San Pedro 2016

Hoy hemos celebrado la fiesta del santo patrono de Gijón: San Pedro una ceremonia muy emotiva presidida por el Sr Arzobispo Don Jesus el vicario arciprestal Don Adolfo y por supuesto nuestro parroco Don Javier.

Han acudido la Alcaldesa y demás autoridades civiles y miltares.

El premio de este año ha sido para los catequistas. Copiamos aqui  el discurso de agradecimiento de los catequistas.

Querido Señor Arzobispo, queridos todos, buenos días:
Los catequistas queremos agradecer a la parroquia de San Pedro y a la Asociación de amigos de San Pedro este premio que para nosotros es un honor y un orgullo recibir.
Queremos mostrar nuestro reconocimiento y gratitud a todos aquellos que lo han hecho posible.
Principalmente al Espíritu Santo que nos ilumina y guía en cada catequesis y, sobre todo, nos saca de muchos apuros con las preguntas de los niños; algunas especialmente comprometidas.
A Don Javier que pone todo el cariño, esfuerzo y paciencia en cada misa de 12 con los niños, que celebramos cada domingo y que prepara con la misma ilusión tanto los días del curso que vienen muchísimos niños como los días de verano que vienen poquitos. También porque nos apoya y nos anima en todas las actividades que realizamos con los niños.
A la comunidad de hermanas Carmelitas Mensajeras del Espíritu Santo, de aquí, de la parroquia, que se vuelcan en las catequesis de comunión, perseverancia y confirmación.
A las familias que nos confían a sus hijos y nos los traen a las sesiones de catequesis, a las misas, a las excursiones y las fiestas que organizamos.
Muy especialmente a los niños de catequesis que vienen, participan y nos van regalando poco a poco su cariño. Nos rejuvenecen y nos enseñan a volver a ver el mundo con ojos y corazón de niño.
A toda la parroquia por la paciencia que nos tiene y en especial a los mayores que acuden los domingos a la misa de niños por lo comprensivos que se muestran con nosotros y por el testimonio de vida que nos dan.
Ser catequista es un regalo de Dios, es una de las labores más bonitas que se pueden realizar,  nos permite compartir la alegría de la fe con los niños y sus familias, como dice San Pablo en la primera epístola a los Corintios ¡Ay de mí si no evangelizara! (1 Co 9,16-19.22-23)
El Espíritu Santo nos regala sus dones con abundancia, para venir a la catequesis con alegría, ilusión, cariño, sentido del humor, para preparar obras de teatro, ensayar canciones, contar cuentos, guardar secretos, dar abrazos y curar heridas.
 Cuando empezábamos a ser catequistas todos teníamos el miedo de si íbamos a ser capaces de realizar esta tarea. En esas ocasiones alguien nos decía que “Dios no elige a los capacitados, sino que capacita a los que elige” y damos fe de ello.
También tiene sus momentos de sacrificio, de esfuerzo, de dolor… pero siempre nos llevamos el ciento por uno con el cariño que recibimos de los niños. Incluso pasado el tiempo nos paran por la calle y nos presentan diciendo: ¡Es mi catequista!
En algunas ocasiones no los volvemos a ver y parece que nuestra tarea no dará fruto, pero bien sabemos que nosotros sólo debemos de sembrar y el Señor en su momento se encargará del resto.
Este premio es para nosotros un gran aliciente para ponerle más ilusión y más empeño a nuestra preciosa tarea por eso todos los catequistas de la parroquia os lo agradecemos de corazón.

En el cielo

Cuenta la leyenda que un niño de Cimadevilla fué al cielo, una vez allí lo primero que hizo fué buscar a San Pedro y preguntarle por su casa en el cielo.

San Pedro lo tomó de la mano y lo llevó a una sala enorme donde había muchísimos ángeles preocupadísimos en organizar una cantidad enorme de papeles. San Pedro le explicó al niño que los papeles son las peticiones que le hacen las personas a Dios, los ángeles se encargan de clasificarlas y ordenarlas.
Luego fueron a otra habitación enorme también donde otros angeles, muchisimos también, se dedicaban a envolver paquetitos como regalos, estos ángeles, explicó San Pedro, preparan las respuestas que Dios envia  a las personas.
Al final llegaron a una habitación pequeña donde había un angelito solo que estaba un poco triste.
-¿Y este ángel? -preguntó el niño.
-Este es el que se encarga de recibir los agradecimientos a Dios por los dones recibidos y llevarselos a ÉL y como ves tiene muy poquito trabajo por que las personas después de lo mucho que reciben pocas veces se acuerdan de darle gracias a Dios.

Tomado de la homilia de Don Javier parroco de San Pedro Gijón en la misa con niños del domingo 1 de enero de 2012.