¡Estoy a lo que se celebra!

Llevo una semana escuchando una expresión muy rara: “Es que no estás a lo que se celebra” la primera persona que la dijo fué mi abuela, me la dijo al irme a cenar.  Yo no quería ir por que tenía que acabar un deber muy importante y ella me dijo:

-Si es que cuando tenías que estudiar juegas, cuando tienes que jugar comes galletas, cuando tienes que cenar estudias y cuando tienes que dormir ¡no hay quien te acueste!

Pero que lo diga mi abuela que es una señora mayor pase pero es que ¡hoy nos lo dijo nuestra catequista! y eso que ¡ella es muy buena y muy simpática!. Nos lo dijo por que en la misa de este domingo habíamos estado muy distraídos.

Entonces yo le dije, ¿cómo vamos a estar a lo que se celebra si no sabemos siquiera lo que significa estar a lo que se celebra?

Ella, que ya me conoce, se sonrió un poco y me dijo -Tienes razón vamos a empezar por el principio..

-Imaginaros, que vais a un bautizo, ¿vale? Lo que se celebra ahí  es que ese niño va a ser Cristiano , hijo de Dios , entonces en un bautizo tenemos que estar… -Alegres -dije yo.

-Muy bien, si en un bautizo estás triste y en un funeral riéndote a carcajadas no es propio ¿verdad?..

-Pues no -dije yo-, pero y eso ¿Qué tiene que ver con la misa?

-Pues que creo que no atendeis en misa porque no entendéis lo que significa y porque no veis lo que está pasando en cada momento. Os lo voy a explicar con calma -nos dijo.

-Lo primero que tenéis que saber es que, en cada eucaristía, Jesús se vuelve a entregar por nosotros y se parte para que tengamos vida en Él y vida abundante.

A mi eso me dejo muy sorprendida, no tenía ni idea. Así que, lo que le hicieron a Jesús en la cruz y su resurrección pasa en cada misa… Uf, se me hacía muy difícil de entender, y que, además, lo hacía por los que estamos allí…

-Pero esto -nos explico la catequista- no sucede de golpe tiene sus momentos y su preparación y os lo voy a tratar de explicar y además os voy a proponer un juego.

-¡Un juego! ¡con la misa! -dijimos.

-A ver -nos contestó-, la misa no es ningún juego, es algo muy serio; pero para asegurarme de que entendais en cada momento que se está celebrando os propongo lo siguiente: Os explicaré las partes de la misa y lo que se celebra en cada una de ellas. El domingo cuando estéis en misa os fijais en la pantalla: habrá unos símbolos y, el próximo día de catequesis, me diréis qué símbolos había y qué momento de la misa era.

La verdad es que nos pareció buena idea.

Luego nos dijo la misa tiene cuatro partes:

1. RITOS INICIALES

2. LITURGIA DE LA PALABRA

3. LITURGIA EUCARÍSTICA

4. RITO DE CONCLUSIÓN

En los ritos iniciales nos preparamos para la celebración de la eucaristía, el sacerdote empieza besando el altar, después empezamos todos haciendo la señal de la cruz, lo hacemos porque estamos reunidos en presencia del Señor. Luego hay una breve presentación que nos introduce en la misa de ese día. Para celebrar bien la eucaristía, tenemos que preparar el corazón quitando todo lo que estorba y, para eso, pedimos perdón de nuestros pecados. Damos gloria a Dios Padre y a Dios Hijo unidos al Espíritu SantoLa última parte es la oración colecta, que no tiene nada que ver con la colecta del ofertorio, cuando el sacerdote la termina decimos “Amén”.

La liturgia de la palabra viene a continuación, es muy importante. Primero hay una lectura del antiguo testamento, osea que es de lo que pasó antes de venir Jesús, también puede ser de los Hechos de los apóstoles o de las epístolas, que son las cartas que escribieron los apóstoles, a continuación cantamos el aleluya que es un canto alegre que recuerda la Resurrección u otro canto que nos prepara para el Evangelio.

Al principio del Evangelio el sacerdote dice “Lectura del santo evangelio según san…” y el nombre del evangelista. Entonces hacemos 3 cruces, la primera en la frente para que Dios nos libre de los malos pensamientos, la segunda en la boca, para que Dios nos libre de las malas palabras, y la tercera en el pecho para que Dios nos libre de los malos sentimientos.

El Evangelio es muy importante porque de él escuchamos las cosas que Jesús hacía, lo que enseñaba y cómo vivía. Prestad atención al Evangelio y veréis que es muy interesante.

Para ayudarnos a entender el Evangelio, el sacerdote nos lo explica en la Homilía, así entenderemos mucho mejor lo que Jesús nos quiere transmitir.

Tras la Homilía viene la profesión de fe, el credo, aquí expresamos lo que creemos los cristianos algunas veces se omite.

En la oración universal u oración de los fieles pedimos por la Iglesia, el Papa, las necesidades de las personas.

Aquí se termina la liturgia de la palabra y comienza la liturgia eucarística. Es la parte central, comienza con la preparación de los dones por parte del sacerdote: el pan y el vino que se van a transformar en cuerpo sangre alma y divinidad de Jesús. Esto se hace a la vez que el ofertorio, en él, no solamente se pasa la cesta en la que contribuimos al sostenimiento de la iglesia, sino que deberíamos ofrecer al Señor las cosas buenas que hemos hecho esta semana y deberíamos pedirle todo aquello que necesitemos. Procuremos no salir del banco corriendo, si no tengo monedas ya las echaran los papás, no pasa nada. Pero, si nos movemos, no tendremos tiempo de presentarle al Señor nuestros dones y peticiones. Recordad que la misa es la oración más poderosa que se le puede ofrecer a Dios.

Ahora es el momento de la plegaria eucarística. En nuestra parroquia, salen los niños con unas velas para que nos demos cuenta de la inmensa importancia del momento, porque en él se va a hacer Jesús presente. La plegaria eucarística tiene muchas partes pero os voy a destacar dos: el santo y la consagración.

En el primero, unidos a los ángeles del cielo, alabamos a Dios.

En la consagración, como Jesús nos enseño y nos pidió, el sacerdote recita las mismas palabras que Jesús en la Última Cena; el pan deja de ser pan y el vino deja de ser vino, se transforman en cuerpo y sangre de Cristo, que será partido entre nosotros.

Empieza el rito de la comunión con el Padrenuestro, todos juntos rezamos la oración que Jesús nos enseñó. En la paz pedimos paz y unidad para la Iglesia y lo simbolizamos con un pequeño gesto con las personas que tenemos al lado.

Sigue la fracción del pan, Jesús se parte por y para nosotros. Nos preparamos para recibir a Jesús en la comunión. Los niños que os estáis preparando no comulgais, pero no quiere decir que sea momento para portarse mal, al contrario debería ser un momento para hablar con Jesús que está muy presente. Si me cuesta mucho hacer esto debería intentar cantar con el coro, para eso está la letra de la canción en la pantalla; pero nunca portarme mal, estropearía el momento especial con Jesús de las personas que han comulgado.

El rito de conclusión es la parte más breve, en ella recibimos la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Para recibirla hay que estar atento, querer recibirla y santiguarse.

Como mi catequista sabe que me gusta contaros las cosas, me dió un papelito con toda esta explicación escrita, para que yo os las cuente y os lo pongan en la web de la parroquia. Y aquí viene lo divertido, en la misa del domingo nos teníamos que fijar en los símbolos de la pantalla. Hay un símbolo para cada texto en negrita que representa cada parte de la misa y vamos acordarnos de ellos para luego comentarlos en catequesis.

Yo me acordé de 8, los cuatro importantes y otros cuatro más. Mira a ver si eres capaz de hacerlo mejor que yo. Además de estar a lo que celebraba por una vez, la misa me gustó, pruébalo y ya me lo cuentas.

 

Cosas del “cate” (Los dos hijos)

Ser catequista es una bonita experiencia, sobre todo si te dejas guiar por el Espíritu Santo. A través de los catequistas y a través de los niños Dios actúa.

Aquí contaremos pequeñas anécdotas que nos han ido ocurriendo a lo largo de los años en las que se ve cómo Él actúa. Hoy empiezo con una que me sucedió hace ya 5 o 6 años.

Tenía un buen grupo de niños, pero tenía uno que evidentemente venía a la fuerza y contra el criterio de alguno de sus padres. Lo traía siempre una tía y pocas veces había ocasión de hablar con ella acerca de su sobrino. Aquellos dos años tenía, afortunadamente, otra catequista conmigo en el grupo.

El niño, quizás, por lo que le decían en su casa, tenía una actitud que dejaba bastante que desear así que, aprovechando que éramos dos catequistas, solía sacarlo de la catequesis; por lo menos los otros niños podían recibir algo de catequesis, y charlé con él de muchas cosas.

Él consideraba que la forma de llamar la atención a su familia era portándose mal. Yo le dije que también podía llamar la atención portándose bien. El caso es que que ese mismo día al salir le pedí que esperara, que le iba a decir a su tía algo bueno de él.

Cuando llegó su tía, no le quedó otra que hablar conmigo, pero como vio que yo sonreía, quizás no tuvo miedo de acercarse.

-Tengo que darte la enhorabuena por tu sobrino -dije, su cara era de un asombro absoluto-. Sí -le dije- tiene unas ideas muy claras, hablo mucho con él y la verdad es que a veces hace unas preguntas y comentarios que me ayudan mucho al dar la catequesis.

Desde entonces procuraba estar más atento y preguntaba todo lo que podía. Y el Espíritu Santo me ayudaba a contestar.

En los últimos días de la catequesis hizo la siguiente pregunta.

-A ver, si uno hace la primera reconciliación y luego la primera comunión y luego no va más ni a misa ni a la Iglesia. ¿Qué pasa?

En ese momento el Espíritu Santo puso una imagen en mi cabeza y supe lo que le tenía que decir:

Una madre tenía dos hijos, a los dos los quería mucho, un día uno de los dos hijos se marchó a Australia, para no volver. 

La madre sigue queriendo igual a los dos hijos y echará de menos al que no está. Tratará de volver a verlo. Pero el que se queda aquí es el que va a disfrutar de los paseos juntos, de los cumpleaños, de las fiestas, de esos momentos especiales, el otro se los perderá. Y esperemos que vuelva y no se pierda el volver a ver a su Madre….

 

 

Estrellas y Belenes

¡¡Hola!! Los del catecismo hoy hicimos algo muy bonito y tengo que contarlo: con nuestros papás y muchos niños de otras parroquias fuimos a sembrar estrellas y a visitar belenes.

¿Que cómo se siembra una estrella?… Yo no lo sabía, pero nos lo explicaron muy bien los de “Infancia Misionera”. Os lo voy a contar todo.

Fuimos a la parroquia de los carmelitas: (Nuestra Señora de Begoña) y tenían unas letras muy grandes que ponen “ENVIADOS”. Allí nos explicaron que teníamos que felicitar la Navidad de parte de los misioneros: y eso se hace con un una sonrisa y una estrella.

whatsapp-image-2019-12-14-at-19-28-50

Nos contaron un cuento muy bonito, cantamos villancicos, hicimos lecturas y peticiones. Y recogimos las estrellas que luego vamos a repartir.

Visitamos el belén de los carmelitas, que era muy bonito, y luego fuimos al Sanatorio Marítimo en el autobús: que belén tan grande y tan detallado.

Como éramos unos 300, nos repartimos en grupos (según los autobuses) y entramos a ver el belén. Según íbamos terminado de verlo, jugamos y cantamos un montón de villancicos, así daba tiempo a que  todos viesen el belén. Nos hicimos la foto, a ver si me encontráis en ella.

De vuelta al autobús volvimos a mi parroquia. En el centro parroquial comimos en grupo y, en el salón de actos, cantamos un montón de villancicos mientras veíamos el belén por turnos. La verdad es que los que llevaron la guitarra y el cajón lo hicieron muy bien.

¡Cómo nos gustó ver el belén! Y qué bien nos lo explicaron José y Flor. También estaba Toño. Y, si es bonito ver ese belén, es mejor cuando las personas, que con tanto amor y cariño lo han hecho, te lo explican con todo detalle.

¡¡¡¡Y luego nos tenían preparadas chuches para todos los niños!!!!

¡Qué bien nos lo pasamos todas las parroquias juntas! Le voy a decir a mi catequista que ¡¡¡¡hay que hacer más excursiones con estos amigos!!!!

La Palabra en el tiempo

Radio (3):22/11/2019

 “La Palabra en el tiempo”

 El próximo domingo comenzamos el tiempo litúrgico del “Adviento”. ¡Adviento!, bonita palabra que inspira y sugiere que Alguien viene, Alguien importante se acerca a nosotros. Este tiempo de Adviento tiene siglos de historia y de vida en nuestra cultura occidental, que ha dejado sus huellas en la música y el arte. Ahí están los villancicos y los nacimientos populares.

       Se le llamó también “la cuaresma de la Navidad”. Era tiempo de ascesis, había que preparar el corazón para el que viene; y tiempo de esperanza, porque nos llenaría de amor, de alegría, de fraternidad. Las dos actitudes son las propias del Adviento

Después de la Pascua de Resurrección, Navidad y Epifanía son las fiestas más importantes y  las más entrañables. tienen resonancia en la actitud, las relaciones y los sentimientos de las personas ¡Sé bueno, es Navidad!

Actualmente tiene cuatro domingos, como cuatro peldaños que nos ponen ante el Portal de Belén.

Cada uno tiene un significado. En este primer domingo se nos invita a saber ver y entender los signos de los tiempos. Los que percibimos nosotros están llenos de incertidumbre y no son  tranquilizadores. Por eso es necesaria la vigilancia. El que viene, el que esperamos  trae un mensaje.

Es digno de tenerse en cuenta.

Verdad, justicia, amor y paz

Radio (2): viernes 22 de noviembre de 2019

Escucha un momento, puede ser tu interés…

Finaliza el año litúrgico. Sí, no coincide con el calendario gregoriano de los doce meses. El año litúrgico nos ayuda a recorrer  la vida de Jesús de Nazaret. Celebra ciclos que tienen una hondura  y sabor especial: adviento con la actitud de espera y esperanza; Navidad con la alegría de la vida; cuaresma con la reflexión y revisión de nuestra conducta; la Pascua con el rejuvenecer y atisbo de una vida nueva…  Ayudan a romper la monotonía del correr y suceder de los días.

Finaliza con una fiesta de Jesús: Jesucristo Rey del Universo. Así la denominó la reforma conciliar para quitarle todo matiz político que pudo tener en sus orígenes.

El título de rey no fue del gusto de Jesús. Huyó de él. Cuando lo aceptó, en el pretorio de Pilatos, más que  sensación de grandeza y poder, daba risa y compasión. Su trono fue la cruz y su corona de espinas. Símbolos de su entrega y amor infinitos y especialmente a los últimos, a los excluidos. Así han sido vistos  la cruz y el crucificado a lo largo de los veinte siglos de historia.

Hay en España una obsesión enfermiza de arrancar y suprimir el símbolo del crucificado que a lo largo del tiempo ha servido para identificar nuestra cultura y, sobre todo, para no olvidar la memoria  de tantos crucificados, y mover a la defensa de excluidos, pobres  y abandonados. ¿No serán estos los que más pierdan con esta manía de ideología sesgada? Me pregunto si harían lo mismo con los retratos del Che Guevara, Martin Luthero King o el P. Ángel tan mediático…

De lo que sí habló insistentemente Jesús es de construir el Reino de Dios. Hay un sueño inherente a  la humanidad: otro mundo es posible. Este Reino de Dios pone los mejores cimientos: Verdad,  justicia, amor y paz.  Hoy se reclama a gritos su necesidad en España.

 

LA PALABRA EN EL TIEMPO

Radio. (1):    LA PALABRA EN EL TIEMPO

Escucha un momento, puede ser de tu interés….

Ante los tiempos borrascosos de enfrentamiento que estamos viviendo en España, ¿no se echa de menos una palabra pacificadora y orientativa de la Iglesia?  Da la impresión que está afónica. Parece normal que, en una sociedad en la que el 70 % de los ciudadanos se manifiesta de creencia católica, aunque sea principalmente de matriz cultural,  la palabra del Evangelio contribuyera a serenar actitudes y a esforzarse, por encima de las discrepancias,  a entablar un diálogo constructivo que tenga como objetivo la búsqueda del bien común. Es verdad que no atraviesa por sus mejores momentos. Pero hemos de saber que  siempre  la Iglesia se ha sentido “santa y pecadora”. Unas veces brillan más sus luces y otras entristecen más sus sombras. Depende de la fidelidad de sus miembros al Evangelio.

Y también se echa de menos personas comprometidas que por encima de apetencias de poder y personalismos lideren la salida de estos tiempos borrascosos. La política está perdiendo su nobleza. Hacen falta gobernantes en los que se pueda confiar.  Uno mira la historia y encuentra cómo después de la 2ª Guerra mundial aquellos “padres de Europa” supieron construir, con valores humanos y cristianos, la Comunidad Europea. Y no podemos olvidar nuestra transición, en la que los artífices de muy diversas procedencias ideologías  y con pasados muy distintos, se esforzaron, más se entusiasmaron, en sacar adelante un futuro mejor y superarlo peor. Hoy parece notarse más empeño es destruir que en construir.

Esta semana se celebra el XXI Congreso de Católicos en la Vida Pública, que organiza la Asociación Católica de Propagandistas, una rama de la antigua Acción Católica, en su Universidad del CEU.   Y en el próximo febrero se celebrará también el  “congreso de laicos” que organiza la conferencia Episcopal: “Pueblo de Dios en salida” Algunos han convertido la política en un campo cenagoso. El mal uso de las redes sociales contribuye a ello. No hay que tenerle miedo. Es preferentemente el campo de los seglares que tienen como aliciente y compromiso lograr una sociedad  en la que la verdad,  la justicia,  la solidaridad, la convivencia pacífica y la fraternidad sean los pilares que la sostienen y la engrandecen. Y esto es tarea ineludible también de los católicos, unos liderando y otros respaldando. 

 

Viernes 15 de noviembre 2019

VIVIR CON ESPERANZA

Nada te turbe, nada te espante(2)

VIVIR CON ESPERANZA

Comienza diciembre. Los escaparates se exhiben atrayentes y provocativos. Somos frágiles consumidores. Luces de colores cuelgan en las calles, algunas tan abstractas, geométricas y jeroglíficas que no se sabe lo que anuncian. Necesitan intérprete que nos explique si eso es el solsticio engañándonos a ser druidas o festejar saturnales. Un icono luminoso de la familia de Belén abogaría al menos por el valor de la familia y la necesidad de aumentar la natalidad ante la España vacía. Pero eso es religioso y no lo permite la ideología en curso.  Europa, al menos desde siglo Vº, celebró  la Navidad y San Francisco de Asís en el 1223 inició la representación en nacimientos y belenes. ¿Nuestros antepasados estaban equivocados?

A la espera de la Navidad comienza el Adviento. Es como un sendero a recorrer para llegar al portal. Ya sabes cuál y a quién vas a encontrar. ¡Adviento!, bonita y expresiva palabra: ad-venire, alguien viene hacia nosotros, a nuestro encuentro, el que esperamos y nos trae lo que esperamos, lo que puede llenar y entusiasmar el alma. Es tiempo de esperanza.  La esperanza es el motor de la vida y de la historia. Te animo a cultivarla estos días. Nos hace bien, estamos llenos de miedos, temores y pesimismos. Predomina este ambiente sociopolítico que nos zarandea y nos enfrenta. La esperanza es apertura al futuro, a lo que está por venir, lo que deseamos  obtener y disfrutar. Es una de las virtudes llamadas por el catecismo “teologales”, esas tres  hermanas que no pueden vivir una sin las otras y que son fe, esperanza y caridad.  Tienen una referencia Dios. Las tres, durante mucho tiempo, han sido nombre propio de mujer. Pero también son virtudes laicas. La persona humana, incluso agnóstica o atea,  no puede vivir sin “creer, sin esperar, sin amar”. La diferencia  es que éstas son de luces cortas, las teologales de luces largas aunque haya niebla.

El evangelio de este domingo nos incita a escrutar los “signos de los tiempos”, expresión feliz del Concilio Vaticano. Los grandes cambios que se prometían y se desean para este nuevo siglo XXI no se producen. Se anunciaba el siglo de la ética y sufrimos la mayor crisis de valores ante una preocupante apatía e indiferencia. H. Kung no pudo lograr culminar su proyecto de una ética mundial  que él razonaba por el temor al fanatismo y el olvido de la verdad. Estamos asistiendo con ligereza y frivolidad al planteamiento de los problemas más serios de la vida y de la convivencia social.

Al mismo tiempo  reclama de nosotros “vigilar y despertar del sueño”, el vivir de manera lúcida, el mantener una sensata resistencia para no caer en el gregarismo y no reflexionar. Tenemos que recuperar la dimensión social de la fe que la estamos olvidando o por lo menos silenciando. El evangelio es para la vida, la actual también. Tenemos que recuperar la esperanza de que es posible cambiar el rumbo de esta sociedad. Lo que se necesita son personas que tengan el coraje de poner en juego sensatez, sentido ético y moral, calor humano y solidaridad. Todo muy propio del Adviento.

                                                           Javier Gómez Cuesta

OTRO MUNDO ES POSIBLE

“Nada te turbe, nada te espante”(1)

OTRO MUNDO ES POSIBLE

Es un verso conocido de Santa Teresa. Nos viene  bien tomarlo como medicina del espíritu para serenar nuestro ánimo, porque “Andaban los tiempos recios” decía, los de ella hace cinco siglos y los de hoy nuestros. El verso, que tiene como secreto para no caer en turbación, el que “Solo Dios basta”, lo  he elegido como identificativo del estilo que quisiera dar a esta columna. Pretendo sencillamente hacer ver que la Palabra del Evangelio de cada domingo,  que se proclama el mismo  pasaje en el mundo entero, es “Palabra de Dios” que puede iluminar la vida de la persona en todos los tiempos. Merece la pena escucharla. Hace pensar, algo que estamos abandonando, porque vivimos a golpe de “clic”: “Haga clic aquí”, es la consigna permanente. En uno de sus chistes diarios decía El Roto, siempre tan inteligente: ¡No necesitáis pensar, vivís en una sociedad avanzada!  

Este domingo finaliza el año litúrgico. Sí, no coincide con el calendario gregoriano de los doce meses. El año litúrgico nos ayuda a recorrer  la vida de Jesús de Nazaret. Celebra ciclos que tienen una hondura  y sabor especial: en adviento se activa la esperanza; en navidad  el amor, la ternura y la alegría; en cuaresma  la reflexión y revisión de nuestra conducta;  en la Pascua rejuvenecen las ganas de disfrutar una vida nueva…  Ayudan a romper la monotonía del correr y suceder de los días.

Finaliza con una fiesta de Jesús: Jesucristo Rey del Universo. Así la denominó la reforma conciliar para quitarle todo matiz político que pudo tener en sus orígenes. La creó Pïo XI en 1925, después de la primera guerra mundial, cuando se derrumbó el sacro imperio austro-húngaro y con él reyes y emperadores. Pretendía que los nuevos Estados que surgen reconozcan a Jesucristo como Rey para no caer en el laicismo o en el comunismo ateo. Es el tiempo de las consagraciones al Corazón de Jesús y del levantamiento de las grandes imágenes monumentales que se admiran en muchas ciudades. Algo tuvo que ver también  con el llamado nacional-catolicismo que pasó a la historia.

El título de rey no fue del gusto de Jesús. Huyó de él. No encaja con el estilo de su vida. Cuando lo aceptó, en el pretorio de Pilatos, más que  sensación de grandeza y poder, provocaba risa y compasión. Replicó que no era de este mundo. Su trono fue la cruz y su corona de espinas. Símbolos de su entrega y amor infinitos, especialmente a los últimos, a los excluidos. Así han sido vistos  la cruz y el crucificado a lo largo de los veinte siglos de historia.

Hay en España algunos que padecen manía obsesiva por arrancar y suprimir el símbolo del crucificado que a lo largo del tiempo ha servido para identificar nuestra cultura y, sobre todo, para no olvidar la memoria  de tantos crucificados, y mover a la defensa de excluidos, pobres  y abandonados. En seguimiento suyo muchos han embarcado su vida. ¿No serán estos últimos los que más pierdan con este antojo de ideología sesgada? Me pregunto si harían lo mismo con los retratos del Che Guevara, Martin Luthero King o el P. Ángel tan rompedor de clichés y tan mediático…

De lo que sí habló insistentemente Jesús es de construir el Reino de Dios. No es territorial, es de valores. Hay un sueño inherente a  la humanidad: otro mundo es posible. Este Reino de Dios pone los mejores cimientos: Verdad,  justicia, amor y paz.  Hoy se reclama a gritos su necesidad en España. Tienen garantía y son indispensables.

                                                             Javier Gómez Cuesta

FIESTA DE LAS ÁNGELES CUSTODIOS

Sr. Comisario Jefe

Miembros de la Policía Nacional

Autoridades civiles y militares, que tenéis a bien acompañarles.

Familias.

Fieles todos que veneráis a los Santos Ángeles Custodios

 

1.-Celebrar la fiesta de los Santos Ángeles Custodios es reconocer que hay unos mensajeros, seres espirituales, que nos guardan, que nos protegen, que nos ayudan, nos guían y orientan en el camino de la vida.

Es reconocer que Dios-Padre, Creador y origen de nuestra vida tiene un Plan de Salvación, y, podemos decir también, un plan de seguridad para que seamos defendidos, para que no nos perdamos y podamos alcanzar la meta de nuestra vida.

Lo acabamos de escuchar en la 1ª lectura, de libro del Éxodo, en que nos dice: “Yo voy a enviar un Ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado”

Como escribe San Bernardo: Hemos de aclamar al “Señor, porque ha estado grande con nosotros. ¡Señor, ¿qué es hombre para que te acuerdes de él?! Porque te ocupas ciertamente de él, demuestras tu solicitud y tu interés para con él. Llegas hasta enviarle tu Hijo único, le infundes tu Espíritu, incluso le prometes la visión de tu rostro. Y, para que ninguno de los seres celestiales deje de tomar parte en esta solicitud por nosotros, envías a los espíritus bienaventurados para que nos sirvan y nos ayuden, los constituyes nuestros guardianes, mandas que sean nuestros ayos”

2.-Hoy  litúrgicamente la iglesia universal celebra esa fiesta de los Ángeles Custodios, que son vuestros patronos. Es vuestro día, en que con gozo y alegría festejáis los que sois, la profesión y vocación que ejercéis, el día en que se premian vuestros méritos y vuestros éxitos, el día también en que la sociedad os felicita y agradece vuestro trabajo, vuestros desvelos, vuestra dedicación y sacrificio y valora vuestra actividad y entrega. Gracias a vosotros vivimos más seguros, superamos mejor las dificultades y contratiempos, cumplimos mejor con el ordenamiento jurídico y logramos una buena convivencia.

3.-Es curioso y reconfortante: de vuestra profesión se puede encontrar una referencia y un ejemplo explícito en la Biblia, en esa historia de Dios con los hombres. Si para alcanzar la meta que Dios propone al hombre y para la cual le crea, vivir como hijos suyos y andar con seguridad el camino de la vida, se necesita la ayuda y la custodia de unos ángeles protectores y custodios, para alcanzar metas humanas, ayuda en los peligros y dificultades,  vivir con dignidad, cumplir el ordenamiento jurídico y lograr una sociedad y convivencia pacífica, se necesitan personas y cuerpos de seguridad como el vuestro.

4.- El mismo Papa, que es el que preside la Iglesia en la caridad, en el amor, que viste de blanco y llama continuamente a la paz y al perdón, que reclama paternal e insistentemente actitudes de misericordia y compasión, que trabaja por la reconciliación y la fraternidad de los pueblos y propugna una pastoral del “encuentro” nunca del “enfrentamiento”, tiene su servicio de seguridad. Aunque vistan uniformes diseñados por Miguel Ángel, la misión de la “Guardia Suiza”  es la misma que la vuestra.

Simpática es la experiencia que tenía San Juan XXIII de los ángeles. Este “Papa bueno”, como le llamó la gente, comentó en cierta ocasión: «Siempre que tengo que afrontar una entrevista difícil, le digo a mi ángel de la guarda: Ve tú primero, ponte de acuerdo con el ángel de la guarda de mi interlocutor y prepara el terreno. Es un medio extraordinario, aún en aquellos encuentros más temidos o inciertos…».

5.- Necesitamos la protección de los ángeles y, cómo no,  de vuestra protección, vigilancia y ayuda por el misterio del mal que nos acecha. El mal tristemente existe. Podemos darle mil explicaciones  e interpretaciones, pero no  podemos negar su existencia y realidad. Basta con leer las páginas de los periódicos de cada día o ver uno de los noticiarios de la TV. ,  en los que cada vez  se nos informa de sucesos  más truculentos y macabros;  alarma y sobrecoge hasta dónde puede llegar la persona humana engañada y seducida por el mal. Vosotros palpáis  y comprobáis como nadie este drama que atrapa y destroza a tantas personas, muchas veces desde su niñez y juventud.  

6.- Pero, ¿quién cuida a los nos cuidan?, ¿quién protege a los que nos protegen?, ¿quién defiende a los que nos defienden? También vosotros necesitáis vuestro ángel custodio. El Señor os ofrece su ayuda y compañía. Ellos son vuestros Santos Patronos, que hoy festejáis. Nosotros lo hacemos con vosotros y pedimos que nunca os abandonen, que os asistan en las múltiples y diversas formas de vuestro servicio y tarea que tenéis que desempeñar. Que ellos sean también vuestra referencia y ejemplo. Vuestra profesión exige también vocación, entrega amor al prójimo, limpieza de corazón, sentido de la justicia. Es una profesión bonita que ilusiona a los niños, y que ha originado un arte del cine policiaco que han llevado a la pantalla directores tan famosos como Orson Welles y actores como Charles Heston, y una literatura también policíaca, muy leída,  como la de Allam Poe y, por supuesto Agatha Christie. Y de vuestra formación y entrenamiento han salido excelentes craft olímpicos.

8.- Esta Eucaristía quiere ser una acción de gracias al Señor y a esos Santos Ángeles Custodios. Una permanente súplica de ayuda para vuestro servicio y para vuestras familias que tienen que vivir en silencio, muchas veces, vuestros avatares y destinos.

Y como la Eucaristía es u na puerta a la trascendencia, quiere ser también recuerdo, memoria y oración para los hay muerte.

 Pongo punto final, con el himno que  rezamos en los laudes de hoy:

Ángel santo de la guarda,

compañero de mi vida,

tú que nunca me abandonas,

ni de noche ni de día.

 

Ángel de Dios,

que yo escuche tu mensaje y que lo siga,

que vaya siempre contigo hacia Dios,

que me lo envía.

 

Testigo de lo invisible,

presencia del cielo amiga,

gracias por tu fiel custodia,

gracias por tu compañía.

 

En presencia de los Ángeles,

suba al cielo nuestro canto:

gloria al Padre, gloria al Hijo,

gloria al Espíritu Santo. Amén.

Mi primera comunión

¡Ya recibí a Jesús! ¡Ya hice mi primera Comunión!

Voy a contároslo todo desde el principio, todo lo que pasó esta semana.

El último día de catequesis, en la capilla me puse un poquito triste: me dí cuenta que era la última vez que íbamos a estar todo mi grupo rezando juntos con mi catequista. Pero ella nos recordó que Jesús nos está esperando en cada iglesia, en cada sagrario, para que nos acerquemos un rato a hablar con Él.

En el grupo hablamos de que la primera comunión no es el final, sino el un acontecimiento muy importante en el camino al lado de Jesús, que iniciamos con nuestro Bautismo. En cada comunión recibimos a Jesús que se entrega por nosotros y alimenta nuestra alma, pero ese camino sigue a lo largo de toda nuestra vida.

Aunque la voy a ver en el ensayo y el día de la comunión, al terminar la catequesis le dí un abrazo muy fuerte a mi catequista, que nos a enseñado mucho durante estos dos años.

El jueves. en el ensayo, hicimos muchas cosas, nos sentamos en los sitios que íbamos a ocupar, vimos en que momento teníamos que salir, leímos lo que había que leer… pero lo que más me gustó fue cuando ensayamos la comunión con una forma sin consagrar, ¡sabe igual pero no es lo mismo! Nos hablaron de lo importante que es hacer un momento de oración cuando recibamos a Jesús.

Y por fin llegó el domingo. Me desperté un poco inquieta, tanto que en vez de llegar  a las 11:30 a las 11 ya estábamos en la puerta de la iglesia. Mi vestido es muy bonito, es el mismo que llevo mi mamá y que mi abuela me arregló.

En seguida llegó también mi abuela y los otros “peregrinos” estábamos nerviosos, pero mi abuela nos recordó que ya habíamos estado en el banquete de Jesús cada domingo, que había que estar tranquilos, aunque hoy estábamos invitados también a participar del banquete, el importante hoy es Jesús.

Entramos en dos filas y los papás nos aplaudían. Cuando llegué a mi sitio me acordé de las palabras de mi abuela, “hoy el importante es Jesús” y me tranquilicé. Todo iba saliendo muy bien. Me gustó el momento de la renovación de las promesas del Bautismo, ahí estábamos con nuestra vela diciéndole que sí a Jesús.

En el momento de la consagración me fijé especialmente y, al decir “Jesús, tú te entregaste por nosotros“, sentí que Él estaba ya aquí.

Cantamos el padrenuestro unidos de las manos y, después del momento de la paz, llegó el momento de mi primera Comunión. Recibí a Jesús y me puse muy feliz. Después de comulgar, le pedí a Jesús que cuide de mis papás y abuelos y le pedí que los peregrinos sigamos juntos. Le pedí por mi catequista, mis compañeros, los profes del cole… Pensé que le estaba pidiendo muchas cosas, pero dentro de mi sentí que Jesús me invitaba a seguir pidiendo. “No te canses de pedir que yo no me canso de dar“. También le di las gracias por todo.

Una vez que se acabó la ceremonia, le pedí a mamá que me diese el recordatorio que tenía preparado para mi catequista. En la parte de detrás, con mi mejor letra, le había escrito: “Gracias por contarnos tantas cosas tan bonitas de Jesús. Te quiero mucho“. Se puso muy contenta cuando se lo di.

Luego nos reunimos los peregrinos y le dijimos a mi abuela que queríamos seguir siendo peregrinos, así que Fran, Tomás Alicia, Silvia y yo vamos a apuntarnos a Perseverancia. Mi abuela va a seguir acompañándonos.

Ha sido un día muy especial. Y el domingo que viene ¡volveré a recibir a Jesús!

Muchas gracias a vosotros por leerme durante estos dos años y acompañarme. 

Nos vemos 🙂

Clara