctores (que eran los que más sabían). Al llegar junto a él, su madre le dijo: -“Estabamos preocupados”- y el les respondió -No sabíais que tengo que ocuparme de las cosas de mi Padre-. Luego volvió con ellos y les obedecía en todo.

Cuando llegamos a casa era un poquito tarde y aún había que hacer los deberes. Mi mamá le dijo a la abuela que estaban preocupados porque era algo más tarde de lo habitual y yo le respondí a mamá: “¿No sabías que estábamos ocupándonos de las cosas de nuestro Padre del cielo?” Mi mamá se hechó a reír y mi abuela me dijo: “Muy bien, ahora recuerda que te toca obecederles en todo“.

Nochebuena con los peregrinos.

Os voy a contar la Nochebuena que hemos tenido los peregrinos.

Mi abuela habló con los papás de todos nosotros y el día 24 a las 10 fuimos todos a  su casa. Nos acompañaban los papás de Tomás y sus hermanas.

La abuela les dio las gracias a los papás de Tomás porque, sin ellos, no sería posible que, esta Nochebuena, pudiéramos hacer juntos lo que la abuela hace con el abuelo todos los años.

Bueno –dijo la abuela– hoy es el cumpleaños del niño Jesús y vamos a ir a su encuentro, quizás no seamos capaces de reconocerlo, pero recordad que dijo Jesús “todo lo que hagáis por uno de estos mis hermanos pequeños por mi lo hacéis”

¿Vamos a llevar comida a los pobres? -pregunto Susana.

La abuela le contesto que vamos a llevarles, a una serie de personas, lo que necesitan, que todos, de alguna manera, tenemos nuestras pobrezas aunque no las sepamos ver porque la pobreza no es ser sólo pobre de dinero, pero lo mejor es que os cuente lo que pasó.

Había muchas cajas y las repartimos entre el coche de los abuelos y el de los padres de Tomás; nos subimos en los coches y nos fuimos.

La primera casa no estaba lejos, pero allí no dejamos nada más que una bandeja pequeñita con unos cuantos mazapanes de los que hace mi otra abuela, Marta, que había ido a llevarle a mi abuela un montón esta mañana.

Llamamos al timbre y nos recibió una señora un poco mayor que mi mamá. Nos dio un montón de besos y nos llevo al salón de la casa donde estaban sus padres. Su madre estaba en una silla de ruedas porque se había roto una cadera y su padre estaba allí sentado, se alegró mucho de vernos.

Han venido a cantarnos unos villancicos -dijo su hija. Entonces la abuela le dijo a ella que se fuera que si no no le iba a dar tiempo.

Disfrutaron mucho, la madre de la señora de vez en cuando nos preguntaba por nuestros nombres, el padre de la señora nos decía cosas, pero parecía que no entendía muy bien porque nos preguntaba lo mismo una y otra vez. Se les veía muy felices con muestra visita.

Se nos paso el tiempo rápido y la señora volvió y nos dió las gracias. Había aprovechado para hacer las compras.

La abuela nos explico que su padre tenía alzheimer y su madre se rompió la cadera. La señora vivía con ellos pero no podía dejarlos solos. Y que no tienen muchas visitas.

-Como veis en esta casa no hay pobreza material pero falta compañía y comprensión, su hija ha podido salir tranquila un ratito y sus padres que no salen mucho han tenido una visita que les ha alegrado la vida.

En la siguiente casa que fuimos todo era muy diferente. Era una casa pequeñita y hacia mucho frío. Nos abrió una señora que no hacía más que darle las gracias a mi abuela.

Luego vistamos varias casas mas y nos fuimos a comer a una hamburguesería.

Por la tarde fuimos a varias casas pero os voy a contar sólo tres por que si no estaríamos muuucho tiempo.

En una de ellas había muchos niños y fuimos a jugar con ellos, no tenían play, ni wii, ni nada de eso pero lo pasamos muy bien jugando al parchís y a la oca y cosas así. Al salir de aquella casa Susana le dijo a la abuela que ahora ya entendía lo de las pobrezas y que ella, al estar con aquellos niños, se dio cuenta que aunque ella tenía de todo, muchas veces no tenía con quien jugar y que, aunque aquellos niños no tenían dinero, se tenían unos a otros.

Antes de ir a la casa siguiente pasamos a recoger a una señora de la edad de mi abuela, pero no subió con nosotros se quedó abajo con el abuelo.

Subimos a la casa y llevamos mazapanes y cantamos un par de villancicos la señora que vivía allí nos dijo:

-¡¡¡Ay!!! para mi que estoy tan sola, esto es una alegría.

La abuela le dijo entonces: -No tienes por que estar sola, si quisieras perdonar tu hermana estaría encantada de venir a vivir contigo.

La señora primero se sorprendió y le dijo: -Lo he pensado tantas veces… Pero seguro que ella no quiere venir … Seguro que ella no me perdona.

La abuela le dijo: -Si la tuvieras aquí… ¿Qué le dirías?

Pues yo le daría un abrazo bien grande.

En ese momento la abuela saco el movil y llamo al abuelo, el abuelo subió con la otra señora y las dos se dieron un gran abrazo y nos dieron las gracias. Luego nos fuimos y las dejamos hablando muy contentas.

En la última casa a la que fuimos había una chica joven con un bebé, además de comida le llevamos pañales, ropita y muchas otras cosas. Nos dejo sujetar a su hijito y no hacía más que darle gracias a mi abuela. Decía que su hijito era lo mejor que tenía.

Fuimos todos juntos a la misa del gallo que en nuestra parroquia es a las 8 de la tarde, antes de entrar los papás de Tomás le dieron las gracias a la abuela, le dijeron que, cuando la abuela pidió ayuda para que todos pudiéramos ir, aceptaron pues ya tenían curiosidad de conocerla por las cosas que les contaba Tomás, que les  había encantado ser peregrinos por un día y, lo que es mejor, con toda su familia y que hoy se habían dado cuenta de lo ciegos que ellos están, pues hasta hoy no habían sido capaces de ver lo que pasa realmente en el mundo, lo que verdaderamente importa. Y que por favor los tuviera en cuenta para cualquier aventura de este tipo en la que necesitasen su ayuda.

Entonces la abuela sonrió y les hizo un regalo:”Una concha de peregrino”, pero encima estaba el niño Jesús.

A la entrada de la misa estaban también los otros papás y juntos oímos la misa. Luego la abuela les recordó que la cena de Navidad era el cumpleaños de Jesús y para todos era “un anticipo del reino de los cielos”.

Después  mis abuelos, Fran y  yo nos fuimos a la casa de la abuela Marta (no en la que viven siempre sino a la del pueblo) donde nos juntamos unas 60 personas.

Al llegar mis abuelas se dieron un gran abrazo y la abuela Rosa le contó todo a la abuela Marta. Ya que todo lo que se había preparado lo habían hecho entre las dos. La abuela Marta estaba feliz aunque, de broma, le dijo a mi abuela Rosa: “Algún año no te quedarás la parte mejor” a lo que mi abuela le dijo “Marta, Marta, Rosa tiene la parte mejor y no le será arrebatada“.

Fue una Nochebuena muy feliz.

Allanando el camino

Estamos en la segunda semana de Adviento. En la catequesis hemos hablado de las cuatro semanas que tenemos para prepararnos para recibir a Jesús. Y nuestra catequista nos contó muchas cosas de Juan el Bautista.

Juan el Bautista vivía en el desierto, vestía con pieles de camello, comía saltamontes y miel silvestre y las personas iban allí a escucharle. Les anunciaba la venida de Jesús y les invitaba a pedir perdón por sus pecados y a bautizarse.

Cuando le preguntaban que quién era él, decía que era la voz que predicaba en el desierto “preparad el camino al Señor”.

La abuela nos llevó hasta Los Campinos, donde nos iba a contar todo sobre Juan el Bautista, cuando nos encontramos con un amigo suyo, un sacerdote joven.

Rosa cuanto tiempo sin verte.

D. Remigio, como usted por aquí.

¡Ay, Rosa! Para ti tengo que seguir siendo Remi. Pues nada, como sabes estamos en Adviento y he venido a buscar unas cuantas cosas para preparar la navidad en las parroquias. Y es que ya sabes en cada pueblecito ponemos el Belén y preparamos la Navidad con mucho cuidado.

¿Ah sí?, pues qué bien me vienes, porque quería hablarles a los niños de Juan el Bautista y del Adviento, así que échame una mano.

Bueno vosotros podéis llamarme Remi, la abuela Rosa fue mi catequista y la primera persona a la que le conté que quería ser sacerdote.

Hoy he venido a comprar algunas cosas que hacen falta para celebrar la navidad dignamente en mis pueblitos. Pues algunas cosas están muy viejas ya.

Pero lo que más me gusta del Adviento, allí en mis pueblitos de montaña, es que se me llena el confesonario. Las personas van a dejar su alma limpia para recibir a Jesús, lo tienen muy claro y tengo que ampliar el horario de confesiones.

Y vosotros, cómo tenéis el alma de limpia ¿Obedecéis a vuestros Padres? ¿Tenéis el cuarto recogido y limpio? ¿Rezáis todas las noches? ¿Sois cariñosos con vuestros mayores?

Todos agachamos nuestra cabeza pero él nos dijo: Alegraos por que os va a nacer un salvador y ahora ya sabéis qué caminos tenéis que allanar y que sendas tenéis que hacer rectas.

Nos cayó bien, y más cuando nos regaló a cada uno una estampa con José y María en el burro camino de Belén.

Al llegar a mi casa me puse a ordenar mi habitación, recoger los juguetes tirados poner los libros en sus sitio.

Mamá y Papá se sintieron muy sorprendidos pero yo les dije que tenía que allanar el camino y poner recto lo torcido, que el niño Jesús tenía que venir y yo tenía que prepararme muchísimo mejor.

Adviento

Esta semana no hemos tenido cate pero sí tendremos misa de niños el día 8, día de la Inmaculada Concepción, y el domingo. El domingo pasado empezamos el Adviento que, como nos explico la catequista, es preparar el corazón para la venida de Jesús en Navidad.

Pero no por eso nos hemos detenido los peregrinos. Mi abuela, que es muy buena, nos ha invitado a todos a su casa el día 7 de diciembre, como tenemos puente en el cole, todos los papás de mis amigos aceptaron, fue muy divertido.

Cuando llegamos a casa de la abuela vimos que en la mesa del salón había una gran maqueta con montes, un río y un lago; como sabéis el abuelo es un gran artista. La abuela nos dijo que podíamos poner todas las casitas, el puente y elegir el sitio de la anunciación.

¿Abuela y no vamos a poner las figuras?

Claro que sí -dijo la abuela-, podéis elegirlas pero os advierto cada figura de este Belén tiene una utilidad y un valor y, para preparar el corazón para la Navidad, deberéis conquistarlas.

-¿Conquistarlas y eso como se hace?

-Pues haciendo algo bueno cada día, algo especial hoy, después de comer empezaremos.

Todos queríamos poner a la virgen, san José y el niño. La abuela nos dijo que esas las conquistaríamos esta tarde entre todos, pero que el niño no se pone hasta el 24 por la noche.

Luego fuimos eligiendo figuras, yo elegí la lavandera, el pastor que llevaba una ovejita, el panadero, y al rey baltasar,

Fran eligió a Melchor, un señor con una cesta de fruta, el herrero y el carpintero.

Ana eligió a Gaspar, al ángel del portal de Belén, unos niños con instrumentos musicales y una señora que llevaba mucha lana.

Tomás eligió un señor con unos animales que llevaban paja, un viejecito que llevaba leña , el Ángel de la anunciación y una abuelita que llevaba un puchero.

A Herodes y sus soldados no los eligió nadie pero el abuelo que se rió mucho los puso y dijo que ese se las apañaba solo para aparecer.

Entonces la abuela nos explicó que para conquistar las figuras teníamos que hacer cosas muy buenas como preparar los exámenes muy bien, ayudar a los papás en la tareas de casa, ser cariñosos, jugar con los niños con los que nadie quería jugar y rezar muy bien todas las noches. Hicimos una lista cada uno con las cosas que íbamos a hacer para conquistar nuestras figuras; tuvimos que repasarlas porque mi abuela no le valía cualquier cosa, mi lista quedó de la siguiente forma:

Para el rey Baltasar debería añadir a mi oración de la noche un padrenuestro por los cristianos perseguidos, una avemaria por los sacerdotes y un gloria para que haya más vocaciones.

Para la lavandera: dejar recogido mi cuarto y mi cama hecha todos los días y ayudar a secar los platos de la noche.

Para el pastor de la ovejita: preparar y sacar buena nota en los exámenes de la semana que viene.

Y para el panadero: comerlo todo sin rechistar y agradecer la comida.

Ana dijo: –¿Y que pasa si no lo hacemos?

-La figura no estará y fíjate si no hay panadero no tendrán pan, sin lavandera el niño Jesús no tendrá pañales limpios… Si es por un olvido puedes tratar de hacer otra cosa para compensarlo, pero prefiero que no se os olvide nada.

-Y ¿si hacemos algo bueno de más?

-Bueno entonces me lo decís y podéis elegir otra figura. Si es algo pequeño como recoger algo del suelo y tirarlo a la basura podréis conquistar un patito o un perrito y si es algo grande ya veremos.

Después de comer fuimos a la conquista de la Virgen María y san José y fue muy bonito.

Mi abuela tiene una amiga que se llama Concha. Era maestra de joven y nunca se casó, porque estuvo muchos años de maestra de un pueblecito de la montaña. (La abuela fue de sus primeras alumnas). Resulta que esa amiga de mi abuela vive en una casa con otros ancianos porque parece ser que no se acuerda de nada… y se le olvidan las cosas. Y por eso cuando empezó a ver que algo iba mal decidió irse a esa casa. Y que ahora no se acordaba de mucho.

Pero la abuela nos dijo que lo que seguro que no se le olvidaban eran las sonrisas de los niños, así que todos juntos fuimos a verla.

Al llegar allí y vernos se puso muy muy contenta y le contamos cuentos, le dijimos chistes y le dimos muchos besos y abrazos. Cuando salimos una de las chicas que están allí con los ancianos, nos dio las gracias y nos dijo que hacía muchos días que estaba triste, pero que hoy la habíamos hecho feliz.

Pusimos a la virgen y a san José en el portal y estoy segura que nuestro Belén va a estar muy completo. Y, como dice la abuela, nuestro corazón muy bien preparado.