La historia de Amor

Hoy mi catequista nos contó la historia mas bonita de todas y no es un cuento, resulta que es verdad.

Es una historia de Amor y es nuestra historia de amor, no sé si voy a ser capaz de contarla tan bien como mi catequista , pero lo voy a intentar.

La historia comienza con un gran artista y este artista es el mejor artista de todos porque es Dios. Y resulta que ese gran artista hizo algo muy hermoso: los ángeles, aunque alguno se alejó de ÉL porque se creía muy hermoso y muy grande,  cuando se alejó se volvió triste. Pero el artista no se paró y siguió creando; creó el universo y, en un acto tremendo de Amor, creó a los hombres.

Los primeros hombres, Adán y Eva, tentados por aquel que se había alejado de Dios, le desobedecieron y, aunque Dios se puso muy triste, les dijo que les seguía queriendo y que les enviaría un salvador.

Los hombres cada vez que se alejaban de Dios hacían cosas malas y Dios se ponía muy triste. Un día con gran dolor de su corazón pensó en que, para que se hicieran sufrir tanto los unos a los otros, no merecía la pena que siguieran existiendo. Pero entonces se fijo en Noé y en su familia y les dijo que construyeran un arca y luego llovió mucho. Y cuando se acabo la lluvia Dios hizo un pacto con todos los hombres a través de Noé, lo selló con un arco iris y, en ese pacto, dijo que no volvería a mandar otro diluvio así, y que nos enviaría al Salvador.

Como el pueblo se Israel le hacia mucho caso a Dios, Él lo eligió como su pueblo para desde él traer la salvación a todos los pueblos. Y Dios no se olvidó de los hombres y nos siguió mandando a los jueces, profetas y reyes.

Entonces hizo a la mas bella y buena de las mujeres y le preguntó si quería ser la madre de su Hijo. Jesús nuestro salvador. Dios nos quiere tanto que nos envía a su propio hijo.

La mujer, que se llama María, dijo que sí,  nació Jesús, nos dio a conocer cómo era Dios y nos enseño a llamarle Padre.

A Jesús le hicieron sufrir mucho. Él cargó con todas nuestras culpas y lo mataron en la cruz. Él aceptó esto para que se nos perdonaran nuestros pecados. Y al tercer día resucitó. Y está con nosotros a nuestro lado cada día, especialmente en la eucaristía, haciéndonos saber que Dios nos ama a cada uno de nosotros.

Y sabéis… esta historia, que es real, tiene muchísimos más detalles. La podemos leer en la Biblia, que es una carta que Dios nos ha escrito a cada uno. Tiene como dos partes: el antiguo testamento, que nos cuenta la historia hasta antes de nacer Jesús, y el nuevo testamento, que nos cuenta lo que pasó después de nacer Jesús.

Y como yo quiero conocer muy bien esa historia de Amor de Dios por mi y por cada uno de los hombres, voy a estar muy atenta en catequesis y en misa porque ahí nos van a contar muchas partes de esta historia que no están aquí, pero que nos hablan de lo mucho, muchísimo, que nos ama ese artista tan grande que es nuestro padre, que es Dios.

Aquí está Jesús en medio de nosotros

Hola amigos, esta semana el juego de los peregrinos ha sido muy divertido.

Sabéis, si tenemos un mapa y todo. Mi abuela lo sacó del bolsillo y nos ha prometido que nos daría uno a cada uno. Es un mapa de donde vivía Jesús. Hoy anduvimos mucho, con la imaginación, clarpale5o.

Primero estuvimos en el río Jordán y allí mi abuela nos contó cuando se bautizó Jesús:

Estaba Juan Bautista, que era primo de Jesús, en el Jordán y les decía que el bautizaba con agua pero que el que venía detrás de el bautizaría con el Espíritu Santo. Y que él no era digno de desatarle ni la correa de la sandalia.  Y Jesús le pidió a Juan que lo bautizara y que cuando Jesús salió del agua vino el Espíritu Santo en forma de Paloma y se oyó: Este es mi hijo amado, en quien me complazco.

Mi abuela nos dijo que el día de nuestro bautismo pasamos a ser Hijos de Dios y también somos sus hijos amados en quien se complace y que a partir de ese día somos miembros de la Iglesia.

Entonces, Silvia interrumpió a la abuela y le dijo: ¿Pero la iglesia no es el edificio donde vamos a misa?

Se ve que no había atendido mucho porque mi catequista nos explicó muy bien la diferencia entre la Iglesia que somos todos los bautizados y los edificios de las iglesias donde nos reunimos los bautizados. Mi catequista nos contó que todos y cada uno de los bautizados formamos la Iglesia.

Mi abuela entonces nos dijo que ahora íbamos a ir con la imaginación a Galilea cerca del lago y que teníamos que estar muy atentos a lo que nos decía Jesús: “Donde dos o más están reunidos en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”

¿Abuela? -dijo Fran- entonces Jesús está aquí con nosotros.

Pues claro que sí -dijo la abuela-  y también estaba en la catequesis y por supuesto el domingo en misa. Y por eso es muy importante hablarle: cuando estamos juntos o cada uno a solas. Y es muy importante que recemos juntos  aquí, en la catequesis y luego la familia junta.

Por la noche antes de dormir, le conté a papá y mamá lo que habíamos hablado y a mi papá se le ocurrió una idea muy buena: a partir de ahora vamos a rezar todos juntos por la noche. Buscamos un lugar especial en el salón y allí pusimos un crucifijo muy bonito y a su lado a la Virgen de Covadonga. Luego, juntos, hicimos la señal de la cruz y después papá dijo: Señor, como estamos aquí todos juntos, sabemos que estas con nosotros y por eso te damos gracias, por nuestra familia y por lo mucho que nos quieres. Mamá y yo también dijimos algunas cosas. Después rezamos todos juntos el Padre Nuestro, el Avemaría y el Gloria. Fue muy bonito. Lo mejor de todo es que ahora lo hacemos todos los días.

 

Dejad que los niños se acerquen a mi

Esta semana tengo muchas cosas que contaros, el domingo a las 12 fuimos a la misa del catecismo. Normalmente, yo ya iba a misa con mis padres y mis abuelos pero me suelo distraer mucho porque no me entero de lo que pasa.

Antes de ir, mi abuela nos estuvo diciendo a Fran y a mi que nos teníamos que portar muy bien, que cuando el sacerdote explicase el evangelio había que escuchar y, luego, en el momento de la colecta, que no saliéramos del banco a pedir dinero a papá y mamá, que si queríamos dar algo que o bien se lo pedíamos antes de entrar o que habría que esperar al domingo siguiente. Nos dijo que ese era el momento para que le ofreciéramos a Jesús los esfuerzos de la semana y las cosas buenas que habíamos hecho. Que durante la consagración Jesús se hacía muy presente y que era bueno ponerse de rodillas y atender a ese momento tan especial. Y luego, mientras las personas comulgaban, que podíamos rezar un poquito a Jesús agradeciéndole todas las cosas bonitas que nos daba y pidiéndole aquello que fuera importante para nosotros.

Llegamos un poco antes y mis amigos y yo nos pusimos juntos y a mi lado se puso mi catequista. Primero ensayamos una canción y aprendimos los movimientos, el estribillo era algo así como: “Por eso estamos aquí, lalalala, conmigo puedes contar…” Era muy divertido.

Empezó la misa y yo pensaba que me iba a aburrir, pero esta vez no fue así. Antes de leer el evangelio el sacerdote nos explicó que teníamos que hacer 3 cruces: la primera en la frente, para que Dios nos libre de los malos pensamientos, la segunda en la boca, para que Dios nos libre de las malas palabras y la tercera en el pecho, para que Dios nos libre de los malos sentimientos.

El evangelio era como un cuento que Jesús le contaba a la gente, era de un señor que tenia una viña y los que se encargaban de ella eran muy malos. Yo al principio no me enteraba de nada. Pero luego el sacerdote nos puso unas imágenes y nos explicó muy bien lo que quería decir aquella historia. Vamos que entendí que la viña es este mundo y que lo que Jesús quiere es que demos fruto siendo buenos, pacientes, cariñosos, obedientes…

Luego vinieron las peticiones, las ofrendas (yo me acordé de lo que me dijo mi abuela) y después llegó la consagración. En mi parroquia, salen unos niños con unas velas para que nos demos cuenta de lo importante que es ese momento.

Cantamos el Padrenuestro unidos de las manos y luego, mientras la gente comulgaba, hubo un poco de jaleo, así que mi catequista nos explico que había que procurar estar tranquilos para que los que habían comulgado pudieran disfrutar de su momento especial con Jesús. Al final de la misa a los niños nos dieron un chupachús.

Me gustó esta misa.

Esta semana en la catequesis hablamos de que Jesús quería mucho a los niños. Y que riñó a los mayores cuando les dijeron a los niños que dejasen en paz al maestro. Y que Jesús había dicho que el que no sea como un niño no entraría en el reino de los cielos.

Yo al principio no entendí nada. Pero mi catequista nos lo explicó muy bien, nos dijo que los niños reciben las buenas noticias con alegría y eso lo quiere Dios. También nos explico que los niños confían en sus papás para todo y acuden a ellos con confianza y que Dios también quiere que acudamos a Él con confianza y entonces ya lo entendí mejor.

Hablamos de la señal de la cruz. También tuvimos un ratito para hacer oración, que es hablar con Jesús. A mi, al principio, me daba un poco de corte, pero luego le pedí por mis abuelos y mis padres para que estuvieran bien.

Cuando salíamos de la catequesis estaba mi abuela y le contamos todo. Entonces ella nos pidió que nos sentáramos en los bancos de el parque y que cerráramos los ojos.

Mirad, ahí esta Jesús con la gente enseñándoles y fijaos en esos niños, como son pequeñitos se escurren entre la multitud y llegan a donde está Jesús, ¿visteis aquel pequeñito que incluso consigue que Jesús le coja en cuello?

¡Vaya!, ahí aparece un señor muy serio y dice “no molestéis al maestro”, pero Jesús les dice: dejad que los niños se acerquen a mi por que el que no reciba el reino de Dios como un niño no entrará en él.

Cuando llegué a casa mis papás me ayudaron a hacer los deberes y luego cenamos juntos.

Al rezar con mis papás, le di muchas gracias a Dios por mi familia y, cuando me acosté, le dije a mi mamá que estaba muy contenta porque hoy había aprendido que Dios era como papá y mamá, pero mucho más grande, y viendo lo mucho que ellos me querían, estaba segura de que Dios nos quería muchísimo y cuidaba de nosotros cada día.

Mamá se puso muy contenta y me dio un beso. Y me dijo que tenía que seguir contándoles las cosas de la catequesis, porque así les llevaría también a casa la alegría del reino de Dios.

Pescadores de hombres

Hoy fue nuestro primer día de Cate nos llevó mi abuela Rosa, fue muy divertido.

De la que llegamos me puse un poco triste porque nos separaron. Tomás y yo tenemos una catequista que se llama Ana y estamos con más niños, Fran, Silvia y Alicia tienen a un catequista que se llama Pablo. Pues eso, que al principio estaba triste pero luego fuimos conociendo a los otros niños del grupo y me cayeron muy bien.

Hoy no hicimos mucho, nos enseñaron a hacer la señal de la cruz. Yo ya sabía, la hago todos los días, pero hay niños que no sabían; nos dieron los libros y cada uno hablamos de lo que nos gustaba y lo que no y, luego, Ana nos hizo una pregunta:

¿Por qué queréis hacer la primera comunión?

A mi me toco contestar la primera y la verdad es que no sabía muy bien que decir, así que dije:

Cuando fui a la comunión de mi prima le hicieron una fiesta y le pusieron un vestido muy bonito y le hicieron regalos.

Ana sonrió. Otros niños dijeron que porque les traían, otros que no sabían…

Cuando acabamos de responder Ana dijo que, si íbamos al catecismo y nos preparábamos, ese día nuestra alma estaría preciosa y recibiríamos el regalo más grande de todos. El cuerpo y la sangre de Cristo, regalo que ni siquiera los ángeles pueden tener. Igual que los Apóstoles en el cenáculo.

Claro que nosotros no sabíamos quienes eran los Apóstoles ni lo que era un cenáculo. Ana nos explicó que, de toda la gente que seguía a Jesús, los Apóstoles eran sus amigos más amigos y que el cenáculo era la habitación donde celebraron la primera comunión los Apóstoles.

Entonces una niña, que creo que se llama Lucía, preguntó: ¿Y los Apóstoles fueron al cate? ¿Y quién fue su catequista?

Ana se rió y les dijo: Claro ellos tuvieron 3 años de catecismo y su catequista fue Jesús.

No dio tiempo a mucho más, volvimos a hacer la señal de la cruz y salimos.

Allí estaba esperándonos a todos la abuela Rosa y le contamos lo que habíamos hecho, en el otro grupo hicieron lo mismo y yo le pregunte a la abuela que si Jesús había sido el catequista de los Apóstoles.

Ella me dijo que sí y que eso le daba una idea muy buena para nuestro juego de los peregrinos y que nos iba a contar el primer día de la catequesis de san Pedro.

Mirad compañeros peregrinos, este es el mar de galilea.

Disculpa, le dijo Tomás, eso es la playa de San Lorenzo.

Mi abuela se rió y nos dijo que teníamos que usar la imaginación que si no el juego no era tan divertido. Ya nos imaginamos que el mar era el de Galilea y entonces la abuela nos dijo:

Mirad ahí hay dos barcas, sí Tomás tienes que usar tu imaginación . En la primera hay dos hermanos el más alto y fuerte se llama Pedro y a su lado está Andrés; están pescando y echan sus redes al mar y ahí está Jesús y les dice: Seguidme, yo os haré pescadores de hombres.

Abuela, si Jesús es bueno ¿cómo iba a decir eso? Las personas no se pescan y luego se fríen.

Sí Fran, pero lo que Jesús quiere decir con “pescar hombres” realmente es “pescarlos para salvarlos”, sacarlos del el mal y hablarles del bien. Jesús quería decir que los iba a preparar para llevar su mensaje a muchos hombres y luego salvarles.

Ahora lo entendimos, y mi abuela dice: Mira que contentos están, están llevando la barca a tierra y luego se van con Jesús. Ahora tenemos que saber que Jesús hoy nos ha dicho a cada uno de nosotros ‘seguidme’ y por eso tenemos que estar tan contentos como Pedro y Andrés.

Cuando terminamos de dejar a los amigos en sus casas, yo le pregunté a la abuela que si lo que nos contó era un cuento o era verdad y me dijo que era verdad y que lo podía leer en la biblia.

Esta noche le pedí a mamá que, en vez de cuento, me leyera de la biblia cuando Jesús le dijo a san Pedro que le siguiese; mi madre se sonrió y buscó la biblia, en el evangelio de San Mateo (Mt 4,18,20) y me leyó:

Y andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, que es llamado Pedro, y a Andrés, su hermano, que echaban la red en el mar, porque eran pescadores.

Y les dijo: Seguidme y os haré pescadores de hombres.

Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.

Los peregrinos

Falta una semana para comenzar el catecismo y la verdad es que estoy un poco nerviosa, yo me llamo Clara y tengo 7 años. Sé que mi primo Fran va a empezar también a la catequesis y que mi abuelita Rosa le irá a recoger (en su cole tienen toda la clase seguida) y luego me vendrán a buscar a mi y nos llevará a los dos juntos al catecismo, pero no sé lo que vamos a hacer allí. Yo quiero mucho a mis abuelas y me gusta mucho estar con ellas, mi abuela Rosa siempre está feliz y me prepara unos bocatas muy buenos.

Hoy en el recreo jugué con Silvia, Alicia y Tomás y resulta que ellos también van a ir al catecismo conmigo, pero ninguno sabía muy bien de qué iba esto. Un niño nos dijo que era como una clase y que si hacías algo mal te reñían mucho, pero él no a ido nunca a la catequesis, así que realmente tampoco sabe muy bien lo que es.

Al salir del cole estaban mi abuela y mi primo y ella estaba hablando con las mamás de mis amigos de la ilusión de que empezásemos el cate y que fuésemos el mismo día. Y ¿sabéis que? al final quedamos en que mi abuela nos recogería a todos, merendaríamos juntos y ella nos acercaría a la parroquia para ir al catecismo.

Cuando íbamos a comer con la abuela le pregunte un poco preocupada: ¿Abuela, es verdad que en catecismo riñen mucho? ¿Es verdad que es como una clase?.

Yo se que mi abuela sabe mucho de esto porque fue catequista. Lo dejó cuando nacimos mi primo y yo para poder estar más tiempo con nosotros.

Mi abuela nos dijo: ¿De dónde sacas esas cosas? Claro que no, el catecismo no es una clase donde te riñen mucho , el catecismo es… Sí ¡ya se! es como un camino que recorrer juntos al encuentro de un Amigo muy especial que se llama Jesús.

¿Y tendremos que andar mucho?

Mi abuelita se rió y me dijo: Bueno con las piernas quizás no pero si con el alma. ¿Sabeis lo que es un peregrino?

Fran dijo que sí que el había visto muchos este verano en el pueblo de sus otros abuelos y que iban caminando a Santiago de Compostela, entonces a mi abuela se le ocurrió un juego: dijo que íbamos a jugar a los peregrinos. Fran, mis amigos, mi abuela y yo seremos los peregrinos que van a encontrarse con Jesús y cada semana, a la salida de catequesis, hablaríamos de cuanto habíamos aprendido y cuanto habíamos andado. La verdad es que ahora que soy una peregrina estoy deseando que empiece el Cate y me hace mucha ilusión.

 

Festival de Navidad del Catecismo

El sábado 17 de Diciembre celebramos el festival de Navidad.
Los niños del catecismo representaron en el Nacimiento de Jesús. Había una abuela, niños, angeles, pastores, Herodes y romanos, los tres Reyes Magos, y por supuesto José y María.
Después el coro canto maravillosamente unos hermosos villancicos.
Como prueba de todo ello os dejamos aqui estos videos, esperamos que os gusten.

¡¡¡Feliz Navidad!!!

¿Quién reina en tu corazón?

Había una vez cuatro amigos Guillermo, Adrián, Rubén y Pablo, eran muy buenos amigos. Aquel día fueron a la catequesis, era el Miércoles anterior a la festividad de Cristo Rey.
Ese día la catequista Alicia, les preguntó que quién reinaba en su corazón, ellos rápidamente contestaron Jesús (no porque realmente pensasen eso, sino porque sabían que en catequesis la respuesta correcta a la mayor parte de las preguntas siempre era Jesús). Alicia que conocía bien a los niños se sonrió y les dijo:
-¿Estáis seguros?. Si tan seguros estáis vamos a ver qué anhelos tenéis en el corazón y qué ponéis en el centro. A ver Guillermo, ¿tú qué quieres ser de mayor?
-Yo quiero ser Empresario, tendré muchos empleados que trabajarán para mi y harán lo que yo les diga.
-¿Y tu Adrián?
-Yo seré un gran cantante, el más famoso y las fans se postrarán a mis pies.
-¿Y tu Rubén?
-Yo quiero ser Presidente del Gobierno.
-¿Que nos dices tu Pablo?
-Yo quiero ayudar a los demás y que todos me quieran.
Entonces Alicia les dijo, como veis ninguno tenéis a Dios como Rey de vuestro corazón todos os tenéis a vosotros mismos y todos esperáis conseguir la felicidad a través de la Riqueza, el Poder, la Fama y quizás el Prestigio.
Ellos preguntaron:
-¿Son malos nuestros planes?¿Debemos renunciar a ellos?
Alicia les explicó:
Vuestros planes no son malos, y no tenéis que renunciar a ellos, sólo tenéis que cambiar por quién y para quién lo hacéis, si os quitáis a vosotros mismos y ponéis a Cristo como rey de vuestro corazón y del universo entonces veréis como todo es mucho mejor.
Por ejemplo, si Guillermo, en vez de pensar en el dinero, utiliza su talento en crear una empresa en la que Dios sea el centro, que sirva para que los empleados desarrollen su potencial, puedan ganar el sustento para llegar a fin de mes y se les trate a cada uno como lo que son: Hijos de Dios, tu empresa hará la voluntad de Dios y serás feliz.
Si Adrián, en vez de pensar en si mismo, usa su talento al servicio de los demás y escribe canciones con letras que ayudan y alegran el corazón, quizás pueda ser un buen instrumento de Dios para llevar la alegría y la fe a todas partes.
Si Rubén entiende su vocación como servicio a los demás y gobierna como servicio a las personas y siempre conforme a lo que Dios pide, haría un servicio estupendo a nuestro país.
Y si Pablo deja que Dios guíe sus pasos y escucha, sirve y ayuda a los demás como Jesús quiere que lo haga, desde el amor, desde el servicio y con Él en el centro y hace siempre lo que Dios le pide será el mas feliz en el mundo.
Todos estaban muy contentos y dispuestos a ceder a Cristo el reino de su corazón.
-Pero os aviso, dijo Alicia, el demonio no os lo va a poner nada fácil, os pondrá trampas, peligros, dificultades…
Al salir de la catequesis los cuatro se preguntaban que pasaría dentro de 20 años, ¿habrían conseguido sus sueños?, ¿vencerían sus dificultades?
Decidieron que volverían a quedar a las 7 delante de la iglesia de San Pedro el miércoles anterior a la festividad de Cristo rey de 20 años después. Adrián dijo que seria estupendo pero que seguramente dentro de 20 años ni se acordarían de la cita.
-¿Quizá podamos pedirle a nuestro Ángel de la Guarda que nos lo recuerde? -dijo Guillermo- Alicia siempre dice que todo lo que le pidamos él lo va ha hacer.
Al cabo de 20 años allí estaban los cuatro, Guillermo estaba trabajando en un puesto importante de una gran empresa, Adrián tenía una banda formada y algunos conciertos en algunos locales de la provincia, Rubén estaba organizando unas reivindicaciones estudiantiles con los de la rama joven del partido al que se había afiliado y Pablo ayudaba en una residencia de ancianos. En aquella reunión la autocomplacencia y el auto bombo reinaron en todo momento, se sentían tan a gusto con ellos mismos que ni siquiera recordaban la pregunta importante. ¿Quién reina en tu corazón? No obstante decidieron volver a quedar al cabo de otros 20 años.
Pasado el tiempo Guillermo tuvo un gran grupo empresarial con grandes beneficios, pero los beneficios eran su obsesión y no era en absoluto feliz, además había una crisis y debía tomar una decisión: por el bien de su empresa y de sus beneficios debía despedir a 3000 personas. En ese momento la alarma del móvil le avisó que tenía una cita delante de San Pedro a las 7, él no recordaba ninguna cita, pero cada vez que intentaba hacer otra cosa que no fuera ir a la cita todo le salía mal. Si llamaba por teléfono no le cogían, si encendía el ordenador este se apagaba, cuando decidió coger su coche se vio yendo en dirección a la iglesia…
Adrián había conseguido ser un cantante famosísimo, pero descubrió que aquello no le hacía feliz: un día te adoraban y al siguiente no se acordaban de ti, las ventas de su último disco no iban bien y no tenia inspiración para otro. Algo en su corazón le decía que tenia que estar donde la iglesia de San Pedro a las 7 pero no recordaba por qué. Se fue la luz de su edificio y al final se vio paseando en dirección a la iglesia de San Pedro.
Rubén había conseguido ser Presidente del gobierno pero en su camino había pisado tanta gente y hecho tantas cosas malas… Encima a sugerencia de sus patrocinadores tenía que aprobar unas leyes que no acababan de gustarle. Si no lo hacia probablemente se encontraría sin apoyos en las siguientes elecciones, pero si lo hacía sufriría tanta gente. Un acto político le había llevado a Gijón para el día siguiente y casualmente se le ocurrió ir a las 7 a San Pedro y sorprendentemente se vio libre de su guardia de seguridad.
Y allí estaban estos tres amigos se sorprendieron de estar allí y aún se sorprendieron más cuando llegó Pablo. Que diferente era esta reunión a la acontecida 20 años antes.
Guillermo empezó a hablar y a contar su historia y sobre todo lo mal que se sentía por el despido de las 3000 personas.
Adrián también desahogó bastante y les dijo lo triste y desmotivado que sentía.
En un arranque de sinceridad cosa que no había hecho en años en años Rubén les hablo de su vida lo que había hecho y desecho y de lo mal y solo que se sentía…
Entonces hablo Pablo.
-Yo, no he sido mejor que vosotros, el demonio como nos dijo Alicia también se despachó a gusto conmigo, el demonio me hizo creer que yo era mejor que los demás, que la salvación estaba hecha para mi y solo para mi. Que yo era el único que sabía lo que era bueno y malo. Deje de escuchar a la gente, deje de amar y mi corazón se hizo duro como una piedra. Mi novia me dejó, mis amigos no me soportaban, y cuando me di cuenta de cómo era yo realmente entonces pasó algo muy bonito.
Me encontré con Alicia y se acordaba de mi. Alicia me preguntó entonces “¿Quien es el rey de tu corazón ahora?” y yo avergonzado le contenté: “por desgracia yo, sigo siendo yo”.
Ella me dijo: -¿Y quieres dejarle reinar a Él?
Le dije que sí, aunque no fue fácil, lo primero que tuve que hacer fue reconocer que yo solo no podía, que necesitaba ayuda, una vez que pedí ayuda la obtuve a través de la Iglesia y los sacramentos, pero luego pasó algo más. Volví a sentir lo que había sentido tantas veces y a lo que siempre me había negado sentir: que Dios quería que le entregase toda mi vida, sentí que me pedía que fuera sacerdote y, sabéis, cuando le dije que sí, fui feliz. Aquí me tenéis, he caído muchas veces y Él siempre me levanta, y me ha enseñado a mirar a mis hermanos con sus ojos, con todo lo bueno que tienen. Cada uno con todo lo bueno que Él ha puesto en ellos.
Los otros tres decidieron hacerse la misma pregunta, Guillermo descubrió que quizás en vez de despedir a esas personas debía hacer una empresa para ellos, aprovechando sus buenas cualidades y su talento. Empezó a conocer a sus empleados y a quererles. Cuando puso a Dios de jefe, de rey del universo, cuando se dio cuenta que el estaba al servicio de Él, todo fue mucho mejor. Sus empresas fueron un éxito y aunque ya no tuvieron tantos beneficios dieron trabajo a personas felices y creativas.
Adrián decidió hacer un disco benéfico, pero para ello decidió conocer primero a los necesitados y lo que necesitaban realmente. Decidió poner su música al servicio de Dios y entonces sus canciones fueron las más bonitas, cantaba las que más llegaban a su corazón. Y esta vez ya no se le subió la fama a la cabeza, pues sabía que el mérito no era suyo.
Rubén aprobó leyes en beneficio de las personas, usó su facilidad de palabra para convencer a su gabinete y, aunque no se hizo rico, cuando dejó paso a otros más jóvenes, siempre fue feliz. Cuando dejo que Dios gobernara en todo incluido en su corazón, fue feliz.
Y Pablo se reúne ahora con sus amigos todas las semanas, escucha a sus feligreses, los quiere los ayuda y los orienta. Los ve como sus hermanos y entiende sus debilidades y les ayuda a superarlas. Y siempre se hace la pregunta ¿Quién reina en tu corazón?.
El otro día se encontraron con Alicia, que ya está un poco “muy mayor”, y se fueron juntos a merendar para celebrar que Cristo es Rey de nuestro corazón.
Y cuando le dejamos reinar ahí es cuando realmente somos felices por que Cristo es el Rey del Universo.

En el cielo

Cuenta la leyenda que un niño de Cimadevilla fué al cielo, una vez allí lo primero que hizo fué buscar a San Pedro y preguntarle por su casa en el cielo.

San Pedro lo tomó de la mano y lo llevó a una sala enorme donde había muchísimos ángeles preocupadísimos en organizar una cantidad enorme de papeles. San Pedro le explicó al niño que los papeles son las peticiones que le hacen las personas a Dios, los ángeles se encargan de clasificarlas y ordenarlas.
Luego fueron a otra habitación enorme también donde otros angeles, muchisimos también, se dedicaban a envolver paquetitos como regalos, estos ángeles, explicó San Pedro, preparan las respuestas que Dios envia  a las personas.
Al final llegaron a una habitación pequeña donde había un angelito solo que estaba un poco triste.
-¿Y este ángel? -preguntó el niño.
-Este es el que se encarga de recibir los agradecimientos a Dios por los dones recibidos y llevarselos a ÉL y como ves tiene muy poquito trabajo por que las personas después de lo mucho que reciben pocas veces se acuerdan de darle gracias a Dios.

Tomado de la homilia de Don Javier parroco de San Pedro Gijón en la misa con niños del domingo 1 de enero de 2012.