El cumpleaños de la Virgen María

Hola amigos, he pasado un verano muy divertido y no me acordé de escribiros y eso que hubo cosas muy bonitas.

Este lunes recibí en el correo de casa una carta muy especial, aunque un poco misteriosa.

“Querido amigo estas invitado al cumpleaños de la Virgen María.

El sábado 8 de septiembre a las 12:30.

Imprescindible traer el siguiente regalo: ASISTIR A LA MISA DE 12”

-Mamá, mamá podemos ir, podemos ir, yo quiero ir.- Fue lo que le dije a mi madre en cuanto leí la carta.

-Pues claro que vamos a ir, no quiero perderme ese cumpleaños.

Yo la verdad estaba muy intrigada, pues no sabía quien nos había mandado la carta, hable con mis amigos “peregrinos” y todos habíamos recibido una carta igual.

Pensé que sería cosa de la abuela, pero me dijo que ella no sabía nada de eso, aunque ella iba a ir también.

Llegamos a la misa y, aunque los peregrinos estábamos todos, no había muchos niños. Además como llegamos justito para las 12 pues no pude leer, pero si leyó mi prima a la que quiero mucho que tiene 10 años y ya hizo la comunión. Me hubiera gustado llegar a tiempo, mañana que es domingo le meteré prisa a mis papás y así podré leer yo.

D. Javier habló de la Virgen y de que en Covadonga, ya antes de lo de Pelayo (hace 13 siglos), había en la cueva una imagen de la Virgen. Eso fue lo que le hizo a Pelayo y los astures pedirle ayuda en la batalla para la defensa de nuestra libertad. Me gustó mucho eso de la libertad. Yo me imaginaba a Pelayo y los astures rezándole a María y, luego, la tormenta de agua que ella mandó desde el cielo, las flechas y piedras de los Astures y como el enemigo huía.

También nos hablo de la bonita corona que los Asturianos le habíamos regalado hace 100 años.

Al acabar la misa todos cantamos el Himno a la Virgen y D. Javier dijo que los niños que habíamos ido a misa con nuestras familias, podíamos pasar al centro parroquial donde había una celebración especial.

Cuando llegamos estaban nuestros catequistas y había un gran bizcocho adorando con chuches y unas velitas en el centro y muchos globos. Entre todos los niños seriamos unos 15. Soplamos las velas y en vez del cumpleños feliz le cantamos a la Virgen el himno a la Santina y luego hicimos nuestra batalla con los globos, era muy divertido.

Yo me fijé en mi catequista y me fije que primero estaba un poquito triste, pero luego la vi muy contenta y empezó a jugar con nosotros a la batalla de globos.

Al rato me acerque a ella y le pregunte que si estaba triste porque habían venido pocos niños. Ella me sonrió y me dijo que al principio que sí, porque los catequistas habían puesto mucho cariño en hacer las invitaciones y preparar la fiesta, pero que luego decidió ponerse contenta por los niños que habíamos venido a celebrar el cumpleaños de la Virgen.

Al marchar había un regalito para cada uno, era como una cuerda con 10 bolitas de madera de colores y una pequeña cruz de madera, muy bonito. Mi mamá me dijo que era un rosario, aunque este como solo tenía 10 bolas se llamaba decenario y que me iba a enseñar a usarlo. Me ha gustado el cumpleaños de la Virgen y a mi abuela y los peregrinos también.

 

(Nota de los catequistas, este año si celebramos la misa pero no la fiesta que Clara cuenta,  aunque si os animaís para el año que viene quizás la podamos celebrar. Comentádselo a vuestro catequista a principio de curso)  

 

San Pedro 2016

Hoy hemos celebrado la fiesta del santo patrono de Gijón: San Pedro una ceremonia muy emotiva presidida por el Sr Arzobispo Don Jesus el vicario arciprestal Don Adolfo y por supuesto nuestro parroco Don Javier.

Han acudido la Alcaldesa y demás autoridades civiles y miltares.

El premio de este año ha sido para los catequistas. Copiamos aqui  el discurso de agradecimiento de los catequistas.

Querido Señor Arzobispo, queridos todos, buenos días:
Los catequistas queremos agradecer a la parroquia de San Pedro y a la Asociación de amigos de San Pedro este premio que para nosotros es un honor y un orgullo recibir.
Queremos mostrar nuestro reconocimiento y gratitud a todos aquellos que lo han hecho posible.
Principalmente al Espíritu Santo que nos ilumina y guía en cada catequesis y, sobre todo, nos saca de muchos apuros con las preguntas de los niños; algunas especialmente comprometidas.
A Don Javier que pone todo el cariño, esfuerzo y paciencia en cada misa de 12 con los niños, que celebramos cada domingo y que prepara con la misma ilusión tanto los días del curso que vienen muchísimos niños como los días de verano que vienen poquitos. También porque nos apoya y nos anima en todas las actividades que realizamos con los niños.
A la comunidad de hermanas Carmelitas Mensajeras del Espíritu Santo, de aquí, de la parroquia, que se vuelcan en las catequesis de comunión, perseverancia y confirmación.
A las familias que nos confían a sus hijos y nos los traen a las sesiones de catequesis, a las misas, a las excursiones y las fiestas que organizamos.
Muy especialmente a los niños de catequesis que vienen, participan y nos van regalando poco a poco su cariño. Nos rejuvenecen y nos enseñan a volver a ver el mundo con ojos y corazón de niño.
A toda la parroquia por la paciencia que nos tiene y en especial a los mayores que acuden los domingos a la misa de niños por lo comprensivos que se muestran con nosotros y por el testimonio de vida que nos dan.
Ser catequista es un regalo de Dios, es una de las labores más bonitas que se pueden realizar,  nos permite compartir la alegría de la fe con los niños y sus familias, como dice San Pablo en la primera epístola a los Corintios ¡Ay de mí si no evangelizara! (1 Co 9,16-19.22-23)
El Espíritu Santo nos regala sus dones con abundancia, para venir a la catequesis con alegría, ilusión, cariño, sentido del humor, para preparar obras de teatro, ensayar canciones, contar cuentos, guardar secretos, dar abrazos y curar heridas.
 Cuando empezábamos a ser catequistas todos teníamos el miedo de si íbamos a ser capaces de realizar esta tarea. En esas ocasiones alguien nos decía que “Dios no elige a los capacitados, sino que capacita a los que elige” y damos fe de ello.
También tiene sus momentos de sacrificio, de esfuerzo, de dolor… pero siempre nos llevamos el ciento por uno con el cariño que recibimos de los niños. Incluso pasado el tiempo nos paran por la calle y nos presentan diciendo: ¡Es mi catequista!
En algunas ocasiones no los volvemos a ver y parece que nuestra tarea no dará fruto, pero bien sabemos que nosotros sólo debemos de sembrar y el Señor en su momento se encargará del resto.
Este premio es para nosotros un gran aliciente para ponerle más ilusión y más empeño a nuestra preciosa tarea por eso todos los catequistas de la parroquia os lo agradecemos de corazón.

En el cielo

Cuenta la leyenda que un niño de Cimadevilla fué al cielo, una vez allí lo primero que hizo fué buscar a San Pedro y preguntarle por su casa en el cielo.

San Pedro lo tomó de la mano y lo llevó a una sala enorme donde había muchísimos ángeles preocupadísimos en organizar una cantidad enorme de papeles. San Pedro le explicó al niño que los papeles son las peticiones que le hacen las personas a Dios, los ángeles se encargan de clasificarlas y ordenarlas.
Luego fueron a otra habitación enorme también donde otros angeles, muchisimos también, se dedicaban a envolver paquetitos como regalos, estos ángeles, explicó San Pedro, preparan las respuestas que Dios envia  a las personas.
Al final llegaron a una habitación pequeña donde había un angelito solo que estaba un poco triste.
-¿Y este ángel? -preguntó el niño.
-Este es el que se encarga de recibir los agradecimientos a Dios por los dones recibidos y llevarselos a ÉL y como ves tiene muy poquito trabajo por que las personas después de lo mucho que reciben pocas veces se acuerdan de darle gracias a Dios.

Tomado de la homilia de Don Javier parroco de San Pedro Gijón en la misa con niños del domingo 1 de enero de 2012.