Esta semana no hemos tenido cate pero sí tendremos misa de niños el día 8, día de la Inmaculada Concepción, y el domingo. El domingo pasado empezamos el Adviento que, como nos explico la catequista, es preparar el corazón para la venida de Jesús en Navidad.

Pero no por eso nos hemos detenido los peregrinos. Mi abuela, que es muy buena, nos ha invitado a todos a su casa el día 7 de diciembre, como tenemos puente en el cole, todos los papás de mis amigos aceptaron, fue muy divertido.

Cuando llegamos a casa de la abuela vimos que en la mesa del salón había una gran maqueta con montes, un río y un lago; como sabéis el abuelo es un gran artista. La abuela nos dijo que podíamos poner todas las casitas, el puente y elegir el sitio de la anunciación.

¿Abuela y no vamos a poner las figuras?

Claro que sí -dijo la abuela-, podéis elegirlas pero os advierto cada figura de este Belén tiene una utilidad y un valor y, para preparar el corazón para la Navidad, deberéis conquistarlas.

-¿Conquistarlas y eso como se hace?

-Pues haciendo algo bueno cada día, algo especial hoy, después de comer empezaremos.

Todos queríamos poner a la virgen, san José y el niño. La abuela nos dijo que esas las conquistaríamos esta tarde entre todos, pero que el niño no se pone hasta el 24 por la noche.

Luego fuimos eligiendo figuras, yo elegí la lavandera, el pastor que llevaba una ovejita, el panadero, y al rey baltasar,

Fran eligió a Melchor, un señor con una cesta de fruta, el herrero y el carpintero.

Ana eligió a Gaspar, al ángel del portal de Belén, unos niños con instrumentos musicales y una señora que llevaba mucha lana.

Tomás eligió un señor con unos animales que llevaban paja, un viejecito que llevaba leña , el Ángel de la anunciación y una abuelita que llevaba un puchero.

A Herodes y sus soldados no los eligió nadie pero el abuelo que se rió mucho los puso y dijo que ese se las apañaba solo para aparecer.

Entonces la abuela nos explicó que para conquistar las figuras teníamos que hacer cosas muy buenas como preparar los exámenes muy bien, ayudar a los papás en la tareas de casa, ser cariñosos, jugar con los niños con los que nadie quería jugar y rezar muy bien todas las noches. Hicimos una lista cada uno con las cosas que íbamos a hacer para conquistar nuestras figuras; tuvimos que repasarlas porque mi abuela no le valía cualquier cosa, mi lista quedó de la siguiente forma:

Para el rey Baltasar debería añadir a mi oración de la noche un padrenuestro por los cristianos perseguidos, una avemaria por los sacerdotes y un gloria para que haya más vocaciones.

Para la lavandera: dejar recogido mi cuarto y mi cama hecha todos los días y ayudar a secar los platos de la noche.

Para el pastor de la ovejita: preparar y sacar buena nota en los exámenes de la semana que viene.

Y para el panadero: comerlo todo sin rechistar y agradecer la comida.

Ana dijo: –¿Y que pasa si no lo hacemos?

-La figura no estará y fíjate si no hay panadero no tendrán pan, sin lavandera el niño Jesús no tendrá pañales limpios… Si es por un olvido puedes tratar de hacer otra cosa para compensarlo, pero prefiero que no se os olvide nada.

-Y ¿si hacemos algo bueno de más?

-Bueno entonces me lo decís y podéis elegir otra figura. Si es algo pequeño como recoger algo del suelo y tirarlo a la basura podréis conquistar un patito o un perrito y si es algo grande ya veremos.

Después de comer fuimos a la conquista de la Virgen María y san José y fue muy bonito.

Mi abuela tiene una amiga que se llama Concha. Era maestra de joven y nunca se casó, porque estuvo muchos años de maestra de un pueblecito de la montaña. (La abuela fue de sus primeras alumnas). Resulta que esa amiga de mi abuela vive en una casa con otros ancianos porque parece ser que no se acuerda de nada… y se le olvidan las cosas. Y por eso cuando empezó a ver que algo iba mal decidió irse a esa casa. Y que ahora no se acordaba de mucho.

Pero la abuela nos dijo que lo que seguro que no se le olvidaban eran las sonrisas de los niños, así que todos juntos fuimos a verla.

Al llegar allí y vernos se puso muy muy contenta y le contamos cuentos, le dijimos chistes y le dimos muchos besos y abrazos. Cuando salimos una de las chicas que están allí con los ancianos, nos dio las gracias y nos dijo que hacía muchos días que estaba triste, pero que hoy la habíamos hecho feliz.

Pusimos a la virgen y a san José en el portal y estoy segura que nuestro Belén va a estar muy completo. Y, como dice la abuela, nuestro corazón muy bien preparado.