Sobre todas las cosas

¡Es muy injusto!. Hoy es el cumpleaños de Claudy mi amiga, amiguísima, y no puedo ir por que tengo que ir al cate.

Otros niños no van al cate cuando tienen cumpleaños, ¿por qué tengo que ir yo?, si voy siempre.

¿Qué pasa si falto un día? Si total ya la abuela y mis papás me cuentan muchas cosas…

Cuando le dije todo eso a mi mamá, ella me dijo que si faltaba al catecismo no aprendería algo importante para la vida y además me estarían educando en ser caprichosa, así que ya podía yo chillar y patalear que iba a ir al catecismo.

Cuando fue mi abuela a buscarnos a los peregrinos yo aun estaba muy seria, tan seria que mi abuela dijo que que estaba más seria que el manual de la aspiradora, aunque me entraban ganas de reír no lo hice. Por que quería que notase que no era justo.

Cuando llegamos a la catequesis, nos empezaron a hablar de los 10 mandamientos, que son 10 normas que nos dio Dios para que las cumpliésemos.

No lo hizo porque le guste mandar sino porque sabe que al cumplirlas somos felices, pero si no las cumplimos o bien nos harán sufrir a nosotros o bien a los demás.

Y ¿sabéis qué? el primer mandamiento es “Amarás a Dios sobre todas las cosas”.

Entonces le pregunté a la Catequista

-¿Más que a papá y a mamá?

-Sí -me dijo ella-, más que a papa y a mamá

-Pero es que yo a Dios no lo veo y a ellos sí. ¿Como puedo amar a Dios?

Ana me dijo entonces: Amando a mis papás, rezando todos los días, viniendo a catequesis, yendo a misa los domingos amando a mi prójimo…

-Y si yo hoy, por ejemplo, hubiera ido al cumple de una amiga no estaría amando a Dios, lo digo por que esa amiga es mi prójimo.

Mi catequista casi se hecha a reír, pero me dijo:

-No, Clara, hoy tienes catequesis, hoy es tu rato para aprender de Dios, si no hubieras venido te hubieses amado a ti sobre todas las cosas. Pero has venido y estás aquí aprendiendo que “sobre todas las cosas” a veces supone dejar de hacer lo que tú quieres para hacer lo que Él quiere.

También nos explicó el segundo: No tomarás el nombre de Dios en vano.

Eso, ademas de no decir cosas malas de Él y no echarle la culpa de todo lo malo, es no pedirle tonterías o cosas malas para los demás.

Y el tercero: Santificar las fiestas, que es dedicar el domingo y fiestas de guardar a ir a misa y a disfrutar con la familia.

A la salida de catequesis mi abuela nos llevo al monte Sinaí (Bueno fuimos al cerro santa Catalina a donde esta el Elogio del horizonte) y ahí la abuela nos contó como Dios le entregó a Moisés los mandamientos (lo podéis leer en éxodo 19 y 20 ).

Ella nos los entregó a cada uno de nosotros los diez mandamientos para que no se nos olviden.

Al llegar a casa le pedí perdón a mi mamá y me dio un gran abrazo. Ahora sé que, aunque haya otra cosa que me apetezca más, Dios me espera en catequesis y en la misa. Me quiere y me está esperando.

Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia

¡Soy una piedra viva de la Iglesia!. Nos lo ha explicado muy bien Ana, nuestra catequista.

Nos ha dicho que la Iglesia somos todos y que cada uno es una piedra viva y muy importante, porque la Iglesia somos las personas que seguimos a  Jesús.

A la cabeza el papa Francisco que es el sucesor de San Pedro.

Los obispos son los sucesores de los apóstoles, yo, al nuestro, lo conozco muy bien. Se llama Don Jesús. Lo conocí una vez que vino a la parroquia y a los niños nos saludo con mucho cariño.

Luego están los sacerdotes que presiden la Eucaristía. Nuestro párroco es don Javier. Lo que no sabía es que también están los diáconos que están al servicio de las parroquias.

Pero, como dice mi catequista, en la Iglesia cada uno de nosotros somos una piedra viva y una piedra muy importante.

Cuando se lo dijimos a mi abuela, a la salida, nos llevo delante de nuestra iglesia (edificio) e hizo que nos fijásemos en las piedras, hay muchísimas y todas son distintas, pero encajan muy bien juntas, pues así somos cada uno de nosotros: una piedra viva de la Iglesia que Cristo fundó.

-Muy bien peregrinos, hoy iremos a Cesarea de Filipo. Vais a tener suerte porque queda cerca de aquí, aunque los apóstoles tuvieron que ir bastante al norte. Fuimos a la fuente que hay donde el cerro de Santa Catalina y ahí nos sentamos todos, entonces mi abuela nos enseñó una foto de aquel lugar, que es muy bonito, y esta foto os la pongo aquí.

-Abuela -dijo Lucía- esto no se parece mucho a la foto.

-¿Como que no? -dijo Tomás- no ves que aquí hay piedras, hierba verde y agua… intenta imaginártelo.

-Gracias Tomas -dijo la abuela- pues aquí, a Cesarea de Filipo había llevado Jesús a los doce a descansar y estaban sentados como vosotros ahora. Jesús, en medio, de ellos les pregunta:

-“¿Quien dice la gente que soy yo?”

Los apóstoles le dicen: “Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas”.

Entonces Jesús les pregunta: -“Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”

Pedro se levanta y le dice: -“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

Y entonces fue cuando Jesús fundo la Iglesia. Lo hace diciéndole a Pedro 

“Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”.

-¡Hala! -dijo Fran- eso quiere decir que la Iglesia siempre vamos a ganar al Mal.

-Sí, Fran -dijo la abuela-, y mira, en 2000 años muchos han intentado destruirla y no lo han conseguido y no lo conseguirán.

Silvia entonces le preguntó a la abuela que que significaba eso de atar y desatar. Entonces la abuela nos explicó que quería decir que, en materia de Fe tenemos que hacer caso siempre de lo que diga el Papa, porque el Espíritu Santo le asiste y que, cuando dice algo para la Iglesia en la tierra, vale también para el cielo.

-Así que si el Papa dijese que los domingos nuestros padres nos tienen que dar cuches, ¡¡tendrian que hacerlo!! -dijo Tomás.

-Sí -dijo la abuela- pero dado que el Espíritu Santo asiste al Papa, dudo yo mucho que vaya a decir eso.

-¡Vaya!, yo que ya pensaba en escribirle… -contestó Tomás.

  -¿Y porqué eligió a Pedro, abuela?.

-Pues fíjate que fue el primero en contestar, y contestó lo que le inspiró el Espíritu Santo. “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Así que Pedro era el que estaba más atento al Espíritu Santo.

Al llegar a casa se lo conté todo a mis papás y por la noche cuando rezábamos juntos yo le pedí a Dios por nuestro papa Francisco, nuestro Obispo don Jesús y nuestro sacerdote Don Javier . Y mi mamá dijo que eso estaba muy bien que tenemos que rezar por nuestro sacerdotes. Voy a acordarme todos los días de rezar por ellos.

 

Padre, Hijo y Espíritu Santo

Hoy me peleé con mi primo a la hora de la comida porque de postre en el frutero, aunque había naranjas, manzanas y peras, quedaba sólo un plátano y se lo cogió para él. Yo tuve que comer una pera. ¡Si el ya sabe que yo cojo siempre el plátano!

Y luego del cate, la catequista nos dijo que los primeros cristianos se querían mucho, que lo tenían todo en común y que eran muy bien vistos por la gente. Se reunían para hacer oración y para la fracción del pan. Entonces yo me distraje y empecé a pensar en lo egoísta que había sido mi primo, me distraje un poquito y claro me perdí cuando la catequista nos hablaba del Espíritu Santo. Entonces me entro mucho lió en la cabeza: Dios padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo… me sale que son tres y no un solo Dios.

Cuando salimos le pregunté a mi abuela y resultó que ninguno de los peregrinos lo entendía bien. Le dijimos que queríamos que nos lo explicara muy clarito.

Ella dijo que si queríamos ser más listos que San Agustín.

-A ver niños, San Agustín  quería entenderlo todo y un día estaba a la orilla del mar pensando sobre la Trinidad, como vosotros ahora. Entonces vio un niño que había hecho un hoyo en la arena. Se dedicaba a dar paseos del mar al hoyo echando un cubo de agua de cada vez.

-¿Niño que haces?, le dijo San Agustín

-Yo voy a meter todo el agua del mar en mi hoyo.

-¿Pero no te das cuenta que el mar es muy grande y tu hoyo muy pequeñito?

Entonces el niño se le quedó mirando y le dijo: -Más fácil es que yo meta el mar, que es limitado, en mi hoyo, que tú seas capaz de meter a Dios, que es infinito, en tu cabeza que es limitada.

Y entonces San Agustín comprendió que Dios padre, Dios hijo y Dios Espíritu Santo son 3 personas distintas y un solo Dios verdadero.

Mi abuela además nos dijo que lo que teníamos que entender es que como Dios Padre Dios Hijo y Dios Espíritu Santo se quieren tanto tanto, no tienen ningún problema para ser un único Dios con 3 personas.

-A ver abuela, dijo Alicia, Dios Padre es el creador de todo, Dios hijo es el que se hizo hombre y murió y resucitó por nosotros. Y ¿el Espíritu Santo qué?

-¡Ah! el Espíritu Santo es el gran desconocido. Curiosamente es el que está con nosotros todos los días desde nuestro bautizo. Nos guía y nos ilumina.

-Vamos a rezarle todos juntos para que nos ilumine.

Ven, Espíritu Santo, 
llena los corazones de tus fieles 
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Envía tu Espíritu y todo será creado. 
Y renovarás la faz de la tierra.

Al rezarla, me di cuenta de que yo había hecho mal al enfadarme con mi primo por una tontería como un plátano y algo le debió pasar a mi primo porque, cuando luego estábamos merendando, me dio media chocolatina y, como vi que él no tenía plátano, yo le di medio plátano y nos dimos un gran abrazo.

Empezamos esta semana

Estoy muy contenta por que esta semana empezamos la catequesis, y en este curso, en mayo, haremos la primera comunión. Aunque a los peregrinos los nos hemos visto varias veces por el verano, también tenía  ganas de ver a mi catequista y mis otros “compis” del grupo.

El domingo en la eucaristía D. Javier nos explicó el evangelio muy bien y nos lo resumió en 4 ideas

1- Que tenemos que querer a los que hacen cosas buenas aunque no sean de nuestro grupo.

2.-Que tenemos que hacer cosas buenas, aunque sean pequeñas (Hasta un vaso de agua que deis a uno de estos pequeños que creen en mi tendrá su recompensa).

3.- Que no tenemos que armar escándalos (no tenemos que ser protestones) hay que obedecer.

6. Que tenemos que huir del mal (Y de las  cosas malas ).

Y por fin llegó la catequesis y ahí nos encontramos todos otra vez con nuestra catequista. Hicimos una actividad muy divertida: un “comecocos” misionero, con frases como “Piensa en os niños del mundo y reza por ellos” o “Sonríe a los demás”, y después le pusimos nombre al grupo, el nuestro se llama los Leones porque el símbolo del evangelista San Marcos es el León.

El grupo de Fran, Alicia y Silvia son “Las llaves de San Pedro” porque dicen que quieren contarles a muchos niños y grandes las cosas del cate y así que sean buenos y vayan al cielo.

A la abuela le gustaron mucho los nombres. Cuando quisimos discutir de cual era el mejor, nos recordó que nosotros los peregrinos nos llevamos muy bien y nos queremos mucho.

El hermano de mi amiga Maite, Alejandro, empieza la catequesis este año y me pidió que le vaya pasando las historias que os conté el año pasado. por si conocéis algún niño que empiece este año aquí tenéis los peregrinos y el primer día de catequesis.

Llevar la cruz con alegría

Ya falta poco para empezar la catequesis, la primera semana de octubre ya empezamos.

Ayer yo estaba un poco enfadada por que la profe nos había puesto deberes. Mira que ocurrírsele, poner deberes la primera semana de curso. Yo estaba muy enfadada, pero bueno, mi mamá me ayudó y los hicimos enseguida.

Hoy en la misa había muchos más niños y quería contaros que el sacerdote nos dijo algo que me hizo pensar, dijo que Dios nos quiere tanto que envió a Jesús para salvarnos. Y que Jesús, siendo Dios, aceptó su cruz.

Y que eso quiere decir que creer en Él no significa que no nos vaya a pasar nada duro, ni difícil, sino que Él quiso pasar por ello antes que nosotros para salvarnos del pecado y que siempre está a nuestro lado en las cruces de la vida. Y, aunque él hablaba de cosas difíciles como enfermedades y problemas, pensé en mi pequeña cruz de los deberes y lo feliz que me quedé cuando estuvieron hechos.

Así que le pedí perdón a mi mamá por haber protestado tanto y le di las gracias por ayudarme y aconsejarme que los hiciera pronto.

El cumpleaños de la Virgen María

Hola amigos, he pasado un verano muy divertido y no me acordé de escribiros y eso que hubo cosas muy bonitas.

Este lunes recibí en el correo de casa una carta muy especial, aunque un poco misteriosa.

“Querido amigo estas invitado al cumpleaños de la Virgen María.

El sábado 8 de septiembre a las 12:30.

Imprescindible traer el siguiente regalo: ASISTIR A LA MISA DE 12”

-Mamá, mamá podemos ir, podemos ir, yo quiero ir.- Fue lo que le dije a mi madre en cuanto leí la carta.

-Pues claro que vamos a ir, no quiero perderme ese cumpleaños.

Yo la verdad estaba muy intrigada, pues no sabía quien nos había mandado la carta, hable con mis amigos “peregrinos” y todos habíamos recibido una carta igual.

Pensé que sería cosa de la abuela, pero me dijo que ella no sabía nada de eso, aunque ella iba a ir también.

Llegamos a la misa y, aunque los peregrinos estábamos todos, no había muchos niños. Además como llegamos justito para las 12 pues no pude leer, pero si leyó mi prima a la que quiero mucho que tiene 10 años y ya hizo la comunión. Me hubiera gustado llegar a tiempo, mañana que es domingo le meteré prisa a mis papás y así podré leer yo.

D. Javier habló de la Virgen y de que en Covadonga, ya antes de lo de Pelayo (hace 13 siglos), había en la cueva una imagen de la Virgen. Eso fue lo que le hizo a Pelayo y los astures pedirle ayuda en la batalla para la defensa de nuestra libertad. Me gustó mucho eso de la libertad. Yo me imaginaba a Pelayo y los astures rezándole a María y, luego, la tormenta de agua que ella mandó desde el cielo, las flechas y piedras de los Astures y como el enemigo huía.

También nos hablo de la bonita corona que los Asturianos le habíamos regalado hace 100 años.

Al acabar la misa todos cantamos el Himno a la Virgen y D. Javier dijo que los niños que habíamos ido a misa con nuestras familias, podíamos pasar al centro parroquial donde había una celebración especial.

Cuando llegamos estaban nuestros catequistas y había un gran bizcocho adorando con chuches y unas velitas en el centro y muchos globos. Entre todos los niños seriamos unos 15. Soplamos las velas y en vez del cumpleños feliz le cantamos a la Virgen el himno a la Santina y luego hicimos nuestra batalla con los globos, era muy divertido.

Yo me fijé en mi catequista y me fije que primero estaba un poquito triste, pero luego la vi muy contenta y empezó a jugar con nosotros a la batalla de globos.

Al rato me acerque a ella y le pregunte que si estaba triste porque habían venido pocos niños. Ella me sonrió y me dijo que al principio que sí, porque los catequistas habían puesto mucho cariño en hacer las invitaciones y preparar la fiesta, pero que luego decidió ponerse contenta por los niños que habíamos venido a celebrar el cumpleaños de la Virgen.

Al marchar había un regalito para cada uno, era como una cuerda con 10 bolitas de madera de colores y una pequeña cruz de madera, muy bonito. Mi mamá me dijo que era un rosario, aunque este como solo tenía 10 bolas se llamaba decenario y que me iba a enseñar a usarlo. Me ha gustado el cumpleaños de la Virgen y a mi abuela y los peregrinos también.

 

(Nota de los catequistas, este año si celebramos la misa pero no la fiesta que Clara cuenta,  aunque si os animaís para el año que viene quizás la podamos celebrar. Comentádselo a vuestro catequista a principio de curso)  

 

Dejad que los niños se acerquen a mi

Hola Amigos.

Acabo de llegar de la fiesta de la catequesis en la Quinta, nos lo hemos pasado muy bien.

Allí estábamos todos los peregrinos con mis abuelos, los papás, los catequistas…

Primero tuvimos una misa, allí en la cancha al aire libre y la verdad es que hoy fue fácil portarse  bien. Habían preparado un altar muy bonito y en el evangelio Jesús decía “Dejad que los niños se acerquen a mí… el que no sea como un niño no entrará en el reino de los cielos“. El sacerdote nos dijo que eramos amigos de Jesús y que había que seguir siéndolo todo el año, que Jesús nos escucha a los niños cuando pedimos cosas porque una niña le había dicho que ella había rezado para que se pudiera celebrar la fiesta y allí estábamos celebrando la misa y no llovía.

Luego comimos todos juntos, los abuelos y los papás juntaron unas mesas para poder estar todos los peregrinos cerca y allí, al lado de la abuela, nos pusimos los peregrinos y compartimos lo que habíamos llevado de comer: empanada de picadillo, tortilla de patatas, pollo, ensalada, patatitas, galletas saladas, frutas, torrijas… y habían puesto de beber agua y pepsi y kas.

Cuando estábamos comiendo alguien fue a tomarle el pelo a mi abuela.

¡¡Vaya como os estáis poniendo los peregrinos eh!! Hala venga a comer y beber ¿O es que hoy no estáis de peregrinaje.

Mi abuela se río, pero antes de que ella pudiera contestar Tomás le dijo a esa persona.

¡Es que no lo ves!… aquí estamos junto al lago de galilea con el Señor que nos ha dicho que el que no sea como nosotros, no entrará en el reino de los cielos.

La abuela se sonrío y el señor le contesto.

Anda y es verdad y por la mesa veo que aquí también sucede lo de la multiplicación de los panes y los peces.

La abuela le dijo entonces a Tomás que muy bien y al señor que si quería ser un peregrino con nosotros sólo tenía que venir a la misa de niños.

Luego, hubo piñatas muy divertidas y  un sorteo. A mí me tocaron unas palas de lacrosse o algo así pero muy guays.

Algunos contamos chistes y lo pasamos muy bien.

Al final la abuela nos recordó que los peregrinos seguiamos, que este verano tenemos mucho que hacer todos juntos cada domingo en la misa y prometió llevarnos a Betania, a Samaría y por toda Galilea.

Tratare de contároslo

Y aqui las fotos de lo bien que nos lo pasamos:

Por mi y por tí

Quería contaros mi experiencia aunque no me conozcáis, tengo 8 años, hasta hoy siempre he pensado que ser malo era mi forma de ser y que yo no podía ser bueno, en el cole siempre me castigan y me riñen, mis padres, el poco tiempo que pasan conmigo, también me riñen constantemente. Y hasta hoy yo creía que yo era malo y que no podría cambiar.

Mi abuela me lleva siempre a la catequesis, pero hasta hoy yo procuraba no escuchar nada de lo que decían allí y pasar el tiempo distrayéndome y distrayendo a los demás porque esas cosas de la catequesis no me interesaban, pensaba que no eran importantes porque en mi casa siempre están demasiado ocupados con cosas importantes (o eso dicen) y nunca me han hablado de Dios. Cuando mi tío supo que yo iba a hacer la comunión me dijo que no hiciera caso que todo eso eran cuentos para engañar a los niños.

Pero hoy fue muy diferente, hoy en donde damos la catequesis, había una gran cruz y Jesús en ella, la tenían allí por que la iban a preparar para las procesiones.

De cerca pude ver la corona de espinas que Jesús tenía en la cabeza, entonces le pregunté a la catequista. ¿Porque está así?¿Quien le ha hecho eso?

Mi catequista se quedó un poco sorprendida de que yo preguntase y enseguida me dijo, “Por mi, y por ti”.

-¿Por mi? pero si yo ni había nacido en esa época.

Entonces ella me dijo.

-Mira el mal entró en el mundo mucho antes que nosotros naciéramos, pero la elección de si somos buenos o malos depende en cada momento de nosotros. Cuanto más mal hacemos más sufrimos. Jesús quiso recibir el castigo para que nosotros sepamos lo mucho que nos ama, para que sepamos que, si aceptamos su sacrificio, Dios nos lo perdonará todo y que cuanto antes le aceptemos a él más felices seremos aquí.

-Pero yo no puedo ser bueno, yo ya nací malo.

-¿Quien te ha dicho eso?

-Todo el mundo , mis padres, mis profes, mis compañeros…

-Pues todos ellos se equivocan: Mira, Jesús es Dios, es todopoderoso, no derramó su sangre en vano y el sabe todo lo bueno que hay en ti.

-¿Yo tengo cosas buenas?

-Pues claro que sí, piensas, eres alegre, un buen deportista e incluso a veces eres cariñoso y muy habilidoso.

-Pero, ¿cómo sé que eso es posible?

-Pues mira, Jesús, la noche antes de morir, tomó pan y dijo:

“Tomad y comed todos de él porque esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros.”

-Después tomo el caliz y dijo :

“Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna que sera derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados.”

 -Y… ¿cómo sé yo que estoy entre esos muchos?
-Verás, para que Jesús te salve sólo tienes que aceptar su salvación, querer y creer que él te puede salvar
-Pero luego se murió así que …
-Murió, sí, pero, como es Dios, al tercer día hizo una cosa que sólo Dios puede hacer, al tercer día resucitó de entre los muertos. Eso, sólo Dios puede hacerlo y lo hizo porque nos ama muchísimo,  somos tan valiosos que nos compró con el precio de su sangre.
-Vale, pero y ¿qué pasa si vuelvo a ser malo, digamos por error?
-Si te caes, pero sigues confiando en él, ahí tienes el sacramento de la reconciliación, por el que le pides perdón, te perdona y te da las fuerzas para ser bueno. Y tienes la eucaristía, que es su cuerpo y sangre, que recibirás el día de tu primera comunión y que es alimento y fortaleza para tu alma .
Entonces me acerqué a la cruz, le besé los pies a Jesús y le dije, “Perdóname Jesús, voy a intentar ser bueno, sé que yo solo no puedo, pero sé que tu sí puedes salvarme. Ayúdame.” 
No os lo vais a creer pero creo que Jesús me sonrió y ahora ya no pienso que soy malo, pienso que Jesús me quiere mucho y que lo ha dado todo por mi y yo quiero aprender a querer como quiere Jesús y, aunque sé que no es fácil, él estará a mi lado para que no me olvide.

La oración que Jesús nos enseñó

Hola Amigos:

La semana pasada en catequesis nos explicaron el Padrenuestro y nos lo explicaron muy bien. Yo ya lo sabía de memoria, pero nunca me había parado a pensar en lo que significaba.

Voy a tratar de poneros aquí lo que contó mi catequista.

Padre nuestro

Esto es muy importante porque Jesús nos enseña a llamar a Dios papá. Nuestra catequista dice que Jesús utilizó la palabra Abba, es decir papá, porque Dios nos quiere y nos cuida como nuestros papás.

Que estás en los cielos

significa que está en la tierra en el cielo y en todas partes, siempre a nuestro lado.

Santificado sea tu nombre

Eso significa que Dios quiere que le queramos, que le demos gracias que lo honrremos y no nos olvidemos de Él.

Venga a nosotros tu reino

Que nos convirtamos, que le hagamos caso, que Él sea el rey de nuestro corazón, porque cuando es así todos unidos a Él somos más felices y hacemos más felices a los demás.

Hagase tu voluntad en la tierra como en el cielo

Si todos hacemos la voluntad de Dios, si Él es el centro, su amor nos llegara a todos y todos lo llevaremos a los demás y seremos felices por que Dios nos ama y su voluntad es que le amemos y seamos felices.

Danos hoy nuestro pan de cada día

Dios sabe que las cosas que necesitamos, pero le gusta que le pidamos el pan y lo que necesitamos para que no se nos olvide que todo lo bueno nos viene de Él y como Él nos lo da no tiene que olvidarsenos néunca agradecerselo y compartirlo con los demás.

Perdonanos nuestras ofensas como tambien nosotros perdonamos a los que nos ofenden

Dios nos perdona siempre y siempre esta esperando que le pidamos perdón, pero al igual que Él nos perdona quiere que siempre perdonemos a los demás como el perdona.

En la cruz Jesús dijo Padre perdónalos por que no saben lo que hacen. Si aprendemos a perdonar así, Dios nos lo perdonará todo y no se nos quedará el alma triste y enquistada, con rencores y odios que no dejan sitio para el Amor de Dios.

No nos dejes caer en la tentación y libranos de mal

Pues eso, que cuando tengamos tentaciones que Dios nos dé las fuerzas para superarlas, porque el mal no nos hace felices. Y que Dios nos libre de todo mal y del tentador.

Cuando le contamos ésto a mi abuela sonrió y dijo que le gustaba mucho, que hoy los peregrinos íbamos a rezar un padrenuestro saboreándolo

-¿Saboreándolo? ¿Cómo un pastel?

Sí -dijo mi abuela- rezando cada frase y pensando todo lo bonito que hay detrás de cada una de ellas

Nos dimos de las manos cerramos los ojos y todos juntos rezamos:

Padre nuestro que estas en los cielos…

 

El reino de Dios

Hola amigos:

Después de unas semanas sin escribiros, vuelvo a contaros como va el cate y las cosas que hacemos los peregrinos con mi abuela.

Esta semana hemos hablado del reino de Dios, que dice mi catequista que podemos encontrar ¡ya! aquí, en la tierra.

Nos contó una historia de un señor que encontró un tesoro en un campo, pero el campo no era suyo, así que vendió sus cosas y su casa y todo cuanto tenía y con ese dinero compró el campo.

Nos explicó que las personas que encontramos a Jesús y decidimos seguirle nos encontramos con ese gran tesoro.

A la salida mi abuela nos dijo que íbamos a hacer una visita a unas religiosas que eran amigas suyas la hermana Esperanza y la hermana Catalina. La hermana Esperanza había estudiado con mi abuela y, entonces, era muy guapa, la mas guapa de la clase y que además sus padres tenían mucho dinero, pero ella no era feliz.

Una vez fue al cole una misionera y les contó que su vida no había  sido feliz hasta que descubrió lo que el Señor quería para ella y a partir de ahí su vida cambió.

Llegamos a un piso grande y nos recibieron dos monjitas muy felices, una de ellas, a pesar de ser de la edad de mi abuela, era muy hermosa. La hermana Esperanza y la hermana Catalina estaban cuidando de 10 niños de entre 12 y 2 años y se les veía a todos muy felices. Una niña nos explico que sus papás no podían cuidar de ella y que por eso vivían con la Hermana Esperanza y La Hermana Catalina; que al principio ella había estado muy triste pero que ahora estaba contenta porque eran muy buenas y que de vez en cuando podía ver a sus papás.

Yo le pedí a la hermana Esperanza que nos contase del el día que se Jesús le pidió que lo dejase todo por él.

Ella sonrió y nos contó que, a pesar de que tenía de todo, ella sentía que le faltaba algo y que, cuando hablaba de ello, nadie la entendía hasta que un día, oyendo a una misionera, sentía en su corazón que alguien le decía:

Eso es lo que he elegido para ti, para que seas feliz. Ese día fui a hablar con la misionera y ella me explico que eso era la llamada de Jesús. Así que en las primeras vacaciones me fui a hacer una experiencia a un convento y allí fui muy feliz, entonces estudié enfermería y me hice religiosa.

Luego pude ir a las misiones y ayude a abrir un hospital, una escuela y la iglesia donde daba catequesis.

Hace unos años tuve que volver por culpa de una enfermedad, y cuando me dijeron que no podría volver allí sentir en mi interior que Jesús me decía que ahora me necesitaba aquí con los niños que no pueden estar con sus papás.

Fran le dijo: ¿Y cuando te fuiste al convento, que te dijo la gente?

-Bueno pues algunos no lo entendieron, en especial un amigo muy especial que yo tenía, pero cuando volví de aquellas vacaciones tan feliz y con tantas ganas de seguir a Jesús entendieron que yo había encontrado mi tesoro escondido.