Palabras de Francisco ante la apertura de la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia

“Oh Dios, muestra tu poder omnipotente, que tu misericordia y tu perdón nos conceda vivir un año de gracia, momento propicio para amarte a Ti y a los hermanos en el gozo del Evangelio. Continúa derramando sobre nosotros tu Espíritu Santo, para que nunca nos cansemos de mirar con confianza a tu Hijo hecho hombre, rostro de tu infinita misericordia, refugio seguro que brilla para todos nosotros los pecadores, en la necesidad del perdón y de la paz, verdad que libera y salva.

Él es la puerta por la que venimos a ti, fuente inagotable de consuelo para todos, belleza que no se marchita, perfecta alegría en la vida sin fin. Intercede por nosotros, Virgen Inmaculada, primer y maravilloso fruto de la victoria de la Pascua, aurora luminosa de los cielos nuevos y la tierra nueva, feliz aterrizaje de nuestra peregrinación terrena.

A ti, Santo Padre, a tu Hijo, nuestro Redentor, al Espíritu Santo consolador, todo honor y gloria por los siglos de los siglos”

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¿Cómo cambiará la Iglesia con este Jubileo?  R.- La Iglesia, con las enseñanzas del papa Francisco, volverá a descubrir el camino de la misericordia y se convertirá ella misma en un instrumento de misericordia.

La posible canonización de la Madre Teresa  “Solo puedo decir que hay un gran deseo en el corazón de todos los creyentes que han recibido el testimonio de la Madre Teresa. Todos estarían felices con esta canonización”, señala el arzobispo Fisichella cuando se le pregunta por esta posibilidad en un año tan emblemático, y a la que incluso se le ha puesto mes: septiembre.

Otros actos jubilares  Sí que destaca el arzobispo que los actos organizados para este Jubileo “son todos muy simbólicos”. Por ejemplo, “el encuentro el domingo después de Pascua del Papa con todos los movimientos y grupos que se identifican con la espiritualidad de la misericordia”. Además, “y no de forma secundaria, el Papa se encontrará en septiembre con los operadores de la misericordia, que son los millones de personas que cada día dan su tiempo de forma gratuita solo por espíritu de servicio y para estar cerca de quienes viven en los distintos tipos de pobreza”. Y concluye recordando también la JMJ de Cracovia o la Jornada de los Adolescentes que se celebrará en Roma: “Tenemos ya más de 100.000 inscripciones”.

Francisco y Benedicto XVI inauguran juntos el Jubileo de la Misericordia

Era el primer Jubileo convocado por Francisco, y como no podía ser de otra manera, lo ha inaugurado por todo lo alto: encomendándoselo a la Virgen María y acompañado por el papa emérito Benedicto XVI. Y es que hoy, martes 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, Francisco ha inaugurado oficialmente el Año Santo de la Misericordia abriendo la Puerta Santa en la Basílica Vaticana La apertura de la Puerta Santa es “un gesto tan sencillo como fuertemente simbólico”, ha afirmado el Papa ante una plaza de San Pedro abarrotada de fieles, bajo el cielo gris que cubría la ciudad de Roma. “Entrar por la puerta significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos y sale personalmente al encuentro de cada uno. Será un año para crecer en la convicción de la misericordia”.

“La fiesta de la Inmaculada Concepción expresa la grandeza del amor Dios. Él no es sólo quien perdona el pecado, sino que en María llega a prevenir la culpa original que todo hombre lleva en sí cuando viene a este mundo. Es el amor de Dios el que previene, anticipa y salva, el inicio de la historia del pecado en el Jardín del Edén se resuelve en el proyecto de un amor que salva”, ha manifestado Bergoglio durante su homilía en la misa de solemnidad de la Inmaculada Concepción.

Francisco, quien ya como obispo en Buenos Aires había escogido como lema propio “Miserando atque eligendo,” ha clamado que “la historia del pecado solamente se puede comprender a la luz del amor que perdona. Si todo quedase relegado al pecado, seríamos los más desesperados entre las criaturas, mientras que la promesa de la victoria del amor de Cristo integra todo en la misericordia del Padre”.

50 años del Vaticano II

“Hoy cruzando la Puerta Santa queremos también recordar otra puerta que, hace cincuenta años, los Padres del Concilio Vaticano II abrieron hacia el mundo, ha recordado Francisco, en el 50 aniversario de la finalización del Concilio.

Francisco y Benedicto XVI  juntos, tras atravesar el umbral de la Puerta Santa

 “Esta fecha no puede ser recordada sólo por la riqueza de los documentos producidos, que hasta el día de hoy permiten verificar el gran progreso realizado en la fe, un verdadero encuentro entre la Iglesia y los hombres de nuestro tiempo”.

Animando a salir a las periferias, materiales y existenciales, el Papa ha concluido su homilía clamando que “el jubileo nos obliga a no descuidar el espíritu surgido en el Vaticano II, el del samaritano, como recordó el beato Pablo VI en la Conclusión del concilio. Cruzar hoy la Puerta Santa nos compromete a hacer nuestra la misericordia del Buen Samaritano”.

Para vivir mejor el Jubileo

De la Bula de convocatoria del papa Francisco “Misericordiae vultus”:

13. Queremos vivir este Año Jubilar a la luz de la palabra del Señor: Misericordiosos como el Padre. El evangelista refiere la enseñanza de Jesús: «Sed misericordiosos, como el Padre vuestro es misericordioso» (Lc 6,36). Es un programa de vida tan comprometedor como rico de alegría y de paz. El imperativo de Jesús se dirige a cuantos escuchan su voz (cfr Lc 6,27). Para ser capaces de misericordia, entonces, debemos en primer lugar colocarnos a la escucha de la Palabra de Dios. Esto significa recuperar el valor del silencio para meditar la Palabra que se nos dirige. De este modo es posible contemplar la misericordia de Dios y asumirla como propio estilo de vida.

Stmo. Cristo de la Misericordia de la parroquia.

De la Carta semanal del Arzobispo:

“…El Papa lo ha dicho al convocarnos para un jubileo tan especial: «un Año Santo extraordinario para vivir en la vida de cada día la misericordia que desde siempre el Padre dispensa hacia nosotros. En este Jubileo dejémonos sorprender por Dios. Él nunca se cansa de destrabar la puerta de su corazón para repetir que nos ama y quiere compartir con nosotros su vida. La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo» (MV 25).

Queda abierto este año especial en la Catedral de Oviedo este domingo, en la que junto a la Basílica del Sagrado Corazón (Gijón) y el Santuario de Covadonga, fijamos en nuestra Diócesis tres referentes para obtener la indulgencia de esta gracia, con la que el Señor sale a nuestro encuentro con la misericordia de su entraña” + Fr. Jesús Sanz Montes, ofm  Arzobispo de Oviedo.