¡Que bien lo pasamos ayer!. Subimos a la Quinta todos los peregrinos con la catequesis y también iban nuestros papás, abuelos y hermanos. La parroquia nos había invitado a todos los de la catequesis a comer castañas y beber sidra y refrescos.

De la que llegamos D. Javier nos dio la bienvenida y rezamos juntos un Avemaría.

Bailamos y jugamos a muchos juegos incluida la cuerda, el pañuelo, ven a la fiesta…

Cuando ya habíamos entrado en calor ¡vinieron las castañas! Recién hechas, ¡qué buenas estaban!

Mientras comíamos castañas y hablábamos con la abuela, vino mi catequista a hablar con nosotros.

-¿Lo estáis pasando bien niños?

-Claro que sí.

Alicia dijo entonces:

-Es muy divertido estar aquí todos juntos. Me gusta este sitio, podemos correr y jugar. ¿Podemos venir más veces?

-Claro que sí, haremos más fiestas para estar todos juntos, como hacía Jesús con sus discípulos. ¿Verdad abuela? -dijo nuestra catequista Ana.

-Pues claro que sí, peregrinos, ésta es nuestra Betania particular donde Jesús iba a descansar y a disfrutar con sus amigos.

-¿Y donde están Marta, María y Lázaro? Preguntó Tomás.

-¿No los ves dijo la abuela?

Entonces nos señaló a algunas Martas que estaban haciendo muchas cosas para que todos pudiésemos disfrutar, y algunas Marías y Lázaros que disfrutaban de la compañía de Jesús: hablando de cosas de Dios y de cosas buenas con el sacerdote o entre ellos.

Pero esta “Betania” no se llama Betania, se llama quinta de San Eutiquio ¿Por qué? -preguntó Fran.

Y entonces don Javier nos habló de un sacerdote muy bueno que se llamaba don Ramón Piquero y de un feligrés muy bueno de la parroquia, que era muy amigo de Jesús, que se llamaba don Eutiquio y que regaló esa finca y muchas más cosas al párroco D. Ramón y a la parroquia. Y, cómo D. Ramón había hecho una escuela de niños y otra de niñas, desde entonces la quinta está para que lo disfrutemos las familias de la parroquia.

Seguro que D. Eutiquio hoy desde el cielo está contento de haber acogido en su quinta a tantos niños y familias de la parroquia. Tanto como Lázaro cuando Jesús iba con sus discípulos.

Aquí, en la parroquia de San Pedro hay mucha y muy buena gente, que le gusta pasar un rato muy agradable en familia, la gran familia que somos en esta parroquia. Y para que lo comprobéis os dejamos este vídeo: